miniaturadeimagen|Publicación de 1924. De la vida de las plantas. Juan José Rafael Carazo Echavarría (San José, 15 de septiembre de 1889- 1 de mayo de 1979) fue un educador costarricense.
Trayectoria Juan José Rafael Carazo Echavarría (él decía que su segunda apellido era Chavarría) nació en San José de Costa Rica el 15 de septiembre de 1889 y murió en la misma ciudad el 1 de mayo de 1979.
Su niñez transcurrió entre las ciudades de San José (capital de la República de Costa Rica), Cartago (la antigua capital) donde vivieron sus antepasados por la línea paterna, que procedían de Castilla La Vieja, España, y Guanacaste, provincia de origen de su abuela materna. Intelectual activo e inquieto, cultivó el conocimiento y la práctica de las ciencias físicas y naturales (que había estudiado en su juventud en los Estados Unidos de Norteamérica) e investigó, durante toda su vida, los secretos de la vida de las plantas. Deportista, durante su juventud se inclinó hacia el beisbol, por el que conservó su pasión hasta los últimos años de su vida.
Heredero de una familia de políticos de mucha influencia en su país, fueron sus abuelos el General don Juan Buenaventura Carazo Alvarado, conservador descendiente de la oligarquía cafetalera, y el General don Rafael Echavarría Méndez, liberal que participó activamente en la Guerra contra los filibusteros, en 1856, cuando todavía era un adolescente. Fueron ellos dos quienes nutrieron el intelecto y esculpieron el carácter de su nieto Juan José Rafael, moldeándolo como lo que fue a lo largo de toda su vida: una equilibrada mezcla entre un pensamiento "de derecha" en lo referente a la economía, y un socialismo pragmático en lo social, que lo llevaron a dirigir sus esfuerzos hacia la superación de los agricultores y campesinos, enseñándoles la teoría y práctica de la planificación, economía, diversificación y trabajo en equipo.
Practicó las ciencias físicas y naturales (que había estudiado en su juventud en los Estados Unidos) e investigó, durante toda su vida, los secretos de la vida de las plantas. En 1924 publicó su obra De la vida de las plantas.
Docente, básicamente fue un forjador de caracteres en su trabajo como formador de maestros y profesionales, tanto en la Escuela Normal de Heredia, Costa Rica, como en el Instituto Zamorano, en Honduras, del que fue uno de sus profesores fundadores. Amigo de polemizar como un medio para ampliar conocimientos, horizontes y amistades, desde muy joven aprovechó las aulas, los grupos de amigos y diferentes foros y espacios en la radio y los diarios del país para discutir sobre temas de importancia nacional y mundial, así como para difundir sus ideas y convicciones dirigidas a la superación de los seres humanos y el avance de las sociedades. Junto con sus mentores y amigos: Ricardo Jiménez Oreamuno, Roberto Brenes Mesén, Joaquín García Monge y Omar Dengo Guerrero, por mencionar cuatro nombres entre la pléyade de costarricenses ilustres, ayudó a formar generaciones de maestros ilustrados y conscientes, capacitándolos para moldear el carácter y el intelecto de la niñez costarricense.
Su aporte como educador fue notable, aunque en gran medida ha permanecido desapercibido. Durante la década de 1920 se desempeñó como profesor en la Escuela Normal, donde en 1924, como integrante de la “Sociedad Cooperativa de la Escuela”, impulsó la iniciativa de adquirir los materiales necesarios para la instalación de una estación radiofónica. De este modo incursionó también en el campo de la radiodifusión, en colaboración con Amando Céspedes Marín.
En 1925 ocupó el cargo de Inspector Agrícola Escolar, desde el cual promovió proyectos innovadores en educación rural. Fue gestor de la “Escuela Granja Jesús Jiménez” en Barva de Heredia, y además participó como fundador y miembro de la “Junta Progresista Barveña”, junto al doctor Santiago Baudrit, Pedro Montero Ulate y otras destacadas figuras de la época.
Para 1927, en su función como director del “Departamento de Agricultura Escolar”, desarrolló una importante labor en la promoción de la educación agrícola, impulsando la celebración del Día del Árbol y la implementación de cursos escolares en esta área.
Asimismo, ejerció la dirección de diversos centros educativos en el país, entre ellos la Escuela Mixta de Ureña, institución que posteriormente pasó a denominarse “Escuela 12 de marzo de 1948”, ubicada en San Isidro del General.
Participó activamente en la política de su país, Costa Rica, desde su juventud hasta finales de la década de 1950, cuando se retiró a cultivar su huerto, desarrollar la apicultura y escribir sus observaciones y experiencias de la vida en el campo y sobre diferentes temas de interés social, las cuales publicó en innumerables notas en revistas y periódicos de la época. Sólo dejó publicado un libro, "De la vida de las plantas", que constituyó material de lectura obligatoria en las escuelas primarias; de este libro escribió el biólogo, profesor don Rafael Lucas Rodríguez Caballero: "...creo que, con ese libro, Carazo ni siquiera imagina cuántas vocaciones despertó." Fue catalogado como uno de los Educadores Clásicos de Costa Rica.
Frágil en su salud durante su juventud, ya mayor tuvo, como él mismo decía, una salud "a toda prueba", la que lo acompañó hasta su muerte, cuando iba a cumplir 90 años. Quienes como estudiantes aprendieron de él, han mantenido viva su memoria. Dejó escritos más de cincuenta libros, que sus descendientes procuran publicar.
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