thumb|Jazneh Firaum o "Tesoro del Faraón" en el complejo de Petra (Jordania). Se denomina arquitectura rupestre (del latín rupes, roca), a las construcciones excavadas o esculpidas en cuevas, grutas o paredes rocosas por las civilizaciones antiguas.
Aunque en sentido estricto el término rupestre está ligado a las operaciones en piedra o roca, la arquitectura rupestre está íntimamente emparentada con aquellas arquitecturas producidas por sustracción (en contraposición a las arquitecturas creadas por adición o "construidas"), motivo por el cual no es infrecuente ver este término asociado a las llamadas arquitecturas excavadas, subterráneas y/o troglodíticas.
Las arquitecturas excavadas en roca han surgido en diversas partes del mundo con usos tan variados como ciudades, casas, cisternas, silos, templos o tumbas. Sus primeras manifestaciones se remontan a la prehistoria, y mantienen una producción significativa hasta la Edad Media.
La arquitectura rupestre surge por norma general en aquellas zonas donde abunda la piedra blanda, como el caso de la toba volcánica (Capadocia, en Turquía), la piedra arenisca (Petra, en Jordania, o las ciudades Anasazi en Estados Unidos), o también incluso la piedra caliza o basáltica. En terrenos más disgregados también han surgido con frecuencia arquitecturas excavadas o enterradas, especialmente en climas muy cálidos, en busca de ambientes más frescos para vivienda, y con más frecuencia aún como almacén de alimentos. Estas últimas arquitecturas, sin embargo, en tanto que no están excavadas en roca pura y por tanto necesitan una subestructura o cualquier tipo de paramento o material separador o sustentador del terreno, es decir, en tanto que están construidas en lugar de esculpidas, ya no pertenecen estrictamente al ámbito rupestre.
También se suele englobar dentro de la arquitectura rupestre a la llamada arquitectura monolítica; término utilizado para designar aquellas obras de arquitectura resultantes del tallado de una única piedra, a modo de esculturas habitables.
Algunas obras rupestres han sido calificadas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Entre ellas se encuentran Hal Saflieni, Cerveteri y Tarquinia, Bamiyan, Göreme, Ivanovo, Geghard Longmen, Yungang, Ajantā, Ellora o Fuerte de Samaipata (Considerado la mayor obra de arquitectura rupestre del mundo).
Historia thumb|Iglesia Bet Ghiorgis, en Lalibela (Etiopía). Aunque desde sus inicios el ser humano aprovechó el refugio ofrecido por cuevas y grutas, adornando sus paredes con todo tipo de grabados y pinturas rupestres, no se puede hablar estrictamente de arquitectura hasta que el espacio rocoso empezó a ser sensiblemente modelado o directamente creado por la mano del hombre. Este proceso se conoce a veces como "trogloditismo artificial", y tuvo que esperar hasta el desarrollo de las herramientas de metal, en especial de la metalurgia del hierro. Con frecuencia las intervenciones humanas sobre el entorno natural se produjeron tanto por adición (construcción) como por sustracción (excavación o esculpido), dominando una u otra según las culturas.
