Francisco Javier Errázuriz Aldunate o Francisco Xavier de Errázuriz y Martínez de Aldunate[José Toribio Medina, Ampliaciones hechas por Carlos J Larraín, Publicado en 1964 Santiago de Chile, páginas 179 a 189] (Santiago de Chile, 22 de agosto de 1773-ibídem, 7 de julio de 1845) fue un político, militar, guardia de corps, regidor, comerciante y agricultor chileno.

Familia Fue el primogénito de Francisco Javier de Errázuriz y Madariaga y de Rosa Martínez de Aldunate y Guerrero, y se le impuso el mismo nombre de su padre y de su abuelo paterno, Francisco Javier Errázuriz Larraín.Pacífico magazine. Santiago : Zig-Zag, 1913-1921. 18 v. vol. I ( mayo 1913) Fue hermano de Fernando, Isidoro y Ramón Errázuriz Aldunate.

Contrajo matrimonio en tres ocasiones. Enviudó en enero de 1818 de su primera esposa y prima, Ignacia Aldunate, sin que ella le dejara descendencia. Cuando contaba ya con 45 años, se casó por segunda vez el 9 de julio de 1819 con Josefa Zañartu y Manso de Velasco, de 23 años, hija del doctor Juan Antonio de Zañartu y Echavarría, rector de la Real Universidad de San Felipe y de Rosa Manso de Velasco y Santa Cruz, y aportaba en dote la suma de $9110. De este matrimonio, que duró cerca de 10 años, nacieron cinco hijos: Rosa, monja; Diego, que se casó con Carmen Ramírez Molina; Carlota, esposa de Mauricio Riesco Droguet y madre de Germán Riesco; Federico y Dositeo. Habiendo fallecido su segunda mujer el 14 de noviembre de 1828, se casó por tercera vez, secretamente, mes y medio más tarde, el 1 de enero de 1829, con la sobrina de su segunda esposa, Rosario Valdivieso y Zañartu, hija de Manuel Joaquín Valdivieso y Maciel y de María Mercedes Zañartu y Manso de Velasco, y hermana de Rafael Valentín Valdivieso. Este matrimonio se mantuvo secreto mientras llegaba la dispensa solicitada a Roma, pues existía un grave impedimento canónico a causa del mencionado parentesco. Como era natural, debido a la enorme diferencia de edad, Rosario sobrevivió a su esposo muchos años y falleció el 24 de octubre de 1889.Cementerio Católico de Santiago, Dep 5 Capilla 9 De su enlace quedaron sus siete hijos: Maximiano, Santiago, quien se casó con Carmen Iñiguez Vicuña; Crescente, Zócimo, casado con María Isabel Nebel Ovalle; Pelagia, monja; Honoria, monja; y Mercedes, esposa de Bonifacio Correa Albano. Blasón

Estudios y carrera militar

Errázuriz Aldunate terminó sus estudios primarios finalizando los cursos de latinidad y retórica en esta capital. Luego, aprovechando lo dispuesto en una Real Cédula de 1793, en la cual el monarca manifestaba que había resuelto formar una segunda compañía de guardia de corps que debería integrarse con caballeros americanos, “en virtud de lo grato que le habían sido en todo tiempo los servicios de sus fieles vasallos de América”. Su padre determinó aprovechar esta merced incorporando a su hijo en esta noble institución y lo envió a España por el camino de la cordillera y de Buenos Aires. Como era de rigor, el joven postulante había remitido previamente sus pruebas de nobleza, allegando toda la documentación requerida que formó un voluminoso expediente. Allí se insertan todas las partidas bautismales y matrimoniales de una serie de antepasados del candidato, así como la nomenclatura de sus testamentos y certificaciones de los cargos militares, edilicios y demás honoríficos empleos que habían desempeñado sus progenitores más inmediatos de las estirpes de Errázuriz, Madariaga, Aldunate, Carrera, etc.

