La tonáVéase la definición de tonada en el DRAE. es uno de los palos matrices del flamenco.El originario de otra serie de palos posteriores.
Su origen se sitúa en los romances castellanos, adaptados por los gitanos bajo-andaluces como propios y denominados corríos. Etimológicamente, «toná» deriva de «tonada», en el sentido de «acento musical». Su desarrollo hasta convertirse en un cante gitano tiene lugar durante el ; algunos autores cuentan que, hacia comienzos del XIX, existían unas 33 clases diferentes de toná, atribuidas a gitanos de Jerez o de Sevilla, aunque muchas de ellas no han llegado hasta nosotros ni han podido ser identificadas.ANDRADE DE SILVA, Tomás: Sobre los orígenes de 33 cantes, en Antología del Cante Flamenco, libreto, Hispavox S.A., Madrid, 1958, pág. 87.RÍOS RUIZ, Manuel: Introducción al cante flamenco, Ed. Istmo, Madrid, 1972, Dep. Leg. M-6.269-1972, pág. 68.
Todas las tonás que se conocen hoy en día responden a una misma línea melódica, diferenciándose exclusivamente por las letras. Los textos históricos recogen varios tipos de tonás personales: las del Tío Luis el de la Juliana (llamadas liviana, grande, del Cristo y de los pajaritos), las de Blas Barea, Alonso Pantoja y hasta doce cantaores más. Sin embargo, hoy en día solamente se utilizan la toná grande, la toná chica y la del Cristo, que ha sobrevivido gracias a que Antonio Chacón la aglutinó en un tercio de su saeta y fue recuperada por Perico el del Lunar.ANDRADE DE SILVA, Tomás: op. cit., pág 88.Definición de «tercio» en el sitio del DRAE; véase la acepción 18ª.En el mundo del flamenco, se llama tercio a cada una de las letras y también a cada uno de los versos melódicos de algunos cantes. Véase la entrada de «tercio» en el diccionario de la enciclopedia El flamenco de la A a la Z del sitio de Radiolé.
En todo caso, se trata de un palo poco cultivado por los cantaores modernos.
De la toná provienen, directamente, la saeta y palos como el martinete, la debla y, en general, los cantes sin acompañamiento (a palo seco), puede que también las primeras seguiriyas y tal vez las livianas, puesto que existió una toná-liviana con hasta cuatro variantes.FERNÁNDEZ CABRERO, Jose Antonio: Los cantes autóctonos de Sevilla, en I Circuito Andaluz de Cantes Autóctonos, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Cádiz, Dep. Leg. CA-411-1997, pág. 276.
Notas y referencias
Enlaces externos
Sobre los cantes a palo seco en El flamenco de la A a la Z, del sitio de Radiolé. Sobre la toná en el mismo sitio. Sobre toná y liviana en el mismo sitio.
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