A pesar de que existen hipogeos realizados por culturas prehistóricas, como el de Hal Saflieni, en Malta (3000-2500 a. C.) o las necrópolis etruscas de Cerveteri y Tarquinia, las primeras civilizaciones con ejemplos notables de arquitectura rupestre fueron los egipcios y los hititas, cuya influencia se extendería durante los siglos siguientes, especialmente en la península de Anatolia (actual Turquía) y en los territorios circundantes. En todo caso, las primeras obras sirvieron siempre a propósitos funerarios, ampliándose con el tiempo a fines religiosos. Entre los primeros hipogeos egipcios figura la necrópolis de Beni Hassan, entre los siglos XXI y XVII a. C., que tendría siglos después un reflejo más imponente en el Valle de los Reyes. Es un hecho notorio que esta costumbre tuviese un reflejo similar en la cultura china, dos mil años más tarde. Al igual que sucediese en Egipto, la construcción de pirámides en China, iniciada en el , derivó con el tiempo en la construcción de hipogeos a partir del . Sin embargo la historiografía presenta motivos distintos para ese mismo patrón. Mientras en el caso egipcio el cambio se achaca al deseo de los faraones de ocultar las tumbas para protegerlas de los saqueos, en el caso chino se aduce la incapacidad económica para seguir costeando unas obras tan ambiciosas. Los emperadores chinos habrían buscado "pirámides naturales" ya existentes que pudiesen rivalizar en tamaño con las pirámides de sus predecesores, para limitarse a excavar las tumbas en ellas; una actividad mucho menos costosa en recursos. Esta práctica generó los llamados "Montes tumba". Tanto en el caso egipcio como en el chino, estos lugares pasaron a ser sagrados.
Por sus características de longevidad, la arquitectura rupestre se ha empleado especialmente con fines religiosos, ya sea en forma de tumbas o templos. En oriente estas arquitecturas excavadas son más propias del sur de Asia, nacidas inicialmente como alojamientos de ascetas, y más tarde adoptando la forma de templos. El norte de Asia, en cambio, se caracteriza más por el aprovechamiento de grutas y cuevas naturales. La India es el país oriental con más ejemplos de arquitectura rupestre, realizada primero por los budistas, luego por hinduistas, y finalmente por jainistas.
En Europa del este y Asia central, estas arquitecturas excavadas adoptaron principalmente la forma de templos y monasterios, erigidos en distintos momentos desde la antigüedad hasta la Edad Media. La religión cristiana ha generado multitud de iglesias y ermitas rupestres en países tan distantes como España, Turquía o Etiopía. Sólo en la región de Capadocia (Turquía) se han registrado más de 400 iglesias de este tipo. En muchos casos estas obras se producen por la ampliación o sucesivas ampliaciones de alguna cueva natural habitada por ermitaños. Uno de los casos más notables de esta tipología en Europa es la iglesia de San Juan en Aubeterre (Francia).(imagen)
También se han dado, no obstante, importantes ejemplos de arquitecturas excavadas con fines civiles. Aunque las viviendas y cobijos excavados en roca, con más o menos nivel de elaboración, han estado presentes en la práctica totalidad del globo, y en especial en los países de la cuenca mediterránea, las agrupaciones organizadas de viviendas —llegando incluso a constituirse en ciudades completas— no son tan comunes. Los casos más característicos se encuentran al norte de China, en la tipología de vivienda Yaodong; en América del norte en los asentamientos de la tribu Anasazi, y en la región de Capadocia en Turquía en varias ciudades subterráneas, como la de Kaymakli. Salvo el caso chino, la motivación de estas arquitecturas era puramente defensiva. Esta vocación defensiva también posee manifestaciones más tardías en diversos castillos medievales, con particular incidencia en Centroeuropa (los llamados Höhlenburg o Grottenburg).
Por último, y a pesar de que lo rupestre está generalmente asociado a civilizaciones primitivas, también existen ejemplos más modernos de estas arquitecturas, como el caso del Valle de los Caídos (España), creado ya en el .
Características thumb|Altorrelieves en el Monasterio de Geghard (Armenia). Por su naturaleza, la arquitectura rupestre está íntimamente relacionada con la escultura, siendo en ocasiones imposible establecer una frontera entre ambas disciplinas. Entre las características más significativas de la arquitectura excavada cabe destacar el menor impacto de las limitaciones estructurales. Tratándose de una pieza monolítica, las arquitecturas esculpidas pudieron lograr luces imposibles de alcanzar de otro modo con los materiales disponibles en su época. Una prueba de ello es que este tipo de edificios se empezaban de arriba abajo y no de abajo a arriba, como sucede en la arquitectura "construida" o convencional. Este hecho ha sido evidenciado por varias obras inconclusas encontradas en Petra (Jordania) y en la ciudad de Midas, donde la parte inacabada era siempre la inferior. Esta particular característica se ha justificado por la conveniencia de evitar que la roca desprendida pudiese dañar las partes inferiores o a los propios trabajadores.
