350px|miniaturadeimagen|Minas antitanques suecas FFV 028. Una mina terrestre es un artefacto explosivo diseñado para ocultarse enterrándola a poca profundidad o camuflándola sobre la tierra de tal forma que el explosivo que contiene detone al ser activada inadvertidamente por una persona o vehículo. Se componen de una carga explosiva y un detonador. El nombre se origina en la antigua técnica militar consistente en la construcción de túneles para debilitar y crear brechas en las fortificaciones enemigas.

Las minas terrestres se utilizan para asegurar fronteras en disputa y restringir el movimiento del enemigo en tiempos de guerra, de tal forma que las tropas atacantes puedan ser emboscadas o bombardeadas con mayor facilidad.

Desde el punto de vista militar, las minas permiten que una fuerza organizada pueda superar a otra más numerosa.

La mayoría de los países del mundo (actualmente, 144) han ilegalizado el uso y posesión de minas antipersona por parte de sus ejércitos. Las únicas democracias occidentales que no las han prohibido son los Estados Unidos y Finlandia. Otros países, como China, Ucrania, Rusia, Israel y Corea del Norte continúan utilizándolas.

Tipos de minas terrestres Minado de fortificaciones Es la forma más antigua de mina de uso militar y de la cual otros artificios enterrados toman su nombre. Básicamente consiste en una forma de atacar mediante la excavación de un túnel hasta llegar debajo de las murallas del adversario y socavar sus cimientos, lo que habitualmente consistía en realizar una gran cavidad al final del túnel, debajo del muro, apuntalando el techo. Una vez que tenía el tamaño suficiente, se prendía fuego a los puntales, con lo que el techo caía y se abría una brecha en la muralla. Existen referencias escritas desde la época de los romanos. El historiador griego Polibio, en sus Historias, ofrece una descripción gráfica de un ataque con mina y una contra mina en la narración del asedio romano de Ambracia. Con la invención de la pólvora la etapa final se ejecutaba llenando la cavidad con ésta y haciéndola estallar. Existían varios métodos para descubrir y destruir las minas antes de que consiguieran su objetivo, dando lugar a lo que se llamaba la guerra de minas.

El minado se empleó con frecuencia en la antigüedad clásica y después en la Edad Media. Volvió a resurgir durante la Primera Guerra Mundial y después se utilizó esporádicamente, como en el Asedio al Alcázar de Toledo en la guerra civil española.

De este método proviene mina como denominación de los artefactos explosivos ocultos, así como el uso figurado del término minado (minar la resistencia, minar la salud, etc.)

Minas antitanque

Las minas antitanque o contracarro están diseñadas para inmovilizar o destruir vehículos blindados o tanques, junto con sus ocupantes. Suelen ser más grandes y requerir más presión (al menos unos 150 kg) para ser activadas.

Minas antipersonas

En un principio, las minas antipersona están destinadas a causar el mayor daño posible. Se utilizan para colapsar los servicios médicos enemigos, degradar la moral de sus tropas, y dañar vehículos no blindados. Por ello, el objetivo que busca sobre todo, es que hieran gravemente o mutilen, y no tanto que maten, ya que un muerto no causa tantos problemas como un herido. Así, sus efectos más comunes son amputaciones, mutilaciones genitales, quemaduras, lesiones musculares y en órganos internos.

Originalmente, se utilizaban para proteger las minas antitanque; pero pronto empezaron a utilizarse como armas por sí mismas.

Hay varios tipos: Minas explosivas o de presión: su objetivo es causar los mayores daños posibles, destruyendo y quemando su objetivo. Buscan así causar daños tanto físicos como psicológicos. Minas de fragmentación: al estallar, expulsan gran cantidad de fragmentos, lo que hace que su alcance pueda superar los 50 metros a la redonda. En algunos casos, su objetivo es dañar al máximo número de personas. Dentro de esta categoría, hay minas saltadoras, cuya carcasa, al activarse, salta desde el suelo hasta una altura de 1,8 m, detonando y lanzando sus fragmentos; así, alcanzan aún mayores distancias. Otras se instalan a ras del suelo, y proyectan sus fragmentos formando un arco de unos 60 grados en todas direcciones. La empresa estadounidense Claymore Inc. fabrica además varios otros tipos especiales de mina: Minas cuya función es destruir y cauterizar los miembros inferiores de su víctima. El objetivo es herir, pero sin matar, obligando a sufrir horribles dolores el mayor tiempo posible, con el fin de quebrar la moral de la tropa enemiga. Minas que disparan unos 3000 proyectiles en forma de aguja hechos de uranio empobrecido, con el fin de causar el mayor número de daños al grupo atacado. Su alcance es de varios cientos de metros. Minas químicas, que se utilizan para dispersar agentes químicos en su entorno. Estos pueden ser líquidos o gases, persistentes o no. El gas más utilizado es el cloro.

Mecanismos de activación thumb|200px|Mina antitanque alemana de la Segunda Guerra Mundial. Una mina puede ser activada de muchas formas: presión, movimiento, sonido, magnetismo o vibración. Las minas antipersonas suelen utilizar la presión del pie de una persona como disparador, pero también suelen usarse cables. Las minas antivehículos más modernas usan un disparador magnético, que les permite ser detonadas incluso sin ser tocadas. Las minas más avanzadas pueden llegar a notar la diferencia entre tipos de vehículos amigos y enemigos a través de su propio catálogo de características. Esto podría, en teoría, permitir a las tropas amigas usar un área minada negando a la vez el acceso a tropas enemigas.

