Francisco Javier Arana Castro (Villa Canales, 3 de diciembre de 1905–Amatitlán, 18 de julio de 1949) fue un militar guatemalteco que formó parte de la Junta Revolucionaria de 1944, junto al capitán Jacobo Arbenz y el civil Jorge Toriello Garrido, luego de apoyar el movimiento que derrocó al general Federico Ponce Vaides el 20 de octubre de 1944.Ponce había sido designado como interino junto a Buenaventura Pineda y a Francisco Villagrán, por el general Jorge Ubico Castañeda tras la renuncia de éste el primero de julio de 1944. Ponce, no obstante, en lugar de convocar a elecciones dio un golpe de estado ante la Asamblea Legislativa y se quedó en el poder. Tras 109 días de gobierno, el levantamiento conocido como Revolución de Octubre lo derrocó el 20 de octubre. Arana era el comandante de la Guardia de Honor, fuerte que se alzó en contra de Vaides. La Junta de Gobierno convocó a elecciones presidenciales, en las que resultó elegido el doctor Juan José Arévalo, y en este gobierno Arana ocupó el Jefe del Estado Mayor del Ejército. En 1949 Arana fue incitado a presentar un ultimátum al presidente Juan José Arévalo por medio del cual Arana le permitiría terminar su gobierno en 1951, siempre y cuando él fuera el siguiente candidato presidencial. Tras una serie de hechos confusos derivados de este ultimátum -hechos sobre los cuales incluso hasta la fecha existen numerosas versiones contradictorias dada la gran polarización que ha existido en Guatemala alrededor de los personajes centrales de la Revolución de Octubre- Arana murió al resistirse a un arresto que se le quiso hacer en el Puente de la Gloria sobre el río Michatoya en la localidad de Amatitlán.

Biografía

Francisco Javier Arana Castro nació el 3 de diciembre de 1905 en Villa Canales, Guatemala. Hijo de Ángel María Arana y Margarita Castro. Pertenecía a una familia de clase media baja. Sus padres eran mestizos, como la gran mayoría de guatemaltecos y en sus facciones predominaba el ancestro indígena. En 1944, el agregado militar de la embajada de los Estados Unidos de entonces, coronel Morgan, lo describió así: «Educación: Escuela politécnica Características mentales: su inteligencia está por encima del promedio, y tiene iniciativa e intuición para ver la situación global Naturaleza emocional: valiente y estable. Estoico tipo indio. Características personales: muy ambicioso y tenaz en sus propósitos. Un alto sentido de la responsabilidad Relaciones interpersonales: es estimado por sus superiores, similares y subalternos. Tiene grandes cualidades de liderazgo. Lealtad: leal bajo circunstancias normales Preferencias políticas: fuertemente nacionalista. Favorece un poco a los Estados Unidos.»

Por otra parte, personas que lo conocieron lo describieron como inteligente y buen conversador, aunque no tenía facilidad para hablar en público y prefería grupos pequeños; no tenía educación formal, pero era curioso y había leído bastante -en comparación con los otros oficiales de línea, quienes eran prácticamente analfabetos-. Generoso con sus amigos y gracioso para contarles historias, por lo que lo consideraban como un «buen compañero».

Revolución de 1944

miniaturadeimagen|Federico Ponce Vaides

En octubre de 1944 la Revolución Guatemalteca derrocó al general Federico Ponce Vaides. Arana -comandante de la Guardia de Honor, entonces la unidad militar más poderosa del país-jugó un papel decisivo en la revolución de 1944, pero se unió a los alzados en el último momento y sólo cuando su amigo y principal complotista, el mayor Carlos Aldana Sandoval, perdió el valor a la hora decisiva.

