miniaturadeimagen|Escuela Fyrstikkalleen: Todos los estudiantes de secundaria tienen su propia computadora portátil Mac. El ciberfeminismo es un enfoque feminista contemporáneo (enmarcado en la denominada tercera ola del feminismo) interesado la relación entre el ciberespacio, Internet y la tecnología. Puede utilizarse para referirse a perspectivas filosóficas, prácticas artísticas, metodologías o comunidades. El término fue utilizado por primera vez principios de la década de 1990, tanto por Sadie Plantcomo por el colectivo australiano VNS Matrix. El mismo se utiliza para describir el trabajo de las feministas interesadas en teorizar, criticar, explorar creativamente y rehacer Internet, el ciberespacio y las tecnologías de los nuevos medios en general.
El ciberfeminismo tiene también relación con el campo de Estudios Científicos y Tecnológicos en un marco feminista.
En sus orígenes, el punto de vista predominante era la visión utópica del ciberespacio e Internet como medio en el que supuestamente existía la ausencia de construcciones sociales como género y diferencia sexual, aunque desde el inicio esta postura recibió críticas. La inserción del ciberfeminismo dentro de la historia más amplia del feminismo, así como la naturaleza política del movimiento, se convirtieron en puntos sustanciales de controversia.
Las raíces teóricas del cyberfeminismo proceden de una fusión entre las ideas de la profesora emérita Donna Haraway, el feminismo francés de tercera ola, la producción artística (en especial, en el momento del boom del net.art) y el postestructuralismo.
Historia del término
Antecedentes El nacimiento del ciberfeminismo viene propiciado por la expansión de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y la influencia de la tercera ola feminista, especialmente de Donna Haraway (1991) y su A Cyborg Manifesto, publicado en 1987. Haraway propone a las mujeres la aceptación de una nueva identidad definida como cyborg símbolo de «un futuro después del género» es hoy considerado por muchos como el verdadero punto de partida del pensamiento ciberfeminista. Sin embargo, Haraway nunca utilizó el término ciberfeminismo ni lo reclamó como suyo.
A finales de los años de 1980 surgen el ciberpunk. Una de sus autoras referente, Pat Cadigan, publica MindPlayers (1987) y Synners (1991).
Inicios En 1992 de manera simultánea, la filósofa británica Sadie Plant empieza a utilizar el término ciberfeminismo al tiempo que desde Australia el grupo de artistas VNS Matrix formado por Julianne Pierce, Francesca da Rimini, Josephine Starrs y Virginia Barratt, aporta tácticas de guerrilla de vanguardia a través del net.art y con su Manifiesto ciberfeminista del siglo XXIRosser, S.V., Through the Lenses of Feminist Theory: Focus on Women and Information Technology. Frontiers: A Journal of Women Studies 2005. 26(1): p. 1-23. y su lema «el clítoris es una línea directa a la matriz» [«the clitoris is a direct line to the matrix»] subrayando apunta la investigadora Alex Galloway una coexistencia material fundamental entre la máquina y el cuerpo de la mujer.
Sadie Plant y Sandy Stone son referentes del inicio de la teoría ciberfeminista contemporánea, estima Galloway. Plant considera que la tecnología es fundamentalmente femenina y no masculina y en su principal trabajo sobre el tema, Ceros + Unos (1997) argumenta cómo las mujeres han estado históricamente unidas a la tecnología y han constituido siempre el núcleo laboral de todo tipo de redes. Desde el telar eléctrico a la máquina de escribir, llegando incluso al descubrimiento de los «virus» informáticos, Plant define la tecnología como un objeto primordialmente femenino. Arguye que las mujeres son máquinas inteligentes, que la robótica es femenina, que el cero (la nada dentro del código binario) siempre ha sido considerado el 0-tro, lo femenino.
