La iglesia de Santa Teresa la Antigua perteneció al conjunto conventual de la Orden de las Carmelitas Descalzas en la Ciudad de México, el cual fue levantado en el siglo XVII, y conocido originalmente con el nombre de "Convento de San José de las Carmelitas Descalzas". El templo es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura del barroco novohispano aplicado en los conventos de monjas de la Ciudad de México. Su fundación se realizó a comienzos en el y la estructura actual que conocemos hoy en día corresponde solo al templo, el cual ha pasado por varias restauraciones y reformas arquitectónicas realizadas sobre todo a finales de los siglos XVII y XVIII, y algunas importantes en el . Destacan en la fachada de acceso al recinto las portadas gemelas de acceso principal cuyas columnas trabajadas en cantera son de estilo salomónico, así como también la majestuosa cúpula levantada por el arquitecto Lorenzo de la Hidalga a mediados del para la capilla de la que fuera la principal imagen venerada y representativa de este templo: El Cristo de Santa Teresa. El diseño de esta cúpula la hace uno de los símbolos distintivos en el horizonte Oriente del Centro Histórico de la Ciudad de México, la cual presenta tanto en su interior como en el resto de la capilla una excelente decoración neoclásica, así como pinturas murales realizadas por el maestro Juan Cordero en las pechinas, el coro, el ábside y bóveda de la misma.

Aplicadas las Leyes de Reforma (posteriores a la Constitución de 1857) y con la exclaustración del convento hacia 1861, este inmueble religioso al igual que varios otros de la capital y de México, pasaron a manos del gobierno para destinarles en consecuencia a usos diversos a finales del , dándole al convento carmelita como función la de bodega y cuartel, hasta que finalmente, una vez reconstruido el edificio al gusto de la arquitectura ecléctica de la época, se le destina como la sede de varias escuelas, ubicándose en este la Escuela de Odontología y la Escuela Preparatoria, hasta convertirse en las oficinas del rectorado de la Universidad Nacional Autónoma de México, siendo ya conocido el inmueble como el Palacio de la Autonomía.

Este continuó abierto al culto católico hasta comienzos del , cuando se le clausuró de forma definitiva para destinarse por largo tiempo a albergar distintas dependencias y darle varios usos hasta la década de 1990, en que sus espacios son restaurados, reformados y adaptados para albergar el museo Ex Teresa Arte Actual, que está enfocado al arte alternativo contemporáneo.

De la estructura del recinto se conservan la nave mayor y sus capillas, y de la decoración interior, en donde se encuentra ya muy reformado, de su antiguo esplendor solo se conserva a la fecha parte de la decoración neoclásica de las naves y de las Capillas, destacando la decoración de la Capilla del Cristo de Santa Teresa.

El inmueble se ubica en la Calle Licenciado Primo de Verdad número 8, cercano al Palacio del Arzobispado de la Ciudad de México (Actual Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público), en la parte Oriente del Centro Histórico de la Ciudad de México, que forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1985.

Antecedentes y construcción del primer templo y convento

El antecedente de la construcción del inmueble data del año de 1613, por órdenes del entonces Arzobispo de México Juan Pérez de la Serna. Se cuenta que dicho personaje mientras realizaba el viaje en barco que lo llevaría desde la metrópoli hasta las tierras de la Nueva España para ejercer su nuevo puesto, se encontró con una fuerte tempestad que casi hacía naufragar la nave en que viajaba. Al invocar la protección de Santa Teresa de Ávila ante tal suceso, realiza la promesa de que si salía bien librado de tal situación, este en respuesta levantaría un convento de la Orden carmelita en la capital novohispana."Ex Templo de Santa Teresa La Antigua" Reportaje de la web del Loquaris Diálogos con México. Consultado el 20 de septiembre de 2009.

miniaturadeimagen|izquierda|250px|Detalle de la cúpula de la nave principal del templo. De la esplendorosa decoración interior de este, poco es lo que queda.

Por otro lado en la entonces capital del virreinato, dos monjas llamadas Inés de la Cruz y Mariana de la Encarnación que pertenecían al Convento de Jesús María de la Orden concepcionista, que fue primera Orden religiosa femenina establecida en Ciudad de México y la que más conventos poseía en esta ciudad, (así como fue en su tiempo la Orden religiosa femenina más extendida en todo el Virreinato de la Nueva España), deseaban establecer una Orden religiosa diferente de la que se encontraban, la cual observara reglas más estrictas y severas y en donde pudieran dedicarse a la oración y retiro de la vida mundana, sin contar con servidumbre y preferencias que gozaban en otros conventos, para entregarse por completo a la vida religiosa y la recolección."Ex Templo de Santa Teresa la Antigua / Ex Teresa Arte Actual" Historia del templo en blog oficial del Ex Teresa Arte Actual. Consultado el 20 de septiembre de 2009. Habiéndose informado y observado de las obras de Santa Teresa de Ávila, deciden entonces fundar un convento de carmelitas descalzas en la ciudad.

Pese a los deseos de las monjas, la falta de recursos les impide llevar a cabo tal obra. Ya en la capital virreinal, conociendo el Arzobispo Pérez de la Serna la voluntad de las monjas y de acuerdo a su promesa en altamar, les otorga el apoyo monetario así como la entrega de los predios ubicados exactamente en la parte Oriente de la entonces denominada Calle de la Imprenta, ubicada actualmente frente al Palacio del Arzobispado, los cuales habían sido donados por un acaudalado personaje conocido bajo el nombre de Juan Luis de Rivera, oriundo de la Provincia de Nueva Galicia, quien se enteró de los deseos de las monjas por medio del monje Fray Pedro de San Hilarión. Dichos predios, fueron heredados a las monjas en el testamento de De Rivera para establecer el convento carmelita, con la condición de que fueran éstas las fundadoras de dicho convento.

