La guerra italiana de 1542-1546 fue un conflicto bélico enmarcado en el contexto de las guerras italianas, en el que se vieron enfrentados Francisco I de Francia y Solimán I del Imperio otomano contra Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico y Enrique VIII de Inglaterra. Los enfrentamientos tuvieron lugar en Italia, Francia y los Países Bajos, incluyendo intentos de invasión contra España e Inglaterra. El conflicto, económicamente ruinoso para los contendientes, tuvo un resultado nulo.

La tregua de Niza con la que terminó la guerra italiana de 1536-1538 se rompió en 1542 cuando Francisco I, aduciendo sus derechos sobre el Milanesado, declaró la guerra una vez más contra su eterno enemigo Carlos V. La lucha comenzó en los Países Bajos, y se propagó al Mediterráneo con una ofensiva franco-otomana que intentó sin éxito ocupar Perpiñán y Niza, además de al Atlántico, donde la armada española derrotó a la francesa en la bahía de Muros.

Una serie de maniobras militares en el norte de Italia desembocaron en la batalla de Cerisoles, una victoria francesa, pero el ejército francés debió dar marcha atrás cuando Carlos y Enrique se unieron para invadir Francia. La fuerte resistencia encontrada en los asedios de Boulogne-sur-Mer y Saint-Dizier impidieron una contundente ofensiva anglo-española, al tiempo que una nueva invasión francesa de Italia era truncada en la batalla de Serravalle.

A finales de 1544 Carlos y Francisco firmaron la paz de Crépy, que incluía un enlace matrimonial entre ambas monarquías, pero la muerte del hijo de Francisco, candidato a la boda, dejó el acuerdo de paz inacabado. Enrique VIII de Inglaterra continuó la guerra en solitario hasta 1546, cuando el tratado de Ardres restauró finalmente la paz entre Inglaterra y Francia. La muerte de los monarcas inglés y francés a comienzos de 1547 dejó la resolución del conflicto en manos de sus herederos.

Antecedentes thumb|left|upright|Francisco I.thumb|upright|right|Carlos V. La tregua de Niza, con la que había terminado la guerra italiana de 1536 - 1538, había aportado muy poco a la resolución del conflicto entre el emperador Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico y el rey de Francia Francisco I; aunque las hostilidades habían terminado, ninguno de los dos monarcas estaba satisfecho con el resultado de la guerra. Francisco seguía deseando para sí el Milanesado, sobre el cual tenía derechos dinásticos, y Carlos insistía en que Francisco debía cumplir con lo acordado en el tratado de Madrid, firmado por el rey francés durante su cautiverio en España tras la guerra italiana de 1521-1526. Otros motivos adicionales de discordia eran las reclamaciones territoriales de ambos: Carlos sobre el ducado de Borgoña y Francisco sobre Nápoles y Flandes.

Las negociaciones entre las dos potencias continuaron durante 1538 y 1539. Este año Francisco invitó a Carlos -que afrontaba la rebelión de Gante en los Países Bajos- a pasar por Francia en su camino desde España hacia el norte. Carlos aceptó, siendo bien recibido; pero mientras su deseo era discutir con su anfitrión de asuntos religiosos, dejó de lado las diferencias políticas, y cuando abandonó el territorio francés no se había llegado a ninguna conclusión.

En marzo de 1540 Carlos propuso solucionar el problema mediante la boda de su hija María con el hijo de Francisco Carlos de Angulema; la pareja heredaría los Países Bajos, Borgoña y Charolais tras la muerte del emperador. A su vez Francisco cesaría en sus reclamaciones sobre los ducados de Milán y Saboya, ratificando los tratados de Madrid y Cambrai, y aliándose con Carlos. Francisco, considerando la pérdida de Milán como un precio demasiado alto por la futura posesión de los Países Bajos, y reacio a ratificar los tratados, hizo su propia contraoferta: el 24 de abril accedió a renunciar a Milán a cambio de la entrega inmediata de los Países Bajos. Las negociaciones continuaron durante semanas, pero fueron abandonadas en junio de 1540 sin que ambas partes hubieran llegado a un acuerdo.

