La República Dominicana exporta actualmente más de 350 millones de puros anuales, es el principal productor mundial de puros de calidad y se ha ganado el apelativo de País de los puros. La cuidadosa gestión de los cultivos y la actitud innovadora de los productores han hecho que los puros de la República Dominicana reciban numerosos elogios de los amantes de los puros de todo el mundo. __TOC__

Historia de los puros dominicanos

Introducción

thumb|Caja de PurosLa historia del tabaco en República Dominicana es muy anterior a la de las otras procedencias de tabaco de calidad. De hecho, fue desde la isla de la Española de donde Rodrigo de Jerez, marinero del primer viaje de Colón a América, llevó los primeros cigarros a España. En el interior de la República Dominicana, se encuentra el Valle del Cibao, que pasa por ser uno de los mayores tabacales del mundo y cuyos expertos cosecheros llevan siglos trabajando con excelencia la planta de tabaco, obteniendo un producto de calidad superior. Mucho antes de que la Revolución Cubana provocara un éxodo de tabaqueros a Miami y a otros países caribeños, la tradición de la fabricación de tabacos estaba arraigada en República Dominicana y, sobre todo, en la ciudad de Santiago de los Caballeros, corazón del Valle del Cibao, que pasa por ser la capital mundial del cigarro Premium. A principios del , existían ya en la ciudad de Santiago de los Caballeros un centenar de fabricantes de cigarros, con fabricantes importantes como la Tabacalera Anónima Dominicana. Sin embargo, de todas aquellas empresas tabaqueras, la única que sobrevivió a la dictadura de Trujillo fue La Aurora. El dictador Leónidas Trujillo, cuyo periodo de gobierno se extendió durante 31 años, puso todo su empeño en "nacionalizar" la pujante industria tabaquera del país. La Aurora, fundada por Eduardo León Jimenes el 3 de octubre de 1903, en Don Pedro, Guazumal, Santiago de los Caballeros, fue la única fábrica, de todas las de aquella época, que resistió los embistes de Trujillo y es hoy que sigue funcionando, más de un siglo después, exportando sus productos a los cinco continentes. Cuando comenzó el embargo estadounidense de productos cubanos en 1962, Cuba perdió de la noche a la mañana su principal mercado de puros; esto y las expectativas de nacionalización hicieron que numerosas empresas fabricantes de puros cubanos buscaran otras ubicaciones, y muchas se establecieron en la República Dominicana. Mediante marcas como Davidoff, Arturo Fuente, The Griffin's, Santa Damiana, y Ashton, la República Dominicana, en pocas décadas, se ha convertido en el otro gran país del cigarro, superando incluso a Cuba en exportaciones.El mundo de los puros, Aurelio Pastor*

Los comienzos del tabaco dominicano

La República Dominicana presenta unas excelentes condiciones para las plantaciones de tabaco. Está localizado del otro lado del Caribe, casi a mil kilómetros de Cuba, pero disfruta de mejor clima y mejor suelo que Cuba: las condiciones excepcionales que son necesarias para el cultivo del tabaco. También posee una herencia cultural similar, que se remonta a mucho antes de la llegada de Colón que, naturalmente, también, fue el primer europeo en alcanzar sus costas en 1492. Los indios nativos Arawak, como sus primos los taínos, ya cultivaban y fumaban el tabaco durante siglos. España, su potencia colonial hasta 1821, no se interesó por sus hojas, concentrando todos sus esfuerzos en desarrollar el comercio de tabaco en Cuba. De hecho, el tabaco dominicano recibió muy poca atención hasta principios del , cuando se importaron semillas cubanas por primera vez: las plantaciones se multiplicaron por toda la isla, pero el tabaco se destinaba esencialmente para la exportación a fábricas de Europa o Estados Unidos, donde se usaba para elaborar cigarros a máquina de segunda clase. Entonces llegó la revolución cubana. El resultado fue que toda una generación de emigrantes cubanos se instaló en la República Dominicana, y entre ellos los especialistas en tabaco, que empezaron a cultivar distintas variedades más aptas para aquel entorno. Naturalmente, usaron semillas cubanas.

Después de la revolución cubana thumbnail|180px|Ernesto "Che" Guevara fumando un puro Después del embargo de 1962 empezaron los tiempos de bonanza para el tabaco dominicano, pero no hasta el punto que se esperaba. Los Estados Unidos consumían el ochenta por ciento de la producción cubana pero, en lugar de dirigirse a la República Dominicana para mantener su nivel de importación, empezaron a comprar por los distintos países del cinturón tropical. Como respuesta, el gobierno dominicano creó el Instituto del Tabaco de la República Dominicana, un instituto dedicado exclusivamente a la investigación agrícola sobre el tabaco. También se reorganizó toda la infraestructura del comercio de tabaco en la isla, de modo que se contrataron a campesinos y artesanos para trabajar en las nuevas plantaciones y fábricas de tabaco. Sin embargo, las enormes inversiones se tambaleaban por la inestabilidad política y por una guerrilla activa que mantenía a distancia a los inversores. En 1969, el coloso del tabaco Consolidated Cigars hizo un tímido intento de probar suerte transfiriendo a la isla la producción de su marca Primo del Rey. Otro audaz pionero fue Manufactures de Tabacos S.A. (Matasa)que, en 1972, transfirió la producción de Juan Sosa de Miami a la República Dominicana. Pero incluso entonces, la producción no llegó realmente a ser completa hasta 1978, cuando los sandinistas destituyeron a Somoza en Nicaragua. De repente, con sus vecinos de Honduras bajo un régimen comunista, la República Dominicana parecía el mejor lugar para el cinturón tropical del tabaco para cultivar la preciosa planta. A causa de las súbitas y nuevas condiciones para plantar el tabaco de Honduras y Nicaragua solo quedaba la posibilidad de instalarse en la República Dominicana.

