La hora oficial argentina (HOA) es la hora legal establecida por el gobierno argentino para organizar al país. La hora oficial vigente es el Tiempo Universal Coordinado menos 3 horas (UTC−3). Esta es establecida en el artículo 1 de la Ley 26350 del año 2007, vigente a la fecha, por el cual la hora oficial es aquella tres horas menos que la hora del meridiano de Greenwich. Desde el año 2010, se ha utilizado la misma hora en todo el territorioSe refiere al territorio bajo administración efectiva. Para las islas Malvinas, otras islas del Atlántico Sur y la Antártida Argentina, ver el apartado correspondiente. y no se ha aplicado el horario de verano.

A lo largo de la historia desde su instauración, la hora oficial argentina no ha sido estable. Existieron períodos en los que se ha ajustado a UTC−4 y otros, a UTC−3. Además, en algunos periodos, se ha instalado el horario de verano adelantado una hora, lo que implicó adoptar UTC−3 o el UTC−2 según el caso. Asimismo, ha habido épocas en las que distintas regiones del país han tenido una hora oficial diferente, tanto en verano como en invierno.

Desde mediados del , en que se establece en UTC−3, Argentina es uno de los países en los que la hora oficial no es la que indica el huso horario que le corresponde por su posición geográfica.

miniaturadeimagen|326x326px|Mapa de América del Sur con zonas horarias (de invierno) en el año 2014

Posición geográfica Argentina está ubicada en el hemisferio occidental, por lo que su mediodía sucede unas horas después que en Greenwich. Los husos horarios al oeste tienen signo negativo que indica que, para obtener la hora, es necesario restar una cantidad de horas al Tiempo universal coordinado (UTC).

El país se desarrolla, aproximadamente, entre los meridianos de longitud 53°30′ (Bernando de Irigoyen, Misiones) y 73°30′ (Parque nacional Los Glaciares, Santa Cruz). Lo que da un desarrollo en longitud de unos 20º. Este desarrollo en longitud implica que el mediodía solar en una localidad en el extremo oriental, sucede unos 80 minutos antes que en una ubicada en el extremo occidental.

Por su posición en longitud, la mayor parte del territorio (la parte oriental y central) queda comprendida en el huso horario UTC−4:00 horas que tiene como centro al meridiano 60° Oeste y 15º de ancho (entre 52°30′ y 67°30′). Una zona menor queda comprendida en el huso UTC−5:00 y corresponde a la zona cordillerana y austral.

Marco legal La hora oficial argentina está regulada por la Ley 26.350, sancionada por el Congreso Nacional el 26 de diciembre de 2007 y promulgada un día después, que reza:

La última vez que el poder ejecutivo nacional estableció un horario de verano fue a través del decreto n.º 693 del año 2008. Se fijó un periodo estival que finalizó en marzo de 2009.

Historia Los relojes públicos La primera hora pública aparece en el en las ciudades. Eran grandes relojes instalados en las fachadas de edificios públicos, preferentemente, en sus torres. Los primeros relojes mecánicos eran ajustados observando a simple vista la posición del sol o, de manera más profesional, por medio de relojes de sol, tablas e instrumentos ópticos. En todos los casos se usaba el tiempo solar del lugar, por lo que cada ciudad tenía su propia hora.