Arana era la principal figura de los militares de línea, mientras que Árbenz lo era de los militares de escuela; pero aunque ambos tuvieran prestigio similar en las filas del ejército, no compartían el mismo poder en el ejército: Arana comandaba un cuartel con numerosas tropas, mientras que Árbenz era profesor de la Escuela Politécnica y carecía de personal a su mando. Es más: aunque Árbenz había sido uno de los promotores de la revuelta y había peleado con el mismo brío y decisión que Arana, todo eso lo hizo como civil pues había renunciado a su puesto en el ejército en julio en protesta al régimen de Ponce, mientras que Arana estuvo al mando de la Guardia de Honor y era su superior en el ejército. Como resultado, Arana fue el líder indiscutible del triunvirato formado por los dos militares y el ciudadano Jorge Toriello Garrido. miniaturadeimagen|Junta de gobierno de 1944

Arana originalmente no iba a permitir que Arévalo fuera presidente porque creía que «daría la revolución a los civiles»; incluso impulsó a Árbenz y a Toriello a retrasar las elecciones y después a rechazar los resultados. Sin embargo, al final acordó permitir que Arévalo asumiera la presidencia después de que le garantizara una posición dominante a los militares en la nueva constitución que los revolucionarios iban a promulgar Como resultado de esto, Arana se convirtió en el jefe de las Fuerzas Armadas, y Árbenz en el Ministro de Defensa. Arana estaba libre de cualquier control civil y sólo podría ser sustituido por el congreso y únicamente en caso de que hubiera infringido la ley. De esta cuenta, fue el hombre más poderoso en el ejército guatemalteco, y a su vez, el ejército era la institución con mayor poder en Guatemala.

La junta propuso las elecciones para una asamblea constituyente, un congreso, y un presidente. Existen discrepancias sobre cómo se llevaron a cabo las elecciones: los partidarios de la revolución siempre han sostenido que fueron elecciones completamente libres; por su parte, los detractores del movimiento señalan que la Junta de Gobierno utilizó los recursos del Estado y al Ejército para movilizar votantes del doctor Arévalo.

Gobierno de Juan José Arévalo miniaturadeimagen|Juan José Arévalo

El presidente Juan José Arévalo Bermejo inició su gobierno en 1945, y desde el principio utilizó un lenguaje a veces disociador, que empezó a polarizar a la sociedad guatemalteca, causando entre los terratenientes la sensación de que sólo era el gobernante de una parte de los guatemaltecos. En el libro «Despacho Presidencial» de Arévalo, se observa que el gobierno se inició con sanciones a la oposición,Cada vez que se sospechaba un complot en contra del gobierno, se restringían las libertades civiles, los sospechosos eran apresados y luego enviados al exilio intervencionismo económico del Estado -con la emisión de la «Ley de Emergencia Económica»- y un decidido apoyo a un movimiento sindicalista recién surgido. Así entonces, las fuerzas de oposición al gobierno arevalista -revolucionarios moderados y «ubiquistas»- poco a poco fueron marginadas y empezaron a temer la implementación de un socialismo en el país. Por otra parte, es importante destacar que el presidente Arévalo tomó posesión con poder limitado, restringido por los militares, que estaban acaudillados por el teniente coronel Arana. Arana y Árbenz fueron ascendidos al grado de coronel y teniente coronel, respectivamente.

El 16 de diciembre de 1945, Dr. Arévalo, en compañía de un periodista estadounidense y dos bailarinas rusas que estaban de visita en Guatemala, tuvo un terrible accidente automovilístico en la carretera a Panajachel: cayó al barranco y quedó gravemente herido, mientras que todos sus acompañantes murieron. Creyendo que la recuperación del presidente iba a ser prolongada, los dirigentes del Partido Acción Revolucionaria (PAR) suscribieron un pacto con el ya teniente coronel Arana, en el que este se comprometía a no intentar ningún golpe de Estado contra el presidente convaleciente, a cambio de que los partidos revolucionarios apoyarían a Arana como su candidato oficial en las siguientes elecciones. Este fue el famoso «Pacto del Barranco», Sin embargo, la recuperación del robusto presidente fue casi milagrosa y pronto pudo hacerse cargo del gobierno nuevamente, aunque tuvo que aceptar el Pacto del Barranco de mala gana. Arana había aceptado este pacto porque quería ser conocido como un «héroe demócrata» de la sublevación contra Ponce y creyó que el Pacto del Barranco garantizaría su posición cuando llegara el momento de las elecciones a presidente.

