Telebasura es un neologismo aplicado a determinados modelos televisivos. Fue definido por la Real Academia Española como «conjunto de programas televisivos de contenidos zafios y vulgares». Su uso inicialmente coloquial y más tarde motivo de estudio sociológico, se aplica a una manera de concebir la televisión definida por la utilización de sensacionalismo, los acontecimientos impactantes, cierta excesiva incisión en los quehaceres privados y personales de personajes famosos, y absoluta carencia de contenido cultural. Las televisiones que se encargan de la difusión de este tipo de programas lo hacen con el objetivo de alcanzar elevadas audiencias, con la consiguiente captación de publicidad, y, así, obtener un claro aumento del beneficio económico. Todo ello afianzado por unos argumentos para justificar su actuación, como por ejemplo: la libertad de expresión y el de satisfacer la demanda de la audiencia. El resultado es un modelo simple de medio de comunicación exclusivamente orientado a la promoción de lo vano y lo mundano. Su repercusión e impacto han despertado la preocupación de algunos sectores de la sociedad (incluso de especialistas en doxografía) y promovido diversas actividades y propuestas.
Inicios El carácter arbitrario del término ha sido un obstáculo a la hora de establecer el origen del mismo. A pesar de ello, se estima que el término “telebasura” existe, aproximadamente, desde los años 1980. El uso comenzó a darse en Estados Unidos, cuando gran parte de la programación televisiva optó por la explotación de la violencia y el morbo como espectáculo.
Es un fenómeno televisivo muy complejo y que se ha ido formando de forma paulatina con el paso del tiempo y las necesidades de la audiencia. Además, tiene la peculiaridad de no adjudicarse a un género televisivo, sino que puede darse en diferentes tipos de programas dentro de las parrillas de programación de los canales de televisión como la telerrealidad.
Estos contenidos aportan una imagen de la vida y de la realidad totalmente ausente de toda perspectiva ética, es decir, se dedican a colocar al televidente en una situación totalmente ficticia que tiene poca relación con la realidad. Parte de este fenómeno se inserta plenamente en la sociedad, así como en la evolución de gustos, comportamientos y costumbres que, como se puede ver con el paso del tiempo se está influyendo en un cambio social de carácter retrógrado.https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2539878.pdf
Definición según diferentes autores Otras definiciones de algunos expertos son las siguientes:
Según apunta Gustavo Bueno: “Este concepto clasificatorio de televisión basura comienza siendo, ante todo, un concepto práctico (operatorio) en la medida en la que la delimitación del subconjunto o parte de la totalidad de referencia, llamada basura, tiene una intención despectiva o peyorativa y, en el limite, segregativa”.
El sociólogo Lorenzo Díaz habla de la telebasura en el libro que publicó llamado “La caja sucia. Telebasura en España”. Este sociólogo la define de la siguiente forma: “El término telebasura viene haciendo referencia a los contenidos programáticos considerados de baja calidad. La idea subyacente está en íntima relación con el concepto de calidad y éste, a su vez, presenta una dificultad de definición intrínseca. La calidad comprende el conjunto de características inherentes a una cosa que permite compararla con las demás de igual naturaleza. Atender a este último aspecto –habilitar la comparación-, seguramente explica el recelo de todos los agentes involucrados por valorar la calidad de un producto audiovisual”.
Características principales La telebasura o televisión basura (el «trash tv» inglés) suele compararse con la prensa sensacionalista. Este tipo de información se caracteriza por una clara degradación de los contenidos y del lenguaje televisivo, que origina en el receptor un claro alejamiento de lo que debería tener la televisión en cuanto a su mensaje educativo y cultural.
Algunas de las características denunciadas en este modelo-género de ‘comunicación’ son:
Manipulación de la información o la confusión de información y opinión. Ningún respeto del derecho a la privacidad. Conversión de dolor y miseria humana en espectáculo. Especial atención al escándalo sexual y la violencia. Uso recurrente del cuerpo humano desnudo. Incorrecciones en el lenguaje (incierto, en lugar de falso; prototipo, en lugar de modelo) Discurso minimizando las consecuencias de la prostitución y el consumo de drogas. La aberración, presentada como un modelo a imitar. Desprecio de cualquier figura de autoridad. Discusión acalorada en lugar de diálogo. Lenguaje ofensivo, gritos e insultos. Carencia o relativismo cultural y difusión de una subcultura. Promoción de la zafiedad, la pseudociencia y ciertas formas de ocultismo. Tratamiento obsesivo de la vida privada de los famosos y pseudofamosos. Exaltación del ridículo. Ningún tipo de consideración por los menores, a menos que la ley lo prohíba. Cualquier decisión a cambio de audiencia Continuos engaños para cebar el interés de la audiencia Retroalimentación entre los propios programas de este tipo Desprecio por la ética periodística Ningún rigor a la hora de confirmar fuentes. Promoción del engaño y la traición Explotación de los estereotipos Promoción de personas famosas antes que anónimas Tratamiento de la información desde el amarillismo Una televisión basada en la trivialidad
Audiencia La telebasura es un fenómeno televisivo que proporciona una fuente inagotable de beneficios económicos. Esto se debe a que son innumerables los hechos que suceden diariamente, los cuales producen el morbo necesario para conseguir realizar producciones de bajo coste con alta audiencia y, por ello, elevados beneficios.
