El yacimiento arqueológico del Abric Romaní consiste en un conjunto de ocupaciones neandertales situado en el cingle del Capelló, en el municipio de Capellades, unos 50km de Barcelona (España). La Cinglera es un escarpe de 60m de espesor formado en el flanco oriental de una mesa de travertino lacustre y de fuentes del acuífero multicapa de Capellades.
Se encuentra localizado en Cinglera del Capelló. Tiene unos 17m de espesor, y se encuentra a 300- (metros sobre el nivel del mar) y 60m por encima del nivel actual del río Noya. El área donde se encuentra este barranco es de alto valor geológico. También de un gran valor arqueológico, ya que en él se encuentran aproximadamente veinte yacimientos arqueológicos de distintas épocas. La calcificación de muchos útiles de madera hace de este uno de los más importantes yacimientos neandertales.Congreso sobre el yacimiento en Tarragona, 2009 El yacimiento fue descubierto por el empresario papelero Amador Romaní Guerra, en el año 1909.
El acantilado está formado geológicamente por travertino, un tipo de roca sedimentaria formada por la acumulación de partículas sedimentarias de diversos tamaños transportadas por el agua, el hielo o el viento. El Abric Romaní está formado por un depósito de 20 m de profundidad que contiene 27 niveles arqueológicos conocidos. Todos los niveles pertenecen al Paleolítico medio, excepto el nivel A que pertenece al Paleolítico superior.
Historia de las intervenciones El 9 de agosto de 1909 fue descubierto por Amador Romaní Guerra (1873-1930) el registro arqueológico prehistórico del Abric Romaní, conocido por aquel tiempo como la Bauma del fossar vell. Tres días después del descubrimiento del yacimiento, lo puso en conocimiento de las autoridades, ya que era consciente de la importancia que tenían los hallazgos del yacimiento. Desde el año 1909 los trabajos fueron dirigidos por Norbert Font Sagué, hasta su defunción en el año 1910. Después, hasta el año 1911, la dirección la llevó Lluís Maria Vidal. Siempre bajo la supervisión de Amador Romaní Guerra. Los trabajos realizados en este periodo fueron patrocinados por el Instituto de Estudios Catalanes (ICE) (Bartrolí et al., 1995).
thumb|Vista general del yacimiento En el año 1911, se acabó el patrocinio del ICE. Desde el año 1912, Amador Romaní Guerra financió y dirigió las excavaciones, hasta su muerte en el año 1930. Amador Romaní perteneció a una generación de eruditos locales que a finales del y principios del , propusieron las bases del desarrollo de la investigación prehistórica en Cataluña. Estuvo interesado por un amplio abanico de temas y ciencias como la botánica, la etnología, la geología o la astronomía junto con la arqueología y el interés del pasado de su pueblo de nacimiento. Reflejó el trabajo de sus excavaciones y prospecciones en la Cinglera en su diario de campo, el cual nombró Atles de Prehistòria. Sus trabajos afectaron buena parte de la superficie del Abric, llevando casi íntegramente la excavación de la Capa 2 (nivel A en la actualidad). Por otro lado, su interés por la secuencia estratigráfica del yacimiento lo llevó a excavar un pozo para llegar a la base del depósito. Este nuevo pozo fue el más profundo, pero no fue el único que realizó (Bartrolí et al., 1995).
Los trabajos en el abrigo se reanudaron en el año 1956, con el patrocinio del Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Diputación Provincial de Barcelona bajo la dirección de Eduardo Ripoll. Durante estos años hubo dos colaboraciones internacionales. En el año 1959 tuvo lugar la colaboración de George Laplace, y en el año 1961 la de Henry de Lumley. Durante estos trabajos se realizó una limpieza de la superficie y se realizó un nuevo sondeo estratigráfico, así como la excavación de la Trinxera Ripoll. Desgraciadamente, todos los restos materiales recuperados en estas intervenciones se extraviaron (Vallverdú Poch et al., 2014 En el año 1983, se reanudaron los trabajos de excavación bajo la dirección de Eudald Carbonell, Artur Cebrià y Rafael Mora, con el patrocinio del Centre de Recerques Paleo-Eco-Socials de Girona. Durante este periodo se realizó una limpieza de toda la superficie del abrigo para su posterior excavación. A partir de 1989, las intervenciones se han llevado a cabo por un equipo del Àrea de Prehistòria de la Universitat Rovira i Virgili, que actualmente está vinculado al Institut Català de Paleoecologia Humana Evolució Social (IPHES). La dirección está bajo Eudald Carbonell, María Gema Chacón y Palmira Saladié. La investigación del yacimiento se incluye dentro del proyecto de investigación de la Agència de Gestió d’Ajuts Universitaris i de Recerca Abric Romaní – Cinglera del Capelló, dirigido entre 2014-2017 por Manuel Vaquero y desde el 2018 por Josep Vallverdú. Durante todos estos años se han realizado numerosos trabajos en el abrigo. Hasta el año 2020 se han excavado íntegramente 15 niveles arqueológicos (del A al Q). También se ha creado un programa de dataciones, se ha estudiado el marco geomorfológico de la zona, y la dinámica sedimentaria del yacimiento junto a los estudios de los restos de industria lítica y fauna. En estos años se han recuperado miles de restos arqueológicos, se han documentado más de 400 restos de estructuras de combustión y abundantes negativos de madera (Vallverdú Poch et al., 2014).
Geología del medio sedimentario El área de Capellades en la que se encuentra el Abric Romaní se abre hacia la Conca d’Òdena, una cuenca marginal erosiva. La Cuenca de Ódena es creada por el río Noya, afluente del río Llobregat, en su curso hacia el mar Mediterráneo. El río Noya dio forma a la garganta de Capellades que conecta la depresión del Panadés y la cuenca del río Ebro. El sitio es un amplio refugio rocoso en la cara norte de un largo acantilado excavado por una falla tectónica y el río Noya.
