La selección de fútbol de Hungría es el equipo formado por jugadores de nacionalidad húngara que representa desde 1902 a la Federación Húngara de Fútbol (Magyar Labdarúgó Szövetség) en las competiciones oficiales organizadas por la Unión Europea de Asociaciones de Fútbol y la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol. Hungría se afilió a la FIFA en su segundo Congreso, con fecha del 10 de junio de 1905 y desde entonces ha vivido distintas etapas de luces y sombras, encontrándose actualmente en un tercer plano dentro del panorama futbolístico.
Durante muchos años estuvo considerada como una de las mejores selecciones del mundo. A lo largo del periodo entre los años treinta y años cincuenta tuvo destacadas actuaciones que le valieron para ganarse el sobrenombre del «Equipo de oro», principalmente debido a sus tres medallas de oro olímpicas, una de plata y una de bronce —en la época en la que el fútbol sudamericano y europeo (a excepción de los países del Este) sufrieron la amateurización del fútbol en los Juegos Olímpicos por normativa de la FIFA y el COI—, y a sus destacadas actuaciones en la Copa Mundial, donde cosechó dos subcampeonatos que la situaban como la selección masculina de fútbol más laureada del Mundo. Aún hoy día ninguna otra selección ha conseguido igualar su palmarés en los Juegos.La selección magiar cosechó 3 medallas de oro, una de plata y una de bronce, para un total de 5 medallas. Ninguna selección ha conseguido tal hazaña, al haberse distinguido los logros entre las distintas categorías de selecciones existentes. Especialmente resaltable era su contundencia en los primeros compases de los partidos, donde en múltiples ocasiones conseguía encarrilar el partido tras apenas unos minutos sobre el terreno de juego gracias a la eficacia goleadora de la que hacían gala algunos de sus mejores futbolistas como Ladislao Kubala, Ferenc Puskás, Sándor Kocsis, József Bozsik, Zoltán Czibor o Ferenc Szusza.
La primera gran actuación mundialista fue en el Mundial de 1938 de Francia, tras caer ante en la final por 4-2, y la segunda en el Mundial de 1954 de Suiza, donde perdió en la final con por 3-2. Esta última sería recordada como el «Milagro de Berna» debido a la supremacía húngara en la época, donde además contaba con la mejor racha de partidos sin perder de la historia,Hungría acumuló una racha de 32 partidos seguidos sin conocer la derrota, entre el 14 de mayo de 1950 y la citada final. y porque unos días antes habían derrotado a la misma selección alemana en la fase de grupos del torneo por un contundente 8-3. Cuando todo parecía destinado a que los magiares levantasen su primer trofeo de la Copa Mundial, se produjo la remontada alemana ante la sorpresa entre los asistentes.
En el ámbito continental solo ha llegado a participar en cuatro ediciones de la Eurocopa de las 16 que se llevan disputadas hasta la actualidad y fueron en las ediciones de España 1964 y Bélgica 1972, donde respectivamente alcanzaron el tercer y cuarto puesto, ya que en la edición de Francia 2016 quedó eliminada en octavos de final y en la de Europa 2020 quedó eliminada en fase de grupos.
Historia
Inicios (1902-1930)
A principios del , el Reino de Hungría continuaba perteneciendo al Imperio austrohúngaro junto con el Imperio austríaco, debido a los fallidos intentos de independencia. Sin embargo, según el Compromiso austrohúngaro se reconocía a Hungría como una entidad autónoma dentro del citado Imperio. Por tal motivo, surgirían dos combinados nacionales, el de la selección húngara, y el de la selección austríaca.
El primer partido oficial en la historia de la selección húngara tuvo lugar el 12 de octubre de 1902 frente, como a no podía ser de otra manera, al combinado de . En dicho partido, uno de los primeros jugados por equipos internacionales que no fueran de las islas británicas,Tras el disputado por Argentina y Uruguay en julio. los húngaros caerían por 5-0 en Viena.
Quizá por el motivo de pertenecer a un Imperio conjunto, pese a las diferencias futbolísticas, sus primeros partidos continuaron siendo durante sus primeros años frente a la ya mencionada selección austríaca y la selección bohemiana, perteneciente también a los dominios del Imperio austrohúngaro.Actual región de República Checa, antigua Checoslovaquia. No sería hasta 1908 cuando se enfrentase a otras selecciones con motivo del auge futbolístico a escala mundial, donde tras diversas pruebas, finalmente se reconoce al fútbol como una disciplina oficial en los Juegos Olímpicos. Pese a no participar por motivos económicos ya que era un país aún formándose, disputó numerosos amistosos para seguir con su formación, y su primer gran rival sería la selección inglesa, vigente campeona olímpica, que se desplazó hasta Budapest. Con mayor tradición y un fútbol mucho más avanzado, derrotarían a los húngaros por un duro 0-7.
Pese a ello, continuó con su expansión futbolística, y consiguió presentar un equipo para su primer evento futbolístico a escala Mundial: los quintos Juegos Olímpicos y segundos con participación futbolística a nivel de selecciones.
Primeras experiencias olímpicas
Llegaba el año 1912, y con él la competición de fútbol de los Juegos Olímpicos de 1912 de Estocolmo. Pese a caer en su primer partido de la competición en cuartos de final, donde le tocaría en aciaga suerte a la selección inglesa, por un abultado 7-0, lograría una destacada actuación al ganar el torneo de consolación venciendo a sus vecinas y ya conocidas y .
