right|thumb|350px|Mapa de las Islas Baleares. Las Islas Baleares son un archipiélago español del Mediterráneo occidental, situado al este de la Comunidad Valenciana, al sur de Cataluña y el Golfo de León, al oeste de Cerdeña y al norte del Atlas Telliano (Magreb), actualmente constituidas como comunidad autónoma.

A pesar de que durante mucho tiempo se ha creído que "Baleares" provenía de la palabra griega ballein, que significa "lanzar", últimamente se ha cambiado de opinión y parece que se descarta el origen helénico. Lo cierto es que los griegos utilizaron la palabra "Gimnesias" para referirse a las islas de Menorca y Mallorca. En cambio, cartagineses y romanos prefirieron la denominación "Baleares" para Menorca y Mallorca. Todos ellos llamaron a Ibiza y Formentera Pitiusas.

El origen del nombre "Baleares" no es griego, sino púnico, y proviene del plural "ba' lé yaroh". El substantivo "ba' lé" significa "los que ejercitan el oficio de" y actúa como sujeto del verbo "yaroh", que significa "tirar piedras". El significado final sería algo así como "los maestros del lanzamiento". Y estos maestros del lanzamiento eran los honderos de las islas. Así pues, Baleares significa "honderos". Autores clásicos como Plinio el Viejo o Diodoro Sículo han hablado mucho de ellos. Pero es la narración de Licofronte de Calcis, en su poema hermético Alexandra (versos 633-641), cuando habla de los fugitivos de la guerra de Troya que llegan a las Baleares, a las que él llama Gimnesias, donde se da esta descripción:

Esta fama y probablemente un exceso de población dio lugar a que muchos de estos honderos de las islas terminaran nutriendo a los ejércitos cartaginés y, más tarde, romano.

Los primeros pobladores Hasta hace poco, los historiadores tenían la hipótesis de que Ibiza fue poblada por pueblos procedentes de la península ibérica, en el quinto milenio antes de Cristo.

Entre el 2500 y el 850 a.C., pequeñas colectividades organizadas alrededor de la agricultura y la ganadería habitaron el archipiélago. Es la época de los sepulcros megalíticos y los rituales religiosos en túmulos mortuorios formados por piedras gigantescas. A finales de este período comienzan a surgir las navetas, unas edificaciones en forma de nave invertida destinadas a fines funerarios, aunque en Mallorca, las llamadas navetiformes servían de habitación. La más famosa de ellas es la Naveta des Tudons, en la isla de Menorca.

Los restos humanos más primitivos encontrados en la isla de Mallorca datan de c.2350-2150a. C., coincidiendo con el inicio de la Edad de Bronce en las costas continentales. No existe seguridad actual sobre su procedencia, aunque la cerámica y las formas constructivas de esa época inicial de colonización (fundamentalmente los dólmenes y navetas) coincide con las culturas coetáneas de la cerámica incisa del sur de la actual Francia. Durante los primeros siglos sus habitantes estuvieron prácticamente aislados del continente, no existiendo constancia de contactos de intercambio hasta mucho después, posiblemente por la ausencia de tecnología naval que permitiese el comercio marítimo. Esta fase de aislamiento de los iniciales pobladores pasó por diversas fases que incluyeron nuevas oleadas de colonización, difusión de colectividades en todas las islas y evolucionando progresivamente hacia una nueva cultura, solo presente en Mallorca y Menorca: la cultura talayótica, que persistió hasta la llegada de los romanos a la isla e incluso más allá de esta.

250px|derecha|miniaturadeimagen|Talayot cuadrado en Mallorca.