Si bien la creación del convento se había aprobado mediante una bula expedida por el papa Paulo V el 19 de mayo de 1615 y con la Licencia del Virrey expedida dos casi meses después (7 de julio), no se llevó a cabo la construcción del mismo sino hasta después de pasar algunas peripecias y contratiempos sufridos, causados tanto por parte de las autoridades como por la falta de recursos para establecer el convento, así como también por la reclamación realizada por las monjas carmelitas descalzas del convento de la ciudad de Puebla, quienes argumentaban su derecho al establecimiento de este templo por corresponder a su orden religiosa. Después de afrontar con éxito tales sucesos, al fin se trasladan las monjas del Convento de Jesús María una vez terminada la construcción del nuevo convento el día primero de marzo de 1616,Revista Relaciones. Número 39: "El pintor Luis Juárez: un trabajo para Santa Teresa la Antigua" México. El Colegio de Michoacán. 1989. Volumen X. designándose como santo patrono del templo y convento a San José,Ramos Medina, Manuel: "Imagen de Su Santidad en un mundo profano: historia de una fundación". México. Primera edición. Universidad Iberoamericana. Departamento de Historia. 1990. ISBN 968-859-043-6 de quien tomaría el nombre el convento.

miniaturadeimagen|izquierda|250px|Detalle de la obra El traslado de las monjas, pintado hacia 1738, que representa el traslado de las monjas dominicas del Convento de las Rosas de la entonces ciudad de Valladolid (hoy Morelia). Eventos de esta índole eran todo un acontecimiento en todas las castas de la sociedad novohispana.

La conclusión de la obra en esos tres años fue debido en gran parte con ayuda de la población, quien otorgó limosnas para su continuación, así como de donaciones entregadas por parte generosos personajes, citando ejemplos como el del oidor Longoria, quién proporcionó la madera; o de la marquesa de Guadalcazar quien donó los muebles y los hábitos de las religiosas, entre varios personajes más.

Como dato curioso, cabe hacer mención que el convento fue dedicado al santo San José, padre de Jesús ya que el Arzobispo Pérez de la Serna había sorteado su nombre siete veces y las siete veces salió favorecido dicho santo. Pero el nombre con el que se conoce hasta la fecha al templo, el de "La Antigua", se debe a que en este, durante su segunda restauración realizada , es bien sabido que ya se veneraba una imagen realizada toda en mármol de la Virgen de la Antigua. Otro dato conocido de las imágenes que se encontraban en el templo, cuya fecha data desde el año de 1621, es que ya se veneraba en el templo la imagen del Cristo de Ixmiquilpan, conocido como "El Cristo de Santa Teresa La Antigua", el cual fe llevado al recinto de las carmelitas por órdenes del arzobispo Pérez de la Serna junto con los restos de Gregorio López, el primer ermitaño conocido en estas tierras y de quién se creyó ser descendiente de Felipe II."Vida del venerable Gregorio López" De la web de la Colección Digital UANL. Consultado el 11 de marzo de 2010."Las recetas de Gregorio López" Reportaje de la web del periódico ESTO. Consultado el 11 de marzo de 2010.

La decoración del interior del primer templo se dio de acuerdo a las necesidades y recursos con que contó la Orden. Se conoce la autoría de algunas de las pinturas y lienzos que poseía el recinto, ya que veinticuatro de estos últimos a saber fueron trabajados por el reconocido y prestigiado pintor novohispano de la época, Luis Juárez, cuyos temas son alusivos a la vida y obra de Santa Teresa de Ávila.

El establecimiento de este convento (al igual que lo fueron otros en diversas ciudades del virreinato) fue todo un acontecimiento para la sociedad novohispana residente en la capital en esos años. Al respecto, el padre dominico Fray Juan Bautista Méndez, uno de los cronistas de la vida conventual en la Nueva España del , en su crónica referente a la fundación y vida religiosa de las monjas del convento (dividida en dos tomos), la cual fue escrita hacia 1635 y conocida como Historia de la fundación de las carmelitas descalzas de San José de México, escrita por el padre dominico, relata lo siguiente:

El templo barroco

miniaturadeimagen|derecha|250px|Detalle de una de las portadas gemelas de acceso al templo.

Corría el año de 1678, y el estado en que se encontraban el templo y convento eran lamentables, dado el apuro con que se dio su construcción y las limitaciones que tuvo, por lo que algunas paredes para esta fecha ya se encontraban derruidas o en estado deplorable, y debido también en parte a lo inestable del suelo de la ciudad, por un lado, así como de las inundaciones que padeció esta en el , por otro. Fue también que en ese mismo año un noble acaudalado, el Capitán Esteban de Molina Mosquera y su esposa Manuela de la Barrera toman bajo su protección al convento decidiendo reparar la obra con donaciones realizadas a través de la canalización de parte de los ingresos obtenidos de su hacienda. Tenían en mente levantar un templo suntuoso así como reparar el convento, para lo cual se reunió la fuerte cantidad de veinte mil pesos de aquella época, que se juntó también en parte a las limosnas ofrecidas por la feligresía. A cambio de tal acto de caridad De Molina y su esposa solo pidieron que fueran recordados en las oraciones de las monjas.