El Palacio Nacional (en catalán: Palau Nacional) está situado en la montaña de Montjuic, en Barcelona, España. Es un palacio construido entre 1926 y 1929 para la Exposición Internacional de 1929 de Barcelona y que desde 1934 aloja el Museo Nacional de Arte de Cataluña.Roig (1995)

Fue el edificio principal de la Exposición, obra de los arquitectos Eugenio Cendoya y Enric Catà, bajo la supervisión de Pere Domènech i Roura, una vez rechazado el proyecto inicial de Josep Puig i Cadafalch y Guillem Busquets y tiene una superficie de 32.000 m².

Es de estilo clasicista inspirado en el renacimiento español. Presenta una planta rectangular con dos cuerpos laterales y uno posterior cuadrado con una gran cúpula elíptica en la parte central. Las cascadas y surtidores de la escalinata del Palacio fueron obra de Carles Buïgas, y se colocaron nueve grandes proyectores, que aún hoy emiten unos intensos rayos de luz, que escriben el nombre de la ciudad en el cielo. La ceremonia de la inauguración de la exposición se realizó en su Salón Oval y fue presidida por Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia.

En el Palacio Nacional se dedicó una exposición de «El arte en España» con más de 5.000 obras procedentes de todo el territorio nacional. En la decoración interior de estilo novecentista intervinieron diversos artistas como los escultores Enric Casanovas, Josep Dunyach, Frederic Marès y Josep Llimona, y los pintores Francesc d'Assís Galí, Josep de Togores, Manuel Humbert, Josep Obiols, Joan Colom y Francesc Labarta.Grandas (1988)

Entre 1996 y 2004 al Palacio se le hizo una ampliación a cargo de Gae Aulenti, Enric Steegmann, Josep Benedito y Agustí Obiol con el objetivo de crear espacios para poder mostrar y almacenar todas las obras de la colección.Véase en BOE del 27/1/1995 donde se publica el acuerdo para la rehabilitación entre el Ministerio de Cultura, la Generalidad de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona.

Primeros proyectos thumb| left|Vista nocturna del Palacio Nacional iluminado. thumb|El Palacio Nacional en 1929, año de su inauguración. Previamente a la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, la montaña de Montjuic sufrió una gran transformación para conseguir la urbanización de toda la zona. Desde mediados del se habían presentado proyectos para la instalación de equipamientos públicos, ya que la montaña solo se utilizaba, popularmente, por sus fuentes. Las numerosas parcelas de propiedad privada y la presencia de canteras, y sobre todo la falta de vías de comunicación, no hacían muy agradable su visita. Sin embargo, hubo un proyecto de Ildefonso Cerdá y otro de Josep Amargós del 1894, donde se proponía convertir la montaña en una zona residencial. Más tarde, en el mismo sentido, hubo otro en el Plan de Enlaces proyectado por Léon Jaussely en 1905.

Otra idea para la celebración de la Exposición en Montjuic fue en 1909 cuando Manuel Vega y March sugirió que el punto culminante en ese emplazamiento debía ser: «un gran Templo del Arte, que sea resumen y compendio, el más acabado y portentoso de nuestro saber». Por fin se decidió en el año 1913 la ubicación definitiva en Montjuic para la realización de una Exposición de Industrias Eléctricas promocionada por las industrias del sector y la incorporación del Ayuntamiento de Barcelona en el proyecto.Barral i Altet (1992)

La idea inicial propuesta por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch en 1915, mostraba el proyecto básico de una gran avenida central rematada por un gran palacio rectangular con una gran cúpula en cuya cúspide se debía encontrar una escultura alada representando una «Victoria» y rodeada por ocho torres.En 1920, este mismo arquitecto diseñó un proyecto detallado del nombrado «Palacio de Arte Antiguo» que enseguida pasó a denominarse «Palacio de las Naciones». Para construir la cúpula se pensó en utilizar un sistema de hormigonado combinado con una estructura de cúpula geodésica. Las obras por fin se tenían que empezar en octubre de 1923, pero la llegada al poder del general Miguel Primo de Rivera en septiembre de 1923, comportó la dimisión de Puig i Cadafalch de su cargo como presidente de la Mancomunidad de Cataluña y también de su alejamiento del proyecto de la Exposición.

Este alejamiento de Puig i Cadafalch se debió a razones políticas pero también económicas. En un documento llamado «Avance del presupuesto de la Exposición» se puede leer: En este presupuesto se valoraba el Palau en 8.080.000 pesetas. Otra excusa que tuvo el nuevo comité organizador para evitar que continuase Puig i Cadafalch, fue el traspaso de la contrata de la empresa constructora Ingeniería y Construcciones a una nueva empresa, Construcciones y Pavimentos, que contravenía las condiciones aprobadas previamente; así pues decidió el comité suspender las obras de construcción del palacio.

Concurso de 1924 Fue convocado un concurso de proyectos el 18 de julio de 1924 por el ingeniero Mariano Rubió Bellver miembro de la organización y el abogado J. M. Almirall Carbó, en el que podían participar todos los arquitectos españoles, y presentar el proyecto individualmente o junto con una proposición de una empresa constructora, esta última opción fue en la que estaba englobada el plan ganador. Entre los 74 artículos de que constaba el concurso, se encontraba el número 7, en que se decía: Los proyectos presentados fueron diez en total, fue rechazado por considerarlo fuera de concurso el de José María Martín y seleccionados y hechos públicos nueve con fecha de enero de 1925: thumb|250px|La gran cúpula central del Palacio Nacional, presente en casi todos los proyectos que participaron en el concurso de 1924. Benet Guitart i Trulls. Este arquitecto era el que tenía el título de arquitectura más antiguo y su proyecto proponía una estructura de hierro con un aspecto de edificio islámico. Juan Brugera Rogent. Arquitecto madrileño que presentó una propuesta plenamente neoclásica, con la fachada principal compuesta de una columnata corintia y con una cúpula de 65 metros de diámetro. Salvador Soteras. En su proyecto presentaba un palacio donde la planta baja no se hubiera visto desde la plaza España ya que estaba reducida al mínimo, si bien tenía una cúpula y dos altas torres. Recibió un accésit casi a título póstumo, pues este arquitecto falleció en la primavera de 1925. Rafel Bergamín, Luis Blanco-Soler y Ricardo García Guereta. Estos tres arquitectos pertenecían a la escuela de Arquitectura de Madrid y era suyo el que más se alejaba del proyecto primitivo, era de estilo clásico con la fachada de columnata y frontón, era el único que no presentaba cúpulas ni torres y añadía una fachada posterior donde iba una realización escultórica por el escultor Victorio Macho. Eduardo Fernández Díaz. El proyecto de este arquitecto era en estilo neoclásico con una cúpula central. Eugenio Cendoya y Enric Catà. Este proyecto fue el ganador. (Se encuentra descrito más adelante). Nicolás María Rubió y Tudurí, Ramón Reventós y Francesc Folguera. Su diseño intentaba armonizar con los palacios construidos por Puig i Cadafalch, como hecho curioso en la revista Arquitectura que publicó los resultados del concurso así como sus gráficos, precisamente éste y el del arquitecto Eduardo Fernández fueron los únicos que no se reprodujeron. Ramon Térmens Mauri. Fue uno de los proyectos presentados más dispares con relación al de Puig i Cadafalch, incluso la fachada la proponía hacia la calle de l'Estadi y no hacia la plaza de España y el Gran Salón tenía una planta cruciforme cubierta con grandes bóvedas y una cúpula central. Jaume Santomà y Mariano Romaní. Estos dos arquitectos eran los más jóvenes, según parece Romaní aún no había acabado sus estudios. Su propuesta se inspiró claramente en la de Puig i Cadafalch, pero con unas soluciones más fáciles de construcción. Recibieron un accésit. thumb|left|250px|Parte central de la fachada del Palacio Nacional. El resultado ganador fue el proyecto de Eugenio Cendoya y Enric Catà y se concedieron dos accésit a los de Salvador Soteras y al de Santomà / Romaní, el presidente del jurado clasificador fue el alcalde de Barcelona Darío Rumeu y Freixa, barón de Viver. En el proyecto ganador también participó el constructor Antoni Montseny, y en algunas publicaciones aparece el nombre de Pere Domènech i Roura, ya que éste era el director general de las construcciones de la Exposición, ésta es la causa por la que la autoría del proyecto aparezca a veces ligada al nombre de Domènech i Roura, según explicó: También el arquitecto Enric Catà dijo:

Proyecto ejecutivo thumb|Columnas de piedra artificial, que sostienen la cúpula central, realizadas a pie de obra. Durante el año 1925 los ganadores del concurso realizaron el proyecto ejecutivo del anteproyecto presentado, uno de los temas más importantes fue el conseguir a través de unos procedimientos la garantía de la elaboración de la obra en un tiempo determinado. Estos mecanismos se basaron en la racionalización de los elementos arquitectónicos en busca de una repetición que hiciera ganar en su rapidez de ejecución de la obra. Tres materiales tenían un gran papel en su construcción, el hormigón, la piedra artificial y el hierro. Según explicaron los mismos arquitectos la piedra artificial que se utilizó se fabricaba a pie de obra y se realizó en forma de T para tener una buena adherencia unas piezas con otras en los muros donde se aplicaba, normalmente todos los muros y forjados estuvieron hechos con hormigón y los encofrados perdidos se realizaron con piedra artificial que ya incorporaba la decoración que tenía que quedarse a la vista. En los techos planos se realizó con un sistema que consistía en hormigón armado con casetones que formaban la decoración definitiva, así en su interior se incluían las armaduras de hierro se llenaba con hormigón y formaba por un lado el suelo de una planta y por el otro la base de yeso, con la decoración incluida, para el techo de la otra planta. Para el vestíbulo, las escaleras y el sótano se utilizó la llamada bóveda catalana con la utilización de ladrillos colocados en plano. Entre las piezas de piedra artificial realizadas a pie de obra se encontraban las dieciséis columnas que sostienen la cúpula central, de un metro de diámetro con diez de altura, vacías en su interior ya que se colocaban como funda sobre la estructura de hierro y hormigón, cada columna se hizo de una sola pieza. La estructura del Gran Salón de 46 x 74 metros y de 30 de altura se realizó con un sistema de cerchas o cimbras metálicas, en forma de arco y apoyadas sobre piezas de pies de hierro dispuestas alrededor de todo el perímetro de la sala, las cuales fueron después cubiertas con piedra artificial como si de columnas de estilo corintio se trataran.

El 30 de junio de 1926, tuvo lugar la colocación de la primera piedra, con la presencia de diversas autoridades, entre las que se encontraban el presidente del comité ejecutivo de la Exposición, el marqués de Foronda, el alcalde de Barcelona, barón de Viver y el director de construcción Pere Domènech i Roura.

Arquitectura thumb|Una de las cuatro torres de que dispone el Palacio Nacional. El modelo del Palacio Nacional, se unifica en un estilo que en la época se denominaba como renacimiento español, con aires de clasicismo académico, es decir, el resultado de diferentes formas funcionales y procedimientos constructivos, resuelto con el lenguaje de la Escuela de Arquitectura de Barcelona de la segunda década del , que fue la encargada de garantizar las edificaciones para la Exposición.

La construcción del edificio, también fue la combinación de los sistemas tradicionales basados en la simetría claramente expuesta en su composición y los procedimientos para la edificación con materiales y técnicas más modernos como el empleo de elementos seriados y el hormigón.