La rebelión de los bátavos fue una revuelta que tuvo lugar en la provincia romana de Germania Inferior (cerca de los Países Bajos) entre los años 69 y 70 d. C. Se trataba de un levantamiento contra el dominio romano encabezado por los bátavos (en latín, Batavi) y otras tribus de la provincia y de la Galia, quienes estaban dirigidos por el príncipe heredero Julio Civilis, un oficial de las tropas auxiliares. Durante la revuelta, que aprovechó la inestabilidad que se produjo en el imperio durante el año de los cuatro emperadores, los bátavos consiguieron derrotar a dos legiones romanas e infligir humillantes derrotas al ejército romano.
Tras sus éxitos iniciales, sin embargo, el emperador Vespasiano envió un ejército al mando de Quinto Petilio Cerial, que terminaría derrotándoles. Tras los acuerdos de paz, la región quedó normalizada, pero los bátavos tuvieron que aceptar humillantes condiciones para la paz, incluyendo el estacionamiento permanente de una legión en su territorio.
Trasfondo histórico Los bátavos eran una sub-tribu del grupo tribal germánico conocido como los chatti, que había emigrado a la región ubicada entre el Viejo Rin y el Waal, en lo que se convirtió en parte de la provincia romana de Germania Inferior, en los actuales Países Bajos. Su tierra, aunque potencialmente fértil, era incultivable en su mayor parte, puesto que consistía en gran parte en zonas pantanosas del delta del Rin. Por ello, la población que los bátavos podían mantener era pequeña, no mayor de unos 35 000 habitantes.A. Birley Garrison Life at Vindolanda (2002) 43
Se trataba de un pueblo muy capacitado para la guerra, con gran habilidad para montar a caballo, buenos nadadores y capaces en el manejo de naves, por lo que constituían una buena fuente en la que reclutar soldados. A cambio de un privilegio inusual de exención de impuestos (no debían pagar el tributum, un impuesto sobre la tierra y el ganado al que la mayoría de peregrini estaban obligados), proporcionaban un número desproporcionado de reclutas a las tropas auxiliares romanas de la dinastía Julio-Claudia; un ala y 8 cohortes. También eran el pueblo del que procedía la mayor parte de la guardia personal de élite de Augusto (Germani corpore custodes), que continuó en servicio hasta el año 68 d. C.Birley (2002) 43 Las tropas auxiliares formadas por los bátavos llegaban a la cifra de 5000 hombres, lo cual implica que durante la totalidad del periodo de la dinastía Julio-Claudia más del 50 % de los bátavos varones que llegaban a la edad militar (16 años) pudieron haberse enrolado en los auxilia. También implica que los bátavos, aunque supusiesen un 0,05 % de la población total del imperio en 23 d. C., aportaban el 4 % del total de las tropas auxiliares, es decir, 80 veces la cuota proporcional. Los romanos les consideraban lo mejor de sus tropas auxiliares (fortissimi, validissimi), si no de todas sus fuerzas.Tácito Germania 29.1 e Historiae II.28 Además, estando en servicio del Imperio romano, habían perfeccionado una técnica única que les permitía nadar a través de los ríos a la vez que portaban la totalidad de su armadura y armamento.Dión Casio LXIX.9.6; Tácito Agricola 18.4 thumb|Estela funeraria de un miembro bátavo del Corporis Custodes de Nerón.
