Ética o Ética demostrada según el orden geométrico (en latín: Ethica ordine geometrico demonstrata o Ethica more geometrico demonstrata; abreviado: Ethica) es un tratado del filósofo neerlandés Baruch Spinoza, escrito entre 1661 y 1675 en latínGenevieve Lloyd, guía de filosofía de Routledge para Spinoza y La ética , Routledge, 2002, p. 24) y publicado póstumamente en 1677 en la Opera posthuma. Es su obra más conocida y apreciada, pues contiene la mayoría de su concepción filosófica.
Spinoza proyectó dar a conocer la Ética al menos dos años antes de su publicación definitiva, pero en carta de agosto de 1675 comunicó a su amigo Oldenburg que se vio forzado a retirar el manuscrito de la imprenta a causa de una campaña de «acechanzas» por parte de teólogos y filósofos cartesianos, que consideraban ateo el libro. De todos modos, copias del mismo (o de fragmentos) circulaban ya desde años atrás (al menos desde 1661), aunque rehusó entregar el manuscrito a Leibniz en París en 1675 por considerarlo «imprudente». Una copia manuscrita sí llegó a manos del Santo Oficio en Roma, donde la Santa Sede intentó también impedir su publicación. Cuatro meses después de su edición, el Gobierno neerlandés prohibía la difusión de la obra.
En la Ética, Spinoza intenta demostrar un «sistema filosófico plenamente coherente que se esfuerza por ofrecer una imagen objetiva de la realidad y por comprender el significado de una vida ética. Siguiendo un formato lógico paso por paso, definido en torno de la naturaleza de Dios, la mente, la servidumbre humana a las emociones y el poder de la comprensión —moviendo desde la consideración de lo eterno, a especular sobre el lugar de la humanidad en el orden natural, libertad y el camino a la felicidad posible—».
Posiblemente, uno de los intentos más osados de aplicar el método de Euclides en filosofía ha sido el de Spinoza al tratar de desarrollar la ética, organizada como sistema deductivo. Arrancando de axiomas y definiciones, Spinoza pretendió deducir el resto de sus doctrinas metafísica y ética como proposiciones demostrables sustentadas en estos supuestos previos.Copi, Irving M. Lógica simbólica; traductor del inglés: Sestier Boulier, Andrés; CECSA, México, 2000, décima novena reimpresión, ISBN 968-26-0134-7
Resumen miniaturadeimagen|275x275px|Manuscrito de la biblioteca del Vaticano de la Ética (E) de Spinoza (Biblioteca Vaticana, Vat. Lat. 12838). En el fragmento se pueden vislumbrar las proposiciones de la 5 a la 8, de la primera parte (De Dios) de la E.
La arquitectónica geométrica de la Ética descansa enteramente sobre el concepto de sustancia. Descartes había definido a la sustancia como "... aquello que existe de tal modo que para existir no tiene necesidad más que de sí misma...",Descartes R. Principia philosophiae; I, 51 y postula así tres sustancias: el pensamiento, la extensión y Dios. Pero se le ha señalado en las segundas objeciones a las Meditaciones metafísicas que, según su propia filosofía, tal definición de sustancia es aplicable solo a Dios, puesto que este es causa de todo ente, tanto de su ser como de su existencia continua. El pensamiento y la extensión no podrían ser sustancias ya que habrían de carecer de causa para ello. Descartes salvó parcialmente el problema tipificando la sustancia: una es la sustancia infinita que no es creada por nada, y otras las sustancias finitas, solo creadas por Dios. La solución es parcial, puesto que para salvar el dualismo Descartes abre la equivocidad en el término; sustancia se dice de muchas maneras. La filosofía de Spinoza puede leerse como una respuesta a esta objeción, ya que mantiene la definición, pero afirma una única sustancia, la infinita o divina, Dios. Con todo, no debe pensarse a Spinoza como un cartesiano más. Son más las diferencias que las similitudes, y cabe recordar que su filosofía se alza justamente en oposición a la de Descartes.
Estilo El estilo y sistema del libro es, como Spinoza dice, «demostrada según el orden geométrico», con prefacios, definiciones, axiomas, lemas, postulados, leyes, proposiciones y escolios. Estas son seguidas por proposiciones que pueden contener notas, demostraciones, corolarios y escolios. Se emplean también apéndices que contienen explicaciones complementarias. Este tipo de presentación imita los Elementos de Euclides.
La redacción fue lenta y azarosa como se muestra en su Correspondencia, sin embargo, su edición fue rápida, pero "sigue envuelta en la penumbra de vagas noticias biográficas e hipótesis sostenidas en análisis textuales".
Contenido Primera parte: De Dios miniaturadeimagen|278x278px|Axiomas I-VII y proposiciones I-IV de la Ética. miniaturadeimagen|280x280px|Estructura lógica de las seis primeras proposiciones de la Ética de Spinoza. La primera parte del libro aborda la relación entre Dios y el universo. Spinoza estaba comprometido con una tradición que sostenía: Dios existe fuera del universo; Dios creó el universo por una razón; y Dios pudo haber creado un universo diferente de acuerdo con su voluntad. Spinoza niega estas afirmaciones. Según él, Dios es el mundo natural. Lo que esto significa, como con otras tantas afirmaciones de Spinoza, está sujeto a discusión. Concluye lo siguiente: Dios es la sustancia que comprende el universo, con Dios existiendo en sí mismo, no de alguna manera fuera del universo; y el universo existe como lo hace por necesidad, no por una razón o voluntad teológica divina.
