La Fontana de Oro fue una fonda y luego café que existió desde finales del siglo en Madrid. Se encontraba situada en la esquina de la carrera de San Jerónimo con la Victoria. Fue inmortalizada literariamente por Benito Pérez Galdós en su novela de igual título (La Fontana de Oro). El café fue lugar de reunión de la España liberal y sede de una sociedad patriótica durante el Trienio Liberal (1820-1823).

De posada de caballeros a fonda de embajadores

Al parecer, mediado el siglo sólo había tres grandes fondas en Madrid,Si no se incluyen una lista de establecimientos 'bastante dudosos' como: la vieja Fonda del Príncipe, la Fonda de la Reyna, la Fonda del Ángel, la Fonda de la Aurora (en la calle de Carretas), la Fonda del Carmen (en la calle del Carmen o la Fonda de San Fernando. La Cruz de Malta, la Fonda de San Sebastián y esta Fontana de Oro, que poco antes figuraba como Posada de Caballeros, regida por un veronés, de nombre Giuseppe Barbazan.Besas, Peter (2009),«Historia y anécdotas de las fondas madrileñas»; La Librería (págs. 49 a 68 / cita de párrafo en págs. 26 y 51). ISBN 978-84-9873-032-6. Durante Trienio Liberal, la Fontana se convirtió en uno de los púlpitos progresistas, quedando noticia de la presencia en ella de grandes oradores como Antonio Alcalá Galiano. Así la describe Benito Pérez Galdós en su primera novela publicada, y titulada con el mismo nombre del histórico establecimiento.Otros locales a destacar fueron el Café Lorenzini y el de la posada de La Cruz de Malta. Con la llegada a Madrid el 24 de mayo de 1823 de los Cien Mil Hijos de San Luis en socorro de Fernando VII, la ejecución pública de Riego, líder liberal y defensor de la Constitución, la sangrienta masacre que lo acompañó y la huida de Alcalá Galiano fuera del país, la Fontana volvió a su función de fonda para viajeros.Peter Besas, abundando en la sentencia de que «la Historia se repite», anota que «los largos años de persecución y castigo político que siguieron están entre las páginas más oscuras de la historia de España y no se repitieron de nuevo hasta la era de Franco, después de la Guerra Civil». El bonapartista napolitano Guglielmo Pepe, exiliado en España durante el Trienio Liberal, creó en la fonda la sociedad secreta Los Europeos, encargada de reventar las actividades revolucionarias de los carbonarios.LA SOCIEDAD DE LOS CABALLEROS COMUNEROS

Escenario galdosiano Emprendiendo la escritura de la fue su primera novela publicada, Galdós, al inicio del capítulo II, la dibujó así:

El Hotel de Monier thumb|Placa a la altura del número 10 de la Carrera de San Jerónimo, recordando la estancia de los Dumas, padre e hijo, en el Hotel de Monier, a su paso por Madrid en 1846, de paso para Argelia. En 1843 la vieja Fontana fue adquirida, junto con las fincas adjuntas, por el súbdito francés Casimir Monier, empresario innovador que ya antes había abierto librería y un local de baños. El nuevo complejo hostelero que tomó el nombre de Hotel de Monier pero que siguió conociéndose con su nombre antiguo, aparecía en el Hand-Book for Travellers in Spain (1845) de John Murray así descrita: «La afamada Fontana de Oro, durante mucho tiempo el mejor hotel de Madrid, y entre los peores de Europa, ha sido transformada en un establecimiento para baños, alojamiento y salas de lecturas». Besas, Peter (2009), pág. 59

En 1859, en el solar de la finca que ocupó la Fontana se construyó un nuevo hotel —luego desaparecido también—, la Fonda de los Embajadores que, en una evolución de categoría ascendente, acabó llamándose Gran Hôtel de los Embajadores.

Fantasma del pasado A finales del , un «pub» de estilo irlandés abrió sus puertas con el nombre del antiguo café y fonda en el lugar aproximado en el que estuvo la Fontana. Junto al luminoso que lo anuncia, dos placas conmemorativas lo recuerdan, una del Ayuntamiento madrileño y otra, en mármol, en memoria de la novela de Galdós.

Viajeros europeos

De los datos recogidos en sus libros de viajes por España, pueden citarse aquí algunos de los más o menos ilustres viajeros que dejaron en sus páginas recuerdo o noticia de La Fontana de Oro entre la segunda mitad del y el segundo cuarto del :

En 1760, Edward Clarke, capellán británico, estimó que la Fontana de Oro era la «única fonda tolerable» de todo Madrid. Y una guía de viajes muy popular en el Londres de principios del siglo XIX, confirmaba en 1820 la calidad del café de La Fontana de Oro.

Víctor Aimé Huber que llegó en 1822, en pleno apogeo del Trienio Liberal.Huber, Víctor Aimé. (1828), Skizzen aus Spanien

Arthur de Capell-Brooke, el creador del club británico Raleigh, luego Real Sociedad Geográfica, huésped en 1826, describía el ambiente del café de la Fontana de Oro en estos términos: «Es capaz de albergar unos cien holgazanes, que en horas de ocio, que en España no están muy definidas, están muy ocupados haciendo nada, esto quiere decir, bebiendo limonada, fumando puros y jugando a la política.»Besas, Peter (2009), págs. 25-59

Alexander S. Mackenzie, exmarino, viajero e hispanista estadounidense, que estudió la vida cotidiana de Madrid durante tres de los siete meses que permaneció en España en 1827, y que recogió luego en su libro A year in Spain by a young American,Mackenzie, Alexander S. A year in Spain by a young American. (Boston, 1829, 2 vols.) y (London: John Murray, 1831, dos vols.) libro que fue prohibido en España por calumnias al rey Felón.En concreto, MacKenzie tachaba a Fernando VII de «sangriento intolerante», con el sobrenombre de Su Majestad Satánica. (Referido por Peter Besas, 2009, pág. 62)

El diplomático inglés Henry Southern, duro y probablemente justificado crítico de la hostelería madrileña de 1835, tras hacer una descorazonadora descripción de su cama en La Fontana de Oro, concluye que «ni siquiera Macbeth podría dormir con tanta inquietud como los que están expuestos a las garras de un activo, vigilante y experimentado bicho de Madrid. La ciudad en general es célebre por ellos y las fondas se enorgullecen de tener los peores».Besas, Peter. 2009, pág. 65

Asociaciones Los Amigos del Orden, beligerante sociedad patriótica entre 1820 y 1823.del Río López, Ángel (2003), Los viejos cafés de Madrid, Ed. Madrid, ISBN 978-84-95889-46-1.

Notas

Referencias

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