Cripto. Cómo los informáticos libertarios vencieron al gobierno y salvaguardaron la intimidad en la era digital (en inglés Crypto: How the Code Rebels Beat the Government Saving Privacy in the Digital Age) es un libro escrito por Steven Levy sobre criptografía.
El libro fue publicado en el 2001, y la traducción al español ha sido realizada por Dimitri Fernández Bobrovski para Alianza Editorial (publicada dentro de su colección La sociedad red en 2002 con ISBN 978-84-206-9108-4).Llibre: "Cripto. Cómo los informáticos libertarios vencieron al gobierno y salvaguardaron la intimidad en la era digital" Reseña en catalán en caballe.cat
Resumen
El libro trata la lucha, que se estableció desde los años 70 a los años 90, por mantener el derecho a la intimidad en la red frente al gobierno y a otros estamentos interesados en violarla. El libro mezcla el thriller, divulgación científica e intriga política.Revista iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación Núm. 6 (mayo - agosto de 2003)
Partes
El libro tiene un prólogo, nueve capítulos y un epílogo:
Prólogo En el prólogo se adelanta que el libro va a tratar de la lucha que se estableció, desde los años 70 a los años 90, entre: Los que querían que la criptología fuera un campo secreto usado por gobiernos para mantener segura su información y por otro lado violar la seguridad de la información a la que quisiera tener acceso. Los que querían poder explotar comercialmente sus conocimientos en criptología y con ello permitir, entre otras cosas, que los particulares pudieran usarla para proteger su privacidad e intimidad. El solitario Este capítulo nos introduce en la personalidad, inquietudes y en la formación de Bailey Whitfield Diffie . También explica como poco a poco se va introduciendo en el mundo de la criptografía y como finalmente empieza a trabajar con Martin Hellman.
Diffie tenía un espíritu rebelde y estaba muy interesado en la protección de la privacidad personal. Hasta los años 70 el mundo de la criptografía estaba controlado por el gobierno de los Estados Unidos y más concretamente por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). La NSA en los años 60 aplicaba una política de secretismo de tal forma que no había prácticamente información pública disponible sobre el tema (criptosecretismo). Por tanto los particulares no tenían acceso a herramientas efectivas para proteger sus datos. Este estado de las cosas provocó en Diffie un estado de indignación que le llevó a investigar sobre criptografía con el objetivo de permitir que los particulares tuvieran acceso a herramientas para proteger su privacidad. Poco a poco se va dedicando a estudiar la poca información pública disponible y finalmente se toma dos años dedicados en exclusiva a estudiar sobre el tema y a viajar por todo Estados Unidos para entrevistarse con personas que le pudieran dar cualquier tipo información útil. Entre ellos estuvieron David Kahn, Alan Konheim, Richard Schroeppel, Alan Tritter, Jim Reeds y Bill Mann. Muchos se niegan a hablar pero otros le dan información muy útil para conseguir su objetivo (por ejemplo le suministran trabajos inéditos y trabajos desclasificados pero de difícil acceso como los de Willian Friedmann o le dan contactos con otras personas que le pueden dar más información). Además, al conversar con distintas personas involucradas en el tema, va recogiendo impresiones, pistas e ideas que le serán de utilidad. Por ejemplo de la conversación con Bill Mann surgió el concepto de función unidireccional con trampa que tan útil le será en sus trabajos posteriores. En 1974 conoce al profesor de la Universidad de Stanford Martin Hellman, otro investigador solitario sobre el tema, con el que pronto empezará a colaborar estrechamente.
El objetivo de Diffie y de Hellman era encontrar un sistema que protegiera la privacidad de las comunicaciones de personas corrientes. En este marco el secretismo del sistema no tenía ningún sentido ya que debería ser transparente para aportar confianza. Buscaban un sustituto al sistema clásico de criptografía de clave simétrica que era inutilizable en un entorno con un volumen alto de comunicaciones entre muy diversas entidades. La razón de su inviabilidad era que en cada caso las partes necesitarían pactar previamente la clave a usar para luego usarla sin que en ningún momento los intrusos tuvieran acceso a la misma. La única solución factible era la existencia de centros de distribución de claves. Sin embargo la existencia de este tipo de entidad representaba en sí mismo un problema debido a la gran confianza que había que depositar en su comportamiento honesto y en su seguridad.
El estándar A finales de los 60 Horst Feistel, un criptógrafo trabajador de IBM, empezó a trabajar en los llamados posteriormente cifradores de Feistel. Horst Feistel no era un recién llegado al mundo de la criptografía. Anteriormente había trabajado para otras organizaciones en la identificación amigo-enemigo y en otros proyectos criptográficos. Sin embargo, debido a las presiones de la NSA para que sus proyectos no avanzaran, finalmente fichó por IBM. A principios de los 70 Horst estaba desarrollando para IBM un sistema que garantizara la privacidad de personas y organismos no militares. A este sistema primero se le llamó Demon y luego se le cambió el nombre por el de Lucifer.
Lucifer era un sistema de cifrado simétrico con claves de 128 bits que ejecutaba 16 rondas de un complicado sistema de sustituciones. Las sustituciones cruciales se hacían mediante las cajas S-Box que implementaban ecuaciones no lineales y que determinaban la forma en la que se operaba con las letras. Había sospechas de que esas cajas habían sido proporcionadas directa o indirectamente por la NSA.
La seguridad del sistema dependía de la clave, sin conocerla, un enemigo que conociera el algoritmo no podría descifrar el mensaje en tiempo razonable. Para aplicaciones no militares había que asumir este conocimiento ya que el sistema sería ampliamente producido y comercializado y, por tanto, finalmente sería conocido.