Entre otra informaciones que en el expediente se aducen para atestiguar la hidalga del joven Errázuriz Aldunate, se inserta un interesante documento, ratificado por el escribano mayor de Gobierno, que certifica que "el oficio y empleo de alcalde ordinaria de la ciudad.... es y ha sido siempre el distintivo de los vecinos nobles. En el Archivo de la Capitanía General se consta también, entre la correspondencia dirigida al Rey por el gobernador de Chile, Ambrosio O´Higgins, la nota en que comunica el viaje del joven postulante a la Corte y solicita que sea admitido en el Real Servicio.Capitanía General, Vol 876, Foja 303

Dice así: "El Presidente de Chile avisa que a don Francisco Javier de Errázuriz y Aldunate, hijo de padres nobles, y beneméritos de aquella capital, ha dado permiso para pasar a España a solicitar a S. M. por mano de V. E. la gracia de ser admitido al Real Servicio en la Compañía Americana de Guardias de Corps. Recomendada la buena conducta y disposición de aquel joven, y las circunstancias y buenos servicios de su padre el Doctor don Francisco Javier de Errázuriz.

José Toribio Medina, Ampliaciones hechas por Carlos J Larraín, Publicado en 1964 Santiago de Chile, páginas 180 a 181

Estadía en España Habiendo llegado a la metrópoli con tan excelente recomendación el joven Errázuriz Aldunate fue admitido en la Real Institución donde sentó plaza en septiembre de 1794 y permaneció sirviendo en ella dedicado a sus peculiares tareas hasta el 15 de diciembre de 1797, en cuya fecha el rey le nombró Tesorero del Consulado de Santiago, en reemplazo de don Juan Manuel Maciel.

Ya sea que este cargo careciera de importancia, sea que aspirase a algo mejor, el hecho es que el ex Guardia de Corps, dilató su incorporación y permaneció en la Corte. Tres meses más tarde el monarca firmó en su favor un real decreto (Aranjuez 12 de abril de 1798) por el cual ordenaba al Presidente de Chile que se le concediesen honores de Oficial Real. A pesar de esta designación, el joven Errázuriz no se movió de la península. Solamente abandonó la capital y se trasladó a Cádiz para atender diversas negociaciones comerciales en combinación con su padre, que, sin duda, serían mucho más lucrativas que las honoríficas, pero mal rentadas prebendas reales. Dedicado de lleno a las tareas que debían ser el afán principal de su vida, como hablan sido también de la de su abuelo paterno, y otros individuos de la familia. Don Francisco Javier permaneció ocho años en Cádiz, desarrollando sus negocios mercantiles. Allí le acompañó en 1801, su hermano menor, don Ramón Errázuriz y en ese puerto se hallaban entonces estableciéndose muchos criollos chilenos y de otras procedencias, con algunos de los cuales, aparte de los tratos comerciales, enlazó una estrecha amistad. Uno de los grandes amigos de Francisco Javier fue el futuro prócer argentino, Juan Martin de Pueyrredón, como lo demuestran las siguientes cartas que a continuación copiamos, que aunque no dicen nada de importancia, demuestran el grado de intimidad con este personaje que fue una figura de primera magnitud en Argentina y quien desde el cargo de Director Supremo hizo factible la expedición de José de San Martín, le prestó el más amplio y completo apoyo, motivo por el cual estas misivas revisten un positivo interés.

Cádiz era por esos años y los siguientes un centro importante de logias formadas para trabajar por las ideas liberales. José de San Martín también estuvo allí y como muchos otros se afilió a ellas, lo mismo que Pueyrredón muchos otros personajes que se destacaron en la Independencia de Americana. No sería extraño que don Francisco Javier Errázuriz se hubiese también incorporado a algunos de estos cenáculos y sabemos que su hermano don Ramón perteneció a las logias masónicas. Las cartas escritas por Juan Martin de Pueyrredón, después de haber regresado de Cádiz y dirigidas a don Francisco Javier, que aún permanecía en aquel puerto, dicen así:

Matrimonio Dolores era prima hermana y mujer de don Juan Martin de Pueyrredónque falleció poco después de escrita esta carta. Su marido estaba dispuesto y tenía todo preparado para establecerse en Cádiz, donde residían sus tíos y suegros. Tal vez la Historia hubiese sido otra. Se ha supuesto que a partir a España el flamante Guardia de Corps, quedó seriamente prendado de una prima suya, doña Ignacia Aldunate y Larraín, y que, ni sus ocupaciones militares, ni los afanes del comercio, ni el hechizo de las madrileñas o andaluzas le hicieron olvidar, a pesar de tantos años de ausencia.

