Ernesto Sánchez Villares o Ernesto Sánchez y Sánchez-Villares nació en Villavieja de Yeltes, Salamanca, el 17 de junio de 1922 y murió en Valladolid el 16 de mayo de 1995. Fue médico, pediatra y catedrático de la Universidad de Valladolid.

Notas familiares y personales

Nació y se crió en el corazón del campo charro salmantino asistiendo a la escuela pública junto a sus dos hermanos, Antonio y Agustina. Su padre, Ernesto Sánchez Hernández, médico, originario de Hinojosa de Duero, en los Arribes del Duero, se había licenciado en Salamanca, 1918. Fue requerido por el alcalde de Villavieja de Yeltes y a los dos meses hubo de enfrentarse a la pandemia de gripe. Atendió solícitamente a la población y fue tan apreciado que decidió seguir siendo médico rural, aunque su idea inicial era formarse como pediatra con el profesor Nogueras, del que había sido alumno interno. Trabajó doce años en Villavieja, luego se trasladó a Ciudad Rodrigo, donde ejerció el resto de su vida. En ambas localidades dirigió el Dispensario de Lucha Antipalúdica y otras funciones. Su madre, María Sánchez-Villares, era natural de Ciudad Rodrigo e hija de Antonio Sánchez-Villares, farmacéutico en Ciudad Rodrigo, que fue un activo político liberal, diputado por Salamanca y presidente de la Diputación Provincial. Es recordado en su localidad con una calle que lleva su nombre.Sánchez Jacob, Isabel. Ernesto Sánchez Villares. Notas aportadas por la familia. Consultado el 28 de febrero del 2023

En 1956 Sánchez Villares se casó con Mercedes Jacob Castillo, que primero fue discípula y luego pediatra colaboradora. Había nacido el 14 de marzo de 1931 en Bilbao, donde estudió el Bachillerato y la carrera de piano. A los 17 años se trasladó a Salamanca donde estudió medicina con un brillante expediente. En quinto curso conoció la Pediatría y a su profesor, Sánchez-Villares, y allí se unieron sus destinos. De tal forma que Ernesto le debe a su mujer una buena parte de su fecundidad profesional, además de la familiar. Tuvieron ocho hijos; Mercedes, Marta, Isabel, Ernesto, Conchita, Arancha, Eduardo y Ramón. Una de las hijas, Conchita, falleció a corta edad en un accidente de tren. De los siete restantes, cinco son médicos en las especialidades de Hematología, Pediatría, Dermatología, Oftalmología y Radiología. En 1960 Mercedes leyó su tesis doctoral “La Pediatría y la Puericultura en España durante el siglo XVIII”, bajo la dirección del historiador Luis Sánchez Granjel.

Sánchez Villares fue gran lector, ameno conversador y cultivador de la amistad. Cuando sus obligaciones se lo permitían, asistía a la tertulia de un hotel de Valladolid, de la que formaban parte Miguel Delibes, Álvarez Quiñones, intelectuales y profesores de la Universidad. Aunque visitó muchos países, nunca olvidó sus raíces salmantinas, a las que siempre retornaba. Cada año acudía con devoción a la floración de los almendros en los Arribes del Duero con su familia de allí. Tenía muy a bien haber nacido en un pueblo, en casa, atendido el parto por el médico del pueblo, su padre. Y también tuvo la fortuna de morir en su casa, rodeado de su familia, como era su deseo, poco antes de cumplir 73 años, a causa de un cáncer de pulmón. Ahora descansa en la sepultura familiar del cementerio de Ciudad Rodrigo. Valladolid y Ciudad Rodrigo han dedicado una calle a su memoria.Sánchez Villares E. Pregón literario. “Retornando a los orígenes”. Fiestas de Villavieja de Yeltes (Salamanca), 22 agosto 1993.

Los periódicos de Valladolid y Salamanca publicaron notas en su recuerdo firmadas por Delibes M, Granjel LS, Crespo M, Tovar J, Blanco Quirós A, Ortiz O, Rodicio M, Riaño C y otros, que fueron reunidas en el Boletín de Pediatría, la revista que él había fundado 35 años antes. Lo mismo ocurrió en las revistas pediátricas, como Anales de Pediatría (1995; 42:395-7, M Crespo Hernández); Archivos de Pediatría (1995; 46:171, M Cruz Hernández); Acta Pediátrica Española (1995; 53:414, I Villa Elízaga); Rev Esp Pediatr (1995; 51:221. M Hernández Rodríguez) y Pediatrics in Review (1995; 16: J Peña Guitián).

