right|250px Dávalos (< D'Ávalos) es un linaje español que tiene diversas acepciones, ya que se corresponde con Ávalos (Avalos), Ábalos (Abalos), de Ávalos, Avalo, D'Ávalos (D'Avalos) y/o Abalón (Abalon), tratándose siempre del mismo linaje, como aclara el licenciado Francisco Cascales (1564-1642) en su obra “Discursos Históricos…” tercera edición publicada en 1.874: “unos autores les llaman Ávalos, y otros Dávalos, cosa es bien menuda, y en que no se debe reparar para entender que no son diferentes linajes; pues cada día sucede aumentarse o disminuirse de una letra o de una sílaba los apellidos, siendo siempre los mismos.”
Este linaje ha usado varios escudos de armas a lo largo de la historia. El que aquí se representa corresponde, según el mencionado historiador, al confirmado por Enrique III al condestable de Castilla Ruy López Dávalos. “Sus armas son un castillo de oro en campo rojo, por orla cuatro jaqueles, dos rojos y dos de oro.”
Origen Independientemente de distintas versiones existentes sobre el origen remoto del apellido Dávalos, gran parte de los historiadores, entre ellos el Licenciado Bartolomé Frías de Albornoz (sobre 1553) en su obra “De los linajes de España”, Esteban de Garibay y Zamalloa (1533-1599) en su obra “Los cuarenta libros del compendio historial”, Gonzalo Argote de Molina (1548-1596) en su obra “Nobleza de Andalucía”, Bartolomé Moreno de Vargas (1576-1648) en su obra “Discursos de la nobleza de España”, Alonso López de Haro (1622) en su obra “Nobiliario genealógico de los reyes y títulos de España”, coinciden en que proceden del antiguo reino de Navarra, aludiendo incluso alguno de ellos a un Infante de Navarra. Existe pues coincidencia histórica en considerar que los Dávalos, Ávalos o Ábalos estaban en el antiguo reino de Navarra ya por el (con solar en la vertiente sur de la sierra de Toloño, incluyendo Ábalos, San Vicente de la Sonsierra…).
Historia y extensión Por España Andalucía y Extremadura thumb|right|120px|Escudo de Úbeda con los 12 leones Una probanza de nobleza hecha en 1453, garantizada por el citado Gonzalo Argote de Molina, atestigua que los Dávalos proceden de uno de los cincuenta hidalgos que el rey Fernando III instalara en Úbeda cuando efectuó el repartimiento de esta ciudad en 1233, dejando por alcaide del alcázar a un caballero del linaje de Dávalos. Descendientes de éste fueron también alcaides de Úbeda, destacando en tiempos de Alfonso XI Diego López de Dávalos, al participar en la conquista del reino de Algeciras en 1344, y por haber sido uno de los doce “leones” de la famosa hazaña de Úbeda, por la que el Rey hizo merced a la ciudad de su escudo: una corona y doce leones por orla.
Entre los Dávalos afincados en esta zona, el personaje más destacado fue sin duda Ruy López Dávalos, nacido en Úbeda en 1357 siendo su padres Diego López Dávalos, fallecido después de 1379, alcaide de Úbeda, y su esposa Catalina de Mendoza, y su tío Pedro López Dávalos, alcaide de Quesada. Sus abuelos paternos fueron Sancho Ruiz de Haro o de Baeza y su esposa Mencía Dávalos, hija de Lope Fernández Dávalos, alcaide de Úbeda a principios del por el rey Fernando IV de Castilla, y cabeza de los Dávalos en ella. Fue educado para la carrera militar dentro de las reglas de la caballería, que asumía ideales tales como el valor, la fe, la justicia, la generosidad, la lealtad y sobre todo la nobleza.
Llegó a ser condestable de Castilla. Por su vida ejemplar fue adjetivado por todos como “El buen Condestable”, y su lealtad, prudencia de gobierno y hazañas militares, así como la ingratitud y gran injusticia cometida contra su persona al final de su vida, fue el argumento de gran número de romances y obras dramáticas, que se tratan en el apartado de Literatura.
El poeta sevillano y contemporáneo suyo Diego Martínez de Medina le dedicó el siguiente romance:
“Alégrese aquel discreto, valiente, que fue de su padre fechura e criado, el grand Condestable muy noble, eçelente, servidor de reyes muy enumerado, leal, verdadero, ardis, esforzado, el cual Alcántara fizo desçercar e al rey con miedo las tiendas alçar. por lo que merece ser siempre loado.”
