250px|miniaturadeimagen|Fieles católicos afuera de la catedral metropolitana de Buenos Aires durante la transmisión de una misa del papa Francisco, de nacionalidad argentina La Iglesia católica está presente en Argentina, en donde se estima que cuenta con casi 29 millones de fieles, aproximadamente el 62,9% de la población. La Iglesia católica en Argentina se estructura en 14 provincias eclesiásticas (cada una encabezada por una arquidiócesis metropolitana), 48 diócesis sufragáneas y 4 prelaturas territoriales, cada una a cargo de un obispo (o arzobispo). También existe un ordinariato militar que tiene jurisdicción personal sobre militares argentinos y algunas fuerzas federales de seguridad. Este ordinariato es el obispado castrense de Argentina.
Desde 2024, el Primado de la Argentina es el Arzobispo de Santiago del Estero, Vicente Bokalic Iglic. Debido a que el papa Francisco decidió el traslado de la Sede Primada de la arquidiócesis de Buenos Aires a la diócesis de Santiago del Estero al mismo tiempo que la elevó a arquidiócesis.
Historia
Colonización española y organización nacional (1537-1930)
thumb|left|Bula del Papa Pablo III Altitudo Divini Consilii, defendiendo la libertad de los indígenas Con la bula del papa Pablo III Sublimis Deus de 1537, en donde estableció el derecho a la libertad de los indígenas de las Indias, la prohibición de someterlos a esclavitud y la conveniencia de predicar entre ellos la doctrina cristiana, el Imperio español creó el servicio social religioso en los virreinatos españoles en América del Sur, incluyendo el territorio que más tarde se convertiría en la actual República Argentina. Hubo un gran contraste entre la colonización española, la colonización anglosajona y francesa en América. En el Imperio español la unidad social se concebía a través de la unidad de la fe de la Iglesia católica.Contraste entre la colonización española, la anglosajona y francesa en América
A comienzos de 1537 el obispo de Tlaxcala, Virreinato de Nueva España, actual México, el dominico fray Julián Garcés, escribirá su carta al papa Pablo III donde explica que los españoles, antes de conocer a Cristo, también eran paganos y que los indios eran personas que, por no conocer la fe de Jesucristo, no merecían recibir un trato discriminatorio y que simplemente debían recibir instrucción cristiana.
El papa proclama su bula el 2 de junio de 1537.
Entre 1582 y 1583 se lleva a cabo el primer concilio provincial de Lima, en donde se decide hacer misiones y servicios pastorales, de esta forma, se termina organizando y afianzando la Iglesia católica en lo que más tarde sería territorio argentino. El concilio de Lima permite que en años posteriores se comience con las misiones jesuíticas guaraníes con el objetivo de evangelizar a dichos pueblos.
Revolución de Mayo thumb|Virgen del Carmen de Cuyo es una advocación mariana. Fue declarada por el General San Martín como patrona y generala del Ejército de los Andes|224x224px La religiosidad católica que profesaba José de San Martín, como también el político Manuel Belgrano, hace que el territorio argentino luego de la revolución de Mayo tenga los valores del catolicismo. Según los historiadores, la relación iglesia y Estado argentino comienza realmente con la revolución de Mayo y la independencia del Perú, que le pone fin al virreinato español en América del Sur.
Tras la Revolución de Mayo en 1810 primero, y, luego con la independencia de España en 1816 existieron desacuerdos dentro de la élite gobernante nacional sobre el grado de influencia de la iglesia en el país. Sin querer ofender a España, el papado condenó las revoluciones de América del Sur y creando una relación contenciosa con la Nación Argentina en ciernes que terminará resolviéndose definitivamente en 1966 con el concordato entre la República Argentina y la Santa Sede.