Debido a la gran cantidad de lugares y culturas en los que se ha dado el fenómeno de la construcción rupestre, existe una gran variedad de estilos. Sin embargo es un hecho destacable que por norma general se imitase el estilo arquitectónico de la época, llegándose incluso a reproducir fielmente detalles constructivos propios de otras técnicas y materiales, aun siendo completamente innecesarios. En los aspectos decorativos, se dio tanto el bajorrelieve y altorrelieve como las superficies enlucidas y policromadas.
Arquitectura monolítica thumb|Templos monolíticos en Pancha Rathas (India). Un caso particular de arquitectura rupestre es el de las llamadas arquitecturas monolíticas, que conceptualmente se pueden entender como el negativo de la arquitectura rupestre habitual. En esta variante, en lugar de horadar el interior de una montaña para crear un espacio, lo que se elimina es el exterior, en un proceso idéntico al modelado de una escultura, dejando un edificio habitable literalmente esculpido a partir de una roca. Todos los ejemplos conocidos de arquitectura monolítica sirven a fines religiosos. Algunos de los ejemplos más notables de este tipo de edificios se encuentran en Ellora y Pancha Rathas (India), y en Lalibela (Etiopía). En América se conoce un único caso de edificio monolítico, llamado Cuauhcalli. Se encuentra en la ciudad de Malinalco (México), y data de la época precolombina.
Estructuras semirupestres
Existen también arquitecturas semirupestres, creadas conjuntamente tanto por excavación como por construcción, y que son edificadas al amparo de una montaña, por norma general aprovechando y/o cerrando cuevas y grutas ya existentes. Este tipo de edificios, utilizados normalmente con fines defensivos, como templos, o como ambas cosas, se han dado también en diferentes culturas.
En la Edad Media las fortalezas defensivas semirupestres fueron relativamente comunes en Centroeuropa, destacando las regiones del Tirol y Baviera. En alemán reciben el nombre de Höhlenburg o Grottenburg, según predomine la construcción o la excavación, respectivamente. Ejemplos notables de estas arquitecturas son el Castillo de Stein en Alemania () o el Castillo Kropfenstein en Suiza ().
En Grecia son conocidos los Meteora, una escarpada zona rocosa con presencia de ermitaños habitando fisuras y huecos, y que en torno al pasaron a habitar las zonas altas.
En Asia estas construcciones tuvieron un uso eminentemente religioso. En Sri Lanka es famoso el complejo palaciego de Sigiriya, fechado en el , y las cuevas-templo de Dambulla. En Bután destaca el monasterio de Taktshang, del .
En Norteamérica esta arquitectura mixta tiene una conocida representación en los pueblos de la cultura Anasazi.
Como ejemplo de casos limítrofes, en donde se aprovecha una cueva pero el edificio se ejecuta casi enteramente por construcción, se puede mencionar el Castillo de Predjama (Eslovenia).
En la arquitectura moderna también se dan algunos casos de arquitecturas semirupestres, aunque son muy infrecuentes debido al elevado coste de excavar y retirar la piedra. Un ejemplo se encuentra en la Iglesia de Temppeliaukio (Finlandia).
Escultura y arquitectura Dado que la arquitectura rupestre se genera mediante excavación, muchas veces no hay más frontera entre arquitectura y escultura que el uso final de la obra. Existen ejemplos de arquitectura-escultura religiosa donde ambas manifestaciones se dan de forma conjunta. Uno de los ejemplos más notables es el complejo de Bamiyan (Afganistán), donde conviven las excavaciones para cobijo de los monjes con excavaciones decorativas puramente escultóricas.
Arquitectura subterránea