thumb|Fotografía artística de un torso desnudo de un hombre La fotografía del desnudo masculino es la representación fotográfica donde se muestra el desnudo masculino. Ha tardado mucho tiempo en ser aceptada como una forma legítima de expresión artística en la historia de la fotografía.
Precedentes
Durante el primer florecimiento de la fotografía, entre 1830 y 1840, su función principal era la de producir retratos de individuos. Lo que hasta el momento había estado sólo al alcance de los nobles y la gran burguesía, se extendió por todas las clases sociales.
thumb|175px|Uno de los primeros desnudos masculinos, hacia 1856.
Los fotógrafos enseguida percibieron que existía un mercado emergente fuera del retrato. Así nació el comercio de fotografías que mostraban objetos, edificios, calles, paisajes y, finalmente, desnudos. Según David Leddick, autor del libro The male nude (1999), la sociedad impuso inicialmente la comercialización exclusiva de la fotografía de desnudos femeninos, aunque con fines eróticos, bajo el pretexto de ser «artísticas». A la mayoría de los hombres no les gustaba la vista de hombres desnudos y ninguno creía que una mujer puede apreciar la belleza se encuentra en un desnudo masculino. Los hombres que si apreciaban la belleza del desnudo masculino eran una minoría.
La fotografía era vista como una forma de reproducción mecánica de la realidad, una «fotocopia» de la realidad, carente de la mediación artística de las formas de arte más antiguas, como la pintura o la escultura. La capacidad de la fotografía de mostrar las cosas «tal como son» fascinaba por una parte, pero por otra asustaba por lo que se consideraba su «crudeza», que no permitía los embellecimientos de las artes tradicionales.
Inicios difíciles
thumb|left|250px|Dos hombres desnudos luchando, secuencia de Eadweard Muybridge (1830-1904), de Animal locomotion (1887), placa 546. thumb|175px|Gaudenzio Marconi (1841-1885), Auguste Neyt, modelo de "La edad del bronce" de Rodin (1877).
Aplicada al desnudo, la fotografía mostró inmediatamente la posibilidad de proporcionar modelos para los artistas y diseñadores a un precio excelente, pero se criticó la crudeza de la representación, que estaba constantemente rozando la obscenidad y bajo sospecha de pornografía, incluso cuando el sujeto no tenía intención explícitamente sexual. Este peligro era mucho más presente en el caso del hombre desnudo, ya que, como se alegó para justificar el tabú, su cuerpo tiene los genitales expuestos (por no decir exhibidos), algo que no sucede en las mujeres.
Sólo las fotografías realizadas específicamente como modelos para artistas (de las que se conservan muchas imágenes que tienen su perfecta correspondencia en cuadros o estatuas) y aquellas realizadas con fines científicos, como las destinadas a los médicos, consiguieron superar esta barrera. En ambos casos el desnudo era presentado como una «necesidad».
Entre los fotógrafos que realizaban obras para artistas, se debe mencionar a Cavalas, a Jean Louis Marie Eugène Durieu (1800-1874) y a Gaudenzio Marconi (1841-1885). Algunas de las de Durieu se realizaron bajo encargo expreso de Eugène Delacroix y Auguste Rodin realizó encargos a Marconi. Especialmente interesantes como documento del pensamiento que veía el desnudo masculino como «soporte tećnico» del artista, son las imágenes del libro Der act de Otto Rieth y Max Koch (1894), en las que el fotógrafo renuncia ostentosamente a cualquier elevación artística del sujeto. Los modelos son colocados al lado de epejos que multiplican los puntos de vista de la imagen, colgados de trapecios, recostados sobre divanes apoyados en vertical sobre paredes (con un efecto a veces cómico), buscando exclusivamente maximizar la utilidad técnica de la imagen, aunque sea a costa de la belleza de la composición.
Entre las imágenes científicas que aún son apreciadas por su valor estético están las del británico Eadweard Muybridge, que estudió en los Estados Unidos el movimiento de los animales, incluyendo el de los seres humanos (ciertamente desnudos), tomando imágenes en cortos intervalos con cámaras no sincronizadas, para combinarlas más tarde creando secuencias de imágenes que debían permitir estudiar las fases del movimiento (cronofotografía). Sus estudios fueron publicados en 1887 y consiguieron, incluso en los puritanos Estados Unidos, una primera, tímida, respetabilidad «científica» al desnudo, abriendo la puerta a un artista como Thomas Eakins. Eadweard ciertamente no fue el primero en realizar fotos de desnudos masculinos, ya que como se ha visto más arriba, fotografía de desnudos masculinos ya se llevaba realizando durante algún decenio antes en Europa.
Diversificación y erotismo thumb|150px|Desnudo académico masculino de Emile Bayard (1837-1891), editado en el libro Le Nu esthétique. (1902). Las posibilidades abiertas por la fotografía en el campo del erotismo no pasó desapercibido: las primeras fotografías de mujeres desnudas o semidesnudas fueron prácticamente contemporáneas a la invención del nuevo instrumento técnico. La producción sin embargo fue duramente perseguida por las autoridades y confinada a menudo a la producción «casera» (que circulaban como originales fotográficos, realizados uno por uno, y no reproducidos a bajo coste sobre libros o revistas, como en la actualidad), a la difusión clandestina y, a menudo, producida por y promocionada en los burdeles, en los que se empleaba para describir al cliente de forma rápida y cómoda (y «sin velos») el «catálogo» de las prostitutas presentes.
Aún más rara y más perseguida fue la producción erótica de desnudos masculinos, que tenía un mercado casi exclusivamente homosexual, en un mundo en el que la homosexualidad era un delito en muchos países occidentales. Esta es la razón de que la foto del desnudo masculino fuera reducida a aparecer bajo actividades aceptables para la sociedad de la época.
La primera actividad bajo la que se permitía realizar fotografías de desnudos masculinos fue el arte, del que ya se ha hablado. Este permaneció como la primera coartada para una producción limitada y aceptada de desnudo erótico masculino. Imágenes que se vendía por precios altos y que quedaban reservados a una élite. Debido a que la fotografía comenzó a ser aceptada como un arte relativamente tarde, de hecho, en el todavía se discutía sobre el tema, una parte de esta producción se agrupaba bajo la denominación «modelos para artistas».
En cambio, la fotografía científica (médica, antropométrica, criminológica, antropológica) no fue usada para fines artísticos, a pesar de que los institutos médicos y científicos emplearon a menudo fotógrafos que eran artistas; las fotos comisionadas tenían habitualmente un fin casi exclusivo de documentación, que no permitía un valor artístico y mucho menos erótico.
Existe también una producción comercial «de burdel», especialmente francesa, de intención abiertamente pornográfica, cuya naturaleza y difusión todavía está esperando ser estudiada adecuadamente.
Fotografía antropológica thumb|150px|Foto de Taber Photo (San Francisco) de un guerrero samoano de hacia 1894. Otra coartada fue la fotografía antorpológica o etnológica de pueblos considerados como «no civilizados» (y por lo tanto «inmorales»), habitantes de zonas en las que, debido al clima, la desnudez era común. Esta producción llegó incluso a países no tan lejanos, pero a los que el turismo homosexual llevaba a los potenciales clientes: sobre todo Italia, pero también los países del norte de África, con fotos de muchachos semidesnudos o completamente desnudos.