El primer reloj mecánico público de Buenos Aires aparece en hacia 1688. Era un reloj ubicado en la torre de la iglesia de San Ignacio, a una cuadra de la Plaza Mayor (hoy Plaza de Mayo). La siguiente referencia horaria la brindó el Cabildo. En 1765 comenzó a funcionar un reloj proveniente de Cádiz montado y mantenido por el relojero Luis Cachemaille. En 1834 se crea el cuerpo de serenos. Se trataba de hombres que, desde las 22 horas, recorrían las calles y, cada media hora cantaban la hora según indicaba el cabildo y el estado del tiempo. Sus obligaciones incluían despertar a los vecinos que lo solicitaren, llamar a médicos o sacerdotes y en caso de incendio, tocar las campanas. En 1849, durante el gobierno de Rosas, se establece la primera hora oficial. A través de un decreto se establece que la hora que marcara el reloj del Cabildo sería la hora oficial de Buenos Aires. La medida buscaba ordenar una serie de asuntos, como por ejemplo, el horario del vencimiento de los impuestos. El escritor francés Xavier Marmier, que en 1850 visitara la ciudad, observó el mal estado del viejo reloj oficial y como los relojeros de la ciudad, con sus cronómetros y observaciones astronómicas, estaban en posesión de una hora mejor ajustada al tiempo solar. En 1860, el reloj, que ya tenía 95 años, fue reemplazado por uno adquirido en la casa inglesa Thwaites & Reed.

miniaturadeimagen|Primera fotografía del Cabildo de Buenos Aires, tomada en 1852. Todavía tenía el reloj de 1763. Desde 1850 marcaba la hora oficial de Buenos Aires.|258x258px Otras ciudades importantes también tenían relojes públicos en iglesias o edificios gubernamentales. En Córdoba, el primer reloj público fue el del Cabildo, instalado en 1789; luego en 1853 se manda a componer el reloj ubicado en la torre del templo de San Ignacio. En 1784 se construye el cabildo de Santa Fe con su torre y reloj. El Cabildo de Mendoza, tenía el suyo en 1818. En 1843 se refaccionó el Cabildo de Tucumán agregándole una torre con reloj. En 1858 el municipio de Rosario compra uno y lo instala en la torre sur de la iglesia Matriz, la construcción más alta de ese momento.

La unificación horaria La necesidad de una hora común para todo un país surge en la medida en que comienzan a extenderse las redes ferroviaria y de telégrafos. A su vez, la hora utilizada por las líneas férreas, transmitida por telégrafo, fue el antecedente de las horas legales de los países.

En Argentina, este proceso se da durante la segunda mitad del . Las distintas líneas ferroviarias usaban una hora común para todo su recorrido, adoptando la hora de sus estaciones centrales. Esta, a veces, tenía varios minutos de diferencia con la que se usaba en los pueblos del interior, que correspondía a la capital provincial. En provincias atravesadas por distintas líneas férreas convivían varias horas. Los comerciantes que conferenciaban telegráficamente tenían que hacer cuidadosas aclaraciones, para no llegar cada uno a su respectiva oficina telegráfica a destiempo. El impulsor de la unificación horaria argentina, Gabriel Carrasco, describiría esta situación años más tarde diciendo que «en casi todas las ciudades argentinas la hora local se pone a la voluntad del relojero que tiene más parroquianos». Además, en 1850 el Reino Unido ya tenía su hora oficial ajustada a la hora del Real Observatorio de distrito de Greenwich en Londres.

miniaturadeimagen|237x237px|Fachada del Observatorio Astronómico de Córdoba. Determinaba la hora oficial argentina entre 1894 y 1923. En 1871 fue fundado en la ciudad de Córdoba el Observatorio Nacional Argentino por iniciativa del presidente Domingo F. Sarmiento y las gestiones de su ministro Nicolás Avellaneda. Gracias a contar con un instrumento llamado círculo meridiano en 1872 comienza calcular la hora propia y la de Buenos Aires y a transmitirlas a través de la red de telégrafos para ser usadas por dicha red y por la red ferroviaria. Pero aun en esta época Buenos Aires y Córdoba usaban horas distintas, con más de 23 minutos de diferencia.

En 1881, el presidente Julio A. Roca firmó el decreto que ordenó la creación del Observatorio de Marina. Su objetivo primario fue proveer con adecuada precisión, la hora a los buques del Puerto de Buenos Aires. En 1883 se comenzó a construir el observatorio astronómico de La Plata. La hora de Buenos Aires era fijada alternativamente por estos dos observatorios.