Arana era una persona muy influyente en el gobierno de Juan José Arévalo, y había logrado ser nominado como el siguiente candidato a la presidencia, por delante del capitán Arbenz, a quien se le dijo que por su corta edad (apenas 36 años en ese tiempo) no tendría problema en esperar su torno para las elecciones siguientes. Pero la élite social no estaba conforme con el gobierno arevalista, pues por primera vez en la historia del país la clase media urbana tenía poder y lo había utilizado para que el gobierno adoptara medidas en favor de los obreros de la ciudad. La élite consideraba nocivas las reformas sociales y consideraba que era más fácil hacer negocios y dinero -y que era más seguro para ellos- vivir en un régimen dictatorial como el de Ubico.

Los terratenientes tradicionales empezaron a cortejar al teniente coronel Arana -a quien por su condición de mestizo jamás hubieran buscado anteriormente- para que liderara un golpe de Estado contra Arévalo y se opusiera a las tímidas reformas que este había emprendido. Pero Arana estaba indeciso porque eso significaba perder el apoyo de los recién formados sindicatos urbanos, quienes eran sus votos seguros en las elecciones de 1950, en donde estaba garantizada su candidatura presidencial por el partido oficial. La división entre Arana y el gobierno arevalista empezó a notarse más en 1948, cuando se eligió a la mitad del congreso y Arana apoyó a sus propios candidatos, de los cuales ninguno resultó elegido por la ineptitud de su jefe de campaña, el oficial Ricardo Barrios Peña -quien era nieto de Justo Rufino Barrios. A partir de ese momento, las relaciones entre Arana tanto con el presidente Arévalo como con el Congreso se fueron distanciando, y se empezó a rumorar un posible intento golpista del militar y un posible descontento del presidente con el movimiento «Arana para Presidente» que ya se había iniciado.

Existen varios relatos de intentos golpista liderados por Arana que fueron detenidos por diversas circunstancias: en una ocasión, durante una celebración en octubre de 1948 en la Quinta Samayoa -entonces una propiedad rural en las afueras de la Ciudad de Guatemala- Ricardo Barrios Peña y sus amigos habrían convencido a Arana para iniciar un golpe de Estado, pero el joven oficial Carlos Paz Tejada lo habría evitado diciéndole enérgicamente a Arana que se convirtiera en «otro Ubico». En otra oportunidad, a mediados de 1949, Arana habría girado instrucciones a sus hombres en la Guardia de Honor para que lo esperaran en la noche para iniciar un golpe contra el gobierno; pero Arana ya no llegó porque pasó la noche tomando con Arévalo en la Casa Presidencial. A pesar de que Árbenz tenía muchos seguidores en las fuerzas armadas, Arana sabía que había varios grupos independientes y numerosos oficiales indiferentes a la situación; además, tenía a sus más cercanos colaboradores en posiciones clave en el ejército, aprovechando su puesto de Jefe de las Fuerzas Armadas; pero a Arana lo detuvo su indecisión entre liderar un golpe y alcanzar la presidencia por medios legales.

Tras el fracaso en las elecciones legislativas Arana fue rechazado por el PAR y el Frente Popular Libertador (FLP) -partido de los estudiantes universitarios-, en el que únicamente la facción de Mario Méndez Montenegro lo apoyaba; de hecho, en abril de 1949 se produjo un cisma en el FLP, formándose el Frente Popular Libertador Ortodoxo que apoyaba a Arana y que inició la campaña presidencial de este en el interior de la república. Al mismo tiempo, se empezaba a perfilar la candidatura del teniente coronel Árbenz porque parecía favorable a los obreros y respetuoso de la Constitución y porque en el interior de la república únicamente un militar podría derrotar a Arana.

Decisión entre elecciones y golpe de Estado