Por su parte Sandy Stone, pensadora transexual dedicada al estudio de la historia del ciberespacio, del deseo y del cuerpo virtual escribió "Will the Real Body Please Stand Up?" (1991) un ensayo que ayudó a formular las claves para los debates contemporáneos sobre la situación del cuerpo en las comunidades virtuales. Stone defiende la idea de que, en realidad, los sistemas binarios tipo naturaleza/cultura tienen una función lógica como «estrategia para mantener las fronteras con fines políticos y económicos, y por tanto para generar significados». En 1987 escribió el ensayo que se considera el inicio de los Estudios Transgénero, El Imperio Contraataca: Un Manifiesto Postransexual.
También otras artistas del net-art realizan en la misma época trabajos situados en la intersección entre el feminismo, el espacio digital y las tecnologías aunque no utilicen el término ciberfeminista para definirlo. Es el caso, por ejemplo de la artista también australiana Linda Dement que creó arte interactivo en CD-Rom, e-zines como geeekgirl, Brillo and Digitarts y grrrowl.
Primer Encuentro Internacional Ciberfeminista El 20 de septiembre de 1997 en Kassel, durante celebración de Documenta X una de las muestras de arte internacionales más importantes, se convocó al Primer Encuentro Internacional Ciberfeminista. El grupo Old Boys Network (OBN) un consorcio de artistas europeas, fue clave para organizar el encuentro enmarcado en la sección denominada «Espacio de trabajo híbrido». La mayor parte de la discusión del encuentro se centró en definir qué es el ciberfeminismo, qué aporta y por qué objetivos lucha dentro del marco de la tecnología de la comunicación y la información. Ante la imposibilidad de definirlo se creó un texto de las 100 antítesis de lo que el feminismo no es... con cien frases en su mayoría en inglés y alemán, cuatro en español y dos en francés. El ciberfeminismo –apuntan las frases– no es dogmático, no es solo un lenguaje, no es callado, no tiene cojones, no es inmóvil, no es neutral.
Marco ideológico y objetivos Para el ciberfeminismo las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) implican no solo la posibilidad de subversión de la identidad masculina, sino una multiplicidad de subjetividades innovadoras dónde las tecnologías pueden transformar, no solo la sociedad y la misma tecnología, sino también los roles de género convencionales. En ese sentido, las teorías y prácticas ciberfeministas retan las relaciones de poder jerárquicas entre hombres y mujeres en las TIC, exploran las relaciones entre las mujeres y las tecnologías digitales, investigan cómo éstas las afectan, así como apuntan hacia la creación de redes y la conquista de territorios como el ciberespacio a partir del desarrollo de nuevas formas de participación en ellos.Vergés, N.; Cruells, E.; Hache, A. (2010) Ciberfeminismo de investigación. El caso de donestech. En Zafra (coord) X0y1 #ensayos sobre género y ciberespacio. Madrid: Briseño EditoresCyberFeminism: Connectivity, Critique and Creativity. Susan Hawthorne and Renate Klein. (1999)Reload Rethinking Women + Cyberculture Edited by Mary Flanagan and Austin Booth
El ciberfeminismo, se entiende como una práctica feminista en la red, un complejo campo tecnológico y a la vez político que reacciona y cuestiona la apropiación del territorio tecnológico por parte de los varones vinculado al dualismo tradicional en el que está basado el pensamiento y la construcción social occidental: el imaginario de mujer está relacionado con el instinto, a la naturaleza y al espacio privado mientras el imaginario masculino se vincula a a la inteligencia, la cultura, y por tanto a la esfera pública.
Desde que en el la mujer ha ido incorporándose progresivamente al mundo económico, entonces la dualidad anterior se ha vuelto más conflictiva y ambivalente - tal como ha ocurrido también en otras esferas de desarrollo político, cultural y social.
Para el feminismo la conquista de la palabra y la presencia en el espacio público han sido desde su origen un objetivo fundamental planteando la necesidad de una transformación más profunda, relacionada, a su vez, con los aspectos de la vida privada, la educación, la asunción de roles sociales que refiere también a una lucha, a esa una batalla por tomar la palabra. En este sentido el ciberfeminismo se desarrolla en sintonía con éstas aspiraciones: crear y fortalecer redes de comunicación y mantener el esfuerzo por la conquista femenina de la palabra pública y su circulación.
El medio tecnológico propicia la incorporación del discurso feminista. Se conforma un sistema de comunicación alternativo, por vías contraculturales, que dan lugar a los discursos no institucionales. Es un sistema en el que se podría posibilitar una disolución de los roles asignados a los géneros, a las identidades consideradas como papeles sociales fijos. El ciberfeminismo fue recibido con optimismo por las mujeres y se convirtió en un territorio de desarrollo cultural y social, en un espacio público de intercambio de ideas políticas.
El territorio del ciberfeminismo, añade Faith Wilding del Critical Art Ensemble es extenso. Los objetivos de su lucha son el ciberespacio, el diseño industrial y la educación: es decir, todos aquellos campos en los que el proceso tecnológico presenta un sesgo sexista por el cual se excluye a las mujeres de las posiciones de poder dentro de la tecnocultura.
Teóricas, artista y activistas del ciberfeminismo Teóricas e investigadoras que han trabajado sobre ciberfeminismo: Anne Balsamo, Montserrat Boix, Rosi Braidotti, Eva Cruells, Alex Galloway, Marina Grizinic, Alex Hache, Khaterine Hayles, Ana Martínez Collado, Ana Navarrete, Sonia Nuñez Puente, Sadie Plant, Zöe Sofoulis, Cornelia Sollfrank, Sandy Stone, Sherry Turkle, Núria Vergés Bosch, Faith Wilding, Remedios Zafra.
Artistas y grupos relacionados con la historia del ciberfeminismo: VNS Matrix, Old Boys Network, subRosa, Critical Art Ensemble, Donestech, FACES.
Artistas ciberfeministas: Annie Abrahams, Natalie Bookchin, Salomé Cuesta, Coco Fusco, Cindy Gabriela Flores, Lynn Hershman, Deb King, Ana Navarrete, Julia Scher, Anne-Marie Schleiner, Victoria Vesna, Linda Wallace
Arte y ciberfeminismo La historia del ciberfeminismo en los años de 1990 ha estado muy ligada al de la práctica artística del net-art.
El ciberfeminismo, por su naturaleza necesita de una práctica múltiple, descentrada y participativa en la que coexistan muchas y diferentes líneas.Galloway, A., A Report on Cyberfeminism: Sadie Plant relative to VNS Matrix. Switch (9) La práctica del arte ciberfeminista está interconectada con la teoría de género.
El ciberfeminismo es una celebración de la multiplicidad, las fuerzas de colaboración y de los cuerpos no contenidos/estructurados/predefinidos. Se configura desde el contexto histórico pero escribe su historia límites de edad, saltar por fuera del marco histórico predestinado y restrictivo hacia un nuevo futuro.
La expresión del arte ciberfeminista se relaciona con la aceptación del fenómeno de fractura de nuestras identidades fracturadas contemporáneas. Así en el arte como en el mito del cíborg de Donna Haraway las fronteras son transgredidas, y se dan las fusiones peligrosas que seres progresistas exploran como parte de un necesario trabajo político.
Así mismo el componente tecnológico no debe, en este marco, interpretarse como la antípoda del organismo y de los valores humanos, «sino como una prolongación de lo humano, intrínsecamente ligado a él. Esta imbricación nos obliga a hablar de tecnología como de un aparato material y simbólico, es decir, un agente semiótico y social más».
Ana Martínez Collado, profesora titular de Estética y Teoría del Arte en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca que dirige los «Estudios on line sobre arte y mujer» explica respecto a la presencia de las mujeres en el arte actual: la tercera generación de mujeres con voz propia ha buscado expresar con mayor libertad sus propias inquietudes y deseos y ha luchado por ello.