La palabra sánscrita līlā () significa literalmente ‘pasatiempo’, ‘juego’ o ‘diversión’, asociado a características divinas. Es común a las doctrinas hinduistas dualistas y no dualistas, pero tiene un significado diferente en cada una. En el no dualismo, la palabra lila es una manera de describir toda la realidad, incluyendo el cosmos, como resultado o efecto de la "obra teatral creativa" (creada sin un propósito) de Brahman. así, en "lila" la realidad es un sueño lúcido que la conciencia infinita sueña sobre sí misma, olvidando temporalmente su unidad para jugar a ser múltiple.
En cambio, en las escuelas dualistas del krisnaísmo, lila se refiere más específicamente solo a las actividades que realizan el dios Krisná y sus devotos en el mundo espiritual.
Al respecto, también es notable la figura de Lalita, que significa literalmente "la jugadora", que es la Diosa suprema en la tradición Srikula en el Shaktismo, siendo la expresión femenina de Brahman, en esta tradición.
Descripción El concepto de Lila afirma que la creación, en lugar de ser un objetivo para lograr algún propósito o meta, es más bien el resultado de la naturaleza "lúdica" y espontánea de lo divino presente en la realidad última que conforma todo. Lila es la actividad creativa y espontánea del de la realidad última,y no tiene un propósito específico porque, desde la perspectiva última, todo es perfecto y completo en sí mismo. Como lo divino es perfecto, no podría tener ningún deseo satisfecho o insatisfecho propiamente tal, lo que significa que hay espontaneidad y libertad, en lugar de necesidad como propósito. Detrás del acto del juego de lila la creación no busca una meta externa, sino que llega naturalmente al Ānanda (gozo o felicidad suprema) que "emerge" espontáneamente de la realidad última en autoreflexión; un acto paradójico que a su vez provoca la generación de la ilusión de un "vacío o espacio relativo" donde la ilusión de multiplicidad (dualidad) puede emerger para permitir con ello el despliegue del juego cósmico de Lila. Así el *juego" de Līlā es el "juego" del Uno siendo Muchos como un acto de "autocuriosidad" de plenitud infinita.
Así, en el juego de Lila, la ilusión material de maya crea la percepción de separación y dualidad, dando lugar a conceptos como el bien y el mal, así como la diversidad, el conflicto, el cambio y otras dualidades como luz/oscuridad para crear así un flujo constante (la vibración de la creación) que mantiene la experiencia del universo en movimiento. En Lila, el bien y el mal no son absolutos, sino relativos, dependiendo de la perspectiva y el nivel de consciencia del observador; así, la existencia del bien y el mal en Lila se produce para evitar que el universo sea estático, ya que la dualidad genera las vibraciones que crean movimiento y transformación en el universo. y aunque el bien y el mal son esenciales para el movimiento dentro de Maya, el objetivo último de cada ser en el "juego" de Lila, es trascender esta dualidad. Sin el juego de Lila el universo volvería al estado no manifestado (avyakta). En Lila el sufrimiento no es el opuesto del gozo (Ānanda), sino su contrapunto necesario en la sinfonía cósmica, que a través de la "Nostalgia Cósmica" de la ilusión de separación con la unidad puede ser vista como el anhelo subyacente y crónico, una especie de tristeza existencial por la unidad perdida. Pero que a su vez actúa como el catalizador que impulsa activamente al nodo consciente a la acción y a la "busqueda" y "regreso" a la Unidad del Uno, al alcanzar la sabiduría e iluminación.
En el caso de las deidades hindúes, al participan en Lila, el papel de las deidades es el de preservan Ritá y las leyes del Dharma. Por ejemplo, Vishnu, como el preservador, interviene en el universo y participa activamente en Lila a través de sus avatares cuando el equilibrio se ve amenazado. De forma similar Shiva otorga dones o bendiciones a quienes realizan austeridades denominadas tapas (independiente de que sean considerados malignos; ya que, estando en su rol de Mahādeva (el dios supremo), representa la imparcialidad absoluta, y No discrimina entre devotos y asuras; pero cuando los dones o bendiciones son mal utilizados, igualmente actuara para mantener y/o restaurar el equilibrio de lila.
En el caso de las almas "individuales", el juego de Lila se presenta en los ciclos del karma, los cuales operan bajo Ritá y las leyes del Dharma, pero cómo se manifiesta el karma en la vida de cada ser es parte del "juego" de Lila. Así, en Lila, las almas, como sentido de la vida, experimentan la ilusión de separación con el todo, y enfrentan desafíos y enseñanzas para aprender, crecer y finalmente trascender a Maya.
La creación como "pasatiempo" espontáneo
Lila como los pasatiempos íntimos de Dios
Según los últimos desarrollos de las doctrinas krisnaístas ―tal como se explican en el Bhagavata-purana (siglo X) y en las obras de los Seis Gosuamis de Vrindavan (siglo XVI)―, Dios finalmente no participa de la creación, para la que delega «expansiones» como Visnú. El propio Dios dedica su vida a divertirse con sus amigos y amigas en el mundo espiritual, en un ciclo de pasatiempos que suceden de manera simultánea y eterna.
La idea del lila es importante en el culto tradicional de Krisná (como bromista) y Shiva (como bailarín), y ha sido usada por escritores modernos como Stephen Nachmanovitch,Véase Stephen Nachmanovitch, "Free Play - La improvisación en la vida y en el arte", Planeta, 1993. Fritjof Capra, Alan Watts y Robert M. Pirsig.Véase: Lila: An Inquiry into Morals. Bantam Books, 1991, ISBN 0-553-07873-9
Véase también Maya (ilusión) Eugen Fink
Notas
Referencias Nelson, Lance E.: Purificando el cuerpo terrenal de Dios: la religión y la ecología en la India". Nueva York: Nueva York University Press, 1998. Sturman Sax, William (ed.): Dios jugando: lila en el Sur de Asia''. Oxford University Press, 1995. ISBN 0-19-509102.
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