Francisco Antonio de Escalada (Buenos Aires, 1749-1835) fue un destacado funcionario de la ciudad de Buenos Aires durante los últimos años del Virreinato del Río de la Plata y los primeros de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y uno de los principales comerciantes de la ciudad. Presidió en numerosas ocasiones el Cabildo de Buenos Aires y llegó a encabezar de manera provisoria el gobierno.

Biografía thumb|left|Traje de alférez real perteneciente a Escalada, exhibido en el museo del Cabildo de Buenos Aires. Francisco Antonio de Escalada y Sarria nació en Buenos Aires y fue bautizado el 27 de septiembre de 1749. Fue hijo del español Manuel de Escalada y Bustillo de Ceballos, el más acaudalado comerciante de la ciudad, y de Luisa de Sarria y Leal de la Plaza, nativa de Concepción, Chile.

Tanto él como su hermano Antonio JoséFuturo padre de María Remedios de Escalada y de la Quintana, esposa de José de San Martín. Algunos autores erróneamente la suponen hija de Francisco Antonio. eran hijos naturales de Luisa de Sarria y Leal de la Plaza legitimados como de Manuel de Escalada y Bustillo de Ceballos por el Rey Carlos III de España en 1772, tal como Antonio José expone en el pedido de Real Provisión de Hidalguía presentado en la Cancillería de Valladolid, como el mismo Manuel confirma en su testamento donde afirma que "Francisco Antonio y Antonio Joseph mis hijos naturales los tuve de soltero en la expresada doña Luisa de Sarria", y Luisa de Sarria en el suyo, en el que establece como sus herederos a sus:"hijos naturales, havidos de barón que no tuvo embarazo, impediente ni dirimente, para haverse casado conmigo, nombrados Francisco Antonio de edad de doze años, y Antonio Joseph de diez, los cuales se mantienen y se han mantenido en mi compañía".

Tras la muerte de su madre, el 13 de febrero de 1762, el padre los llevó a su casa para darles los primeros estudios, los que ellos no quisieron proseguir.

En 1774 su padre dictó testamento y les dejó a los hermanos un tercio de su fortuna, dejando el resto a sus hermanos Fernando, afincado en España, y Miguel, quien vivía en Nueva España (México). Tra la muerte de su padre, Antonio José viajó a España, con poderes otorgados por Francisco Antonio, a fin de disponer con su tío Fernando de Escalada el destino de los bienes paternos en Castañeda. Durante su permanecía, acordó el casamiento de su prima segunda María Gertrudis Bustillo de Ceballos, de 13 años, con su hermano Francisco Antonio, posiblemente para evitar un posible pleito sucesorio entre los Escalada y los Bustillo.María Gertrudis fue bautizada en Cádiz el 18 de noviembre de 1762, hija de Juan Antonio Bustillo de Ceballos (3 de julio de 1721, Curimón, Chile) y de Isabel Ana Nicolasa Ryan.

En 1776 Antonio José de Escalada regresó al Río de la Plata en la fragata Santa Rosalía. En Montevideo transbordaron a la lancha de cabotaje Nuestra Señora de Begonia y el 25 de febrero, anclados frente a la rada de Buenos Aires, se efectuó la boda por poder, ya que Francisco Antonio de Escalada permaneció aún entonces en el muelle.

El matrimonio se instaló en la casa familiar de la calle de la Trinidad (hoy Bolívar). Ese mismo año nació su primer hijo, Josef Manuel Eugenio. Al igual que su padre, Francisco Antonio se dedicó al comercio local, en tropas de carretas que arribaban a Buenos Aires con guías despachadas en la guardia de Luján,Traía de Córdoba y Santa Fé ponchos, suelas curtidas, tercios de algodón, frazadas, pellones, sayales, cueros, etc. y de ultramar.Exportaba fundamentalmente cueros.

Cabildo (1777-1779) miniatura|140px|derecha|Pedro de Cevallos. El 1 de enero de 1777 Francisco Antonio fue nombrado regidor, Alférez Real, defensor de pobres y tesorero de propios del Cabildo de Buenos Aires y el 7 de mayo se le designó procurador general interino.