Muchas minas combinan el disparador principal con un disparador por contacto u oscilación, para evitar que los ingenieros enemigos puedan desactivarlas. Es frecuente también reducir la cantidad de metal al mínimo, empleando por ejemplo plástico, para hacer más difícil la detección de la mina por medio de un detector de metales. Por otra parte, las minas de plástico son muy baratas.

Las minas utilizadas actualmente por el ejército estadounidense, entre otros, son las llamadas "de tipo inteligente". Están diseñadas para autodestruirse al cabo de semanas o meses, con el fin de reducir el número de víctimas civiles tras el final del conflicto. Para ello se utilizan distintos medios, como detonadores que dependen de una pila. Estos mecanismos de autodestrucción no son del todo fiables.

Creación de un campo de minas 300px|thumb|left|Campo de minas en los Altos del Golán sembrado por el ejército de Siria, todavía activo pese a tener más de 40 años. Un campo de minas se puede crear de varias formas: El método preferido es usar personal entrenado para enterrar las minas, ya que esto hace a las minas prácticamente invisibles y reduce el número de minas necesarias para negar un área al enemigo. Se pueden lanzar proyectiles capaces de sembrar minas desde distancias de decenas de kilómetros, o ser lanzadas desde misiles de crucero, o lanzadas desde helicópteros o aviones. Existen vehículos blindados equipados para sembrar minas.

Con frecuencia, los campos de minas antitanque están también minados con minas antipersonales para hacer más lenta su limpieza manual; también suelen sembrarse minas antitanque en campos de minas antipersonales para evitar el uso de vehículos blindados para limpiarlos rápidamente. Algunos tipos de minas antitanque pueden ser además detonados por la infantería, lo que les da un doble propósito a pesar de que su principal objetivo es actuar como armas antitanque.

Detección y retirada de minas thumb|200px|Traje de protección personal de un desactivador de explosivos. A pesar de que sembrar minas terrestres en un campo es relativamente barato y simple, la tarea de detectarlas y retirarlas es típicamente cara, lenta y peligrosa.

Algunos métodos de detectar minas: Buscarlas cuidadosamente en zonas que se sabe o se sospecha han sido minadas. Con frecuencia, esto se hace avanzando lentamente por el campo, introduciendo algo (cualquier cosa, desde un cuchillo a un palo) en la tierra buscando objetos duros. Para caminar por las zonas minadas, se utilizan plataformas especiales para los pies, con el fin de distribuir su peso y amortiguar el impacto de sus pisadas, ya que pequeñas perturbaciones del terreno podrían disparar minas viejas, inestables, o intencionadamente sensibles. Sin embargo existen minas que explotan al ser desenterradas ya que poseen un detector fotosensible. Usar detectores de metales para examinar un terreno sospechoso. Los detectores no pueden distinguir fácilmente entre un tipo de objeto metálico y otro, lo que hace más lenta la búsqueda. Existen minas que explotan al momento de recibir la señal de un detector y minas no metálicas que no son detectadas. Usar animales (por ejemplo, perros) que puedan oler los explosivos (como el TNT) de las minas. Sembrar desde el aire semillas de flores genéticamente modificadas sobre la zona, que adquieren colores distintos cuando hay explosivos en las cercanías.

Algunos métodos para retirar minas: Desarmarlas manualmente: el único método que no provoca graves daños al terreno, y el más utilizado. Por desgracia, es también el más lento y peligroso. Cubrir el terreno con un bombardeo de artillería. Conducir un vehículo fuertemente blindado (como un tanque o un bulldozer) a través del campo de minas para detonar los explosivos. Para contrarrestar este método, se suelen mezclar minas antitanque con las minas antipersonales. Usar un torpedo Bangalore para limpiar un camino a través del campo de minas, o similar.

Historia de las minas terrestres La historia de las minas terrestres puede dividirse en tres fases principales: en el mundo antiguo, los pinchos enterrados cumplían muchas de las mismas funciones que las minas modernas. Las minas que utilizaban pólvora como explosivo se utilizaron desde la dinastía Ming hasta la guerra civil estadounidense. Posteriormente, se desarrollaron explosivos de gran potencia para su uso en minas terrestres.

Antes de los explosivos thumb|Pinches romanos. Algunas fortificaciones del Imperio Romano estaban rodeadas por una serie de peligros enterrados en el suelo. Entre ellos se encontraban los goads, trozos de madera con ganchos de hierro en sus extremos; los lilia (lirios, llamados así por su aspecto), que eran fosos en los que se disponían troncos afilados siguiendo un patrón de cinco puntas; y los abatis, árboles caídos con ramas afiladas orientadas hacia el exterior. Al igual que las minas terrestres modernas, eran «accionadas por la víctima», a menudo ocultas, y complicaban los intentos del enemigo de eliminar los obstáculos haciéndolos vulnerables a proyectiles como las lanzas. Un uso notable de estas defensas fue el de Julio César en la Batalla de Alesia. Sus fuerzas asediaban a Vercingetórix, el líder de los galos, pero Vercingetórix consiguió enviar refuerzos. Para mantener el asedio y defenderse de los refuerzos, César formó una línea de fortificaciones a ambos lados, que desempeñaron un papel importante en su victoria. Los lirios también fueron utilizados por los escoceses contra los ingleses en la Batalla de Bannockburn en 1314, y por los alemanes en la Batalla de Passchendaele en la Primera Guerra Mundial.