En el ámbito de los juegos de rol, España tiene una larga y asentada tradición editorial.SEVILLANO PAREJA Héctor, Estudio del sector editorial de los juegos de rol en España: historia, tipología, perfil del lector, del autor, del traductor y del editor, Ediciones de la Universidad de Salamanca, junio de 2009, 1.ª ed., 1.ª imp., 1 DVD, Col. Vítor, n° 239, ISBN 978-84-7800-263-4 Los juegos de rol fueron inventados por primera vez entre 1967 y 1973 en Estados UnidosBraunstein: the Roots of Roleplaying Games, artículo publicado por Ben Robbins en su sitio web ars ludi, especializado en la teoría de juegos de rol (en inglés)A History of Role-Playing, artículo publicado por Steve Darlington en Places to Go, People to Be, The Online Magazine for Roleplayers, revista electrónica especializada en juegos de rol (en inglés) y comercializados en ese país a partir de 1974 con el juego Dungeons & Dragons de la editorial TSR, Inc.SCHICK Lawrence, Heroic Worlds: A History and Guide to Role-Playing Games, Prometheus Books, 1991, 130 p., ISBN 0-87975-653-5 En poco tiempo empezaron a ser creados y publicados nuevos juegos de rol estadounidenses, como Traveller (1977) o RuneQuest (1978), entre otros. Fue en aquellos mismos años cuando unos pocos jugadores, pioneros en España, introdujeron por primera vez en su país a estos primeros juegos de rol estadounidenses de la década de 1970.
Años 1970: los primeros juegos de rol en España
Como ya había sido el caso en Estados Unidos, la primera comunidad española de jugadores de rol nació en el seno de una comunidad de jugadores ya preexistente, la que jugaba a juegos de guerra (popularmente conocidos como wargames). Los principales introductores del wargaming en España fueron, en los años 60, unos pocos socios de la Agrupación de Miniaturistas Militares de España, fundada en 1959 en Barcelona por aquel entonces con el nombre de «Agrupación de Miniaturistas Militares del Fomento de las Artes Decorativas» (el Fomento de las Artes Decorativas, a su vez, había sido fundado en 1903 como una asociación de difusión de la artesanía y el diseño). Uno de los mecenas de la Agrupación de Miniaturistas era el gerundense Joaquim Pla i Dalmau (1917-2005), director de la editorial Dalmau Carles Pla de 1967 a 1981. Apasionado no solo por el miniaturismo sino también por la historia militar en general, Joaquim Pla fue, desde finales de los años 1960, un asiduo practicante del Kriegspiel (literalmente «juego de guerra» en alemán), el juego prusiano antecesor de los wargames jugados sobre tablero. En Caldas de Malavella, provincia de Gerona, Joaquim Pla hizo descubrir el Kriegspiel a principios de los años 1970 a Joaquín Portabella, Alfons Cànovas o Andreu Baget, con una traducción del reglamento alemán que él había realizado con sus propios medios, aunque con algunas modificaciones personales. Cànovas, Portabella y Baget, que ya eran apasionados de militaria, se convirtieron entonces en los primeros jugadores de un wargame en Barcelona, aunque también jugaron con reglamentos diferentes del Kriegspiel y existentes ya en esos años, sobre todo los que un nuevo compañero de partidas, Joaquín Tena, introdujo en el grupo a partir de 1976. Tena, que había sido presentado a Cànovas y Baget por Portabella, traía de Inglaterra reglamentos de wargames sobre su gran pasión, la guerra en la Antigüedad, concretamente los reglamentos de un grupo de apasionados británicos denominado Wargames Research Group.