thumb|upright|left|Guillermo de Jülich-Cleves-Berg. En busca de aliados para su causa Francisco encontró el apoyo de Guillermo, duque de Jülich-Cleves-Berg, que mantenía una disputa con Carlos sobre la sucesión de Güeldres; la alianza quedó sellada con el matrimonio de Guillermo con Juana III de Navarra, sobrina de Francisco. Este también buscó el apoyo de la Liga de Esmalcalda, pero el acuerdo no llegó a hacerse efectivo: la Liga alcanzó su propio acuerdo con el emperador en 1542. Más fructífera fue la alianza francesa con Solimán I del Imperio otomano, que continuando su avance por Hungría obligaba a dividir la atención del ejército imperial.

El 4 de julio de 1541 el embajador francés en la corte otomana, Rincón, resultó muerto por las tropas imperiales cerca de Pavía. En respuesta a las protestas de Francisco, Carlos negó toda responsabilidad, comprometiéndose a llevar a cabo una investigación sobre el hecho con la ayuda del Papa; Carlos estaba preparando una expedición militar al norte de África y quería evitar enfrentamientos en Europa.

A finales de septiembre de 1541, Carlos estaba en Mallorca, preparando un ataque contra Argel; Francisco, considerando poco ético atacar a un correligionario cristiano mientras luchaba contra el infiel, prometió no declarar la guerra mientras el emperador estuviera en campaña. La expedición imperial, conocida como la jornada de Argel, fracasó estrepitosamente debido en gran parte a las condiciones climatológicas, y Carlos regresó a España con sus tropas en noviembre.

El 8 de marzo de 1542 el nuevo embajador francés regresó de Constantinopla habiendo obtenido el compromiso otomano de aliarse a Francia en su guerra contra Carlos. Francisco declaró la guerra el 12 de julio del mismo año, aduciendo varios motivos en su justificación, entre ellas la muerte de Rincón, a la que calificó como "una ofensa tan grande, tan detestable y tan extraña en aquellos que ostentan el título y cualidad de príncipe, que no puede ser de ninguna manera perdonada ni sufrida".

Primeras operaciones y tratado de Venlo left|thumb|Batallas y asedios en el norte de Francia y los Países Bajos durante la guerra. left|thumb|upright|D'Annebault. left|thumb|upright|Enrique II. Francia lanzó inmediatamente una ofensiva militar en dos frentes contra Carlos. En el norte, el duque de Orleans atacó Luxemburgo, capturando la ciudad durante un corto período de tiempo; en el sur, un gran ejército bajo el mando de Claude d'Annebault y el primogénito de Francisco Enrique asedió sin éxito la ciudad de Perpiñán (1542), en aquella fecha perteneciente al Imperio español y defendida por el duque de Alba. Francisco, mientras tanto, se encontraba en La Rochelle, ocupándose de las revueltas populares surgidas como consecuencia de la proposición de reforma de las gabelas. right|thumb|upright|Enrique VIII. En este punto, las relaciones entre Francisco y Enrique VIII de Inglaterra se estaban agriando. Enrique, predispuesto contra Francia por el impago de varias pensiones que se le debían bajo los términos de varios tratados, enfrentaba ahora con la injerencia francesa en Escocia, donde negociaba la boda de su hijo Eduardo con María I de Escocia. Intento fallido que desencadenaría invasión inglesa de Escocia en las guerras del Rough Wooing.

Enrique había intentado comenzar la guerra contra Francia con anterioridad, pero las diferencias religiosas con el católico Carlos dificultaron la firma de una alianza entre ambos monarcas; finalmente, el 11 de febrero de 1543, Enrique y Carlos pactaron un tratado de alianza ofensiva en el que convenían la invasión de Francia en el plazo de dos años. En mayo de 1543 Enrique envió a Francisco un ultimátum y el 22 de mayo le declaró oficialmente la guerra.

