La cerámica Copador fue uno de los grupos cerámicos polícromos representativos de El Salvador, Honduras y algunas zonas de Guatemala durante el período clásico tardío. Fue fabricada por los pueblos mayas surorientales de esas zonas, y utilizada en contextos domésticos (en los hogares), funerarios y como ofrenda a estructuras recién inauguradas. Su nombre le fue dado por el arqueólogo estadounidense Alfred V. Kidder y proviene de la contracción de las palabras Copán y El Salvador.
Características principales En general este grupo cerámico, y más aún el tipo Copador polícromo que es el más común, se caracteriza por: presentar pintura especular de hematita roja, negra y usualmente naranja, sobre un fondo engobado de color crema o naranja; por tener como motivos de decoración más comunes a elementos glíficos (que están pintados en rojo y rellenos de naranja) y a figuras de perfil (humanos y aves delineados en negro y rellenos de rojo o naranja); y por su distintiva pasta de color crema, fina y suave.
La pasta, de la que están hechas las vasijas, es muy fina y homogénea; y procedería de la misma fuente de arcilla y temple que la de los grupos Chilanga Usulután y Gualpopa. Su color va de un beige claro a crema; con inclusiones muy escasas de cuarzo, que están integradas y distribuidas de forma regular y generalmente sin templar. Su textura es compacta y homogénea, y casi siempre se encuentra oxidada por completo, y solo se observan núcleos delgados y oscuros en algunos fragmentos más gruesos de lo normal. Algunas variedades presentan pasta menos fina y menos uniforme, y una coloración bastante regular, con núcleo color negro que en ocasiones está reducido.
El engobe de la cerámica es pulido y de aspecto variable, por lo general brillante, pero no es raro las superficies mate (opaco, sin brillo y que no refleja la luz de manera intensa); y su coloración presenta matices del beige al anaranjado. La superficie de las piezas están decoradas con pintura roja que contiene hematita. Las vasijas decoradas cuentan con un fondo que puede ser de color bayo, crema, naranja o naranja-crema.
Las vasijas de este grupo pueden presentarse en forma de cuencos de paredes convexas con bordes directos, cuencos de paredes compuesta con bordes directos o levemente evertidos, cuencos de paredes compuestas con bridas facetadas y bordes directos, cuencos poco profundos y restringidos con bases convexas y bordes directos, cilindros de paredes verticales, vasos de paredes verticales bajas (de menos de 10 centímetros), y jarra o frascos de cuellos restringidos (cóncavo vertical o ligeramente convergente) con bordes directos a veces evertidos. Algunas de estas formas podían presentar como apéndices inferiores a soportes cónicos sólidos o huecos.
Tipología y diseños decorativos La decoración de esta cerámica se puede ubicar tanto en la cara exterior como en la interior o solo en la exterior de las vasijas; pudiendose encontrar en ellas diseños polícromos, líneas excisas o líneas incisas. Por lo cual, Alfred V. Kidder y Robert Sharer definieron dentro de este grupo los tipos Polícromo Copador, Pushtan policromado exciso y Pacho inciso.
Polícromo Copador Las piezas de Polícromo Copador se caracterizan por decoraciones con pintura roja hematita especular, negro y naranja (está última a veces ausente), y en raras ocasiones con colores blanco o gris. Pudiendo contar con figuras antropomorfas (que por lo general están sentados o en posición decúbito ventral, estos últimos también conocidos como nadadores), zoomorfas (principalmente aves acuáticas, monos, sapos) o geométricas, así como repetitivos motivos glíficos o pseudoglifos y numerales. Las figuras usualmente estaban delineadas con color negro y pintadas tanto de naranja y rojo; en cambio los motivos glíficos estaban delineados con rojo y rellenos con color naranja.
Los bordes de las vasijas comúnmente están pintados de bandas rojas; a veces como una banda que alterna zonas rojas y negras o que en su lugar tiene bordes negros punteados. Por lo general, en el interior, se presentan dos bandas circunferenciales negras debajo del borde (donde la superior es gruesa y la inferior delgada; pudiendo ambas ser gruesas) que también, una o ambas, pueden ser reemplazadas por bandas rojas (en el caso de un borde negro punteado) o por una banda naranja; mientras que en el exterior, las bandas debajo del borde son casi siempre rojas.
El fondo de las vasijas suele estar pintado con una serie de bandas rojas y negras, y puede tener un solo punto en el centro, un patrón en cruz con un pequeño círculo en cada cuadrante (también conocido como quincunce, que vendía siendo el glifo maya Lamat, que simboliza al planeta venus y que es el nombre de uno de los 20 días en el Tzolkin, calendario religiosa maya), un motivo más complejo de cuerda anudada entrelazada (que sería el glifo jal, trenza o tejer una red, que es la parte más importante del gilfo Pop, el nombre del primer mes en el Haab, calendario civil maya, y que esta relacionado con la realeza, pudiendo indicar un alto estatus social del propietario) o alguna figura antropomorfa, zoomorfa (como un cangrejo o un ave) o fitomorfa (en forma como parte de una planta). Mientras que las bases exteriores pueden tener rayas de melón (convergentes con líneas rojas y naranjas), estar pintadas alternando bandas radiales rojas y naranjas, o estar pintadas de rojo o negro sólido con áreas delineadas de color crema-naranja en negativo; a veces pueden estar gallonadas, ya sea de forma radial o diagonalmente; abundando también otros elementos decorativos, como grecas en sol, espirales y similares.