En cuanto a Julio Civilis (nombre claramente adoptivo, no su nombre nativo), se trataba de un príncipe hereditario de los bátavos y prefecto de una cohorte de bátavos auxiliares. Como veterano con 25 años de servicio militar a sus espaldas, se había distinguido con el servicio prestado en Britania, en donde tanto él como las 8 cohortes de bátavos habían desempeñado un papel crucial tanto en la invasión romana del año 43 como en la conquista posterior del sur de la isla.Tácito Annales IV.12
Hacia el año 69, sin embargo, tanto Civilis como los regimientos de bátavos y el pueblo bátavo se encontraban enfrentadas a Roma. Después de que los regimientos de bátavos fuesen retirados de Britania en el año 66, Civilis y su hermano (otro prefecto) fueron arrestados por el gobernador de Germania Inferior bajo la acusación de traición. Su hermano fue ejecutado, mientras que Civilis fue enviado a Roma encadenado para ser juzgado por Nerón. La diferencia de trato entre ellos podría indicar que su hermano era todavía un peregrinus, mientras que Civilis, tal y como implica su nombre, era un ciudadano romano que tenía derecho a que su caso fuese revisado por el emperador. Mientras Civilis estaba en prisión Nerón fue obligado a suicidarse, finalizando en ese momento el gobierno de la dinastía Julio-Claudia. Nerón fue reemplazado por el gobernador de Hispania, Galba, que absolvió a Civilis y le permitió volver a casa.
De vuelta en Germania Inferior parece que volvió a ser arrestado, esta vez por el gobernador Vitelio, instigado por sus propias legiones que querían que fuese castigado.Tácito Historiae IV.13 Mientras tanto, Galba ordenó la disolución de la guardia personal del emperador, entre las que se encontraban varios cientos de soldados bátavos, lo cual fue percibido por toda la nación de los bátavos como un grave insulto.Tácito Historiae II.5 Al mismo tiempo colapsaron las relaciones entre las cohortes de bátavos y la legión a la que habían estado asignadas desde hacía 25 años, en los inicios de la invasión de Britania, la XIV Gemina, llegando su odio mutuo a provocar una lucha abierta al menos en dos ocasiones.Tácito Historiae I.64, II.66
Llegados a este punto, el Imperio romano sufrió la convulsión de su primera gran guerra civil tras la batalla de Actium, hacía ya exactamente un siglo. La causa de ello fue la caída de la dinastía Julio-Claudia tras la muerte del emperador Nerón. Los herederos de Augusto habían ido heredando de forma automática la lealtad de las legiones ordinarias y de los ejércitos de las fronteras. Sin embargo, esa legitimidad no se traspasó al siguiente emperador, Galba, sino que el poder supremo se encontraba ahora al alcance de cualquier general lo suficientemente fuerte como para tomarlo y mantenerlo. Primero Otón, uno de los lugartenientes de Galba, llevó a cabo un golpe de Estado contra su líder, que fue asesinado por la Guardia Pretoriana. Luego, en rápida sucesión, dos generales (Vitelio y Vespasiano se amotinaron con sus ejércitos y se dirigieron a Roma en la guerra civil conocida como el año de los cuatro emperadores. El ejército de Otón fue derrotado por Vitelio que, finalmente, sucumbiría ante las tropas de Vespasiano, que sería quien lograra establecer una nueva dinastía, la Flavia (69-96).Tácito Historiae Libros I a V
Sin embargo, y a comienzos todavía del año 69, Vitelio tomó la decisión de liberar a Civilis poco después de levantarse contra el poder de Otón, en un momento en que se encontraba necesitado del apoyo militar de los bátavos. Los regimientos auxiliares ayudaron a Vitelio a derrotar a Otón en la primera batalla de Bedriacum, tras lo cual se les ordenó retornar a sus hogares. Sin embargo, en ese momento se produjo el levantamiento de Vespasiano, entonces comandante supremo de las fuerzas de Siria, por lo que el general viteliano en Germania Inferior ordenó reclutar más tropas, pasando por encima de la buena fe de los bátavos en un intento de reclutar más tropas que las que estaban estipuladas como máximo en el tratado entre los bátavos y Roma. La brutalidad y la corrupción de los centuriones de reclutamiento romanos hicieron hervir el descontento ya existente entre la población local.Tácito Historiae IV.14
El levantamiento thumb|right|400px|Mapa de la frontera del Rin del Imperio romano, en el año 70 d. C., en el que se muestra la ubicación de los bátavos en la región. El territorio romano está sombreado. thumb|right|300px|Reconstrucción de un barco fluvial romano de la classis germanica (la flotilla fluvial del Rin). La reconstrucción está basada en los restos de cinco barcos romanos descubiertos en Maguncia a comienzos de los 80. El barco de la imagen, conocido como Mainz Tipo A, fue diseñado como una lancha de intervención rápida. Los remeros serían las propias tropas transportadas en él. Nótese, asimismo, la ubicación de los escudos laterales, cuyo fin era la protección de la tripulación de los proyectiles arrojados desde las riberas. En la época de la rebelión de los bátavos, la mayoría de estos barcos estaban tripulados por tripulación de esa etnia. Museum für Antike Schifffahrt, Maguncia, Alemania. En el verano del año 69, Civilis era el comandante de las tropas auxiliares bátavas ubicadas con las legiones del Rin. Era buen conocedor de las tácticas romanas, lo cual le dio ideas de cómo podría derrotarlas. Su primera acción fue crear un señuelo, induciendo una rebelión en las afueras de Batavia.