Una hermana del Condestable, Leonor Ramírez Dávalos, casó en Baeza con Cristóbal García de Olid. Hijo suyo fue Gil Ramírez de Dávalos, Alcaide del Castillo de Linares, como también lo fue en 1518 su hijo Pedro y/o Gonzalo Dávalos. En 1510 nació Gil Ramírez de Dávalos, segundo de este nombre, explorador y conquistador, cuyos hechos se narran en el apartado de América.
En Extremadura, según documentos en el Archivo General de Indias, los primeros Ávalos o Dávalos que se encuentran en esta región son en Medellín: Alonso Ávalos casado con Inés de Ribera, Juan Ávalos y Francisco Hernando de Saavedra, los tres hermanos y a su vez primos de Hernán Cortés, que pasaron a América antes de 1522.
Y ya más recientemente en 1911, nace en Mérida el escultor Juan de Ávalos.
Murcia, Guadix y Guadalajara Procedentes de su asentamiento en Úbeda, la primera referencia de los Dávalos en Murcia (cuya relación con los Dávalos de Úbeda y Baeza va a ser frecuente y fluida),…se remonta a Diego Gómez de Dávalos, que tuvo por hijos a: Pedro Gómez Dávalos, que en 1379 adquiere por tres mil maravedís unas casas en la collación de Santa María la Mayor.
Ruy López Dávalos, condestable de Castilla, vino por adelantado mayor de Murcia, año 1396, nombró por su teniente a su hermano Lope Pérez Dávalos, el cual casó con Mencía de Cervatos, señora del Aldea del Javalí, que fue quien hizo la noria que hoy dura con otra aldea de su nombre.
Nieto de Lope Ruiz Dávalos fue Sancho Dávalos, que casó con Teresa Rodríguez Fajardo. Fue regidor de Murcia desde 1427 hasta 1460, además de señor de Ceutí, comendador de Lorquí y Caballero de la Orden de Santiago. Tenía parte en los molinos situados junto al puente que, su familia tradicionalmente poseyó. En 1435 fundó en la Catedral de Murcia la Capilla de San Antonio Abad, que después fue del Rosario y posteriormente del Socorro.
Otro destacado personaje de esta procedencia fue el Cardenal Gaspar Dávalos, que fue Obispo de Guadix, Arzobispo de Granada, de Santiago, y electo para la sede primada de Toledo, de la que no llegó a posesionarse porque la muerte le sobrevino en noviembre de 1545, nueve días después de su designación. Mas lo que inmortaliza su memoria es la fundación de la Universidad de Granada (ya que a sugerencia suya, Carlos I pidió al Papa las bulas de fundación), bulas que Clemente VII otorgó el 12 de junio de 1531, con todos los privilegios, honores y prerrogativas y facultades lícitas, Cánones, Leyes y Medicina. Carlos I tuvo en él uno de sus más eficaces consejeros en la obra de engrandecimiento de España.
Hay una carta del Cardenal Dávalos a sus parientes con motivo de la imposición del capelo cardenalicio en Compostela, en cuyo final dice…dénse nuestras encomiendas al señor don Juan Fajardo… y de don Juan y don Gaspar que aprovechen en el estudyo…(El primero es yerno y los dos segundos hijos de Pedro Dávalos Fajardo, sus deudos muy cercanos de Murcia).
Su padre Rodrigo Dávalos fue regidor de Guadix, como también lo fue su hermano Juan Dávalos, así mismo comendador de la orden de Santiago, que casó con doña Isabel de la Cueva, y de este matrimonio proceden los descendientes actuales de esta rama Dávalos en Guadix. thumb|left|180px|Palacio Dávalos en Guadalajara Luis Núñez de Castro en su Historia eclesiástica y civil de Guadalajara dice:
Resto de Castilla y Aragón El condestable celebró tres matrimonios: El primero, con María Gutiérrez de Fontecha, siendo padres de:
Pedro López Dávalos que también fue adelantado mayor de Murcia, casó con María de Orozco, señora de Tamajón y Manzaneque, y tuvo dos hijos, Rui López Dávalos segundo de este nombre, llamado el de Guadamur, que fue regidor de Toledo, y Lorenzo Dávalos, camarero mayor del infante Enrique de Aragón y muy su privado, según cuenta Juan de Mena en su copla 202, que murió en la batalla de Grismonda en 1441.
