thumb|230px|right|Mapa del término de Villena que muestra los vestigios arqueológicos hallados en él.
La historia de Villena (provincia de Alicante, España) se remonta al Paleolítico medio, período en el cual se han hallado los testimonios de presencia humana más antiguos. Está discutido si la ciudad actual data de época visigoda o anterior, aunque con total seguridad existía en el sigloXI, durante el período árabe. Tras la conquista cristiana, pasa a ser señorío, principado, ducado y finalmente marquesado, hasta que el pueblo, alentado por los Reyes Católicos, se rebela contra el marqués. En 1525 CarlosV le concede el título de ciudad. Este es el momento de mayor prosperidad económica, como muestran los monumentos que han llegado hasta la actualidad. A partir del se abre un periodo de tranquilidad, solo roto por las guerras en que se verá envuelta esta zona de España. Pese a que en 1858 se inauguró una estación de ferrocarril, la economía siguió siendo esencialmente agrícola hasta el éxodo rural de los años 60. A partir de entonces, el modelo económico cambió rápidamente y en la actualidad la economía se basa principalmente en el sector servicios y la industria, destacando las del calzado, la construcción y los muebles.Pateco. Cámaras de Comercio de la Comunidad Valenciana Plan de Acción Comercial de Villena. Análisis socioeconómico
Prehistoria thumb|250px|left|El Tesoro de Villena está formado por 59 objetos de oro, plata, hierro y ámbar que totalizan un peso de casi 10 kilos y está datado alrededor del año 1000 a. C. Se descubrió en 1963 en una rambla cercana a Villena, y se trata con mucha seguridad una ocultación, quizás de un reyezuelo del Cabezo Redondo. El conjunto lo componen brazaletes, cuencos, frascos y otros pequeños objetos. Los brazaletes se llevaron puestos, dado están desgastados por el uso, pero no se sabe si la vajilla fue de uso cotidiano, ritual o votivo. Si bien su autor pudo ser local, dada su similitud con el tesorillo del Cabezo Redondo, no hay acuerdo respecto a este punto. Los vestigios más antiguos hallados en el término municipal de Villena se remontan al Paleolítico Medio, hace aproximadamente 50000 años. Los hallazgos más antiguos se encontraron en la cueva del Cochino (al sur de la Sierra del Morrón) y consistían en instrumentos de pedernal propios de una economía de cazadores-recolectores de época musteriense. La continuación del proceso humano se halla en el paraje de la Huesa Tacaña (al oeste de la Peña Rubia), donde se hallaron numerosos instrumentos de sílex pertenecientes a la cultura gravetiense, que procedían seguramente del oriente mediterráneo, aunque sus piezas señalan contactos con el norte de Europa. La evolución cultural es fácilmente observable en la cueva del Lagrimal (situada en los escarpes de un barranco de la sierra de Salinas), cuyos niveles inferiores muestran la influencia gravetiense mientras que en los intermedios (a partir del 8000 a. C.) aparecen restos mesolíticos que incluyen la cerámica y las hachas de piedra pulimentada, indicios de la llegada de la revolución neolítica. Importantes restos de este tipo se hallaron en la Casa de Lara, representante del poblamiento neolítico en llanura.
Los vestigios neolíticos inundan toda la comarca y apenas hay un lugar propicio para el cultivo o la ganadería donde no se puedan hallar. En la década de 1960, ya eran más de 30 los yacimientos neolíticos hallados en la comarca, localizados en casi todas las cuevas habitables, en las terrazas del Vinalopó, a orillas de la antigua laguna de Villena y en los marjales que entonces abundaban en el área. Lo amplio de los contextos en que se han encontrado demuestra que el neolítico no es, al menos en parte, una cultura de cuevas, ya que casi la totalidad de la cerámica cardial se ha localizado fuera de las mismas. Sin embargo, el neolítico tal cual fue corto y en los estratos considerados eneolíticos ya se encuentran sencillos objetos metálicos, como en los niveles superiores de la cueva del Lagrimal.
Estos instrumentos caracterizan la llegada de la Edad del Bronce, cuyos asentamientos ya no se encuentran en llanuras abiertas como la Casa de Lara sino en estratégicas alturas fácilmente defendibles, como en el caso de Terlinques. Las cuevas que hasta entonces habían sido lugar de habitación, empezaron a reservarse para fines sepulcrales. Si bien se han hallado más de 20 yacimientos del Bronce en la comarca, destaca, por la definitiva irrupción del urbanismo, una de las principales ciudades del Mediterráneo occidental: el Cabezo Redondo, que constituye la frontera entre la cultura argárica y el bronce valenciano. El desarrollo alcanzado en esta etapa le ha otorgado a Villena un lugar privilegiado en este periodo de la historia, ya que a esta cultura pertenece el conjunto conocido como Tesoro de Villena, el tesoro de vajilla áurea más importante de España, y el segundo de Europa, solo superado por el de las Tumbas Reales de Micenas (Grecia).
Antigüedad Tras la Edad del Bronce se produjo en la zona un derrumbe poblacional cuya recuperación no tuvo lugar hasta la Edad Moderna. No obstante, la continuidad del proceso humano está constatada por la presencia de yacimientos ibéricos, que tuvieron asentamientos en el puntal de Salinas, el Zaricejo y la sierra de la Villa, donde ahora están los restos del castillo de Salvatierra. Sin embargo, dichos asentamientos, junto con otros cercanos, no fueron en realidad más que pequeños poblados no mucho mayores que una aldea. También los celtas dejaron su huella en la necrópolis de incineración del Peñón del Rey (en los Picachos de Cabrera).
