thumb|Las Meninas, 1656. Velázquez desarrolla su trabajo en una estancia de Palacio, rodeado de la familia de Felipe IV en un ambiente de gran confianza. thumb|Sir Endymion Porter y Anton van Dyck, 1635. Significativamente, un alto personaje de la corte inglesa consigue inmortalizarse al aparecer en este retrato cortesano junto con el pintor de la corte. thumb|Carlos V en Mühlberg, 1548. Tiziano realiza un retrato ecuestre de gran dinamismo en el que el emperador queda representado como un miles Christi (soldado de Cristo), reflejando minuciosamente todos los detalles de la armadura realmente utilizada en aquella ocasión.

Pintor de cámara o pintor de la corte son expresiones utilizadas para designar al pintor designado para realizar de forma habitual los encargos artísticos de una corte real o corte noble, especialmente los retratos, vehículo fundamental de la identificación de cualquier personaje en su búsqueda de la fama; aunque también los de cualquier otro género, igualmente válidos para todo tipo de funciones (estéticas, sociales e ideológicas), como la pintura religiosa, la pintura de historia o los géneros más puramente decorativos, como los cartones para tapices o el bodegón. En todo caso, el género específico que constituye su principal función es el que recibe las denominaciones de retrato de estado o retrato regio (en el que el retratado es el gobernante); o también el más genérico en cuanto a las personas retratadas de retrato cortesano o retrato de corte. Cada uno de ellos presenta sus propias convenciones, iconografía y recursos expresivos, puestos al servicio del decorum que define los límites de lo apropiado a la hora de representar determinadas dignidades.Carlos García Gual, Pedro Laín, Rafael Argullol, Peter Burke, Jonathan Brown, Alfonso Pérez Sánchez, Manuela Mena y otros (2004), El retrato, Círculo de Lectores, ISBN 84-8109-347-5. Alvaro Pascual Chenel El retrato de estado en época moderna. teoría, usos y funciones Torre de los Lujanes: Boletín de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, , Nº 65, 2009 , pags. 181-221. Véase también en:decorum en la Wikipedia en inglés.

Historia Al servicio de las cortes reales, de príncipes y nobles laicos y eclesiásticos, a menudo con un estatus privilegiado y con un rango protocolario equivalente al de chambelán, los pintores de cámara a veces contaban con un sueldo fijo en vez de un pago por obra encargada, dando al cargo un carácter exclusivo que implicaba que el artista quedaba vinculado a su patrocinador de forma que no debía emprender otras actividades, al menos sin su autorización. Ya en algunas cortes bajomedivales hubo pintores, como Jan van Eyck o Jean Perréal, con cargo de camarero o ayuda de cámara (es decir, el cargo cortesano que permitía el acceso a la cámara regia)Breve biografía y ficha en la web del Museo del Prado de Van Eyck. Véase valet de chambre en la Wikipedia en inglés. con un sueldo y un título formal, o a los que se asignaba una pensión vitalicia, o pagos de otra índole, e incluso se les encargaban misiones políticas y diplomáticas. En el lento proceso de superación de la condición social artesanal y plebeya propia de los pintores durante la Edad Media, los pintores de corte de la Europa del Antiguo Régimen pasaron a ser miembros de la corte, prestigiados por la confianza con la que les distinguían los reyes. Tal nombramiento les significaba la ventaja de liberarlos de las restricciones inherentes a los gremios de pintores locales. Su condición de artistas en ocasiones se seguía viendo como una incompatibilidad con la condición de privilegiados por equivaler a una función social propia de trabajadores manuales; aunque el prestigio individual alcanzado a partir del Renacimiento por genios universalmente valorados como Miguel Ángel, Rafael Sanzio (el divino) o Leonardo da Vinci hizo que no sólo fueran los artistas los que buscaran prestigiarse trabajando para una gran corte, sino las cortes las que buscaran prestigiarse acogiendo a grandes artistas, como Van Dyck, Rubens o Velázquez, ya en el Barroco.Exposición Velázquez, Rubens, Van Dyck: pintores de corte del siglo XVII en el Museo del Prado (1999). Artículo en La Nación. Artículo en El País.

Era muy habitual que los artistas recorrieran las diferentes cortes retratando a los reyes y grandes personajes (como Antonio Moro o los Van Loo); y en el extraordinario caso de Tiziano ocurría lo contrario, que reyes y emperadores acudían a su taller veneciano. Otros pintores de prestigio nunca llegaron a ser pintores de cámara, en algún caso por explícito rechazo de los propios reyes (El Greco, despreciado por Felipe II),Ficha Escorial en la web del Museo del Prado. en otros probablemente por problemas presupuestarios, que no permitían aumentar la ya inflada nómina de funcionarios (caso de Zurbarán),Nuevas consideraciones sobre los títulos cortesanos del pintor Francisco Rizi en otros por problemas de los mismos artistas (caso de Caravaggio) y en muchos otros por la nueva coyuntura histórica de la revolución burguesa que en los países más avanzados socialmente permitió a los artistas desarrollar una vida profesional completamente ajena a la monarquía, la nobleza o el clero (el caso de Rembrandt y la pintura barroca holandesa).

A partir de finales del se produjo de forma general una depreciación evidente de la importancia artística del cargo de pintor de cámara. Por un lado, por la utilización de la fotografía como medio idóneo para reflejar el aspecto físico real de los gobernantes; pero sobre todo por la ruptura decisiva del denominado arte moderno o arte contemporáneo con los criterios estéticos y sociales que imponía el género del retrato regio, anclado en el academicismo o degenerado en lo kitsch, y que siguió cultivándose durante todo el (Ricardo Macarrón).Obituario: Ricardo Macarrón, retratista, en El País, 16 de mayo de 2004. Algunos monarcas del y optaron por someterse a las innovaciones de la pintura contemporánea, con resultados calificados de escandalosos para el gusto más tradicionalista (como el retrato que Lucian Freud hizo de Isabel II de Inglaterra).