Probablemente el más conocido dentro de este tipo de fotografía fue el estudio Lehnert & Landrock, que operaba en el norte de África, proponiendo fotos «antropológicas» y «exóticas» de desnudos femeninos integrales, junto con fotos de muchachos semivestidos de sensibilidad ligeramente pedófila. Se debe notar que estas fotografías, que en la actualidad serían sin duda tachadas de pedófilas, fueron reproducidas en la época como cartulinas y vendidas en miles de ejemplares (y enviadas a través del servicio de correo normal). La mentalidad de la época era, de hecho, la contraria a la actual: el desnudo infantil era menos inmoral que el adulto. Las señales de la pubertad, la aparición del vello, especialmente el púbico, eran considerados en la época como automáticamente «sexuales» y por lo tanto «obscenas». Y viceversa, el desnudo preadolescente era considerado menos evocador de la sexualidad y por lo tanto aceptado con mayor facilidad. Esto naturalmente también era válido para la fotografía de desnudos de niñas.
Fotografía deportiva thumb|250px|left|Fotografía del forzudo Eugen Sandow (1867-1925) realizada por Benjamin J. Falk en 1894. La naciente fotografía deportiva constituyó otro campo en el que era lícito, o incluso lógico, exhibir la belleza del cuerpo masculino desnudo, aunque su uso para satisfacer el mercado de imágenes de desnudo masculino fue un fenómeno que sólo se desarrolló después de la II Guerra Mundial, sobre todo en los EE. UU..
Este tipo de fotografía se dirigió sobre todo a aquel público que prefería el cuerpo masculino adulto y viril, mientras que la foto de arte tendía a preferir el cuerpo adolescente o del adulto con características masculinas no demasiado pronunciadas. Con la excusa de lo «estatuesco» fueron producidas y comercializadas miles de ejemplares en cartulina con imágenes de célebres luchadores o levantadores de pesos de la época.
Asimilable a la fotografía deportiva era la fotografía circense, vendidas en las exhibiciones públicas de fuerza (en los circos, pero también en los teatros) que tuvieron mucho éxito a finales del y principios del , creando auténticas «estrellas del músculo» cuyas fotos, adecuadamente desvestidos, eran producidas en masa para ser vendidas entre los espectadores y fanes.
Erotismo italiano En más de un caso, los fotógrafos que usaron el arte como coartada eran artistas de verdad, cosa sorprendente en una época en la que el obturador todavía no había sido inventado y el fotógrafo debía calcular a ojo la exposición y por tanto la calidad de la luz, después de lo que debía revelar la foto y retocarla a mano. No es casualidad que muchos de los primeros fotógrafos fueran originalmente pintores.
La mayoría de los fotógrafos de cierta calidad que realizaban fotos de desnudos trabajaban en Italia. Entre los que trabajaron fuera hay que mencionar al estadounidense Fred Holland Day. Day se esforzó por dar dignidad artística a la foto del desnudo masculino, atenuando lo que entonces era visto como la «crudeza» de la imagen fotográfica, realizando puestas en escena muy exactas y manipulaciones que suavizaban los contornos del cuerpo retratado, dándoles un aire onírico.
Wilhelm von Gloeden 250px|thumb|Wilhelm von Gloeden, Due ragazzi nudi sulla spiaggia (1856-1931) Wilhelm von Gloeden (1856-1931) era un noble alemán que había estudiado pintura y que se trasladó a Sicilia por problemas de salud. Allí transformó su afición a la fotografía en profesión tras arruinarse, produciendo durante treinta años imágenes arcadias de jóvenes sicilianos vestidos de pastores neoclásicos.
Inicialmente académico y pintor, Gloeden supo inventar literalmente un mundo fantástico, totalmente suyo, en el que el desnudo era distanciado de la carga explícitamente erótica, permaneciendo aceptable para la mentalidad de la época a través haciendo referencia a una clasicismo ideal, alejado de la realidad.
El carácter homosexual de su producción de desnudos masculinos, sin embargo, estaba claro para sus clientes, pero la coartada fue suficiente para permitir a Gloeden trabajar sin problemas (aunque no siempre se libró de la polémica y se le acusó de hacer «comercio de carne humana») durante toda su vida. En los últimos años de su actividad, el muchacho efébico preferido por Gloeden pasó de moda, siendo reemplazado por el desnudo masculino más retórico, musculoso y adulto.