El 16 de junio de 1778 fue comisionado por el Cabildo, junto con el regidor Cecilio Sánchez de Velasco, "para correr con la compostura del Fuerte y funciones de comida para el recibimiento del Exmo. Señor Virrey (Vértiz), que por instantes se esperaba", pero Escalada era partidario del virrey saliente Pedro de Cevallos por lo que se excusó mediante escrito dirigido al Escribano capitular Pedro Nuñez aduciendo "la imposibilidad en que se halla para desempeñar este encargo con el esmero que desea".

En efecto, el 9 de abril de ese año, ya nombrado Vértiz (aunque en viaje aún), se presentó una representación en el Cabildo solicitando la permanencia de Cevallos. Redactada por el síndico procurador general Bernardo Sancho de Larrea (marido de una Cevallos), fue firmada por Francisco Antonio de Escalada, y por los capitulares Judas Joseph de Salas, Manuel Martínez de Ochagavía, Diego Mantilla de los Ríos, Miguel Mansilla, Manuel Joaquín Tocornal, Pedro Díaz de Vivar, Cecilio Sánchez de Velasco, Manuel Joaquín de Zapiola y Juan Antonio de Lezica.

El 28 de mayo de 1779 se recibió la respuesta del Ministro Universal de Indias, José de Galves, Marqués de Sonora, quien comunicaba al Cabildo que esa representación efectuada cuando estaba ya nombrado su sucesor era considerada un agravio a "la buena reputación y honor del Sr. Virrey don Juan Joseph de Vértis", por lo que el Rey había resuelto desterrar por un año a las Islas Malvinas a Sáncho de Larrea y a Judas Josseph de Salas y condenar a Francisco Antonio de Escalada y los restantes firmantes a no poder ocupar cargos en la ciudad por un sexenio.

El precio de "reír un rato" (1779) A fines de agosto de ese año circuló en la ciudad un papel anónimo que ridiculizaba a 45 vecinos y vecinas destacadas, especialmente de los Alvear y los Balbastro. Denominado "Noticia individual de los sujetos y cosas que más chocan en esta ciudad de Buenos Aires", afectaba a empleados del gobierno incluyendo entre esos sujetos y cosas a "Ibáñez el Majo" (Pascual Ibáñez, Sargento Mayor de la Plaza), a "lo tieso de Velasco" (Sebastián Velasco, Oidor de la Real Audiencia), a "la cara asustada de Zenzano" (José Zenzano, Escribano de Gobierno) y a "la fachenda del Contador de Exército, y las narices de su mujer" (Francisco de Cabrera, Contador también de la Real Hacienda y su consorte Josefa Ortíz).

Una copia llegó a manos del virrey Vértiz, quien enterado de que el papel había aparecido por primera vez en casa de Escalada, el 23 de agosto dictó encargó al Ayudante primero de la Plaza Pascual Ibáñez y al Escribano de Gobierno José Zenzano, descubrir al autor de esos escritos, "papeles sediciosos, que se leen incautamente, sin conocer el artificio de sus compositores y contraventores de las disposiciones prohibitivas respecto de pasquines, sátiras, versos, manifiestos u otros papeles injuriosos a personas públicas o a cualquier particular, como se verifica con el que se dirigió a las casas de don Francisco de Escalada, que se pondrá por cabeza de proceso; debiendo ser examinado, en primer lugar, el dicho don Francisco, para que manifieste como llegó a sus manos el original de ese anónimo, que debe entregar con su cubierta o sobre".

Escalada declaró que la noche del 11 de agosto estaban reunidos en su casa, jugando al revesino, el doctor José Vicente Carrancio, Bonifacio de Aramburu, el notario Eufrasio José Boyso, José de San Pedro Lorente, Francisco José Díaz Vélez, Manuel del Moral, Agustín Wright, Manuel del Cerro, Manuel José de Labardén y el capitán de navío Pedro de Cárdenas Blancardi, cuando desde la calle alguien arrojó un sobre que decía; "A don Francisco Antonio de Escalada; suplico a V. la lea en su Tertulia y procure su publicación pasándola a lo de Zenzano".

El doctor Carrancio se guardó la carta sin abrirla, y al día siguiente escribió a Francisco Antonio que "la carta es un convite que se hace a la tertulia y es preciso que usted lo convoque para esta noche, pues no tiene otro objeto que reír un rato". Esa noche en una nueva tertulia se leyó el panfleto, pero en vez de entregarlo después a las autoridades se hicieron copias que circularon de mano en mano.