Vida universitaria y formación profesional Sánchez Villares cursó el Bachillerato en el Instituto de Ciudad Rodrigo, donde profesores extraordinarios impulsaron su vocación hacia el campo de las ciencias y pronto ayudaba a su padre en tareas auxiliares del Dispensario de Lucha Antipalúdica. Estudió Medicina en la Facultad de Salamanca (1939-1945) con brillantez, 20 matrículas de honor y premio extraordinario de Licenciatura. Allí compartió curso con dos compañeros que serían amigos entrañables de por vida: Luis Sánchez Granjel y José Castillo Nicolau.Los mejores de los nuestros. Premios Castilla y León 1984-2006. Junta de CyL. 2006; pp 137-38 Especialmente cercana fue su relación con el primero, acompañante y testigo en sus oposiciones académicas. La atracción fue doble y convergiendo en el interés por la Historia de la PediatríaGranjel LS. Ernesto Sánchez Villares. Compañero y amigo. En, Homenaje al profesor Sánchez Villares. Universidad de Valladolid 1996; pp 47-49 .  ISBN: 84-7762-671-5. También entabló relación con estimables profesores como Fernando Galán, que le inició en la Genética, José García-Blanco Oyarzábal profesor de Fisiología o Alfredo Carrato, de Histología y Anatomía Patológica, en cuya cátedra entró como alumno interno por oposición. Así adquirió una sólida formación preclínica. Siempre guardó un gran afecto por ellos, sus primeros profesores de Medicina. En quinto curso conoció a Guillermo Arce, catedrático de Pediatría quien le cautivó como profesor, como clínico y como persona. Al terminar el curso le propuso hacerse pediatra como alumno interno, a lo que accedió con entusiasmo.Bio-bibliografía del profesor Dr E Sánchez Villares. Bol Pediatr 1964; 5:422-433 En su vida universitaria se relacionó asiduamente con alumnos y profesores de Letras, iniciando su amistad con múltiples personajes de la cultura salmantina como Antonio Tovar, Carmen Martín Gaite o Rafael Santos Torroella. Entre 1945 y 1947 hizo su formación pediátrica en la Casa de Salud Valdecilla y el Jardín de la Infancia de Santander.Sánchez Villares E. La Escuela de Pediatría del Prof. G Arce. Bol Pediatr 1969; 10:17-25Collado Otero F. El amigo, ese hombre, el maestro. En, Homenaje al profesor Sánchez Villares. Universidad de Valladolid 1996; pp 33-35 En 1947 accede por oposición a la plaza de Profesor Adjunto en Salamanca y empieza a colaborar en la docencia. En la década de los cincuenta fue aumentando esta responsabilidad a medida que avanzaba la enfermedad de Guillermo Arce, afecto de Parkinson. Crea la Escuela Profesional de Pediatría y también comienza el ejercicio de la medicina privada. En 1951 obtuvo en Madrid el Grado de Doctor con la Tesis titulada "Estudio del desarrollo corporal, esqueleto-radiológico y hematología de las insuficiencias tiroideas en la infancia". En el curso 1953-54 fue becado para trabajar en la Universitats Kinderklinik de Múnich dirigida por el profesor Alfred Wiskott. En 1964 alcanzó la Cátedra de Pediatría de la Universidad de Santiago de Compostela, aunque siguió en Salamanca sustituyendo a su maestro Arce y finalmente en 1965 fue cuando accedió por traslado a la de Valladolid donde creó la Escuela Profesional de Pediatría, siguiendo el patrón de la de Guillermo Arce. Siempre estimuló la formación, en Europa y América, de sus colaboradores orientándoles hacia distintas especialidades pediátricas, lo que consideraba fundamental para el progreso de la Pediatría. Se fueron formando secciones de especialidades y consolidando líneas de investigación. Todo ello fue el germen del Hospital Materno Infantil que él consideraba la culminación de su obra, aunque nunca se abrió. Muy preocupado con el papel del niño en la sociedad, propuso el concepto de Pediatría Social, denominada Pediatría Preventiva por los americanos, con la intención de buscar la integración del niño en la sociedad y de que ésta tomara conciencia de su importancia. Bajo su tutela se formaron docenas de discípulos que accedieron al profesorado universitario, como los catedráticos Manuel Hernández Rodríguez, Valentín Salazar Alonso-Villalobos, Manuel Crespo Hernández, Alfredo Blanco Quirós, Julio Ardura Fernández, Javier Álvarez Guisasola y Juan Antonio Tovar Larrucea, los profesores titulares Ricardo Escribano Albarrán (Salamanca), Samuel Gómez García, Margarita Alonso Franch, Joaquín Fernández Toral (Oviedo), María José Martínez Sopena, Rafael Palencia Luaces, además de responsables de servicios hospitalarios y de pediatras de atención primaria ampliamente distribuidos.Cruz M. Sesenta años de Pediatría inacabada. Páginas vividas de la historia pediátrica contemporánea. Ed Ergón. Madrid 2010; pp 38-45 Fue un ante todo un “Maestro” y así le consideraron de forma unánime los pediatras formados por él tanto en Salamanca como en Valladolid, quizás uno de los últimos maestros que impartió docencia en las facultades de medicina, donde a veces esa figura es confundida con la más utilizada, de “Profesor”.Blanco Quiros A, Ardura Fernández J. Acto en recuerdo al prof. Ernesto Sánchez Villares en el XIX Congreso Nacional de Pediatría. Alicante 23 de sept. De 1995. Bol Pediatr 1995; 36:279Ardura J. Prof. Ernesto Sánchez Villares: Del Maestro clásico a su actual necesidad. Bol Pediatr 2008; 48:311-317 http://www.sccalp.org/boletines/2008-48-206/articulos/prof-ernesto-sanchez-villares-del-maestro-clasico-a-su-actual-necesidadSánchez Martín J. Semblanza de los profesores Arce y Sánchez Villares. Bol Pediatr 2007; 47:307-309. Martín Esteban M. Don Ernesto en Salamanca, los años difíciles. Bol Pediatr 2006; 46:266-268.