La estratigrafía del Abric Romaní consiste en un depósito sedimentario situado al pie de la Cinglera del Capelló. La pared de este acantilado llega a alcanzar los 70m (metros) de altura sobre el río Noya. La sucesión estratigráfica adosada a la pared del acantilado es de más de 20m de espesor y cuenta con una zonación prominente provocada por la configuración de las cortinas calcíticas y alvéolos (tafonis). En el Abric Romaní la secuencia está compuesta por 27 niveles arqueológicos denominados de arriba abajo alfabéticamente de la A a la Z. Se estima que quedarían por explorar 30m más de niveles arqueológicos. Estas cortinas calcíticas o viseras, denominadas Capellons, están formadas por plantas incrustadas con calcita y se desarrollan a lo largo de la escarpa de travertino lacustre simultáneamente con la meteorización alveolar de la pared del acantilado. En algunos niveles arqueológicos, como los niveles J y M, la distancia entre la pared posterior y la línea de goteo del refugio rocoso puede alcanzar los 15m, de manera que, durante los períodos de crecimiento más rápido de la cortina de carbonato en el Abric Romaní existió una amplia superficie habitable al pie de la pared, protegida del clima por el techo del abrigo ((Vallverdú Poch et al., 2012; (Vallverdú Poch et al., 2014).
A pie del acantilado travertínico, la pared es enterrada por los siguientes depósitos interestratificados (Vallverdú i Poch, 2018): Depósitos de rocas caídas, compuestos por grandes bloques y gravas de travertino de cornisa y pared con arenas y limos calcíticos. Estos fragmentos de roca tienen relación con la meteorización, es decir, por la fragmentación mecánica y la disgregación granular, de la pared y visera del abrigo. Depósitos de corrientes de agua, formadas por fragmentos de travertino de tamaño grava, arena y limo. Depósitos de precipitación química: espeleotemas y travertinos de plantas impregnadas. Depósitos eólicos de composición calcítica y siliciclástica.
Los niveles arqueológicos son capas delgadas, limosas y arenosas, normalmente separadas por estratos gruesos de travertino estéril. Por lo tanto, están bien definidos verticalmente y pueden considerarse como sistemas cerrados, debido a que las capas de travertino dificultan el movimiento de los restos entre diferentes horizontes arqueológicos. Además, el tiempo de formación de los niveles arqueológicos es relativamente corto debido a la rápida velocidad de sedimentación, que se estima aproximadamente en 0,6 metros por cada mil años. Los travertinos del área de Capellades han sido reconocidos como un notable marcador estratigráfico, ampliamente citado en estudios regionales sobre geología del Cuaternario-Neógeno (Vallverdú Poch et al., 2014; Vallverdú i Poch, 2018).
Cronología alt=|miniaturadeimagen|321x321px|El perfil de la Coveta Nord (Vallverdú Poch et al., 2014). Las fechas de los niveles del Abric Romaní han sido establecidas por las series del uranio situando la sucesión sedimentaria del Abric Romaní en el MIS3. En 2016 Sharp et al., 2016) se publicó un ambicioso programa de dataciones llevado a cabo con estrecha colaboración con el US Geological Survey, que determinó 66 fechas en orden estratigráfico correcto que definen la cronología de la secuencia completa.
El perfil de la Coveta Nord, fue el escogido para definir la estratigrafía a partir de 2012 (Vallverdú Poch et al., 2012; Vallverdú Poch et al., 2014; Vallverdú i Poch, 2018). El techo, compuesto por travertinos de roca calcárea, se fechó junto a las series de uranio con 14C y situandolo entre los 40-42 ka AP ((Vallverdú Poch et al., 2014), estableciendo el único nivel del yacimiento perteneciente al Paleolítico Superior. El horizonte cronoestratigráfico que coincide con los niveles arqueológicos D y E, arrojó unas fechas medidas en 44,9± 2,5 y 44,6± 1,5 ka AP.
Estas fechas realizadas sobre los travertinos que cubren el nivel E son próximas a la cronología del interestadio 12 de Groenlandia, también conocido como interestadial Hengelo, en la bioestratigrafía polínica de la Grand Pile (Vallverdú Poch et al., 2014).
El horizonte cronoestratigráfico sobre el nivel K tiene una fecha calendaria 52.5± 1 ka AP en su base y pueden ser correlacionados con el interestadio 14 de Groenlandia también conocido como Glinde. En mayo de 2010, se realizó un muestreo por perforación en el cuadro P58 de las superficies de excavación del nivel P. Se extrajo una columna continua de 4 cm de diámetro y de 47 m de profundidad. De la muestra se hizo una serie de dataciones que llegaron a los 30 m de profundidad respecto el suelo del nivel P. El rango de dataciones obtenido fue de entre 55 y 110 ka AP. Las nuevas dataciones demostraron que las ocupaciones en el Abric Romaní probablemente se extienden a más allá de 60 ka AP. Las futuras excavaciones en el yacimiento ayudarán a evaluar la presencia y el carácter de las ocupaciones humanas hasta MIS5.
Paleoecología El Abric Romaní ha aportado datos valiosos para la reconstrucción paleoambiental del MIS3 y de la adaptación de los grupos humanos al último periodo glacial. Los datos proceden de los estudios paleobotánicos y de la micropaleontología que han permitido definir el paisaje en el cual habitaron los neandertales del Abric Romaní (Burjachs and Julià, 1994; Vallverdú Poch et al., 2014; Biltekin et al., 2019) durante el MIS3.