Tras la prohibición a participar en los Juegos Olímpicos de 1920 de Amberes (denominados los "Juegos de la Paz") impuesta a distintos países por los actos cometidos durante la Primera Guerra Mundial, y entre los que se encontraba Hungría, regresó a la alta competición en los Juegos de 1924 de París. Con un gran número de partidos amistosos a sus espaldas, entre los que destacaron sus dos primeros enfrentamientos contra la novata selección rusa, y en los que conseguirían dos de sus mayores goleadas en su historia: un 9-0, y un 12-0, que continuaría vigente hasta la actualidad como mejor actuación húngara. Los magiares accederían a la fase final olímpica tras vencer a la selección polaca por 5-0, quedó eliminado a manos de la selección egipcia en los octavos de final.
Un quinto y un décimo lugar en dos presencias era un pobre pero alentador mérito debido a las dificultades existentes en el país para un desarrollo favorable en el ámbito futbolístico de primer nivel. Además, debería luchar frente a la profesionalización de un deporte que comenzaba a expandirse entre los países punteros de Europa y Sudamérica. Este sería el principal motivo por el que muchos países de la Europa del Este se vieron en una creciente y notable desventaja para afrontar la disputa de una nueva medalla olímpica en los Juegos Olímpicos de 1928 de Ámsterdam, por lo que decidieron no acudir. Hungría se encontraba entre ellas, y sería esa edición la última que decidiese quién era el mejor combinado futbolístico del Mundo, debido al inminente surgir de la que sería la máxima y más prestigiosa competición de fútbol: la Copa Mundial de Fútbol.
Auge «amateur» del Este (1930-1950)
Coincidiendo con la primera edición de la Copa del Mundo, se sucedería el declive recíproco del fútbol en los Juegos Olímpicos al ganar la nueva competición una mayor importancia (incluso llegaría a suspenderse en la edición de los Juegos Olímpicos de 1932 de Los Ángeles). Con tal motivo empezaron a sucederse decisiones para mantener el atractivo y la inclusión del fútbol en los Juegos Olímpicos.
Una de las medidas adoptadas por la FIFA y el Comité Olímpico Internacional fue una normativa por la cual los equipos no podrían presentar futbolistas profesionales al evento, por lo que deberían ser sustituidas las selecciones absolutas por unas "amateur", con jugadores no profesionales, o que no hubiesen disputado nunca una Copa Mundial. Tal circunstancia se debía principalmente al gran potencial existente en Sudamérica y en Europa occidental, que era muy superior al resto de equipos, por lo que favoreció a los países de la Europa del Este, que al no poseer aún una profesionalización en el fútbol, siguió participando como había hecho siempre con sus selecciones absolutas que ya contaban con la condición del amateurismo. Así empezó una supremacía, mucho más notable y reseñable en los Juegos Olímpicos, de dichos países.
Las selecciones balcánicas y el antiguo régimen soviético dominarían el fútbol europeo ocupando los primeros puestos de toda competición futbolística del Viejo Continente. Sin embargo, antes de producirse tales acontecimientos, aún deberían superar la tiranía a la que se verían sometidos en Europa, sobre todo esos países por las diferencias políticas, bajo el Tercer Reich de la Alemania nazi de Adolf Hitler que arrasaría el continente, dejando especialmente maltrechos a los países del Este bajo el régimen comunista.
Durante el año 1930, se celebró en Uruguay la primera Copa del Mundo. La Magyar Labdarúgó Szövetség fundada a principios de 1900 y pese a haber presentado su candidatura junto a Italia, España, Países Bajos y Suecia, viendo que la designación podría caer del lado del país sudamericano, retiró esta junto al resto de selecciones europeas para apoyar conjuntamente a Italia. Tras su descarte, y la designación de Uruguay, considerado el combinado más potente por salir campeón de las anteriores dos citas olímpicas de fútbol en París 1924 y Ámsterdam 1928, la Federación alegó el largo viaje y coste necesario en barco hasta llegar al país sudamericano, por lo que rechazó tomar parte en la misma, a pesar de que Uruguay decidió hacerse cargo de todos los gastos y compensar a las selecciones participantes en un intento por prestigiar el torneo. Tanto Hungría como la gran mayoría de los equipos nacionales europeos no aceptaron la invitación para jugar el Mundial debido al enfado por considerar inapropiado que el primer gran torneo se disputase fuera de Europa, y más en concreto, Inglaterra, al ser la cuna donde nació este deporte, pese a que el Viejo Continente se encontraba aún maltrecho por la Primera Guerra Mundial, y se avocaba por alentar la paz desde Uruguay. Nacería así bajo la tutela del entonces presidente de la FIFA, Jules Rimet, la Copa Mundial y su trofeo de la "Diosa de la Victoria".Goldblatt (2008), p. 248
Hungría, como muchas otras selecciones del Este, empezaba a asentar unas bases que conseguirían asentar dos décadas después para formar uno de los equipos más potentes jamás vistos en la historia futbolística. Antes, se sucederían bonitos duelos donde las tradicionales selecciones de la Europa occidental verían como se les disputaba su supremacía.
Las sólidas bases sobre las que se trabajaba en el reino húngaro, formado tras el fin de la Primera Guerra Mundial y una revolución comunista, empezarían a cosechar sus primeros buenos resultados.
En la fase de clasificación para el Mundial de 1934 de Italia, Hungría compareció en el Grupo 4 junto a la selección austríaca, de la que ya se había independizado, y la selección búlgara. «Los magiares» ganaron ambos partidos por 4-1 y se clasificaron por primera vez a la máxima cita mundialista. En octavos de final superó a la selección egipcia vengando así su eliminación en los Juegos Olímpicos de París 1924, pero el sueño mundialista lo frenó la selección austriaca, que venció a Hungría por 2-1 en cuartos de final, para finalizar en un sexto puesto.
miniatura|izquierda|La selección húngara conseguiría su primer gran éxito en el Mundial de 1938 de Francia donde alcanzaría el subcampeonato.