El abuso psicológico es una forma de violencia simbólica que se manifiesta a través del maltrato emocional y epistémico, que está presente en todas las relaciones de dominación, aun cuando los involucrados en dichas relaciones consideren «natural» o «legítima» la diferencia de poder. El abuso psíquico es una estrategia de control que consiste en distorsionar la percepción que la persona sometida tiene de sí misma y de la realidad vincular, con el fin posibilitar dicho sometimiento.Herman, J. L. (2023). Truth and Repair: How Trauma Survivors Envision Justice. Estados Unidos: Basic Books.

Descripción Es el maltrato de una persona hacia otra, independientemente de si existe o no violencia física o sexual entre ellas. Tiene el objetivo de controlar a la otra persona para obtener algún tipo de beneficio, que puede ser material (dinero, bienes, comodidades, trabajo doméstico gratuito), social (prestigio o acceso a grupos o comunidades) o emocional (apuntalamiento de la autoestima, compensación de un déficit narcisista). El abuso psíquico es una estrategia de control que consiste en distorsionar la percepción que la persona sometida tiene de sí misma y de la realidad vincular, con el fin posibilitar dicho sometimiento.

Entre sus manifestaciones más comunes están la intimidación con palabras, gritos o amenazas, la invalidación de los sentimientos, opiniones e intereses de la víctima, la desvalorización de sus logros o capacidades, la humillación, el aislamiento social, la inducción de sentimientos injustificados de culpa, vergüenza o inseguridad, el control de los ciclos de sueño y alimentación, el chantaje, los celos crónicos, las acusaciones falsas, la violación de los límites de autocuidado, la violación de la privacidad, la exigencia de acceso a contraseñas de cuentas de correo y redes sociales o dispositivos de comunicación, el obligar a la víctima a elegir entre la persona abusiva y otras personas importantes en su vida, condicionar el respeto, el afecto o la tranquilidad a que la víctima se comporte como la persona abusiva desea, cualquier tipo de presión para tener relaciones sexuales, esconder o tirar las pertenencias, limitar la libertad de movimiento, y cualquier otra obstrucción del ejercicio de los derechos humanos.

Objetivos del abuso emocional El abuso emocional posibilita la dominación por tres distintas vías: Ocultando el hecho de que la relación es una relación de poder, como ocurre en la infantilización de las personas adultas mayores, donde el control se disfraza de cuidado. Legitimando la dominación ante la persona dominada, como ocurre en aquellas familias donde se naturalizan los estereotipos de género y se considera normal que la madre y los hijos e hijas se sometan a la voluntad del padre. Legitimando la dominación ante el resto de la comunidad, al presentar el abuso como algo que la víctima supuestamente «se merece», y en razón de eso que «es o hizo para merecerlo» se justifica su sometimiento. Socavando la capacidad de la víctima para defenderse, ya sea privándola de descanso, sometiéndola a estrés constante, deteriorando su autoestima, aislándola de sus redes de apoyo, impidiéndole fortalecer su cuerpo, sus conocimientos, sus finanzas o su autoestima, o provocándole confusión mental.

En las dinámicas de abuso se colonizan los espacios personales de la víctima, tanto los físicos, como los temporales, los sociales, los vinculares e incluso los atencionales. Siempre implica procesos de manipulación emocional y de información. Se ejerce casi siempre a través de la palabra (violencia verbal y entonación agresiva del habla) o del lenguaje corporal (gestos y actitudes). Puede ser en forma de agresión pasiva (victimismo o reproches crónicos, insultos, descalificaciones, chistes hirientes, engaños o coacción. Cabe hacer énfasis en que siempre que hay violencia física (golpes), también hay violencia emocional. Pero no siempre que hay violencia emocional hay golpes; sin embargo, sí son comunes golpes a las paredes, las puertas los muebles o destrucción de objetos. No siempre consiste en gritos, insultos o amenazas, también puede tomar la forma de impedir que la víctima crezca o desarrolle su propia identidad, por medio de la manipulación, miedo e inseguridad o sobreprotección.

Consecuencias del abuso emocional El abuso emocional prolongado se relaciona estrechamente con diversos problemas de salud mental incluidas las adicciones, porque socava la autoestima de uno mismo y desorganiza la identidad. Los estragos de este tipo de abuso conforman lo que la psiquiatría llama Trauma Complejo,Gonzalez, A. (2017). No Soy Yo: Entendiendo El Trauma Complejo, El Apego, Y La Disociación: Una Guía Para Pacientes. España: Ana Isabel González Vázquez. un tipo de trauma que impide la construcción de una relación sana con uno mismo y con los demás. El abuso emocional es una forma de violencia altamente destructiva precisamente porque no suele reconocerse como abuso, o si se llega a reconocer no se considera grave, lo que tiene como consecuencia que las situaciones de abuso se prolonguen por largos periodos de tiempo (a veces toda la vida) sin que nadie se de cuenta del daño progresivo que la víctima experimenta.

Ideas erróneas sobre el abuso emocional Erróneamente suele considerarse que el abuso emocional es un tipo de violencia distinto, menos grave y menos dañino que la violencia física o sexual. La realidad es que el abuso físico (golpes, empujones, pellizcos, etc.) suele ser parte de un patrón de abuso emocional y cumple la función de mantener vigente una amenaza lo suficientemente intimidante como para que la víctima no intente escapar del abuso.van der Kolk, B. (2020). El cuerpo lleva la cuenta: Cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma. España: Eleftheria. Del mismo modo, el abuso sexual crónico es posible porque antes se ha instaurado un patrón de abuso emocional que impide a la víctima denunciar el abuso o defenderse. En las familias autoritarias o depredadoras y en las parejas crónicamente conflictivas el abuso emocional suele estar presente.

