El paseo del Prado, oficialmente paseo de Martí, es uno de los bulevares más emblemáticos de La Habana, Cuba. En su trayecto norte-sur se localiza en la concurrida zona de La Habana Vieja y a solo una cuadra de la calle Industria, que marca el límite con el municipio de Centro Habana. Se extiende desde la Fuente de la India y el Parque de la Fraternidad hasta Malecón.

Historia Colonia miniaturadeimagen|Paseo del Prado, por aquel entonces llamado «alameda de Isabel II», hacia 1874, en las páginas de La Ilustración Española y Americana.|287x287px Fue construido en 1772 bajo el gobierno colonial del marqués de la Torre, Capitán General de la isla. Su primer nombre fue el de Alameda de Extramuros o de Isabel II, por hallarse afuera de las grandes murallas que cercaban la ciudad.

Bajo el Gobierno de Miguel Tacón (1834-38) se amplió, se llevó hasta el litoral, que en la actualidad es El Malecón. Se construyó el edificio de la Cárcel, hoy en día desaparecido, se inauguró el Teatro Tacón, en la actualidad Gran Teatro de La Habana, desde entonces sede permanente de la ópera y el ballet clásico. El Campo de Marte, para desfiles militares también data de esos tiempos. Durante el se designó un tiempo a uso peatonal exclusivo.

En la segunda mitad de este siglo se empezaron a levantar a todo lo largo de su recorrido, grandes y fastuosas edificaciones neoclásicas que fueron a sustituir a las más antiguas, de estilo barroco y colonial. En 1843 se crea el Café Escauriza, y en los altos, años después, la Heladería El Louvre que da nombre a toda la acera.

República En 1902, con la independencia y la República proclamada, se lleva a cabo su reconstrucción, y el cambio de nombre a Paseo de Martí, en honor al héroe de la independencia de Cuba, aunque el pueblo le siguió llamando "El Prado", por costumbre y por la gran semejanza que tiene con su homólogo madrileño.

En 1928 el arquitecto paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier rediseñó la avenida para convertirla en uno de los paseos más importantes de La Habana y de América Latina. Fue sembrado con árboles y se colocaron bancos de mármol. Se colocaron ocho estatuas con figuras de leones hechas de bronce, que parecen custodiar el paseo.

Con su remodelación se vinculó al Parque Central y dejó sus secciones bien definidas: una zona arbolada peatonal con calles laterales; una zona vial con parqueo y la Plazoleta de la Fuente de la India en uno de sus extremos. miniaturadeimagen|294x294px|Vista del paseo hacia 1908. En Prado y San Miguel se levantó el Hotel Telégrafo, primero de La Habana con características hoteleras modernas.

En sus linderos se ubicaron construcciones civiles de marcado uso social: sociedades de recreo; hoteles; cines; teatros e importantes mansiones de arquitectura ecléctica, cuyos diseños correspondían a las solicitudes de los dueños que trataban de imitar las modas arquitectónicas de Madrid, París o Viena. Se remodeló su infraestructura: arbolado, mobiliario y alumbrado.

El Prado fue la primera calle asfaltada en La Habana, un verdadero suceso para la época, de ahí que se incorporó el automóvil en sus paseos. Al construirse en 1929 el Capitolio de La Habana se eliminó una sección del paseo y se remodeló la que se mantuvo.

La esquina de Malecón y Prado fue asiento del Hotel Miramar y, más tarde, del Miramar Garden, centro de reunión de la juventud bailadora de la época y lugar donde se celebraban movidas peleas de boxeo.

En la esquina de Cárcel se establece la agencia de los automóviles Packard & Cunnighamm, que administraba Juan Ulloa, y en los altos abrió sus puertas el primero de abril de 1940 lo que fue R.H.C. Cadena Azul, del magnate cigarrero Amado Trinidad.

Revolución Desde la década de 1950, la mayoría de las familias ricas se mudaron del área, hacia los barrios suburbanos de Miramar, Siboney o céntricos como El Vedado. Después de la Revolución cubana, el paseo fue habitado por familias de clase media y de pocos recursos, por lo que perdió muchas de sus virtudes, como centro de la ciudad. Esta situación cambió radicalmente, luego de la apertura cubana de los años 1990 y la declaración de la zona antigua de la capital cubana como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, con el reposicionamiento de hoteles, restaurantes y bares que han hecho renacer esta antigua avenida.

El Prado habanero se caracteriza en la actualidad por la permanencia de exposiciones y venta de obras de arte, de variado tipo, así como la realización de actividades culturales. Este paseo ha sido fuente inspiradora de otros sitios urbanos en la actualidad, como el paseo que divide o recrea la Villa Panamericana, construida en 1991, como residencia y apoyo a estos Juegos.

Tramos, arquitectura y paisaje urbano del Paseo del Prado El recorrido de la avenida se puede dividir en tres tramos principales, cada uno con características arquitectónicas y urbanísticas distintivas.

Tramo norte: el paseo El extremo norte se inicia en el Malecón habanero y se caracteriza por su franja central arbolada, pavimento de piedra y terrazzo, y mobiliario urbano compuesto por bancos de mármol y leones de bronce que sirven como elementos decorativos y funcionales. Este tramo funciona como un espacio de recreación al aire libre donde familias, artistas y peatones interactúan con el paisaje. Algunos de los edificios más relevantes en esta zona son el Hotel Grand Packard, el Hotel Royalton, el Hotel Sevilla, el edificio de la Alianza Francesa de Cuba, y el antiguo Casino Español. miniaturadeimagen|287x287px|El Prado a la altura de la calle Neptuno, en los alrededores del Parque Central.

Tramo central: Parque Central y entorno histórico En el tramo central se encuentra el Parque Central, rodeado por edificios históricos y de gran valor arquitectónico. Entre ellos destacan el Hotel Inglaterra, inaugurado en 1875 con estilo neoclásico; el Gran Teatro de La Habana (neobarroco) y la Manzana de Gómez. Este tramo combina espacios públicos, plazas y jardines con arquitectura monumental que refleja la evolución urbana de la ciudad a finales del siglo y principios del .

Tramo sur: Explanada del Capitolio y Parque de la Fraternidad El tramo sur culmina en la explanada del Capitolio Nacional y en el Parque de la Fraternidad Americana. Destacan las esculturas y fuentes neoclásicas, como la Fuente de la India obra del italiano Giuseppe Gaggini, que representa a la indígena "Habana". Este segmento combina arquitectura oficial, monumentos públicos y áreas verdes que realzan la estética urbana del paseo. 253x253px|right|thumb|Fuente de la India (1983).

Arquitectura y mobiliario urbano 253x253px|right|thumb|León de bronce, símbolo del paseo. El Paseo del Prado exhibe una gran variedad de estilos arquitectónicos: neoclásico, barroco, revival andaluz y racionalista. Los edificios de apartamentos y hoteles del siglo se alternan con casas señoriales y palacios privados. El mobiliario urbano incluye bancos de mármol, y sus ocho emblemáticos leones de bronce (instalados el 1 de enero de 1929) todos diferentes, hoy convertidos en símbolos de la ciudad capital. Farolas ornamentales y terrazos pavimentados, elementos que refuerzan la identidad estética del paseo y recuerdan la influencia de los bulevares europeos en su diseño, especialmente tras la intervención de Forestier en 1928.

Referencias

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