Spinoza discute a través de proposiciones. Él sostiene que su conclusión es simplemente la conclusión lógica necesaria de la combinación de las definiciones y axiomas provistos. Comienza con la proposición de que "no pueden existir en el universo dos o más sustancias que tengan la misma naturaleza o atributo". La sustancia es definida como aquello cuya esencia implica necesariamente su existencia, de modo a lo que se denomina causa-sui. Sigue esto argumentando que los objetos y eventos no solo deben ser causados si ocurren, sino que deben evitarse si no ocurren. Por una contradicción lógica, si algo no es contradictorio, no hay razón para que no exista. Spinoza se basa en estas ideas iniciales. Si la sustancia existe, debe ser infinita, porque si no infinito tendría que existir otra sustancia finita y tomar las partes restantes de sus atributos finitos, algo que es imposible según la proposición anterior. Spinoza luego usa el argumento ontológico como justificación de la existencia de Dios y argumenta que Dios (que debe leerse como "naturaleza", en lugar de la deidad tradicional) debe poseer todos los atributos infinitamente. Como no hay dos cosas que puedan compartir atributos, "además de Dios, no se puede conceder ni concebir ninguna sustancia" y "todo cuanto es, es en Dios, y sin Dios nada puede ser ni concebirse".
Spinoza afirma que las cosas que componen o están en el universo, seres humanos incluidos, son “modos” de Dios. Los modos o afecciones representan los accidentes de la única sustancia, Dios; por lo tanto, todo ser humano u otra cosa del universo es, en algún sentido, dependiente de Dios. La naturaleza de esta dependencia se encuentra en disputa. Algunos intérpretes sostienen que los modos son propiedades de Dios, en el sentido tradicional. Otros sostienen que los modos son los efectos de Dios. En todo caso, los modos son, también, lógicamente dependientes de la esencia de Dios, en tanto cada suceso se sigue de la naturaleza de Dios al igual que –usando el ejemplo de Spinoza- de la esencia del triángulo se sigue que sus ángulos sean iguales a dos ángulos rectos. Dado que Dios debe existir necesariamente acorde a su propia naturaleza, no hay ningún suceso que pudiera haberse evitado; y, si un destino particular de algún modo particular es determinado por Dios, no hay escapatoria a ello. En términos de Spinoza: “Una cosa que ha sido determinada por Dios para producir un efecto no puede hacerse a sí misma indeterminada.” La creación divina del universo no es una decisión divina, no está motivada por ningún propósito.
Proposiciones (explicadas) utilizadas en la primera parte
La sustancia es por naturaleza anterior a sus afecciones (Se refiere a la antigüedad del origen de la substancia comparada con nosotros) Dos sustancias que tienen diversos atributos no tienen nada común entre sí (Se refiere a la diferencia de los atributos dados) En cosas que no tienen nada en común entre sí, el uno no puede ser la causa de la otra. (Una substancia con diferentes atributos no puede crear otra) Dos o más cosas distintas se distinguen entre sí por la diversidad de los atributos de las sustancias o por la diversidad de las afecciones de esas sustancias (La diversidad en los atributos de una substancia la hace única y la separa de las demás) No puede haber dos o más sustancias de la misma naturaleza o atributo (Todas las substancias son diferentes) Una sustancia no puede ser producida por otra substancia (Una substancia no puede crear otra) A la naturaleza de la sustancia pertenece el existir (Si algo existe tiene substancia) Toda sustancia es necesariamente Infinita (La substancia no se puede agotar o desaparecer) Cuanto más grande es un ser, más atributos de pertenecen (A más complejidad, más atributos) Cada atributo de una sustancia debe ser concebido por sí mismo (No puede ser creada por algo más que no sea ella misma) Dios o sea la sustancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una eterna e infinita existencia (Dios es omnipotente y posee infinitos atributos) No se puede conseguir con exactitud ningún atributo de la sustancia del que se diga que la sustancia puede ser dividida (La sustancia es indivisible) La sustancia es absolutamente infinita e indivisible. Aparte de Dios no se puede dar ni concebir ninguna sustancia (Dios es el único capaz de crear sustancia) Todo lo que es es un Dios y sin dios nada puede ser concebido. De la necesidad de la naturaleza divina deben seguirse infinitas cosas, en infinitos modos. Esto es todo cuánto puede caer bajo el entendimiento infinito (En un universo infinito hay infinitas substancias e infinitas cualidades) Dios actúa por las solas leyes de su naturaleza y no coaccionado por nadie. (La omnipotencia de Dios le permite crear y actuar por su cuenta) Dios es causa inmanente pero no transitiva de todas las cosas. Dios o sea todos los atributos de Dios son eternos.
Segunda parte: De la naturaleza y el origen del alma miniaturadeimagen|350x350px|Segunda parte de la Ética, edición de 1677. La segunda parte de la Ética se concentra en la mente y el cuerpo humanos. Spinoza ataca varias proposiciones cartesianas:
que el pensamiento y el cuerpo son sustancias distintas y se afectan una a otra; que conocemos mejor nuestro pensamiento que nuestro cuerpo; que nuestros sentidos son confiables; que pese a haber sido creados por Dios, podemos cometer errores cuando afirmamos la verdad, en virtud de nuestra voluntad libre, de una idea que no es clara y distinta.