Aunque no se ha encontrado ningún núcleo de población estable durante la época romana, sí que han aparecido restos de al menos cuatro villas repartidas por todo el término. Se cree que la población cayó en toda el área, ya que en un territorio de unos 40 km a la redonda los poblados ibéricos se destruyeron o abandonaron y no se sustituyeron por ninguna ciudad, sino que los habitantes se distribuyeron en explotaciones agrícolas. La villa de Candela (entre Cañada y Biar) es el yacimiento más importante, con más de 4000 m² de extensión. Los otros son Casa de Nazario (a los pies de la Peña Rubia), La Torre (entre Sax y Villena, en el camino a Castalla) y Casas del Campo (cerca de Caudete). Estas villas son pocas en número y de un tamaño no muy grande ya que estaban situadas en la zona más alejada de la urbe de la zona, que era Ilici. A estos yacimientos hay que añadir hallazgos monetarios y cerámicos, así como restos de centuriación (división de la tierra en lotes), que demuestran que la romanización fue intensa en la zona, sobre todo debido a que por el valle del Vinalopó circulaba la Vía Augusta, de la que quedan trincheras en el término que dan constancia de su paso. Prueba de la importancia de esta vía en el proceso es que la zona más intensamente romanizada es la que hoy día recibe el nombre de la Losilla, topónimo que el arqueólogo Miquel Tarradell relaciona con las losas de la calzada romana, como ocurre en otros puntos de España (Llosa de Ranes, Llosa de la Plana, Losa del Obispo, etc.). Si bien estas villas sufrieron en cierto modo la gran conmoción del sigloIII, tuvieron un periodo de florecimiento durante los siglosIV y V, lo que no se corresponde con las terroríficas descripciones de la época que nos brindan Hidacio y Osorio.
Edad Media thumb|300px|Ciudades integrantes del pacto de Teodomiro realizado en 713, una de las cuales pudo ser Villena. Durante la dominación visigoda, la comarca de Villena formó parte de una provincia que se correspondía aproximadamente con la antigua Cartaginense. Cuando los musulmanes invadieron la península ibérica en 711 se encontraron con un duque visigodo llamado Teodomiro, que dominaba una amplia comarca que tenía por centro la ciudad de Orihuela. Esta zona llevaba muy poco tiempo sometida a la ocupación visigoda, que no había sido bien acogida por la comunidad rural hispanorromana, que era mucho más abundante que la de las ciudades. Tras la conversión de Recaredo, los godos eran oficialmente católicos, pero en esto, como en todo, había una disociación entre el campo y la ciudad, y la cristianización solo tuvo lugar en las áreas urbanas. El campo no se cristianizó, ni tampoco la masa general de los hispanorromanos, dado que en las villas romanas de la zona no se ha hallado ni un solo objeto con símbolos cristianos y quedan abundantes testimonios del culto pagano aún después del edicto de Teodosio. Aunque no se tiene total seguridad, se supone que Teodomiro fue fiel a la causa de Rodrigo, y por tanto asistiría a la batalla de Guadalete, volviendo luego a defender su región antes de la llegada de los árabes.
El origen de la ciudad Bucear en los orígenes de la ciudad es complejo. Se ha afirmado con frecuencia que la ciudad se llamó antiguamente Bilumen, Bilille, Túrbula, Arbacala, Vacasora, Bilesetona, Bechira, Bilbilis, Adello, Ello, Vigerra, etc. La teoría más extendida durante un tiempo fue la de Vigerra (o Bigerra), lo cual explica el gentilicio vigerrense que se sigue dando erróneamente en algunos diccionarios. Dejando aparte estas hipótesis, con más o menos fundamento, se suele considerar que la primera noticia que se tiene de Villena como núcleo de población estable en su localización actual es la del tratado de los musulmanes con Teodomiro en el año 713. Por este tratado los musulmanes no se apoderaron de ninguna propiedad por derecho de conquista, quedando toda la población en posesión de sus bienes. En él se nombra, entre otras, la ciudad de بلنتلة Blntla o su variante بلنتية Blntya, que con la ausencia de vocales escritas propia de la escritura árabe, ha sido identificada por algunos investigadores con Villena, aunque otros la relacionan con Valencia, Valentula (Elche) u otras localizaciones, sobre todo debido a la ausencia casi total de restos de habitación estable tardorromanos o visigodos en tierras de Villena. El primer testimonio que con total seguridad se refiere a Villena es un documento del en el que se menciona بليانة Bilyāna, nombre que dio lugar al actual en boca de los repobladores cristianos (en su mayoría aragoneses) durante la Reconquista. Debido a esta escasez de datos y a que las excavaciones arqueológicas no han sido concluyentes, han aparecido diferentes teorías sobre el momento y el modo en que surgiría el núcleo primitivo de la ciudad. Se ha descartado que el núcleo existiera en época romana, pero hay teorías que apuntan a que podría haberse conformado a partir de una villa romana que se hallaría en el lugar del actual castillo de la Atalaya, aunque la arqueología no ha arrojado luz sobre este punto. Las teorías más aceptadas afirman que, o bien el núcleo apareció en los últimos periodos de la época visigoda o bien se conformó a partir de la conquista árabe. En cuanto a su localización, se cree que el núcleo árabe más antiguo se encontraba en la zona del actual barrio del Rabal que se extiende al oeste de la iglesia de Santa María, bajo cuyo solar debió situarse la mezquita. Esta idea se refuerza por los hallazgos de viviendas de labranza del sigloXII y XIII que se han descubierto en diversos puntos alrededor de la iglesia de Santiago, que fue el centro de la ciudad cristiana, lo cual parece indicar la existencia de un asentamiento rural situado unos 200 metros al norte del casco principal.
Período musulmán thumb|250px|Extensión aproximada del iqlim de Villena en el sigloXII.