Las hostilidades se desataron en el norte de Francia. Siguiendo las órdenes de Enrique, John Wallop cruzó el Canal de la Mancha al frente de un ejército de 5000 hombres destinado a la defensa de los Países Bajos. Las tropas francesas lideradas por Antonio de Borbón habían capturado Lillers en abril, y en junio d'Annebault había tomado Landrecies. Guillermo de Cleves se posicionó abiertamente del lado francés, invadiendo Brabante y marchando contra Artois y Henao. Francisco, inexplicablemente, detuvo el avance de sus tropas en Reims; entretanto, Carlos atacaba a Guillermo, invadiendo el ducado de Jülich y capturando Düren.

En apoyo de su aliado Guillermo de Cleves, Francisco ordenó al duque de Orleans y a d'Annebault marchar sobre Luxemburgo, que tomaron el 10 de septiembre, pero la ayuda llegó demasiado tarde para Guillermo: tres días antes este había firmado su rendición ante las fuerzas de Carlos mediante el tratado de Venlo, según el cual Guillermo cedía Güeldres y Zutphen, y se comprometía a apoyar la supresión de la Reforma. Carlos avanzó en dirección a Landrecies con intención de sitiarlo, buscando el enfrentamiento abierto contra Francisco, pero este se retiró a San Quintín el 4 de noviembre, dejando a las tropas imperiales el camino libre para marchar hacia el norte y sitiar Cambrai.

Niza, Muros y Cerisoles left|thumb|upright|Barbarroja. En el Mediterráneo, mientras tanto, se producían otros enfrentamientos. En abril de 1543 el sultán Solimán I había puesto la flota otomana de Barbarroja a disposición del rey de Francia. Barbarroja zarpó de los Dardanelos con más de cien galeras y penetrando por la costa italiana llegó en julio a Marsella, donde fue recibido por Francisco de Borbón, comandante de la flota francesa. El 6 de agosto la flota conjunta franco-otomana se presentó ante Niza (1543),ciudad del Ducado de Saboya aliada imperial, y desembarcando sus tropas puso asedio a la ciudad. Niza cayó el 22 de agosto, aunque la ciudadela resistió hasta la liberación de la ciudad el 8 de septiembre por parte de Andrea Doria y Alfonso de Ávalos. Mientras se daba el asedio, una flota atlántica francesa fue derrotada por completo por Álvaro de Bazán el Viejo en la batalla de Muros, en la que también participó su hijo adolescente Álvaro de Bazán el Mozo.

Barbarroja amenazó a sus aliados con retirar su apoyo si no se le daban los medios necesarios para reabastecer su flota; en respuesta, Francisco ordenó la evacuación de los habitantes de Tolón (excepto los cabezas de familia), y entregó la ciudad a Barbarroja para ser utilizada como base de operaciones para su ejército de 30.000 soldados durante los siguientes ocho meses. El rey francés, incómodo por la presencia de los otomanos, les negó su ayuda para recapturar Túnez, y la flota otomana partió hacia Estambul en mayo de 1544, saqueando a su paso la costa napolitana.

right|thumb|upright|Alfonso de Ávalos En el Piamonte, mientras tanto, los enfrentamientos estaban estancados entre Guigues Guiffrey, señor de Boutières, al mando del ejército francés y Alfonso de Ávalos; este último había capturado la fortaleza de Carignano, y los franceses la habían puesto bajo asedio, intentando forzar al ejército imperial a una batalla decisiva. Durante el invierno de 1543-44 Francisco reforzó considerablemente su ejército, poniendo a Francisco de Borbón al mando. Ávalos, también fuertemente reforzado, avanzó hacia Carignano con intención de socorrerla; el 11 de abril de 1544 ambos ejércitos entraron en combate en la batalla de Cerisoles, una de las pocas batallas libradas en el transcurso de la guerra, que Doria desaconsejó librar. Aunque las fuerzas francesas salieron victoriosas, la inminente invasión de Francia por Carlos y Enrique forzó a Francisco a retirar gran parte de sus tropas en el Piamonte para asegurar el territorio francés, dejando a Francisco de Borbón sin los efectivos necesarios para tomar Milán. En junio del mismo año, la victoria de Ávalos sobre un ejército de mercenarios italianos al servicio de Francia en la batalla de Serravalle marcó el final de la campaña en territorio italiano

Invasión de Francia