En 1891, Gabriel Carrasco, ocupando el cargo de intendente de Rosario, presenta al concejo deliberante el proyecto de ordenanza que finalmente es aprobado y que establece que Rosario adopta como hora oficial, la hora de Córdoba. La elección de Córdoba, se debe a que Carrasco ya tenía en mente el proyecto de nacionalizar dicha hora. Córdoba está ubicada en el centro del país y poseía un moderno observatorio. Al año siguiente, siendo Ministro de Agricultura, Justicia e Instrucción Pública de la provincia de Santa Fe promueve en la legislatura una medida similar para toda la provincia. En 1894 el Poder Ejecutivo Nacional, a través de sendos decretos, hace lo mismo para todo el país. En agosto, para todas las líneas férreas. En septiembre, establece la hora oficial para todas las oficinas públicas. Así, Argentina llega a la unificación horaria adoptando para todo el país la hora solar de la ciudad de Córdoba. Esta situación se sostiene hasta 1920.

Adoptar una sola hora para un país tan extenso tiene sus particularidades que no eran desconocidas por Carrasco. Él sabía muy bien que en la ciudad de Buenos Aires, en la costa del Uruguay o en las provincias andinas, alguien podría notar que el sol no había llegado al meridiano, o que ya lo había pasado, cuando su reloj señalaba la hora nacional de las doce del día. De todos modos, en el resto de las grandes ciudades, la diferencia sería insensible. Tampoco ignoraba que el desajuste sería aún mayor en la falda de la cordillera patagónica, donde la diferencia horaria con la hora cordobesa llegaría a 36 minutos; o en Misiones, donde la diferencia llega a 48 minutos. Carrasco admitía que la unificación no era perfecta, «como en todas las leyes humanas» y señalaba que esos territorios eran casi completamente «desiertos» tal como se hablaba en la jerga de las élites de la época. Decía que la unificación que proponía brotaba de la necesidad de regular la vida social. Que era solo una más de las tantas unificaciones que un estado realiza como la unidad de legislación civil y penal, unidad en las comunicaciones postales, unidad aduanera, unidad monetaria y unidad de pesos y medidas. Y afirmaba que

El estándar internacional miniaturadeimagen|344x344px|Mapamundi inglés de zonas horarias publicado originalmente en 1928. Argentina parece en la zona señalada como +4 (sic) centrada en el meridiano 60º O. En 1884 se celebró en Estados Unidos la Conferencia Internacional del Meridiano que estableció el meridiano que pasa por el distrito de Greenwich, cerca de Londres como longitud cero y su hora solar media como estándar de tiempo en todo el mundo. En ella se propuso dividir el mundo en 24 husos horarios de 15° de ancho cada uno. El estándar establecido se llamó Hora media de Greenwich (en inglés, Greenwich Mean Time y su abreviatura, GMT) y determinaba la hora usando el movimiento de la Tierra alrededor de su eje y alrededor del Sol.

En 1920, Argentina decide adherirse al estándar internacional. Adoptaría el «huso cuatro» al oeste de Greenwich (GMT−4) centrado en el meridiano 60° O, hoy denominado UTC−4. Este huso horario abarca la mayor parte del país, la zona más densamente poblada y donde se ubica su capital.

La diferencia en longitud entre Córdoba (64°11′) y el meridiano 60°, implica una diferencia en tiempo de 16′48″. Para adoptar el estándar, el día 1 de mayo de 1920 la hora oficial argentina adelantó esa diferencia.

miniaturadeimagen|237x237px|Fachada del Observatorio Naval de Buenos Aires. Establece y difunde la hora oficial argentina desde 1923 a la fecha. En 1923, el Poder Ejecutivo decretó que el Observatorio Naval de Buenos Aires, situado en la costanera sur, sería el encargado de determinar y difundir la hora oficial. Dicha tarea de difusión, desde 1927, se realiza a través del servicio telefónico. Desde 1944, también a través de las emisoras de radio amplitud modulada y desde 1956 se emite una señal que puede ser captada por radioaficionados.