Interpretación psicopolítica del abuso emocional El abuso emocional tiene por objetivo el control de la conducta y la percepción de la realidad de una persona con el fin de dominarla. Esa dominación, a su vez, busca posibilitar la explotación material, laboral, social, sexual o emocional.Sauceda García, Juan Manuel, & Maldonado Durán, Jesús Martín. (2016). El abuso psicológico al niño en la familia. Revista de la Facultad de Medicina (México), 59(5), 15-25. Recuperado en 14 de marzo de 2024.

Dimensión política (estructural) del abuso emocional Toda relación de dominación o explotación es una relación depredadora donde no existe interacción verdaderamente intersubjetiva (entre dos sujetos igualmente válidos), sino que la persona que abusa está instrumentalizando a la otra, es decir la está cosificando, deshumanizando, reduciendo a ser una "función", algo que se usa o se consume. Las relaciones instrumentalizantes se caracterizan por lo que el psicoanálisis llama catexis parcial (o investidura libidinal parcial), que consiste en que sólo ciertos aspectos del otro, resultan significativos para la persona instrumentalizante, mientras que el resto de aspectos de la personalidad de la víctima carecen de importancia o directamente se niega su existencia.Bleichmar, S. (2012). La construcción del sujeto ético. Argentina: Grupo Planeta - Argentina.

Por eso las relaciones de dominación y explotación pueden clasificarse como relaciones desubjetivantes, porque destruyen o debilitan el estatus de sujeto autónomo que toda persona debería tener. La catexis parcial es por lo tanto una fetichización de la persona abusada. La catexis parcial es un fenómeno característico de lo que la teoría lacaniana llama "perversión". El perverso cosifica y utiliza, invierte la escena del deseo (la dirección del flujo libidinal) de forma engañosa aparentando que ofrece algo (amor, interés, solidaridad), para luego extraer de la otra persona eso mismo que ofrecía.Swales, S. S. (2012). Perversion: A Lacanian Psychoanalytic Approach to the Subject. Reino Unido: Routledge. Todos los sistemas de dominación, como la adultocracia, el heteropatriarcado, la colonialidad (muy relacionada con el racismo) y el capitalismo (y demás modos de producción basados en la explotación) requieren la producción de subjetividades cosificadoras que acepten instrumentalizar y ser instrumentalizados, explotar y ser explotados.

Las subjetividades cosificadoras son subjetividades depredadoras incapaces de generosidad altruista. Por esta razón, autores como Rita Segato, Abdullah Öcalan,Öcalan, A. (2015). Civilization: The Age of Masked Gods and Disguised Kings. Noruega: New Compass Press. Enrique Dussel,Novoa, G. D. (2018). Ética de la liberación de Enrique Dussel: Ética descolonizada y transmoderna. Colombia: Ediciones Unibagué. o Silvia BleichmarBleichmar, S. (2011). La construcción del sujeto ético. Argentina: Paidós. coinciden en que las violencias desubjetivantes (como el abuso emocional) de los contextos considerados privados, como la familia y la pareja, se relaciona directamente con la opresión y la explotación a escala social. Es por ello que el abuso infantil, la violencia de género, el abuso narcisista, el bullying escolar o el mobbing laboral no pueden considerarse excepciones producto de una descomposición social, sino que son la norma, son todas ellas estructurales y estructurantes de la sociedad contemporánea, es decir de la Modernidad occidental capitalista.

Distinción entre violencia, maltrato y abuso emocional Existen muchas similitudes con el maltrato psicológico, incluso son llegadas a ser usadas como sinónimos, pero cuentan con una serie de diferencias como: Nivel de especificidad. El abuso es un concepto más específico que el concepto de maltrato, por ejemplo, en el abuso media una inequidad entre el maltratador y el maltratado, mientras que maltrato es todo acto perjudicial voluntario o involuntario causado a una persona, ser o propiedad por parte de un sujeto. En otras palabras, el abuso es un tipo particular de maltrato. Relación de poder: Al momento de nombrarle abuso, se hace referencia a la noción de que existe desigualdad entre maltratado y maltratador, lo que provoca que la parte abusador tome esta desigualdad como ventaja. Intencionalidad_ Tanto en el abuso como en el maltrato puede existir intencionalidad, sin embargo, es más frecuente que el abuso sea realizado de manera totalmente consciente y voluntaria por parte del perpetrador. Uso habitual del término: Cuando se habla de abuso, normalmente se piensa en la existencia de violencia sexual (aunque ésta sí consiste en un abuso, es un tipo de abuso físico, y quizá por sí sólo podría no considerarse un abuso psicológico, sin embargo, mantiene con este varios elementos en común, excepto por el uso de la fuerza física, por lo tanto, de otro punto de vista podría considerarse que la violencia sexual es un abuso tanto físico como psicológico, debido al daño psicológico que ocasiona a la víctima). Esto se debe a que el perpetrador hace uso de su mayor fuerza física, edad, poder, existencia de un vínculo afectivo, el miedo, el temor o simplemente la sorpresa para usarlo en beneficio propio y someter a la parte afectada. Pero también se usa normalmente para referirse al caso de abuso de autoridad.

Relaciones de contexto Se puede presentar en contextos familiares (violencia doméstica), escolares (acoso escolar, bullying en la enseñanza), laborales (acoso laboral) o virtuales (ciberacoso, grooming), así como en contextos de agrupaciones como comunidades religiosas, sectas, o comunidades espirituales (coaching coercitivo), así como en vínculos afectivos (amistades tóxicas) o sexoafectivos (fraude moral, abuso emocional en la pareja, manipulación interpersonal, abuso terapéutico).