miniatura|Ubicación de la sierra minera en la Región de Murcia
La sierra minera de Cartagena-La Unión es una formación montañosa que se extiende en dirección este-oeste a lo largo de 26km de costa desde la ciudad de Cartagena hasta el cabo de Palos, pasando por el término municipal de La Unión, en la Región de Murcia en España. Su máxima elevación se encuentra en el cerro del Sancti Spíritus en las cercanías de Portmán, a 431m de altitud.
Esta sierra fue intensamente explotada por sus minas de plata y plomo y otros minerales metálicos en la antigüedad. El control sobre estos recursos mineros fue una de las principales causas del establecimiento de los cartagineses en el sur de España y de la posterior ocupación romana. La prosperidad generada por la minería hizo de la ciudad de Carthago Nova, actual Cartagena, una de las más florecientes de la Hispania romana, hasta que a finales del el agotamiento de los mejores yacimientos, unido a la escasa tecnología romana, determinaron su abandono.
Las minas no se volvieron a poner en explotación hasta que, en el , las nuevas tecnologías industriales permitieron hacer de nuevo rentable la producción de mineral en la sierra de Cartagena, y se produjo un nuevo auge de la minería e industrias relacionadas. Después de la guerra civil española se pasó a una explotación extensiva a cielo abierto que generó graves problemas medioambientales hasta el cese definitivo de las actividades mineras en 1990.
Como consecuencia de este dilatado proceso histórico de explotación industrial, el paisaje de la sierra de Cartagena-La Unión está marcado y transformado por siglos de intensa actividad humana y atesora valiosos testimonios culturales, arqueológicos e industriales de su pasado minero. Por todas estas razones, ha sido declarada bien de interés cultural con la categoría de sitio histórico.
Origen geológico
Orogénesis de la sierra minera
thumb|Esquistos paleozoicos en cabo de Palos.thumb|upright|Asteriscus maritimus sobre micaesquistos paleozoicos en El Gorguel. La sierra minera forma parte de las últimas estribaciones orientales de las cordilleras Béticas, surgidas en el Cenozoico durante la denominada orogenia alpina, por colisión de la microplaca mesomediterránea con la placa ibérica. Geológicamente la sierra minera está compuesta por dos unidades tectónicas superpuestas:
Una muy antigua perteneciente al complejo nevado-filábride, originada durante el Paleozoico y compuesta por materiales metamórficos, micaesquistos principalmente. Aflora en forma de rocas de aspecto pizarroso muy oscuro en la zona más oriental de la sierra, en el entorno de Calblanque, Cala Reona y Cabo de Palos.
Otra sección más moderna, formada durante el Triásico y correspondiente al complejo alpujárride que se superpone en forma de manto a la anterior. Está compuesta por rocas metamórficas y sedimentarias, sobre todo calizas. Surge en el centro de la sierra, en el Monte de las Cenizas, y se extiende hacia el oeste por la zona de Portmán, La Unión, la sierra de la Fausilla y llega hasta el puerto de Cartagena.
Origen volcánico de los yacimientos minerales
Durante el Mioceno superior, el Campo de Cartagena sufrió uno de los episodios más recientes de vulcanismo de la península ibérica. Hace unos siete millones de años, comenzaron a producirse numerosas erupciones volcánicas en toda la zona, de las que son restos: las islas del mar Menor, la isla Grosa, El Carmolí o el Cabezo Beaza. Las últimas erupciones se produjeron hace sólo un millón de años, en el Cabezo Negro de Tallante.
Asociados a esta actividad volcánica, se generaron potentes procesos hidrotermales, en los que el agua procedente del interior de la tierra, con presencia de minerales disueltos, sometida a fuertes presiones y altas temperaturas, precipitó estos minerales en las fallas y cavidades de la sierra, y dio lugar a ricos filones de minerales metálicos.
Yacimientos minerales y mineralogía
La mineralogía de la sierra de Cartagena-La Unión es bastante compleja, y el aprovechamiento de los yacimientos ha tenido distintos enfoques dependiendo de la época. En época romana y prerromana, el mineral principal fue la plata, contenido en la galena argentífera y en el gossan. Junto con ella se extrajeron enormes cantidades de plomo, pero también se abandonaron escorias ricas en este último metal. Entre el final de la explotación romana y el las labores mineras fueron esporádicas, fundamentalmente para obtener galena para alfarería (alcohol de alfareros) o incluso amatistas, de calidad razonable en el contexto de los yacimientos europeos, antes de la explotación de los sudamericanos. En el se retomó la explotación de plomo de las antiguas escorias, posteriormente de los minerales secundarios (anglesita y cerusita) despreciados por los romanos, y finalmente de la galena, obteniendo también plata. El zinc se obtuvo desde mediados del de minerales oxidados, las llamadas calaminas (smithsonita y hemimorfita) y desde inicios del también de la esfalerita. Los minerales de hierro (limonita y siderita) también se extrajeron en muchas minas, especialmente cuando contenían manganeso (mezclas de goethita y pirolusita). En algunos momentos se extrajo también el mineral de estaño (casiterita) en alguna mina concreta, así como minerales de cobre (fundamentalmente en época prehistórica) y baritina. Desde el punto de vista mineralógico, la Sierra minera de Cartagena-La Unión ha producido ejemplares notables de la mayor parte de las especies explotadas, y de otros minerales sin valor industrial, pero de interés científico, como la greenalita, vivianita o ludlamita.
Las minas de Cartagena en la antigüedad
Primeras evidencias arqueológicas de la explotación y el comercio de minerales
Las primeras evidencias arqueológicas de explotación minera en el sureste proceden de los numerosos pecios de origen fenicio que atestiguan intercambios comerciales de productos mineros con oriente desde el Prueba de este tráfico comercial es, por ejemplo, el cargamento de un barco fenicio hundido encontrado en la isla Grosa, cerca de cabo de Palos, compuesto por lingotes de plomo y estaño junto con manufacturas púnicas y unos colmillos de elefante con inscripciones fenicias. Este cargamento se conserva en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena.
