La guerra de Coto fue un conflicto bélico surgido entre Costa Rica y Panamá que ocurrió entre el 21 de febrero y el 5 de marzo de 1921. Una fuerza expedicionaria ocupó en nombre de Costa Rica la localidad de Pueblo Nuevo de Coto, un caserío en las márgenes del río homónimo. La incursión se justificó por el hecho de que desde tiempos coloniales no se tenía una frontera definida entre Costa Rica y Panamá, y ambas naciones consideraban la zona alrededor de Coto como parte de su territorio. El hecho encendió el nacionalismo en ambas naciones, donde se organizaron fuerzas voluntarias para resolver militarmente el conflicto.

El desarrollo de la guerra se dio en dos escenarios: el primero fue en Coto, donde las fuerzas panameñas en unos días lograron revertir y rechazar las acciones de Costa Rica en la zona, culminando en una victoria táctica de Panamá; el segundo fue en la provincia de Bocas del Toro, que se inició el 4 de marzo, donde las fuerzas costarricenses ocuparon de manera rápida los pueblos de Guabito, Changuinola y Almirante, ya que las fuerzas panameñas se habían retirado estratégicamente hacia la ciudad de Bocas del Toro. La aparición del cañonero estadounidense USS Sacramento el día 5 de marzo, evitó el confrontamiento en esa zona y obligó al retiro de las fuerzas costarricenses hasta más allá del río Sixaola.

Debido a la presión de los Estados Unidos, a través del ultimátum del Secretario de Estado Bainbridge Colby, Panamá debió aceptar bajo el Fallo White la cesión de la zona de Coto; mientras que Costa Rica debió renunciar a sus pretensiones territoriales en Bocas del Toro. Como Estados Unidos objetaba en defensa de los intereses de sus empresas bananeras tomaron medidas drásticas para cortar el conflicto, y concluir en la definición de las fronteras entre ambas naciones, que llegaría en 1941 con el Tratado Echandi-Fernández.

Antecedentes

Historia colonial thumb|250px|left|Extensión de la provincia de Nueva Cartago y Costa Rica hacia 1540. Al este de la provincia se ubica el ducado de Veragua. La frontera entre Panamá y Costa Rica no estuvo bien delimitada desde la época colonial. Tras la llegada de Cristóbal Colón a la región de Bocas del Toro en 1502, se fundó la gobernación de Veragua, pero en 1537 se dividió en dos territorios: el ducado de Veragua, un señorío dado a los descendientes de Colón; y la Veragua Real, cuyos territorios se extendían hasta la actual Nicaragua, que quedó bajo dominio directo de la Corona española. El ducado consistió de un territorio cuadrado en medio del istmo de Panamá, que separaba los territorios de Castilla de Oro y Veragua Real. Posteriormente, en 1540 Veragua Real es convertido en la Provincia de Nueva Cartago y Costa Rica, cuyos territorios se extendían desde el ducado de Veragua hasta el este de Honduras.

Se intentaron fundar poblados, pero éstos no duraron más que meses. En 1540 se fundó el poblado de Badajoz, a orillas del río Sixaola, pero fue destruido. En 1560, en la bahía de Almirante se fundó la villa de Castillo de Austria, pero fue abandonada al año siguiente por su ubicación inhóspita y malsana. En 1577, se fundó en las orillas del río Cricamola la Ciudad de Artieda del Nuevo Reino de Navarra, que quedó bajo jurisdicción de la nueva provincia de Costa Rica, pero fue abandonada al año siguiente por las mismas razones.

En 1573, Felipe II de España suscribió un contrato con el capitán Diego de Artieda y Chirinos. En este contrato estableció que el límite con Costa Rica al sur se extendía, "todo lo que corre la tierra al ducado de Veragua", sin embargo los límites del ducado nunca fueron definidos con claridad en esa época, aparte que en 1556 el duque decidió devolver el territorio a la Corona española.