Reforma eclesiástica de Rivadavia
Entre 1820 y 1824 gobernó Buenos Aires Martín Rodríguez, cuyo ministro Bernardino Rivadavia impulsó una reforma eclesiástica modernizando un sector de la sociedad que no había tenido cambios desde la época anterior a la Revolución de Mayo. Esta reforma incluyó la supresión de los diezmos, el traspaso al Estado de algunos de los bienes de las órdenes religiosas, como los del Santuario de Luján, de los de la Hermandad de Caridad, del Hospital de Santa Catalina y otros. En oposición a la reforma el 19 de marzo de 1823 estalló la «Revolución de los Apostólicos» encabezada por Gregorio García de Tagle en la que participaron ilustres ciudadanos como Domingo Achega, Mariano Benito Rolón, Ambrosio de Lezica, entre otros.
Los despojos arbitrarios y unilaterales de la administración de Rivadavia junto con el rol de la Iglesia católica en la génesis de la nacionalidad argentina son causa de la reparación histórica que fundamenta el actual sostenimiento del culto católico en la Argentina, reglamentado por la Ley 21.540 sobre la «Asignación a determinados dignatarios pertenecientes al Culto Católico Apostólico Romano».
Relación a partir de la Organización Nacional De todas formas se estableció en la primera Constitución de la Nación Argentina, promulgada por el partido unitario en 1819, en el artículo 1. En la de 1826, también modificada por el partido unitario y luego en la constitución del año 1853, en su artículo 2, -aún vigente con sus modificaciones- reserva un lugar especial para la Iglesia católica, religión mayoritaria entre la población.
Durante las guerras por la independencia, el Estado confiscó muchos bienes de los templos para sostener a los ejércitos. Por esta razón, al redactarse la Constitución de 1853 se reconoce esa deuda en el mencionado artículo 2.
Las relaciones iglesia-estado en el se caracterizaron por una serie de conflictos entre el gobierno argentino y la iglesia sobre las cuestiones de la educación laica obligatoria, el matrimonio civil y el nombramiento gubernamental de las autoridades religiosas.
Primera mitad del thumb|left|Cardenal Eugenio Pacelli, después Pío XII en 1934 junto al presidente argentino Agustín Pedro Justo 250px|thumb|Congreso Eucarístico celebrado en Buenos Aires en el año 1934 El XXXII Congreso Eucarístico Internacional de 1934 se realizó en Buenos Aires, Argentina entre el 9 y el 14 de octubre de 1934 Sin la presencia del Papa Pío XI, pero con la presencia del Cardenal Eugenio Pacelli, quien sería el futuro papa Pío XII. Fue el primero en celebrarse en América Latina y el tercero en América después de los realizados en Montreal y Chicago.
El mismo día que el mártir Héctor Valdivielso Sáez —el primer santo argentino— entregó su vida el 9 de octubre, comenzó el Congreso Eucarístico Internacional de 1934 que marcó un renacimiento del catolicismo argentino, un hito a partir del cual se inició una vida nueva de la Iglesia en la Argentina, aumentaron las diócesis, crecieron las vocaciones, se construyeron nuevas parroquias, y el laicado cobró conciencia de su importancia en la Iglesia. Por la magnitud de las multitudes que asistieron a los actos públicos, nunca antes vistas, fue el hecho de masas más importante del país hasta esa fecha y, para algunos historiadores, la movilización más grande que se haya producido en la Argentina hasta la fecha.
Décadas del 40 y 50: de la crisis al concordato
thumb|left|Presidente Juan Domingo Perón y el Arzobispo de Buenos Aires Santiago Luis Copello en 1949 Las relaciones mejoraron a principios del , con varias administraciones conservadoras trabajando con la Santa Sede para sentar las bases de una relación mutuamente aceptable, que implicó, entre otras cosas, la permisividad estatal hacia la educación religiosa en las escuelas públicas. Derrocado el gobierno de la Década Infame, la dictadura subsiguiente y los ocho primeros años del gobierno de Juan Domingo Perón presenciaron la continuidad de la fluida relación entre Estado e Iglesia católica.
