thumb|Representación del rico y Lázaro, en el cuadro de Jacopo da Ponte.

La parábola del rico epulón y el pobre Lázaro o del hombre rico y del mendigo Lázaro es una parábola propia y exclusiva del Evangelio de Lucas (16, 19-31) que la pone en labios de Jesús de Nazaret. Relata la historia de dos hombres y el destino de cada uno de ellos: el pobre Lázaro, lleno de llagas y sin socorro, es llevado luego de su muerte al seno de Abraham, en tanto que el rico, que viste de púrpura y lino fino y banquetea cada día, sufre tormentos en el Hades luego de ser sepultado. La cuestión de los pobres y los ricos es uno de los grandes temas que caracteriza al Evangelio de Lucas, y sus significados y alcances se trataron largamente en la historia del cristianismo.

La razón de denominar epulón al rico no es muy evidente, pero es tradicional, aunque no se le nombra así en el texto evangélico.Catholic.net ( ). Argumentaciones () Epulón es el nombre de uno de los rangos dentro de los cuatro colegios sacerdotales romanos; pero como adjetivo el DRAE lo define como hombre que come y se regala mucho. Épulos eran los convites sagrados a cuyo cargo estaban los epulones romanos. Posiblemente, la adición del nombre epulón se debe a Pedro Crisólogo, arzobispo de Rávena del .Petrus Chrysologus, Consule sermones de divite epulone, et de filio prodigo, 183 et seqq.

Es la única de las parábolas que contiene un nombre propio: el del pobre Lázaro. Aunque en el texto bíblico no se explícita directamente, se asoció al «pobre Lázaro» con un enfermo de lepra en razón de la presencia de llagas en su cuerpo, de donde derivó la palabra «lazareto» como aquel hospital o casa donde eran recluidos los enfermos de enfermedades infecciosas en general y de lepra en particular. Así, por derivación de la parábola del Evangelio de Lucas, Lázaro es considerado patrón de los mendigos, de los leprosos, y de todos aquellos que padecen úlceras o enfermedades de la piel. En la iconografía, se lo representa acompañado por perros que le lamen las llagas.

Texto El relato del episodio del rico epulón y el pobre Lázaro aparece así en el texto evangélico: thumb|El pobre Lázaro a la puerta del rico (entre 1886 y 1894), obra de James Tissot que se conserva en el Museo Brooklyn.

Género literario Si bien el género literario ha sido puesto en duda por algunos biblistas, como C. H. Dodd y R. Bultmann, la mayoría de los estudiosos del Nuevo Testamento consideran este pasaje como una parábola, tal el caso de Joseph A. Fitzmyer, Joseph Joachim Jeremias, A.M. Hunter, y Alan Richardson.

Interpretaciones de la parábola

El tema de los pobres y los ricos thumb|Parábola de Lázaro (1886), por el pintor ruso Fyodor Andreyevich Bronnikov. thumb|Lázaro esperando en la puerta del rico, fresco románico de la iglesia de San Clemente de Tahull, ahora en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona. El tema de la parábola fue objeto de numerosas interpretaciones artísticas. La parábola muestra el comportamiento antitético del rico y del pobre Lázaro, al que hizo referencia uno de los escritores más destacados del Siglo de Oro español en los siguientes términos:

El Evangelio de Lucas destina palabras muy duras para los ricos, muchas de las cuales no se encuentran en los otros evangelios. Aparecen en labios de María, madre de Jesús en el Magnificat:

Reaparecen en boca de Jesús, en el sermón de las bienaventuranzas, que en este evangelio se encuentran acompañadas por cuatro maldiciones. Una de esas maldiciones es contra los ricos:

Jesús se presenta llamando «injusto» al dinero. En el Evangelio de Lucas la parábola se sitúa poco después de una clara recomendación puesta en labios de Jesús:

Jesús dice claramente que "no se puede servir a Dios y a las riquezas" (Lucas 16,13). Mientras, "los fariseos que amaban al dinero, se burlaban de él" (Lucas 16, 14).

En el Evangelio de Lucas se pronuncian sentencias duras para con los ricos:

En cambio, los pobres son mirados con predilección: baste notar los matices existentes en la bienaventuranza del Evangelio de Lucas («Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios»; Lucas 6, 20) y en la correspondiente del Evangelio de Mateo («Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos»; Mateo 5, 3).