Finalmente el sistema Lucifer es patentado y se decide que se use como base para el sistema que se use en la red de cajeros automáticos. A este algoritmo final que se quiere obtener se le llamará DSD-1, aunque algunos le siguen llamando Lucifer, y como requisito tiene que ser implementable en un chip.
Al diseñar DSD-1 se ve que el punto fuerte de la seguridad de Lucifer son las S-Box. Por este motivo se pasa de 2 a 8 S-Box's.
Debido a la importancia donde se quiere utilizar el nuevo algoritmo (cajeros automáticos) dentro de IBM poco a poco se van posicionando una serie de críticos que, por un lado, dudan de la fortaleza del algoritmo que se va creando y, por otro lado, se asustan de las posibles consecuencias que puede tener una violación pública de la seguridad. No solo en pérdidas económicas directas sin sobre todo en pérdida de confianza, demandas judiciales, indemnizaciones y muy mala reputación. Por esta razón el nuevo algoritmo se diseña de forma concienzuda y se ve sometido a importantes pruebas de seguridad. Estas pruebas de seguridad se hacen con el personal disponible en el mundo comercial. Sin embargo no es posible hacerlas con los criptólogos profesionales de los servicios de inteligencia (NSA).
En el proceso de obtención de DSD-1 poco a poco se va dejando de lado a Horst Feistel. Este en 1973, en lo que podría interpretarse como una rebelión, publica una descripción detallada del criptosistema Lucifer. Esto provoca un disgusto a la NSA.
Desde principios de 1974 la NSA presiona a IBM para que: La NSA controle la implementación del sistema No haya implementación en software, solo hardware (chips) No se venda a ciertos países La NSA controle el proceso y pueda 'sugerir' cambios Haya una lista de posibles países a los que se puede vender el chip con licencia de exportación. Estas licencias dependerán de que el cliente sea autorizado por la NSA y haya firmado un documento en el que se comprometa a no revender a nadie el chip.
A cambio la NSA se comprometía analizar y calificar el algoritmo. Si detectara algún punto débil lo diría y sería corregido. Finalmente IBM tendría un certificado de confianza dado por la NSA sobre la fiabilidad del algoritmo.
IBM aceptó el trato y empieza a trabajar codo con codo con la NSA. En este marco el gobierno emitió una orden secreta haciendo secreta la patente de Horst Feistel sobre Lucifer. Además prohíbe publicar artículos ni discutir en público sobre el algoritmo salvo una autorización por escrito de la Oficina de Patentes.
En el proceso de colaboración entre IBM y la NSA, la NSA se da cuenta de que IBM ha descubierto el criptoanálisis diferencial y que habían descubierto forma de hacerlo inoperativo rediseñando las S-Box. Esto hace que la NSA obligue a extremar la seguridad para que no se escape ningún tipo de información. Por esta razón Don Coppersmith no podrá escribir artículo sobre el criptoanálisis diferencial hasta 1994 cuando investigadores independientes redescubrieron la técnica.
Por otro lado en mayo de 1973 la Oficina Nacional de Normalización (de siglas NBS actual NIST), publica una lista de criterios para un algoritmo criptográfico estándar para la industria. El plazo se cierra y nadie cumple los requisitos. Sin embargo, desde IBM se cree que es una buena oportunidad proponer el algoritmo que están desarrollando (DSD-1) aunque manteniendo en secreto los trucos de optimización. En julio de 1974, fuera de plazo, presenta al DSD-1 como candidatos a estándar. Esto provoca que en agosto de 1974 la Oficina Nacional de Estándares vuelva a publicar la solicitud de propuesta para que IBM se pueda presentar.
Finalmente el algoritmo DSD-1 es dado por seguro por la NSA y posteriormente, en 1977, será aprobado como estándar federal y se le denomina como DES siglas de Data Encryption Standard.
Las principales consecuencias, a nivel de diseño del algoritmo, de las imposiciones de la NSA fueron: Se mantienen en secreto los principios de diseño de las S-Box para que otros nos puedan blindar sus propios cifrados. Esto provocó sospechas de la existencia de puertas traseras. Se obliga a que la longitud de la clave sea 56 bits cuando el Lucifer original tenía 128. Esto provocaba que el sistema más fácil de integrar en un chip. Pero sobre todo este tamaño de clave hacía el sistema inseguro ya que permitía ataques por fuerza bruta de potentes organizaciones (Ej. NSA). Además, la potencia necesaria para el ataque sería cada vez más pequeña debido a que la potencia de los equipos disponibles evolucionaba según la Ley de Moore.
Esto provocó quejas a la Oficina Nacional de Estándares. Estas quejas no fueron atendidas objetando que el sistema era suficientemente seguro. Esto hace sospechar que lo único que pretende el gobierno es que se utilice un sistema de cifrado vulnerable a ataques realizados por la NSA. Entonces los medios hicieron pública la controversia e incluso se hizo una investigación con declaraciones secretas en el Comité Selecto del Senado sobre Inteligencia.
En 1990 se redescubre el criptoanálisis diferencial y en 1994 se descubre el criptoanálisis lineal. Ninguna de estas formas de ataque suponen una amenaza real al DES. Por los descubrimientos públicos hechos hasta ahora parece ser que el único problema del DES era la longitud de la clave.
El DES no solo se usó en bancos y organizaciones similares. También empezó a ser usado en toda clase de comunicaciones comerciales y privadas. Aunque la NSA controlaba las exportaciones, el algoritmo se propagó libremente por todo EE. UU. Por otro lado, programadores extranjeros crearon sus propias versiones del DES. Además tecnologías informáticas cada vez más rápidas y baratas hacía factible, de hecho lo convirtieron en una norma, cambiar las claves más de una vez al día. Todo esto puso en dificultades a la NSA.
La clave pública