Las colecciones reales de pintura han tenido desde su inicio como base fundamental la producción de los pintores de sus propias cortes, a las que se sumaron las adquisiciones externas, muy a menudo encargadas a los propios pintores de corte. Con la conversión en museos públicos de esas colecciones, las galerías de retratos regios y el resto de la pintura de corte pasaron a ser parte sustancial de los fondos de las principales pinacotecas europeas, como el Prado (Madrid), el Louvre (París), la National Gallery (Londres), el Kunsthistorisches (Viena), el Hermitage (San Petersburgo), la Galeria degli Uffizi (Florencia), etc.

Cortes italianas

thumb|center|400px|Los Duques de Urbino, Battista Sforza y Federico de Montefeltro, por Piero della Francesca.

Primero como repúblicas y paulatinamente convertidas en monarquías, las comune o ciudades estado del centro y norte de Italia quedaron conformadas en la Baja Edad Media como espacios políticos singulares entre Pontificado e Imperio, ambos fracasados en su intento de constituirse en poderes universales y cada uno de ellos apoyados por dos bandos opuestos dentro de esas mismas (güelfos y gibelinos). En los siglos y fueron el escenario de la disputa de la hegemonía continental por las monarquías francesa y española-austríaca. Al sur de los Estados Pontificios controlados por el Papa, Italia meridional se repartía en dos reinos de considerable extensión vinculados entre sí: el reino de Nápoles y el reino de Sicilia, también sujetos al dominio de casas reales de fuera de Italia (Anjou-Plantagenet, Aragón, Habsburgo y Borbón).

Los más destacados condottieros locales se ganaron una relevante posición entre los príncipes de sangre por la fuerza de todo tipo de armas, entre ellas y destacadamente la protección de las artes y el humanismo renacentista, surgido en el como resultado de la revaloración de la Antigüedad clásica y el redescubrimiento y lectura de sus textos con una nueva perspectiva antropocéntrica frente al teocentrismo medieval. La justificación de la razón de Estado se convirtió en el tema intelectual de la época, con la destacada aportación de Maquiavelo.

Fue en este espacio geográfico donde se desarrolló la revolución artística del Renacimiento italiano, que otorgó a los artistas una nueva condición social en las cortes, donde se relacionaban en el mismo plano con filósofos y príncipes. Los pintores quedaban vinculados al patronazgo de mecenas que no se limitaban a ser los comitentes de un simple encargo individual, sino que mantenían su patrocinio en condiciones de exclusividad, a veces contra la resistencia del propio artista que prefiriera partir hacia otra ciudad con mejores perspectivas de desarrollo profesional. La influencia de los modelos cortesanos italianos difundió esa función por todas las cortes europeas.El arte en las cortes, en Artehistoria

thumb|right|300px|Canaletto (1697-1768), Veduta del Palacio Ducal de Venecia.

Corte de Venecia

La Serenísima República de Venecia, gobernada por un grupo de familias patricias entre las que la figura institucional del Dogo era únicamente un primum inter pares, tuvo entre sus pintores a los de la escuela local, una de las más importantes de Italia.

Corte de Nápoles

thumb|center|400px|Victoria naval de Alfonso V de Aragón sobre Juan de Anjou, Tabla Strozzi, atribuida a Francesco Pagano,Óscar Villarroel González Los Borgia: Iglesia y poder entre los siglos XV y XVI, pg. 171. 1470.

Nápoles destacó como un centro humanístico de primera magnitud en el (Alfonso V de Aragón), y se siguió manteniendo, incluso como corte virreinal, como referente artístico indiscutible, llegando a liderar la renovación pictórica del barroco en el . A mediados del volvió a generar una verdadera Edad de Oro durante el reinado del futuro Carlos III de España.

Cortes de Génova (Doria) y Piamonte o Turín (Saboya)

Los duques de Saboya, con corte en Turín, fueron aumentando de importancia a lo largo de la Edad Moderna, absorbiendo la república de Génova (ciudad clave en el Mediterráneo, con sus propias familias patricias, como los Doria), convirtiéndose en el en reyes de Cerdeña. A mediados del , lideraron el proceso de unificación italiana.

Corte de Rímini (Malatesta)

thumb|center|400px|Segismundo Malatesta ante San Segismundo, por Piero della Francesca. Por la ventana circular se representa el Castillo de la familia Malatesta en Rímini.

Corte de Ferrara (Este) La casa de Este ejercía su soberanía sobre los ducados de Ferrara y de Módena, y se benefició de los pintores de la escuela de Ferrara (Benvenuto Tisi da Garofalo Francesco del Cossa, etc.).

Corte de Mantua (Gonzaga)

thumb|center|400px|La corte de los duques de Mantua representada en la Cámara de los esposos Andrea Mantegna (1431–1506). thumb|right|150px|Vespasiano I Gonzaga, por Antonio Moro (1520-1578).

La corte ducal de Mantua establecida por la familia Gonzaga fue representada por Andrea Mantegna entre 1471 y 1474 en los frescos de la Cámara de los esposos, uno de los hitos de la pintura del Quattrocento.Ficha en Artehistoria.

El duque Vespasiano I Gonzaga creó en Sabbioneta, entre Mantua y Parma, una ciudad de nueva planta bajo los criterios renacentistas de la ciudad ideal, contratando a Bernardino Campi para los frescos del palacio.

Corte de Milán (Visconti y Sforza) thumb|300px|center|Pala sforzesca (hacia 1486), en la que aparecen como orantes los duques de Milán y sus hijos, ante los padres de la Iglesia y la Virgen con el Niño.