En poco tiempo, el número de participantes barceloneses en los juegos de guerra fue en aumento y se extendió a una nueva generación de jugadores, tales como Enrique Jimeno, Carlos Niño, Pere Martínez, Joan Parés, Lluís Salvador, Miquel Barceló, Lluís Julià, Dick Batista y algunos otros. El primero de los tres fue Miquel Barceló, que era y sigue siendo un apasionado de la ciencia ficción. En 1977 supo que en Estados Unidos acababa de ser publicado un juego de ciencia ficción titulado Traveller. Encargó una caja del juego a la editorial que lo publicaba, Game Designers' Workshop, pero el envío tardó en llegar así que renovó el encargo. La editorial estadounidense envió entonces una segunda caja, esperando que esta vez llegara a su destinatario. El primer envío llegó de todos modos, aunque con retraso, y Barceló, al encontrarse con dos cajas de un mismo juego, decidió darle una de las dos a Lluís Salvador, quien se leyó el reglamento. Dos años después, en 1979, se inauguró una tienda especializada en juegos de tablero y de rol: Joc Play. Esta pequeña empresa, fundada por Isidro Martínez Aguado, fue la primera en España en estar especializada en la importación de wargames y de juegos de rol. Joc Play acababa de traer de LondresDungeons & Dragons, en una de las primeras versiones de la primera edición del juego, versión conocida como white box («caja blanca»). A diferencia de Traveller, que usaba dados de seis caras (en forma de cubo), Dungeons & Dragons usaba dados con otras formas poliédricas, por lo que los dados contenidos en las cajas de Dungeons & Dragons fueron los primeros dados de rol en llegar a España. Hizo falta esperar a que llegaran los años 80 y que los juegos de rol fueran más populares para que las tiendas españolas empezaran a importar dados de rol y a venderlos por separado.
Los primeros juegos de rol empezaban a llegar a España a finales de los años 1970, pero en esos años el público aficionado a juegos de simulación seguía siendo minoritario y era principalmente practicante de juegos de guerra sobre diorama o tablero. Aun así, fue de entre esta segunda generación de jugadores de wargames, la de los años 70, de donde surgió el primer club español de juegos de simulación y rol. Todo empezó cuando en 1977 se estaba constituyendo en Barcelona una asociación de antiguos aviadores de la república, conocida como el Aeri Popular de Catalunya,Eduard García, en su artículo «Las revistas y el juego de rol nacional», publicado en el número 40 de la tercera época de la revista Líder, identifica erróneamente este club como el «Aeri Club Condal». Jordi Zamareño, que había sido miembro del club desde principios de los años 1980, dice en su artículo titulado «La caja roja y yo» que el club se llamaba «Aeri Popular de Catalunya». El Club Condal de Barcelona no tenía nada de «Aeri», era un club de ajedrez, pero en los años 1980 alojó partidas del club Maquetismo y Simulación y de ahí provino la confusión de García. cuyos estatutos legales fueron aprobados en 1978 por el presidente Tarradellas. El caso es que a finales de 1977, mientras constituían el Aeri Popular de Catalunya, hoy en día rebautizado en A. D. A. R. (Asociación De Aviadores de la República),Sitio web oficial de la Asociación De Aviadores de la República esos pilotos republicanos veteranos decidieron que su asociación tendría una sección juvenil. Para la creación de dicha sección los principales del Aeri Popular, entre ellos Jaume Mata Romeu o Antonio Vilella Vallès,En aquella época, a partir de 1978, Jaume Mata Romeu fue el primer presidente del Aeri Popular. Antonio Vilella Vallès, nacido en 1916, fue el primer secretario del club. Este último es hoy en día el presidente del Aeri Popular de Catalunya, ya rebautizado como A. D. A. R. (Asociación De Aviadores de la República) nombraron jefe de sección a Alfons Cànovas. Este introdujo en dicha sección juvenil a sus compañeros de juego, que por aquellos entonces se contentaban con jugar a wargames en unas pocas tiendas de modelismo que les dejaban su autorización, primero Mainada y luego Spotter, hoy en día desaparecidas. Al año siguiente, a principios de 1978,Revista Líder, tercera época, Joc Internacional, n° 8, diciembre de 1988 / enero de 1989, p. 6 en los locales del Aeri Popular se creaba pues oficialmente Maquetismo y Simulación, el primer club de juegos de simulación y rol de España. Sus seis socios fundadores fueron Alfons Cànovas (que fue quien propuso el nombre maquetismo y simulación), Andreu Baget, Joaquín Tena, Enrique Jimeno, Carlos Niño y Lluís Salvador. En 1979 Joaquín TenaEn 1979 Joaquín Tena era doctorando en ciencias económicas y sociales en la Universidad Autónoma de Barcelona, en la que también era profesor ayudante desde 1975 propuso que el club publicase su propio boletín, naturalmente dedicado a los juegos de simulación. Alfons Cànovas dio su aprobación y así surgió MS (iniciales de «Maquetismo y Simulación»), la primera publicación española dedicada a juegos de simulación y rol.
Años 1980: los inicios editoriales del rol en España