En 1200 a. C. estaba ya habitada por una numerosa población, con escasos recursos, dedicada a la agricultura y a la ganadería. Este pueblo construía sus viviendas y murallas con grandes piedras sin cimentación, siendo su construcción más característica los talayots todavía existentes, de carácter megalítico. La ubicación costera de algunos de sus poblados, incluso sobre pequeños islotes, y la presencia de objetos de bronce de imposible elaboración en la isla por la ausencia de estaño, demuestra que en el primer milenio a. C. existía un comercio activo con navegantes de otras zonas del Mediterráneo. Los restos arqueológicos encontrados muestran que seguían el rito de la inhumación, colocando junto a los cadáveres modestos ajuares de cerámica, huesos y algunos utensilios de metal. Parece no existir constancia de jerarquización social, ni de elementos militares en esa cultura, al no haberse encontrado ni estructuras defensivas, ni armas defensivas u ofensivas hasta casi el final de este período. Las armas encontradas son fundamentalmente punzones y dagas, hechas en cobre y algunos cortantes de sílex residuales, todos ellos de dimensiones útiles para la agricultura, caza y uso doméstico. La espada de bronce solo aparece al final de este período y debió ser lógicamente importada del continente.

La cultura naviforme (c. 1500-850 a.C.) Se denomina así a una cultura que se desarrolló en las Islas Baleares durante buena parte de la Edad del Bronce. Su nombre procede de las típicas viviendas utilizadas.

Por sus características, el naviforme es una construcción de piedras dispuestas en seco, usando la técnica constructiva ciclópea. Un zócalo de piedras planas semienterradas sirve de base a una primera hilada de piedras muy grandes, y sobre éstas continúa la acumulación hacia arriba de más piedras, ya bastante más pequeñas. Si hacemos un corte transversal a sus muros, veríamos que constan de tres partes: el muro exterior, que tiene las piedras más grandes, el muro interior (correspondiente al interior de la cabaña) y, entre ambos, un relleno de tierra y piedras más menudas. Los dos muros del aparejo están inclinados de modo que el grueso del muro sea menor cuanto más arriba, y se apoyan sobre el relleno intermedio.

Los naviformes tienen planta de herradura, aunque muy alargada, lo que les da su característica forma de nave, y su única entrada está en su extremo plano. Las dimensiones típicas serían de unos ocho metros de ancho, por entre quince y veinte de largo, aunque el gran grosor de sus muros (entre dos y tres metros) hace que el espacio útil de su cámara interior sea bastante menor. No se ha conservado el techo de casi ninguna de ellas, pero se supone que lo más normal sería un techo (no se sabe si plano o a dos aguas), hecho con ramas gruesas a modo de vigas, y recubierto de ramaje, hojarasca y arcilla (tal y como se ha podido documentar gracias a las excavaciones arqueológicas desarrolladas en el yacimiento de Els Closos de Ca'n Gaià).Javaloyas, David; Fornés, Joan; Salvà, Bartomeu (2007). «Breve aproximación al conocimiento del yacimiento de Closos de Can Gaia.». V. Guerrero (coord. i ed.) Prehistoria de las islas Baleares. Registro arqueológico y evolución social antes de la Edad del Hierro, BAR International Series 1690: pp. 352-360. El único caso de techo conservado, el del navetiforme de Son Mercer d'abaix, está hecho con lajas de piedra, pero no se cree que fuera la solución más utilizada.

Recientemente, se han interpretado estas viviendas como uno de los elementos centrales en la vida de los grupos sociales de estas comunidades. Estamos ante edificios monumentales, construidos de manera comunal, en técnica ciclópea de piedra en seco, que acogen, no sólo aquellos aspectos de la vida doméstica y reproductiva, sino que también ejercen de locus donde se desarrollan aquellos aspectos más políticos y de toma de decisiones. Además, se ha argumentado que el ciclo de vida de estas unidades arquitectónicas está estrechamente ligado a la vida de los grupos que las habitaron. La larga ocupación de estas estructuras durante cientos de años se puede entender si consideramos que los grupos que vivieron en ellas estaban definidos por su naturaleza comunal y la voluntad de enfatizar el grupo y de trascender a individuos concretos.FORNÉS, J.; JAVALOYAS, D.; SALVÀ, B.; BELENGUER, C.; MATAS, F.; SERVERA, G.; OLIVER, L.; (2009) Más que una casa. Los navetiformes de la Edad del Bronce Balear. En Belarte, C. “El espacio doméstico y la organización de la sociedad en la protohª del Mediterráneo occidental. ArqueoMediterrània vol 11

