El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) es el principal organismo dedicado a la promoción de la ciencia y la tecnología en Argentina, dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación. Según el Ranking SCImago Institutions (SIR) de 2025, el CONICET es la institución gubernamental de investigación científica mejor posicionada de América Latina.

Instituido como organismo autárquico, los ejes de sus acciones radican en: el otorgamiento de becas para estudios doctorales y posdoctorales, las carreras del Investigador Científico y Tecnológico y del Personal de Apoyo a la Investigación, el financiamiento de proyectos y de Unidades Ejecutoras de investigación, y el establecimiento de vínculos con organismos internacionales gubernamentales y no gubernamentales.

Las áreas de interés del Conicet incluyen gran parte de las disciplinas de la ciencia, desde las ciencias de la ingeniería, las exactas, las biológicas hasta las sociales y humanas. El personal se encuentra descentralizado, trabajando principalmente en institutos del Conicet y universidades públicas.

En 1951 se había creado el Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas (CONITYC) que integraba a otros organismos estatales ya existentes y cuya conducción quedó a cargo del presidente Juan Domingo Perón. El 5 de febrero de 1958, durante la dictadura del general Pedro Eugenio Aramburu se funda el Conicet con una estructura novedosa pues era un organismo descentralizado que se colocó bajo la dirección de Bernardo Houssay, el primer Premio Nobel de Medicina de América Latina.

Historia

Creación de CONITYC El 17 de mayo de 1951 durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón se creó el Conityc por decreto 9695 de 1951. La estructura integraba y perfeccionaba a otros organismos creados con anterioridad por el mismo gobierno, cuya implementación estaba ligada a las necesidades del primer plan quinquenal. El objetivo del organismo era propender a la investigación y a la formación de científicos y técnicos que colaboran con el desarrollo argentino en todas las áreas. En su primera etapa el Conityc congregó a importantes científicos, como el físico José Balseiro, Enrique Gaviola, el ingeniero nuclear Otto Gamba y el astrónomo Juan Bussolini (ver Proyecto Huemul).

Este organismo fue desmantelado tras la autodenominada Revolución Libertadora que derrocó a Perón en 1955.

Década de 1960: Fundación como CONICET

El Conicet fue fundado el 5 de febrero de 1958, bajo la dirección de Bernardo Houssay, Premio Nobel de Medicina, durante el gobierno de facto del general Pedro Eugenio Aramburu. La historia de la institución estuvo muy ligada a la investigación en las Ciencias Biológicas y de la Salud.

Durante el gobierno de Frondizi, en 1960, se introdujo las figuras del Investigador y el Profesional de Apoyo, ambos de carrera, disponiendo el financiamiento de la investigación para permitir que los científicos pudieran dedicarse de forma permanente y completa a lo que decenios más tarde se conocería como I+D. Junto con ello, se definió un programa nacional de becas para la investigación y otro de subsidios para la investigación privada.miniatura|Sede CENPAT en Puerto Madryn, provincia del Chubut, Argentina.|alt= Además, el Conicet desarrolló convenios con los gobiernos provinciales, las entidades académicas y el sector privado para dar origen a centros de investigación especializados; tras la restauración de la democracia y a partir del gobierno de Frondizi se crearían, entre otros, el Centro Experimental de la Vivienda Económica en Córdoba, el Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología de Pinturas en La Plata, el Instituto Nacional de Limnología en la provincia de Santa Fe, el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química en Santa Fe, la Planta Piloto de Ingeniería Química en Bahía Blanca y el Centro Nacional de Radiación Cósmica, que finalmente se reestructuraría como Instituto de Astronomía y Física del Espacio localizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Década de 1970: Reacción al golpe de Estado Houssay se mantuvo como presidente de Conicet hasta su fallecimiento en septiembre de 1971. En 1976 se produce un golpe militar y comienza un gobierno de facto que duraría hasta 1983. Este período se caracterizó por las persecuciones políticas, de las que las universidades fueron uno de los principales focos. El gobierno militar consideraba a las universidades nacionales como "núcleos de subversión" y una de las medidas que toma para restarle poder es fortalecer a Conicet. Es por ello que comienza una reorganización del organismo que lleva a la creación de una gran cantidad de centros e institutos. De los 13 institutos que existían en 1976 se pasó a 116 en 1983. Mientras el presupuesto de investigación y desarrolló de las universidades se redujo, el de Conicet se multiplicó por siete.

Además durante esta etapa comenzó el desarrollo de centros regionales que proporcionarían la infraestructura necesaria para la creación de laboratorios e institutos de investigación adaptados a las necesidades prácticas y las condiciones naturales de las distintas regiones. Se crearon centros regionales en varios puntos del país, entre ellos Rosario, Mendoza, La Plata, Bahía Blanca, Puerto Madryn y Ushuaia.

La administración de Conicet durante este período fue denunciada por maniobras fraudulentas en el manejo de subsidios cuando regresó la democracia.

Década de 1980: Crisis económica En 1983 regresa la democracia tras la asunción de Raúl Alfonsín, con lo cual se terminó la etapa de persecución política, permitiendo el regreso al país de científicos que debieron exiliarse durante el lustro anterior. Alfonsín nombró a Manuel Sadosky al frente de la Secretaría de Ciencia y Tecnología y a Carlos Abeledo en Conicet. Este último desarrolló una política de vinculación de los institutos con las universidades y de cierre de institutos con escasa actividad. Aunque la creciente inflación y la crisis económica complicaron el funcionamiento, el Conicet administró un crédito del BID (BID-Conicet) que permitió la incorporación de equipamiento del sistema científico.