En 1605 fue fundada en el margen sur del Sixaola, la efímera Santiago de Talamanca por el conquistador Diego de Sojo y Peñaranda, y tuvo cierta prosperidad llegando a ser capital de la nueva provincia de Duy y Mexicanos en 1610, que se extendía desde el Sixaola hasta la isla Escudo de Veraguas, pero en ese mismo año una rebelión indígena encabezada por los cabécar que terminó en una masacre, obligó al abandono de la ciudad y la disolución de Duy y Mexicanos.

La región de Bocas del Toro fue considerado desde la época colonial como parte de la Costa de los Mosquitos, que abarcaba desde la isla Escudo de Veraguas hasta el cabo Gracias a Dios, y finalmente fue incluida en la Capitanía General de Guatemala, dependiente del Virreinato de la Nueva España, si bien por la Real Cédula de 1803 su jurisdicción fue trasladada al Virreinato de la Nueva Granada.

Disputa entre Colombia y Costa Rica 250px|thumb|izquierda|Reclamaciones de frontera hechas por Colombia, Costa Rica y la República Federal de Centroamérica, según el uti possidetis iuris de 1810. Con la independencia del istmo de Panamá en 1821 (y su posterior adhesión a la Gran Colombia) y el surgimiento de la República Federal de Centro América en 1824, la disputa por Bocas del Toro se hizo más evidente.

En 1836, temiendo la creciente influencia inglesa en el Caribe, Centroamérica proclamó la autoridad en la isla de Bocas de Toro y nombró a Juan Galindo para el establecimiento del distrito de Morazán. No obstante, la República de la Nueva Granada envió dos buques y un destacamento para expulsar a las fuerzas centroamericanas, lográndolo el 18 de diciembre, sin ninguna acción militar. Costa Rica protestó por la acción, considerándolo como una «usurpación», pero temiendo el poderío militar neogranadino se abstuvo de tomar acciones hasta la Separación de Panamá de Colombia en 1903, y permaneció como un reclamo fronterizo. Reafirmando la soberanía neogranadina, el 26 de mayo de 1837, se denominó a Bocas del Toro como un cantón de la provincia de Veragua y en 1843 fue constituido como territorio nacional, con beneficios tributarios y atribuciones sociopolíticas especiales.

En 1840, con la breve independencia del istmo panameño por Tomás Herrera con el nombre de Estado del Istmo, volvió al tapete el asunto fronterizo. La nueva república buscaba reconocimiento internacional y se fijó en su vecino inmediato, Costa Rica. Herrera designó al agente Pedro de Obarrio para entrevistarse con el Jefe Supremo del Estado de Costa Rica, Braulio Carrillo, el 21 de septiembre de 1841. En dicha reunión, Carillo condicionó el reconocimiento de Costa Rica y las relaciones con el istmo, a cambio de la cesión de la zona de Bocas del Toro. El estado panameño no puso objeciones al tratado de amistad: fue aprobado por el congreso panameño el 9 de diciembre de 1841 y Tomás Herrera lo sancionó al día siguiente. No obstante, Costa Rica demoró en aprobar y sancionar el tratado, ya que el Estado del Istmo se reintegró a la Nueva Granada el 31 de diciembre de 1841, y no fue hasta el 28 de enero de 1842 cuando Carrillo lo sancionó, quedando nulo el tratado por ser extemporáneo.

Posteriormente se realizaron varios tratados limítrofes (Tratado Calvo-Herrán en 1856, Tratado Castro-Valenzuela en 1865 y Tratado Montúfar-Correoso en 1873), pero no fueron ratificados por ambos gobiernos. No obstante, la disputa fronteriza cambiaba de escenario hacia la zona sur, sobre el Golfo Dulce y la Península de Burica, donde décadas después ocurrirá el conflicto.

La zona este del Golfo Dulce fue una zona donde las comunidades indígenas pudieron resguardarse durante la época colonial, ya que fue poco explorado, pero éstos desaparecieron. No fue hasta la década de 1830 que un grupo de personas provenientes de Chiriquí (en ese entonces parte de la Gran Colombia) que comenzaron a poblarlo. Hacia 1844 el gobierno de Costa Rica fue informado de la existencia de un poblado en el sitio de unas pocas familias de origen «extranjero», pero que reconocían la autoridad costarricense. En 1849, Costa Rica cedió terrenos para una colonización agrícola francesa pero que en 1852 terminó en fracaso. La presencia de chiricanos en el territorio siguió siendo tan relevante, que en 1861 el gobernador de la provincia de Puntarenas, Carlos Moya, visitó el Golfo Dulce y corroboró que la mayor parte de los 200 habitantes eran chiricanos. No obstante, la nula presencia de autoridades costarricenses, hizo que Colombia afirmara su presencia en el Golfo Dulce.