La realidad es menos romántica y el matrimonio de don Francisco Javier debió indudablemente, ser un convenio entre dos familias, casó entonces muy frecuente, pues cuando aquel partió a España en 1794, doña Ignacia no estaba en una edad apropiada para inspirar tan gran amor a un mancebo de 21 años, pues apenas contaba 7 años. Cuando don Francisco Javier, cumplió los 34 y vio seguramente afianzado su porvenir, determinó casarse. Con este fin envió a su progenitor un poder especial para que este contrajera matrimonio a su nombre con la novia que se le había elegido, que era prima suya en segundo grado, hija de don Juan Miguel Mártinez de Aldunate y Garcés, primo hermano de su madre, y de doña Ana Maria de Larrain y Lecaros, vinculada también con un parentesco más lejano. El novio había remitido de Cádiz a su prometida una hermosa miniatura con su retrato, la cual además de ser un precioso recuerdo de familia, representa la efigie más antigua de varón que se conoce de la prosapia de los Errázuriz. Solo le precede en antigüedad, como dijimos, el gran retrato al óleo de su tía, doña María del Carmen de Errázuriz y Madariaga, que se conserva en el Convento del Carmen.

Debido acaso a la especial circunstancia de la ceremonia, se ignora la fecha en que se verificó el matrimonio por poder de don Francisco Javier Errázuriz con su prima, doña Ignacia Aldunate, porque no ha podido encontrarse esta partida en los registros parroquiales. Se efectuaría, sin duda, en el primer semestre de 1806, pues sabemos que a fines de ese año el novio se embarcó en Lisboa, rumbo a Montevideo, a donde llegó 45 días más tarde y el 15 de octubre de 1807, el novel esposo aparece firmando en Santiago la carta de dote conyugal y reuniendo la apreciable suma de $24.480 en oro, plata sellada y labrada, joyas, ropas de vestir y esclavos. La joven pareja arrendó poco después una casa situada en la calle del Chirimoyo hoy Moneda, los pies del actual Teatro Municipal, por la que pagaron un canon de $300 anuales.

Regreso a Chile Durante los trece años que residió en la península ibérica, su educación y su temperamento equilibrado y prudente impidieron a don Francisco Javier Errázuriz, abanderizarse en forma violenta cuando sobrevino el conflicto de nuestra emancipación. Su actitud es muy explicable. Alejado de la cosa pública con pocas relaciones en Chile, arraigadas posiblemente en su espíritu las ideas monárquicas, a pesar de haber tratado en Cádiz con ardientes partidarios de las nuevas ideas libertarias y a pesar también, de su sin patriotismo y del entusiasmo fervoroso de su clan, el ex Guardia de Corps, se mantuvo neutral en la contienda y miraba con cierto escepticismo el desarrollo de los acontecimientos.

No obstante su pasividad, los vecinos de la capital lo llevaron al Cabildo en 1811. y tal vez a causa de su ponderación y prudencia fue designado Juez de la causa que se entabló con motivo del motín de Figueroa. Errázuriz, tuvo en ella una actuación sobresaliente, demostrándose imparcial y ecuánime ante las pasiones exaltadas de los patriotas. Convencido de la inocencia de muchos de los acusados, los puso en libertad y publicó un manifiesto que es una pieza notable -dice Barros Arana, por la rectitud de sentimientos y por su forma literaria.

Diputado y senador en el primer congreso

Don Francisco Javier Errázuriz, formó parte de nuestro Primer Congreso Nacional, siendo uno de los 14 Diputados elegidos por Santiago en la elección celebrada el 6 de mayo de 1811, en la que obtuvo la cuarta mayoría con 338 votos, pero disgustado, a poco andar, con la marcha del Congreso, donde empezaban a imperar sus adversarios, pidió licencia, junto con otros colegas, para ausentarse de Santiago, la que le fue concedida el 19 de septiembre de 1811.Biografía Parlamentaria Francisco Javier Errázuriz Aldunate

Constitución de 1833 left|200px|Constitución de Chile de 1828 thumb|200px|Portada de un ejemplar de la Constitución de 1833