Las primeras inversiones

En el año 1920 se estableció en Villa Bisonó la Compañía que llevaba por nombre Julio S. Reyes, S. A. Presidida por el Señor Julio Reyes la cual se dedicaba al cultivo y la comercialización del tabaco para la preparación de Capas, Capotes, Tripas, Picadura, Sacrap, etc. En 1962, Flor de los Reyes S.A. (en ese momento Julio S. Reyes, S.A.) siembra “piloto cubano” por primera vez en la historia de República Dominicana. (Para más información sobre la Historia: http://www.flordelosreyes.com/spanish/nosotros.php)

En 1970, General Cigar estableció una fábrica en Santiago, al noroeste del país. En poco tiempo la fábrica ya estaba produciendo algunas de las mejores marcas de la compañía: Partagás, Ramon Allones, Canaria d'Oro. No queriéndose quedar atrás, Consolidated Cigar se expandió, instalando otra fábrica en La Romana, en la costa sur de la isla. Esta gigantesca plantación emplea a mil seiscientos cincuenta trabajadores. Desde 1982, todas sus marcas han sido transferidas a la República Dominicana: Montecruz (de la fama de Montecristo), H. Upmann, Don Diego... Al abrirse el camino, otras compañías siguieron los mismos pasos. Desde Florida, llegaron los Fuente y, en pocos años, se convertirían en los mayores productores de la isla, con más de veinticinco millones de unidades producidas anualmente en sus cuatro fábricas. En esta época el país ofrecía las mejores condiciones tanto para el cultivo del tabaco como para su comercio. El tabaco no era nada costoso, la mano de obra era muy barata y las autoridades muy amistosas, garantizando incluso a las compañías un status libre de impuestos a condición de que sus productos no sean vendidos en el mercado local.

Las últimas décadas

En 1990 llegó el asombroso traslado de Davidoff, que se instaló en Santiago para desarrollar una nueva y más ligera línea de cigarros. Y de este modo, un país desconocido internacionalmente en la industria del tabaco, pudo llegar a derrotar al campeón reinante e imbatible; con ello se ha consumado el final de una era. Sin embargo, este éxito tiene, en parte, sus orígenes en otro lugar. Del mismo modo que Castro prohibió el Habano poco después de la revolución, los americanos, conducidos por cirujanos y abogados, han avanzado un largo e importante camino para prohibir el cigarrillo. Su éxito fue tal que, en 1993, la venta de cigarrillos descendió en picado, mientras que las ventas de cigarros(puros) subían por los cielos. Apareció una abundante y floreciente clientela, y sus demandas doblaron las exportaciones en pocos años. Antes de 1993, las exportaciones se mantenían alrededor de cincuenta y cinco millones de unidades; actualmente, están por encima de los trescientos millones de unidades, haciendo de la República Dominicana el mayor exportador del mundo, muy por encima de Honduras, Jamaica y México. Europa, tradicionalmente su segundo mayor cliente, apenas consume un tercio de la producción dominicana, por lo que, según parece, Cuba aún conserva un aliado en el Viejo Mundo. Actualmente, el encanto dominicano se ha vuelto irresistible. Docenas de nuevas marcas, la mayoría americanas en su origen, se crean cada año en la isla, y no parece vislumbrase el fin de este crecimiento.

Geografía de República Dominicana y su relación con el tabaco

thumb|400px|Ubicación de la República Dominicana.

La República Dominicana ocupa los dos tercios orientales de la isla caribeña de La Española, mientras que Haití ocupa el tercio occidental. Como en Cuba, en la República Dominicana ha crecido el tabaco durante miles de años, y era cultivado y fumado por la población indígena de la isla, los taínos. También como Cuba, La Española fue descubierta por Cristóbal Colón en 1492, y la isla pronto se utilizó como base desde la cual España controlaba la mayor parte de América Central y del Sur.

La República Dominicana tiene una superficie aproximada de 48.500 kilómetros cuadrados y unos nueve millones de habitantes. Como es lógico, al estar junto a Cuba, el clima y el suelo del país son comparables a los de la isla de mayor tamaño y el tabaco se ha cultivado comercialmente desde la primera década de 1900, inicialmente para su utilización en cigarrillos. En las décadas de 1970 y 1980, cuando se abrió como zona de libre comercio la segunda ciudad más grande del país, Santiago, los fabricantes que anteriormente producían sus puros en las islas Canarias se trasladaron a la República Dominicana y empezaron a cultivar tabaco de más alta calidad a partir de semillas cubanas para su utilización en puros.

En 1996, el gobierno reservó más de dieciocho mil acres de tierra solo para el cultivo de su oscuro tabaco. Es más del doble de la cantidad de tierra usada para las plantaciones de tabaco en los años precedentes. La mayoría de las 240.000 hectáreas de plantaciones de tabaco se encuentra en la parte noroccidental, en los valles de Santiago y Cibao, y la mejor zona es el valle de Yaque, que comienza cerca de Santiago y se extiende unos 40 kilómetros hacia el noroeste, hasta la ciudad de Esperanza. El valle de Yaque (también llamado valle de Yaqui) es el equivalente dominicano a la Vuelta Abajo cubana, y la segunda mayor región del mundo en el cultivo de tabaco de alta calidad. Del mismo modo que en Cuba, la tierra se divide en vegas, siendo las más renombradas Villa Gonzales, La Canela y Jacagua.

Tipos de tabaco cultivado