En esta etapa se modifica el mecanismo de subsidios, que pasa de depender de los directores de instituto a realizarse mediante convocatorias públicas. Además se crea dentro de Conicet el área de Transferencia Tecnológica para mejorar la vinculación con el sector productivo.

Década de 1990: Recorte de presupuesto y fuga de cerebros Durante de la gestión del presidente Carlos Menem (1989 – 1999) se producen algunas transformaciones en el sistema científico-tecnológico nacional en un contexto de fuertes restricciones presupuestarias. En 1996 se decreta una reestructuración del Conicet, dándole estatus de ente autárquico y descentralizado bajo la jurisdicción de la Secretaría de Ciencia. Aunque se convocó a elecciones para el directorio del organismo, las autoridades nunca asumieron en su cargo debido a que fue intervenido por la Secretaría de Ciencia, primero a cargo de Domingo Liotta y luego de Juan Carlos del Bello. El cierre de los ingresos al organismo hacia mediados de la década produjo una fuga de cerebros hacia países desarrollados y un envejecimiento de la planta de científicos nacionales.

La gestión de los subsidios, con fondos del BID, pasó a la flamante Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, lo que significó un recorte en las atribuciones de Conicet, que continuó otorgando subsidios con fondos del Tesoro Nacional más limitados. Además, se crearon las Unidades de Vinculación Tecnológica (UVT), para servir de nexo entre centros de investigación y empresas.

Décadas del 2000 y 2010: Kirchner: Nuevo impulso, cambios de presidencia y becas La gestiones de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner se caracterizaron por un nuevo impulso a la ciencia y tecnología. En 2003 se lanza el plan Raíces que permitió repatriar más de un millar de científicos argentinos para el año 2014. El retorno de los científicos como política de estado. Al año siguiente se produjo un aumento de los salarios de hasta el 45% para el personal científico a través del programa de Jerarquización de la Actividad Científica y Tecnológica. En el Conicet se nombró a Eduardo Charreau (2002-2008), quien fue sucedido por Marta Rovira (2008-2012) y Roberto Salvarezza (2012-2015).

Cuando se realiza una comparación entre los años 2003-2015 se observa un aumento en la cantidad de investigadores que pasa de 3600 a 9200, de becarios doctorales y posdoctorales que pasan de 2000 a 10000 y de profesionales y técnicos que pasan de un poco más de 2000 a 4000. El número de institutos del CONICET (Unidades Ejecutoras) aumentó de 80 a 230 en 12 años. miniaturadeimagen|Entrada al edificio del Conicet dentro del Polo Científico Tecnológico en la ciudad de Buenos Aires.

La gestión de Mauricio Macri se caracterizó por recortes del gasto público que incluyeron al área de ciencia y tecnología. Entre 2015 y 2018 la caída del presupuesto para ciencia y técnica fue del 25% y según las estimaciones disponibles para 2019 la caída final sería del 38%. Los ingresos anuales de nuevos científicos al Conicet se redujeron un 60%. Durante su gestión el presidente de Conicet fue Alejandro Ceccatto, con dos breves interinatos de Mirtha Flawiá y Miguel Ángel Laborde.

En 2019 tras la asunción de Alberto Fernández se designa como presidenta del Conicet a la química Ana Franchi. Además, el ministro de Ciencia y Tecnología, Roberto Salvarezza, adelantó que se iniciará un camino de recomposición salarial para becarios, sumando 500 nuevas becas al plantel.

Década del 2020: Amenaza de cierre y expedición en el Cañón de Mar del Plata En agosto de 2023, el candidato presidencial Javier Milei propuso cerrar el Conicet, declaraciones que generaron críticas por varios sectores, incluyendo del Conicet, su presidenta Ana María Franchi, y Daniel Filmus, el exministro del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Se inició una campaña de desinformación, en la que los científicos fueron acusados públicamente de "ñoquis", acosados en redes sociales y amenazados.

Tras su llegada al poder, Milei nombró como presidente a Daniel Salamone, un tuitero mileísta sin experiencia científica. Salamone rechazó el cambio climático y abogó por una «ciencia basada en evidencias y no ideologías», diciendo que el cambio climático es inexistente e ideológicohttps://www.tiempoar.com.ar/ta_article/el-titular-del-conicet-rechazo-el-cambio-climatico-y-abogo-por-una-ciencia-basada-en-evidencias-y-no-ideologias e inició un plan de desfinanciación y despidos, por el que recibió advertencias de científicos de todo el mundo. También la comunidad científica local autogestionó el Festival Elijo Crecer en 50 ciudades del país, para comunicar, concientizar y reclamar en contra del desfinanciamiento, desmantelamiento y despidos en el sistema científico y en la planta del Estado en general. Su funcionamiento se encuentra actualmente bajo recorte presupuestario, falta de ingresos a la carrera del investigador científico, el recorte de becas doctorales y la cancelación anticipada de becas posdoctorales.

Diferentes científicos alertaron la elaboración de listas negras por parte del gobierno y junto con el INTA el Conicet fue sometido a una censura prohibiéndose las investigaciones y cualquier referencia al "cambio climático", "agroecología" y "sustentabilidad" entre otras.https://www.pagina12.com.ar/752278-censura-en-el-inta-prohiben-hablar-de-cambio-climatico-agroe La persecución ideológica a becarios e investigadores derivó en la renuncia del director en representación del agro Manuel García Solá.