En ecología, el concepto de clímax viene determinado por la situación más estable a la que es capaz de llegar un ecosistema.

Partiendo de un desierto ecológico, pongamos por ejemplo una tierra nueva a colonizar formada con el enfriamiento de lava por una reciente erupción volcánica, desde el momento inicial comienza a ser colonizado por la vida. Se inician relaciones entre las especies colonizadoras, formando así un ecosistema frágil y poco adaptado a la vida. Poco a poco, el ecosistema evoluciona, madura y tanto se adapta al entorno como adapta el propio entorno a sus necesidades.Por ejemplo, un grupo de algas que crece en una zona intermareal, al retirarse el agua quedan secas, pero a medida que las algas crecen son lo bastante grandes como para retener algo de agua a modo de red, con lo que adaptan el entorno manteniendo para sí cerca el agua. De la misma forma y a otro nivel, el amazonas es capaz de modificar el ciclo de lluvias debido a la enorme evaporación de la propia selva, con lo que se asegura un aporte de agua constante. El ecosistema de esta forma va evolucionando hacia una madurez en la que el objetivo perseguido es un equilibrio y un mayor aprovechamiento de los recursos materiales (puesto que los energéticos sobran gracias al Sol) aumentando los niveles tróficos y ganando en complejidad. El ecosistema que está en la cima de su equilibrio y ha conseguido su máxima cantidad de relaciones tróficas, se dice que ha llegado a su clímax, y a la comunidad (o comunidades) que vive en él, se la denomina comunidad clímax.

Véase también Comunidad clímax Sucesión ecológica Vegetación clímax

Notas

Referencias

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