Actualmente esta programación ocupa aproximadamente, según las propias estadísticas del CIS, cerca de un 20% de toda la programación televisiva. Además, llegan a acaparar entre el 28 y el 35 por ciento del total de los consumidores. El perfil de los consumidores de este tipo de programaciones son principalmente mujeres entre los 15 y 23 años, y entre los 65 y los 80 años. Hay una gran estigmatización que hace que muchas personas no reconozcan que consumen este producto televisivo.
Normalmente este tipo de programas no se caracterizan por su relevancia cultural, se suelen dar en horario de noche, momento donde el interés de la sociedad se rebaja a temas insustanciales.
Actualmente, se considera que el tiempo de ocio es una de las facetas de la vida a la que los ciudadanos dedican una buena parte de su tiempo libre. La televisión es a día de hoy uno de los pasatiempos preferidos por la ciudadanía, lo que puede comprobarse por el elevado índice de audiencia que tienen los programas televisivos. Y entre ellos, destacan con un mayor índice de relevancia, los que están denominados como “telebasura”.
Respuesta social Según el Consejo del Audiovisual de Cataluña, se puede considerar telebasura el conjunto de programas en los que aparece cualquiera de los siguientes ‘síntomas’ o características: "la vulneración de derechos fundamentales, la falta de consideración hacia los valores democráticos o cívicos –como por ejemplo, el desprecio de la dignidad que toda persona merece–, el poco o ningún respeto a la vida privada o a la intimidad de las personas, o la utilización de un lenguaje chillón, grosero e impúdico. Todo esto se lleva a cabo con la «intención de convertir en espectáculo la vida de determinados personajes que, generalmente, se prestan a ser manipulados a cambio de la celebridad que les da la televisión o a cambio de contraprestaciones económicas.».
Por su parte, la Asociación de Usuarios de la Comunicación define la telebasura en España como cualquier espacio, sea cual sea su género (magacines y reality shows principalmente, pero también concursos e incluso debates), «en el que prima el mal gusto, lo escandaloso, el enfrentamiento personal, el insulto y la denigración de los participantes y la agresión a / de la intimidad (es decir, la invasión de la intimidad de los que participan pero, sobre todo, la imposición a los espectadores de la intimidad de los que participan)». Dicha asociación aclara que no debe verse su labor de denuncia como “coartada preparatoria de la censura desde planteamientos morales reaccionarios o políticamente correctos”, puesto que su labor se fundamenta “en el entendimiento de la telebasura como un fenómeno televisivo que atenta contra la función social del medio; que menoscaba sus posibilidades expresivas y de contenido en términos tanto de información y formación como de entretenimiento, y que conculca valores constitucionales como el derecho a la veracidad, a la intimidad, a la dignidad de las personas, a la no discriminación y a la protección de la infancia”.
Todo parece indicar que tales argumentos elevan la crítica contra la telebasura a un problema de educación que requiere la implicación del Estado. En algunos países (como España) se hace mención expresa a que los medios de comunicación social (tanto los de titularidad pública como a los de concesión privada) deben respetar principios como el respeto al honor, la fama, la vida privada y el conjunto de derechos y libertades reconocidos a todos los ciudadanos. La propia Federación de Asociaciones de la Prensa de España recoge este tipo de cuestiones en su código deontológico. Pero los datos estadísticos demuestran que esa actitud desde la ley, acaba en ‘papel mojado’.
Difusión de la telebasura Argentina En los años 1990 hubo diversos programas identificados en el país como telebasura. Uno de ellos fue el exitoso Hola Susana, criticado especialmente en 1994 por su iniciativa de mostrar a personas con deformidades.«Telebasura en Argentina», artículo en El Tiempo (Colombia); consultado el 12 de septiembre de 2010. Así mismo lo fueron los realizados por Mauro Viale, por crear espectáculos basados en casos policiales y personas marginales. Otros incluidos en la definición fueron Jugate conmigo por «sacarle el jugo a accidentes verídicos o simulados por participantes en juegos», además de los programas de telerrealidad Gran Hermano, Ritmo de la noche y ShowMatch, estos dos últimos conducidos por Marcelo Tinelli. También entran en esta categoría Animales Sueltos de Alejandro Fantino, los programas de telerrealidad Combate, Cuestión de peso, Gran Hermano Argentina, Plan TV, La Voz Argentina, Despedida de solteros, Confrontados, Zapping, Bendita, Este es el show, Intrusos, Cortá por Lozano, Socios del espectáculo, PH, podemos hablar, Periodismo para todos, SDTV: Sobredosis de TV, Polémica en el Bar, Animales sueltos, entre otros, ya que únicamente suelen debatirse a base de insultos, información no verídica, fanatismo político y por criticar diferentes ideas con la intención de generar "polémica".
Las telenovelas de Pol-ka Producciones de Canal 13 y producciones originales de Telefe como Fanny la fan, La 1-5/18, Esperanza mía, Los ricos no piden permiso, Educando a Nina, La Leona, entre otras han sido clasificadas de ser series de baja calidad por la prensa internacional y los críticos debido a la falta de calidad de la trama, la misoginia, los bajos presupuestos en las series y la adquisición de derechos de programación (entre ellas están las conocidas telenovelas turcas en Telefe). También entraría en esta categoría las telenovelas nacionales como El Marginal, y Okupas producido por Marcelo Tinelli. Estas novelas muestran la parte más desagradable de la pobreza, las villas miserias y la usurpación ilegal de terrenos sumado también la delincuencia frecuente de Argentina.
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