La cultura talayótica

thumb | right | Talayot en Mallorca. thumb | right | Talayot detrás de una taula, en Menorca. thumb | Naveta des Tudons La cultura talayótica fue una cultura que se desarrolló durante la Edad del Bronce y la Edad del Hierro en las Islas Baleares, entendiendo entonces por Baleares sólo las llamadas por los griegos Islas Gimnesias, es decir, Mallorca y Menorca. En las Pitiusas no se han encontrado manifestaciones talayóticas.

Hacia el año 900 a.C., las Islas Baleares vivieron la invasión de los pueblos talayóticos (de talayot, atalaya grande), cultura guerrera que perduraría hasta la conquista romana. Es la época de la civilización megalítica, en la que los talayots, las mesas menorquinas y las navetas proliferan en torno a una sociedad guerrera, la de los baleáricos, según la denominación empleada por diversos autores de la antigüedad. Los historiadores clásicos llamaron a Mallorca y Menorca "islas Gimnesias", o de los hombres desnudos.

Un talayot es una estructura prehistórica, de forma generalmente troncocónica, construida con piedras de grandes dimensiones colocadas en seco, de 3 a 10 metros de altura. Se trata de construcciones exclusivas de las islas de Mallorca y Menorca. Estos edificios han dado nombre a la cultura talayótica. Son un elemento siempre presente en los asentamientos humanos del Bronce final y de la Edad del Hierro de las Islas Baleares. No los encontramos, en cambio, en las islas Pitiusas (Ibiza y Formentera) donde la cultura talayótica no se desarrolló.

Bajo el nombre de talayot se engloban construcciones que, a pesar de tener ciertos rasgos comunes, son tipológicamente diversas. En Mallorca hay talayots de planta circular (los más comunes) y de planta cuadrada. Tanto unos como otros presentan generalmente un espacio interior de planta circular, bastante amplio, con una columna central que sirve para sustentar la cubierta, construida a base de grandes losas de piedra dispuestas de forma radial. ROSSELLÓ, G. (1979) La cultura talayótica en Mallorca, Palma Un buen ejemplo de los talayots mallorquines lo encontramos en el poblado de Son Fornés. Los talayots menorquines presentan una mayor diversidad tipológica, aunque los talayots de planta cuadrada son casi desconocidos. MASCARÓ Pasarius. J. (1963): El talayot de San Agustín (Viejo Menorca). Palma de Mallorca FALTA DEMURTAS. L.: DEMURTAS. 5. (1986): Di un tipo arquitectónico mediterráneo: Talayot Rafal Roig, Mercadal (Minorca). Selargius-Cagliari VADO, JM ª.; LÓPEZ, A.; Plantalamor, L. (1991) Trebalúger: un ejemplo de la perduración del hábitat en la prehistoria de Menorca, Me loussa, 2, 157-162. No disponen, en general, de unos espacios interiores tan amplios: algunos de ellos presentan corredores que los atraviesan de lado a lado, o bien pasillos que llevan hasta cuartos de dimensiones más o menos reducidas. En la mayor parte de los casos, sin embargo, parece que el espacio útil (al contrario de lo que sucede en Mallorca) se encontraba en la parte de arriba del edificio. En Menorca encontramos, por otra parte, algunos talayots más grandes que los de Mallorca, como por ejemplo el talayot oeste de Cornia Nou, el de Trepucó o el de Torelló (Menorca).

No hay todavía un acuerdo, entre los investigadores, sobre la fecha de inicio de la construcción de los primeros talayots. Existen, a principios del , tres propuestas principales: