El levantamiento lerdista en Veracruz proponía el derrocamiento de Porfirio Díaz y la vuelta a la presidencia de Sebastián Lerdo de Tejada. Sucedió a fines de junio de 1879.

Un grupo de lerdistas armados había llegado del extranjero tras más de tres años de preparar su revuelta. A bordo del buque "Libertad", quinientos soldados desembarcaron en el puerto la madrugada del 14 de junio y comenzó el ataque a la ciudad. Sin embargo, el gobernador del estado, Luis Mier y Terán, comisionó a una brigada a los sublevados. Mier y Terán comunicó la situación a Díaz, pues existía el agravante de que Porfirio Díaz Ortega, hijo mayor del presidente y ahijado del propio gobernador, se encontraba en Veracruz. Díaz respondió con un mensaje cifrado que al ser leído reveló la terminante orden del presidente: "Mátalos en caliente". De inmediato Mier y Terán cumplió la orden, que causó malestar entre la población y un pequeño levantamiento militar que también fue sofocado. Años más tarde, durante el transcurso de la Revolución mexicana, este asunto fue uno de los principales motivos de la caída del Porfiriato. Incluso en 1912 Félix Díaz se levantó en Armas en Veracruz, la prensa y los partidarios de Francisco I. Madero pidieron ejecutar a Félix Díaz, en venganza de la matanza, de la que fue responsable su tío en Veracruz.

La venganza del hijo de una de las víctimas Entre los asesinados estaban Vicente Capmany, José Francisco Cueto, Antonio Ituarte, entre otros. Ituarte había participado en la guerra contra los franceses. Vicente Capmany era un marinero, que operaba en Campeche y Veracruz, y siempre había mantenido una buena conducta, lo cual fue extraño para muchos al enterarse de los motivos por los cuales fue ejecutado. En los siguientes veinte años, Porfirio Díaz no se volvería a presentar en Veracruz, pues no se le perdonaría lo de aquel telegrama y posteriormente, en 1907, ordenó reprimir a los obreros en Río Blanco.

En 1911, cuando el caído dictador se dirigía a Veracruz para exiliarse del país, un grupo de bandoleros intentó asaltar el tren, que estaba escoltado por Victoriano Huerta. Al mando de estos bandoleros estaba, supuestamente, el hijo de Vicente Capmany, quien era muy pequeño al momento de la muerte de su padre. Siempre albergó un fuerte odio hacia el dictador. La primera versión sostiene que, fracasado el asalto, murió alcanzando por una ráfaga de ametralladoras. Otras versiones apuntan a que los soldados que estaban bajo el mando del general Huerta, así como del coronel Joaquín Chicharro le aplicaron la ley fuga, después de haberlo tomado preso. Una tercera versión refiere que habría sobrevivido al atentado o que había aguardado en el puerto de Veracruz al exdictador para concretar su cometido, mismo que había preparado con anticipación al saber que por allí andaría el general Díaz antes de salir al exilio, pero al momento de tratar de acercarse al depuesto dictador en el malecón, los guardias le impidieron acercarse; abatido por no haber podido cumplir su objetivo, se habría suicidado.

Se cuenta que a raíz de aquel episodio, fueron bastantes personas, quienes siempre señalaron que los marinos asesinados eran inocentes, solamente que el general Mier y Terán los ejecutó para evitar que don Porfirio lo destituyera de su cargo; las viudas y los hijos de los marinos ejecutados seguían por las calles manifestándole su odio a Mier y Terán, cuya viuda siempre conservó con celo aquel telegrama. Suelen variar las versiones en los medios sobre si los marinos estaban a favor o en contra de Díaz. En junio de 1915, precisamente unos días antes del fallecimiento del general Díaz en su exilio en Francia, en la prensa aparecieron retratos de la víctimas y de sus tumbas donde el ejército constitucionalista de Venustiano Carranza les rindió homenaje y los declaró como luchadores contra la tiranía, esto último en una nota adjuntado en un artículo al general Francisco Murguía. En noviembre de 1915, en su visita a Tamaulipas, Carranza recordó los acontecimientos en los que fueron ejecutados los marinos en un discurso que pronunció en aquella entidad.

Bibliografía Esquivel, Gloria (1996). Historia de México. Oxford: Harla. Moreno, Salvador (1995). Historia de México. México: Ediciones Pedagógicas.

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