El 27 de agosto el Virrey condenó a Carrancio a cárcel domiciliaria, bajo pena de 2000 pesos y embargo, por introducir el anónimo en lo de Escalada y a los hermanos Francisco Antonio y Antonio José de Escalada, y a Agustín Wright, a tener por prisión la ciudad, bajo la misma pena de 2000 pesos de incumplirla, por haberlo difundido. El 30 de enero de 1780 los Escalada presentaron una queja al rey Carlos III por intermedio del Consejo de Indias por el "agravio que experimentaron en su reputación y crédito, de resultas de un papel anónimo".

Reivindicación (1780-1784) miniatura|200px|Cabildo de Buenos Aires (1864). El 13 de octubre de 1780, pese a estar aún interdicto, el Cabildo lo hizo llamar a su Sala de acuerdos y se le manifestó a manera de desagravio "la gratitud con que había mirado su generosidad en el suplemento gracioso, y sin interés, que havía hecho a la Thesorería de Propios de los pesos y caudales que se necesitaron para los gastos del resivimiento del Exmo. Sr. Primer Virrey dn. Pedro de Cevallos, y que esperaba de su amor a la Patria la continuazión de su generosidad para adelante".

El 27 de junio del siguiente año, el Cabildo reconoció en una acordada "los méritos que ambos Escalada y su difunto padre contrajeron en obsequio y veneficio de esta República". Enunciaba los méritos de Francisco Antonio, indicando que fue elegido en 1777, "Regidor y Defensor de Pobres, Tesorero de Propios y Alférez Real, para el paseo del Real Estandarte, la víspera y día del Glorioso Patrón el Sr. San Martín, cuyas respectivas obligaciones , no se puede negar, las desempeñó con el particular amor, eficacia y generosidad que es público ... como igualmente lo verificó en varias comisiones particulares ... como en las fiestas anuales del Santísimo Corpus Christi y San Bonifacio ... y fue diputado, con don Pedro Díaz de Vivar, para el aseo del Palacio que, a expensas de este Cavildo, se preparó al Exmo. Sr. primer Virrey don Pedro de Zevallos; y con don Pedro Alvarado (organizó) el expléndido convite de tres días que en su resivimiento se le dio, proporcionando ... con zelo infatigable, como con la generosidad con que suplicó para estos gastos, de su propio peculio, la cantidad de más de seis mil pesos.".

Tras dejar constancia "de haver sido el finado don Manuel de Escalada, por su buen nombre y fama en esta ciudad, uno de sus moradores de mayor lustre", y de hacer extensiva esa opinión a sus hijos "como notoriamente lo tienen acreditado, así por lo que queda referido, como porque en la actualidad se hallan sirviendo en grado de ofiziales, en el Regimiento de Infantería de Milicias de esta ciudad. Todo lo qual no podía menos que exponer este Ilustre Cavildo, en obsequio de la verdad; mandando, como manda, que por el presente Escribano se les ponga, a continuación de su pedimento, testimonio de este Acuerdo".Firman los Alcaldes Juan de Salinas y Juan Antonio de Lezica, y los Regidores Manuel Martínez de Ochagavía, Miguel Sáenz, Domingo Belgrano Pérez, Cristóbal de Aguirre y Francisco Ignacio de Ugarte, ante el Escribano Pedro Nuñez.

El 1 de enero de 1783, finalizada la veda real, Francisco Antonio de Escalada fue elegido alcalde de 2º voto y Juez de Menores. Pasó a desempeñar las funciones de alcalde de 1º voto en 1784, año en que Vértiz fue reemplazado por Cristóbal Nicolás del Campo, Marqués de Loreto. Fue Escalada junto al Regidor Juan Gutiérrez Gálvez el responsable de ir a recibirlo a Montevideo el 23 de febrero de ese año.

Consulado (1790-1799) El 21 de agosto de 1790 fue uno de los más de cien firmantes de la reiterada petición para el establecimiento de un "Consulado y Tribunal de Comercio".La primera petición fue el 7 de julio de 1785. Cincuenta y tres comerciantes otorgaron un poder a Manuel Rodríguez de la Vega, Bernardo Sancho de Larrea y Martín de Sarratea para que efectuaran la gestión ante el Rey.