El edificio Bacardí es una construcción situada en La Habana, Cuba, en la avenida de Bélgica n.º 261, entre las calles Empedrado y San Juan de Dios, en el casco histórico de la ciudad.

Historia thumb|La torre con el murciélago. El edificio fue encargado por la compañía Bacardí S.A. a los arquitectos Rafael Fernández Ruenes, Esteban Rodríguez Castell y José Menéndez. Se concluyó en 1930 y, en su momento, constituyó la estructura más alta de La Habana, además de uno de los principales exponentes del estilo art déco en la ciudad.

Se erigió sobre terrenos que formaban parte del antiguo barrio de Las Murallas. En el inmueble se establecieron las oficinas centrales de la compañía, mientras que el resto de los espacios fue arrendado a diversas empresas radicadas en la capital.

Tras el triunfo de la Revolución cubana y la implementación de las leyes de nacionalización, las compañías extranjeras abandonaron el edificio. A partir de entonces, continuó funcionando como inmueble de oficinas.

A finales de la década de 1990, el edificio fue restaurado por la Oficina del Historiador de La Habana. En la actualidad, mantiene su función como edificio administrativo de esta institución.

Estructura thumb|top|left|Plano de la planta baja. El edificio presenta una estructura portante basada en un sistema de pórticos de acero con losas de hormigón armado, solución que permitió su desarrollo en altura y la configuración de un volumen escalonado, característico del art déco.

Con una altura aproximada de 44 metros y un total de 12 niveles —ocho plantas principales y una torre superior—, el inmueble fue concebido como un hito vertical en el perfil urbano de La Habana de principios del .

Composición arquitectónica La composición volumétrica responde a un esquema axial con énfasis en la verticalidad, articulado mediante retranqueos sucesivos que reducen progresivamente la masa edificada a medida que asciende. Este recurso, ampliamente utilizado en la arquitectura art déco, no solo cumple una función estética, sino también normativa y funcional, al permitir una mejor iluminación y ventilación de los espacios interiores.

El volumen adopta una configuración piramidal escalonada, culminando en una torre central que actúa como elemento dominante del conjunto.

Fachada y materiales La fachada se articula en tres niveles compositivos claramente diferenciados:

Basamento: de mayor riqueza material y ornamental, con uso extensivo de mármol y granito. Cuerpo intermedio: más sobrio, donde se enfatiza la verticalidad mediante la repetición de vanos. Coronación: zona de mayor expresividad formal, donde se concentran los elementos decorativos y el remate volumétrico.

El revestimiento exterior incluye granito rojo de Baviera, terracota esmaltada y ladrillos prensados, muchos de ellos importados de diversos países europeos, lo que contribuye a la calidad material y al carácter internacional del edificio.

El uso de azulejos y cerámicas vidriadas introduce un componente cromático distintivo, vinculado a influencias del modernismo catalán, reinterpretadas dentro del lenguaje geométrico del art déco. miniaturadeimagen|Ascensor

Ornamentación y lenguaje estilístico El edificio incorpora de forma sistemática los principios formales del art déco presentes en La Habana entre las décadas de 1920 y 1930:

Simetría en la composición de la fachada Predominio de líneas verticales Uso de geometrización en relieves y paneles decorativos Integración de elementos escultóricos en la arquitectura

Estas características lo sitúan como uno de los ejemplos más completos del estilo en el contexto cubano, al integrar tanto la dimensión estructural como la decorativa en un mismo sistema compositivo.

Remate y elemento simbólico El remate superior está constituido por una torre con cubierta a cuatro aguas, sobre la cual se dispone el murciélago de bronce, símbolo de la compañía Bacardí. Este elemento, situado sobre una estructura acristalada de geometría poligonal e iluminado durante la noche, refuerza el carácter icónico del edificio dentro del paisaje urbano habanero.

Espacios interiores El interior mantiene una organización jerarquizada en torno a un vestíbulo principal concebido como espacio representativo. Este presenta revestimientos de mármol y granito importados, así como elementos decorativos integrados, en coherencia con el lenguaje art déco del conjunto.

El entresuelo se articula visualmente con el vestíbulo mediante aperturas, reforzando la continuidad espacial. Originalmente, incluía un bar y áreas de recepción, lo que evidencia la función corporativa y representativa del edificio desde su concepción.

Referencias

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Categoría:Arquitectura de La Habana Categoría:La Habana Vieja B Categoría:Bacardí Categoría:Arquitectura de 1930