A fines de 1954, por razones que nunca se explicaron del todo, el presidente Perón rompió relaciones con la Iglesia católica e inició un enfrentamiento con la misma, durante el cual el gobierno suprimió el carácter de días no laborables a ciertas festividades religiosas católicas,excepción de Navidad y Viernes Santo, introdujo la ley de divorcio,Gambini, Hugo: Historia del peronismo vol. I pág. 335 Buenos Aires 1999 Editorial Planeta Argentina S.A. ISBB obra completa 950-49-0226-X Tomo I 950-49-0227-8 permitió la apertura de establecimientos para ejercer la prostitución,Isidoro Ruiz Moreno, La revolución del 55. Cuarta edición. Editorial Claridad. Buenos Aires 2013. ISBN 978-950-620-336-8, página 96 prohibió las manifestaciones religiosas en los lugares públicos, y la municipalidad de Buenos Aires prohibió a los comerciantes exponer pesebres u otras figuras religiosas en conmemoración de la Navidad. thumb|322x322px|Iglesia de San Ignacio después de la quema de iglesias del 16 de junio de 1955 perpetrada por los seguidores del presidente Juan Domingo Perón
El 11 de junio de 1955, pese estar prohibida por el Congreso Nacional Argentino, se realizó la celebración pública de la fiesta de Corpus Christi, con una concurrencia estimada en unas 200.000 personas. Entre los que se encontraban liberales, socialistas, comunistas, laicistas y ateos.
El presidente Perón ordena más de 300 detenciones, en los que se encontraban sacerdotes, párrocos, y dirigentes católicos, entre otros. El gobierno acusó a los manifestantes, además de por los daños, de haber quemado una bandera argentina y se abrió una investigación judicial.Diario Clarín de Buenos Aires del 5-10-1955 citado por Gambini pág. 261 y nota
El 15 de junio la Unión Cívica Radical junto a los comunistas convocan a “luchar unidos por la libertad de los curas democráticos”
Al día siguiente, un grupo de choque afín al peronismo, la Alianza Libertadora Nacionalista, intentó quemar la catedral de Buenos Aires, acción que fue impedida por miembros de la Acción Católica Argentina y la UNES.: Los pocos miembros remanentes de UNES se sumaron a la defensa.Isidoro Ruiz Moreno, La revolución del 55. Cuarta edición. Editorial Claridad. Buenos Aires 2013. ISBN 978-950-620-336-8, páginas 236 y 365.
El 16 de junio de 1955 se produjo un intento de golpe de Estado y de asesinato del presidente Perón, que derivó en el bombardeo de Plaza de Mayo y sus adyacencias, con el saldo de más de 308 civiles asesinados, entre los que se encontraban seis menores de edad, nueve granaderos y treinta extranjeros.
En respuesta, manifestantes peronistas destruyeron varias iglesias y se produjeron unos 800 encarcelamiento de presos políticos, entre ellos centenares de sacerdotes, como los obispos Miguel de Andrea y Gustavo Franceschi, y sólo en la Provincia de Buenos Aires cerca de mil curas quedaron detenidos e incomunicados.
Los años 60, 70 y 80 thumb|left|Obispo argentino Enrique Angelelli (1923-1976), asesinado durante la última dictadura Argentina.|441x441px Desde mediados de la década del 60, las relaciones entre iglesia y Estado se caracterizaron por conflictos con organizaciones guerrilleras de izquierda, conflictos sobre abusos contra los derechos humanos y las injusticias económicas endémicas. Durante este período la teología de la liberación alcanzó un gran auge, que coincidió con el período ascendente de las agrupaciones armadas de izquierda, a la cual adscribieron algunos sacerdotes y numerosos laicos católicos. Con el incremento de la violencia política durante el llamado tercer peronismo.
En la década del 70, con el gobierno de María Estela Martínez de Perón, algunos religiosos y laicos son asesinados por la Triple A. Uno de los casos más conocido es el asesinato del padre Carlos Mugica, quien fue ametrallado el 11 de mayo de 1974.
En 1976, con la dictadura militar al mando del país, la Iglesia Católica Argentina comienza a denunciar los abusos y la falta de derechos humanos en el país.