Un yacimiento excepcional que también se expone en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática es el de los barcos fenicios de Mazarrón, cuyo cargamento de plomo, aunque no procede exactamente de la zona minera de Cartagena, demuestra la existencia de explotaciones mineras en la región desde el
La primera constancia arqueológica de un asentamiento dedicado a la explotación minera de la sierra data de la época ibérica, ya que en el pueblo de Los Nietos, junto al mar Menor, se descubrió en los años sesenta un poblado que en el ejercía el papel de base comercial de la zona en la que se intercambiaban productos derivados de la minería por mercancías procedentes de Grecia, Campania y el Mediterráneo oriental.
El dominio cartaginés sobre las minas de Cartagena
thumb|right|140px|Conjunto de monedas cartaginesas de plata, una de ellas con la probable efigie de Amílcar Barca, acuñadas en Cartagena. Colección del Museo de Albacete.
Según algunos historiadores, como el conocido arqueólogo Adolf Schulten, el establecimiento de los cartagineses en el sureste de la península ibérica y la fundación de la ciudad de Qart Hadasht, la actual Cartagena, en por Asdrúbal tuvo como objetivo principal el control de la riqueza generada por las minas de plata de Cartagena.
Con esta plata se habría producido muy probablemente la acuñación en la ciudad de una conocida serie de monedas cartaginesas con las efigies de la familia Barca encontradas en Mazarrón y en otros puntos del Levante en el .
Las minas de Carthago Nova en las fuentes clásicas
Las menciones a la abundancia mineral de toda Hispania son una constante en las descripciones de la Península realizadas por los historiadores clásicos en la antigüedad. La extraordinaria riqueza de las minas de plata de Carthago Nova atrajo enseguida la atención de los geógrafos griegos y romanos. Las primeras referencias escritas que se refieren concretamente a las minas de Cartagena proceden del historiador Polibio de Megalópolis, quien visitó la zona en Tras describir minuciosamente la ciudad, el escritor relaciona la existencia de una colina con un templo dedicado a Aletes, descubridor de las minas de plata.
Un siglo más tarde, el geógrafo Estrabón parafraseando a Polibio, describe con un poco más de extensión las minas de plata de Carthago Nova. thumb|Anclas romanas de plomo. ARQUA.
Tradicionalmente se ha considerado que el siguiente texto de Diodoro de Sicilia, contemporáneo de Estrabón, hacía referencia a las minas de plata de Cartagena, aunque sin mencionarlas expresamente.
La explotación de las minas de Carthago Nova durante la dominación romana
thumb|Lingotes de plomo romanos encontrados en el puerto de Cartagena. ARQUA. En el año , en el marco de la segunda guerra púnica, Escipión el Africano, movido por el interés de tomar el control de la producción de plata de Cartagena, conquistó la ciudad de Qart Hadasht para la República romana, rebautizándola con el nombre de Carthago Nova y otorgándole el estatuto de municipium.BLÁZQUEZ, José María. «Explotaciones mineras en Hispania durante la República y el Alto Imperio Romano.» Anuario de Historia Económica y Social en España 2, (1969).
En un primer momento, el laboreo de las minas estuvo bajo control directo del Estado. Roma explotó las minas de Cartagena tanto en galerías subterráneas como "a cielo abierto". De esta época procede la famosa mina del Cabezo Rajao en donde se vació un filón superficial de galena argentífera que dejó una gran raja en la montaña, origen de su etimología actual.
Como ya se ha mencionado en el texto de Estrabón, hasta cuarenta mil esclavos trabajaban en la extracción de mineral en unas penosas condiciones humanas.
miniaturadeimagen|Mina Cabezo Rajao A pesar de que la intensa y extensa actividad minera de los siglos y borró muchos de los yacimientos arqueológicos de la minería antigua, por toda la sierra minera y alrededores del Campo de Cartagena se encuentran todavía numerosísimos vestigios de la explotación minera en la antigüedad. Esos restos arqueológicos se pueden clasificar en cuatro tipos:
Labores y establecimientos mineros. Se incluyen pozos y galerías, así como explotaciones a cielo abierto, terreras y escoriales de material. La mayor parte de los yacimientos se concentran en la zona del mencionado Cabezo Rajao y en el cerro del Sancti Spíritus.
Instalaciones para el tratamiento del mineral, tales como lavaderos de mineral, molinos para la trituración de la roca y depósitos de estériles.
Fundiciones con sus escoriales en donde se procesaba el mineral para obtener lingotes.
Dependencias de habitación de los trabajadores de las minas y de administración y almacenaje del producto minero.
Con la reactivación de la actividad minera a mitad del comenzaron a aparecer las primeras evidencias arqueológicas de la explotación antigua de la sierra minera. Las excavaciones sistemáticas y los estudios arqueológicos, tanto de las minas de Cartagena como de las de Mazarrón, no se realizaron de forma exhaustiva hasta los años cuarenta del . El fruto de estas excavaciones puede verse actualmente expuesto en el Museo Arqueológico Municipal de Cartagena, así como en el Museo Arqueológico de La Unión, una singular colección de útiles romanos de la minería, entre los que se encuentran piezas como:
Herramientas de hierro como martillos, picos, cuñas y campanas.
Escaleras y poleas de madera.
Espuertas, cantimploras y prendas de vestir —alpargatas, gorros, rodilleras, etc.— realizadas en esparto y fibra de palmito.
thumb|Semis de bronce acuñado en Carthago Nova.