Por lo anterior no es de extrañar que en la parábola del rico y de Lázaro el pobre, en ningún momento se insinúe siquiera que Lázaro fuera bueno o piadoso. Simplemente se dice que Lázaro va al cielo porque durante su vida recibió males (Lucas 16, 25).

thumb|Codex aureus Epternacensis, ca. 1035-1040. En el folio 78 (recto) de este manuscrito ilustrado, se observa esta imagen de la parábola del hombre rico y Lázaro, en la tercera imagen, se observa que el alma de Lázaro es llevada por ángeles y reaparece en el regazo de Abraham en el paraíso, mientras que en esta última, el alma del hombre rico se muestra siendo arrastrada por demonios y reapareciendo como un condenado en el infierno. Se conserva en el Museo Nacional Germano en Núremberg.

Los ricos de Israel El rico podría representar tanto a la nobleza sacerdotal como a otros potentados de Israel (grandes negociantes, terratenientes) que vestían de púrpura y lino fino. Johann Nepomuk Sepp y el abate Claude-Joseph Drioux propusieron que el hombre rico representaba en concreto al sumo sacerdote Caifás. Los cinco hermanos serían sus cinco cuñados, quienes también ejercieron el cargo de Sumo sacerdote: Eleazar (6-17), Jonatán (36-37), Teófilo (37-41), Matías (43) y Ananus (63). El padre, que pide se envíe al pobre Lázaro para advertirles, se identificaba como el sumo sacerdote AnásLa Bible populaire : histoire illustrée de l'Ancien et du Nouveau Testament. Paris: Hachette, 1864-1865, vol. 2.|url= http://books.google.com/books?id=tAk7AAAAcAAJ&pg=PA329#v=onepage&q=&f=false |cita=Le mauvais riche serait Caiphe qui était arrivé au souverain pontificat à force d'argent. Ses cinq freres seraient les cinq fils du viel Anne son beau-père Eléazar, Jonathan, Théophile, Matthias et Ananias. Après sa résurrection le témoignage de Lazare ne les trouva pas moins obstinés dans leur erreur qu'auparavant et c'est cet endurcissement que Jésus prédit quand il dit que du moment qu'ils n'écoutent ni Moïse ni les prophètes ils n'écouteront pas d'avantage quelqu'un qui viendrait de l'autre monde et qui aurait été resuscité d'entre les morts.

La alegoría de Israel y los pueblos paganos Pero en la parábola del rico y del pobre Lázaro aparecen además una serie de detalles que permiten entrever que el evangelista podría apuntar también a otra enseñanza de tipo alegórico, según detalla el biblista Luis H. Rivas.

El rico se dirige a Abraham llamándolo «padre» (Lucas 16, 24.27.30). Abraham le responde al rico llamándolo «hijo» (Lucas 16, 25). El rico tiene hermanos, de los cuales se dice que «tienen a Moisés y a los Profetas» (Lucas 16, 29). Por último se dice que estos hermanos «no se persuadirán aunque alguno se levante de entre los muertos» o, en otras palabras, «no se convencerán aunque resucite un muerto» (Lucas 16, 31).

Tomados en conjunto, estos detalles hacen pensar que la parábola tiene elementos alegóricos:

El rico podría personificar particularmente a la nobleza sacerdotal, rica no solo materialmente sino además por los bienes espirituales recibidos de Dios. Sus miembros tienen por padre a Abraham. Además tienen a Moisés (quien representa a la Torá) y a los Profetas (es decir, a los Libros proféticos o Nevi'im), y no aceptaron el mensaje de la resurrección de Jesús. Son ricos, no solo por su riqueza material, sino porque además recibieron una cantidad de bienes espirituales de parte de Dios: la elección, la alianza, los mandamientos, el culto, la predilección de Dios, etc. Los pobres serían los paganos, que no recibieron nada de eso.

Iconografía y convergencias thumb|Lázaro (1950), obra en bronce del escultor norteamericano Charles Umlauf En la iconografía, la representación de perros lamiéndole las llagas del pobre Lázaro le hacen similar a san Roque, santo patrón de los afectados por peste, aunque no existe relación entre ambos. El pobre Lázaro comparte nombre y cierta convergencia de temas teológicos (en su parábola se plantea el tema de la resurrección) con Lázaro de Betania, otro personaje evangélico, hermano de Marta y María, amigo de Jesús de Nazaret a quien este resucita (). Debido a que el personaje de la parábola lleva el mismo nombre que Lázaro de Betania, se confundió a ambos, lo que tornó a Lázaro de Betania en protector de hospitales, leprosos, enfermeros y sepultureros.

Vinculado con Lázaro de Betania aparece también en los evangelios Simón el Leproso, otro personaje al que no se ha de confundir con el pobre Lázaro, a quien también se llama Lázaro el leproso.

Notas Véase también

Lázaro de Betania, personaje del Nuevo Testamento con el mismo nombre que fue revivido por Jesús.

Referencias

Enlaces externos

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