Variedades En su estudio en Chalchuapa, en 1978, Robert Sharer concluyó que el mejor modo de clasificar en variedades este tipo cerámico era con base en los patrones decorativos de las vasijas. A partir de ello, Sharer definió 8 variedades nombradas según su característica principal (glíficas o de figuras) y numeradas con una letra, teniendo en total 5 variedades glíficas, 2 variedades de figuras, y por último definió como variedad no especificada a aquellas (sobre todo piezas fragmentarias) que no encajaban en las otras.
La diferencia principal y notoria entre las distintas variedades es su patrón decorativo en las paredes exteriores de las vasijas. Así, en el caso de las variedad glíficas, la variedad glífica A se caracteriza por presentar una banda de elementos glíficos debajo del borde, bajo lo cual se puede encontrar una variedad de diseños como: rayas de melón, rayas radiales, pintura negativa negra y un motivo de espadañas rojas y naranjas. La variedad glífica B es igual a la anterior con la diferencia que bajo la banda glífica hay una zona con figuras humanas reclinadas; mientras que la variedad glífica C presenta solamente figuras humanas sentadas, suele tener bordes pintados en negro y raramente en rojo, y las bases suelen estar pintadas de rojo o estar lisas. La variedad glífica D, se asocia principalmente con los vasos o cilindros, presenta bandas simples o múltiples o puede tener paneles glíficos, los glífos pueden estar delineados con negro (en lugar del habitual rojo) y rellenos con gris, y abajo suele haber una serie de figuras humanas sentadas, de pie o bailando. Finalmente la variedad glífica E presenta una banda glífica bajo la cual hay monos sentados con las manos y brazos extendidos.
La variedad de figuras A se caracteriza por tener motivos bastantes simples delineados en negro o rojo que incluyen giros verticales, volutas enlazadas, zonas geométricas entrecruzadas, etc, las bases son lisas o tienen rayas de melón y se observa la falta de pintura naranja en algunos ejemplos. Mientras que la variedad de figuras B presenta figuras humanas sentadas típicas, algunos bordes tienen rayas rojas y negras alternas, las bases suelen estar galvanizadas en diagonal con pintura rojo lisa y a menudo se encuentran sin pintura naranja y ocasionalmente estucadas; esta última variedad está estrechamente relacionada con la cerámica Arambala polícroma, también conocida como falso Copador por su similitud y que pertenece a la tradición naranja polícroma.
Características de los motivos glíficos miniaturadeimagen|350px|Glifos o pseudoglifos de un cuenco Copador; que corresponderían, de izquierda a derecha, con PGS40a y una variante de PGS55 (una de las formas del elemento glífico A de Longyear) en la clasificación de Caballero Díaz Este tipo y grupo en general fue el clímax de la decoración con motivos glíficos o pseudoglifos (signos que, aunque pueden tener algún significado, no forman frases coherentes), especialmente en el actual El Salvador; donde estos diseños mostraban un grado más de complejidad que los del grupo Gualpopa, y diseños más cuidados en la elaboración que los del grupo Arambala (aunque este último se desarrolló al mismo tiempo). Aun así, había casos de diseños que estaban mal elaborados, con mal uso del tamaño asignado, tamaños variables y relleno mal aplicado, lo que muestra que no había escuelas para este arte, así como de la existencia de distintos procesos de adquisición o de diferentes fuentes de producción contemporáneas compuestas por artesanos de diferentes clases sociales (como también habría sucedido en las tierras bajas mayas, donde se ubicaban las grandes ciudades clásicas en las actuales Guatemala, México y Belice); a pesar de ello, se observa que los artistas conocían las reglas básicas para la elaboración de estos signos.
En su investigación en Copán en 1952, John Longyear concluyó que este cerámica, presenta tres motivos glíficos o pseudoglifos en las bandas, las cuales denominó como: elemento glífico A, que tiene una espiral interna simple y va acompañado de un glifo que funcionaría de sufijo o prefijo; elemento glífico B, una variante de cabeza que podría tener el significado de Tun (un año maya), deidad o serpiente, que es acompañado con un prefijo o sufijo; y elemento glífico C, una variante de cabeza con una voluta de mano o boca que podría significar señor o señor del norte.
En un estudio sobre los motivos glíficos en esta cerámica y los grupos Gualpopa y Arambala procedentes de 11 sitios del centro y occidente salvadoreño, realizado por Maberick Caballeró Díaz en el 2017 con una muestra de 59 piezas (de las que 44 eran Copador), se identificó un total de 82 pseudoglifos (catalogados de PGS1 a PGS82), algunos de lo cuales presentaban variantes por lo que en total eran 104; entre los cuales estaban dos elementos pseudoglificos también encontrados en las tierras bajas mayas, los números mayas ka (dos), ox (tres), chan/kan (cuatro) y jo (cinco), y otros 15 signos con significado conocido debido a la igualdad o parecido con glifos reales (incluyendo los ya mencionados signos que serían los glifos lamat y jal o pop).
Los pseudoglifos, que están dispuestos en bandas cerca del borde, aparecen mayoritariamente en 6 bloques en el exterior y 3 en el interior. Estos bloques forman secuencias que pueden ser repetitivas, alternas, simétricas y asimétricas, siendo mayoritarias las secuencias asimétricas en el exterior y repetitivas (seguidas muy de cerca por las asimétricas) en el interior. Predominando claramente las secuencias asimétricas en las vasijas; en las que uno o dos elementos no se repiten, pudiendo ser estos marcadores de inicio y de final que buscaban dar cierto sentido de sintaxis y de realismo visual a la banda glífica.