Colombia, a través de la asamblea del Estado Soberano de Panamá, dispuso el arriendo de los cocales o cocoteros entre Punta Burica y el río Esquinas, abarcando los pueblos de Coto, Pavón, Banco y Golfito. En 1870 y 1875 Costa Rica reclamó que esa zona estaba en su soberanía y constantemente se quejó que autoridades colombianas estaban recaudando contribuciones en los caseríos; pero Colombia argumentó que esa zona pertenecía al distrito de Alanje.

thumb|600px|center|Mapa histórico-geográfico de Costa Rica y el ducado de Veragua (1892). Durante el Costa Rica fijó su frontera con Colombia a partir del río Chiriquí Viejo, la cordillera Central y el río Calovébora hasta la isla Escudo de Veraguas (línea amarilla). Con ello, buscaba reclamar la zona de Bocas del Toro. Mientras que Colombia fijó su frontera con Costa Rica a partir del río Golfito y se extendía hasta el valle del río Sixaola. Colombia reclamaba la zona oriental del golfo Dulce y Talamanca.

La situación escaló en agosto de 1878 cuando Tomás Guardia, presidente de Costa Rica, visitó el Golfo Dulce en el buque de guerra Irazú y ordenó la regularización de la población inmigrante de Colombia, y trasladándolos a otro punto. Cuando Costa Rica ocupó los cocales de Burica, instalando un jefe político, provocó la protesta del presidente del Estado Soberano de Panamá, Gerardo Ortega, y se debió enviar una fuerza armada para proteger los cocales. Al no haber retroceso en las intenciones de Costa Rica, el presidente de Colombia, Rafael Núñez, viajó a Panamá junto con los secretarios de Guerra y Relaciones Exteriores. También en la escaramuza tuvo la presencia del buque estadounidense USS Adams, que llegó al Golfo Dulce el 29 de febrero de 1880 con la intención de establecer una estación carbonera con el beneplácito del jefe político de Burica. Colombia, alarmada por la situación, expresó a través del Senado una resolución emitida el 14 de abril de 1880 pidiendo el respeto de Costa Rica por la línea de status quo entre ambas naciones y pidió que de manera amistosa se resolviera la disputa. A finales de año, Costa Rica recibió al Ministro Plenipotenciario de Colombia y se firmó la primera convención de arbitraje entre ambos países, aunque para Costa Rica lo asumió como una cesión por temor a una amenaza de guerra por parte de Colombia. El 25 de diciembre de 1880, los representantes de Costa Rica y de Colombia, decidieron someter el arbitraje de esta demarcación limítrofe al Rey Alfonso XII de España.

A pesar de que las autoridades costarricenses actuaban con itermitencia sobre el conflicto fronterizo, se mantuvo la alta tasa de chiricanos residentes. En 1884, la población del Golfo Dulce siguió en aumento, donde fueron registrados 377 habitantes, de los cuales sólo 35 eran costarricenses. En 1900, el padre Vicente Krautwig atestiguó la falta de autoridades en Golfo Dulce y la alta población de colombianos en ella, considerándolo como una "población de frontera y de tránsito".

En 1896, se firmó en Bogotá una nueva convención, la cual sería arbitrada por el entonces presidente de Francia, Émile Loubet. El 11 de septiembre de 1900 se emitió el Fallo Loubet, pero no fue aceptado por Costa Rica, ya que perjudicaba a este país y otorgaba a Colombia más territorio disputado, en especial la cuenca del río Sixaola.

Disputa entre Costa Rica y Panamá 250px|thumb|derecha|Frontera según el Fallo Loubet (1900). 250px|thumb|derecha|Frontera según el Fallo White (1914).