En particular, la tribu de los cananefates estaba asentada en las tierras ubicadas entre los bátavos y el mar del Norte. No se conoce qué medios utilizó Civilis para instigar la rebelión, pero el hecho es que los Cananefates se levantaron en armas bajo el mando de su jefe Brinno, atacando varios fuertes romanos incluyendo el de Traiectum, en la actual Utrecht. En un momento en que la mayoría de las tropas se encontraban en Italia luchando en la guerra civil, los romanos se encontraban con la guardia baja, por lo que Flaco, comandante de las legiones del Rin, reaccionó enviando a las tropas auxiliares para hacerse con el control de la situación. El resultado fue un desastre para los romanos: Civilis tomó el control de la rebelión y derrotó a los romanos en algún lugar cercano a la actual Arnhem.
Flaco, resuelto a acabar con el problema, envió a las Legiones V Alaudae y XV Primigenia que acudiesen al lugar a sofocar la rebelión. Junto con estas legiones acudieron también tres unidades auxiliares entre las que se incluía un escuadrón de caballería bátavo comandado por Claudio Labeón, un conocido enemigo de Civilis. Durante la batalla, que tuvo lugar cerca de Nimega, el regimiento bátavo desertó al bando rebelde, lo que supuso un golpe a la moral ya de por sí debilitada de los romanos. El resultado fue otro desastre más para los romanos: Su ejército fue derrotado y las legiones se vieron obligadas a retirarse al campamento base de Castra Vetera (en la actual Xanten).
En ese momento los bátavos se encontraban en una situación de verdadera independencia, en la que habían ganado la iniciativa a los romanos. Incluso la rebelión en un principio fue apoyada por los flavianos, puesto que los propios rebeldes disfrazaron la rebelión como una sublevación exclusivamente contra el poder establecido, pero a favor de Roma (es decir, en contra de Vitelio exclusivamente). Sin embargo, con el paso del tiempo quedó patente que se trataba de una rebelión contra el Imperio en sí, independientemente de quién ostentara el poder supremo.Rodríguez González, Julio - RES GESTAE pp. 108-109
Castra Vetera Llegado a este punto, Civilis consideró necesario destruir las dos legiones romanas, a pesar de que ello supondría un punto de no retorno en sus relaciones con Roma (recordemos que, de momento, todavía contaba con el apoyo de los flavianos). Eligió bien el momento, con la guerra civil en su punto álgido, para evitar que Roma pudiese contraatacar de forma rápida y efectiva. Además, las ocho unidades auxiliares de bátavos que se encontraban con Vitelio estaban de camino a casa y podrían ser persuadidas fácilmente para que se unieran a la rebelión. Aparte de tratarse de tropas veteranas, todo ello hacía que fuesen superiores en número a las tropas estacionadas en Mogontiacum (Maguncia) y Bonna (Bonn).
En septiembre del año 69 Civilis comenzó el asedio de Castra Vetera, el campamento en el que estaban instalados los 5000 legionarios de la V Alaudae y la XV Primigenia. Se trataba de un campamento moderno, con muchas provisiones y bien defendido, con murallas construidas con ladrillos de barro y madera, torres y una doble zanja. Después de varios intentos de tomar el campamento al asalto, Civilis optó por obligar a las legiones a rendirse por hambre.