Diego López Dávalos, segundo de este nombre, casó en Toledo con Leonor de Ayala, hermana de don Pedro López de Ayala, primer Conde de Fuensalida en 1470.
Leonor Dávalos, casó con su pariente Men Rodríguez de Benavides. Tuvieron por hijo a Día Sánchez de Benavides, I conde de Santisteban del Puerto, progenitor de todos los demás.
Contrajo un segundo matrimonio con Elvira de Guevara, hija de Beltrán de Guevara, ricohombre, señor de Oñate y del Valle de Léniz. De esta segunda unión nacieron:
Beltrán Dávalos, cuando las persecuciones de su padre se pasó al reino de Nápoles.
Hernando López Dávalos, hizo su asiento y casa en la ciudad de Toledo, como los demás hermanos, y le fue adjudicado en la partición de la herencia de su padre la villa de Arcos de la Frontera con las hazeñas del río Guadalete y las casas y otra hazienda y rentas de la ciudad de Sevilla y las de Cádiz en tiempo de Juan II de Castilla quien lo nombró uno de los regidores perpetuos de la ciudad de Toledo.
Mencía Dávalos y Guevara, señora de Osorno por su matrimonio con Gabriel Manrique, conde de Osorno y Comendador mayor de Castilla en 1432.
Constanza Dávalos, casó con Luis Maça, hijo mayor de Pedro Maça.
El tercer matrimonio lo contrajo con Constanza de Tovar, hija de Sancho Fernández de Tovar, guarda mayor del Rey Enrique III, y de esta unión fueron hijos:
Iñigo Dávalos, pasó también a Aragón cuando la declinación de la fortuna de su padre, donde sirvió al Rey don Alonso «el Magnánimo», acompañándole a la conquista de Nápoles, y fundando allí rama.
Alonso Dávalos, a quien en las particiones de la herencia de su padre le fue adjudicado Osorno en el obispado de Palencia, la mitad de Villabarva en el de Zamora, y las tercias de Paredes con la hacienda que tenía en Carrión.
Rodrigo Dávalos, que había casado en Toledo con Mencía Carrillo, siguió la parcialidad del Infante don Enrique de Aragón, por lo que perdió su fortuna.
Y así se fue extendiendo el apellido por Madrid, La Rioja, Castellón, y otros lugares.
Por Italia thumb|left|120px|Medalla de D. Íñigo Dávalos, por Pisanello. National Gallery of Art, Washington. Se inició con las conquistas de Nápoles a través de dos hijos del Condestable, Beltrán Dávalos y Guevara e Iñigo López Dávalos, primogénito de su tercer matrimonio, quien pasó a Aragón cuando la declinación de la fortuna de su padre; donde sirvió al Rey don Alonso «el Magnánimo», acompañándole en 1442 a la conquista de Nápoles, contra los del partido de Anjou.
Tan relevantes fueron los servicios que prestó Íñigo en aquella campaña al Rey don Alonso, que este le creó gran Camarlengo del reino de Nápoles, Conde de Monte Dorisio y le hizo merced de muchos de sus lugares. Casó con Antonia de Aquino, teniendo por hijos a Alonso, Martín, Rodrigo, Iñigo, Constanza, Beatriz e Hipólita.
Alonso fue cuarto Marqués de Pescara y del Basto (Vasto) y, en sucesión de su padre, gran Camarlengo del reino de Nápoles. Se distinguió en la defensa de Castelnovo contra los franceses. Murió de treinta años al ser mortalmente herido en la guerra. Hace memoria de su lastimosa muerte Ludovico Ariosto famoso poeta italiano en el canto 33 de su Orlando furioso. Casó, según unos, con Hipólita, y según otros, Diana de Cardona, y fueron sus hijos: Fernando Francisco y Juan, muerto de poca edad.
thumb|right|100px| Marqués de Pescara
Su primogénito, Fernando Francisco, fue quinto Marqués de Pescara, y uno de los más gloriosos capitanes de su siglo, siendo el principal instrumento de las mayores victorias que consiguió en Italia el Emperador Carlos V. Aunque casó con Victoria Colonna, no dejó sucesión.