Balduino IV de Jerusalén (1161–1185), conocido como el Rey Leproso, gobernó el reino de Jerusalén desde 1174. Ascendió al trono con apenas trece años, pese a padecer lepra, y dedicó gran parte de su reinado a contener el poder creciente de Saladino. Su gobierno estuvo marcado por las disputas internas entre la nobleza, así como por la preocupación constante por la sucesión, lo que lo llevó a buscar consejeros capaces y a asegurar un heredero que evitara una crisis dinástica. Bajo su dirección, el reino cruzado mantuvo su vitalidad y resistió las ofensivas musulmanas.
Hijo de Amalarico I de Jerusalén e Inés de Courtenay, creció en una familia complicada: sus padres se separaron cuando él tenía dos años. A los nueve quedó bajo la tutela del arzobispo Guillermo de Tiro, quien notó los primeros signos de lepra, confirmados tras la muerte de su padre. Con el tiempo, la enfermedad deformó sus manos y su rostro, aunque no le impidió aprender a cabalgar ni participar en campañas militares hasta sus últimos años. Durante su minoría de edad, el reino fue gobernado primero por Miles de Plancy y luego por Raimundo III de Trípoli, hasta que el príncipe alcanzó la mayoría en 1176. El regreso de su madre a la corte reforzó la influencia de los Courtenay, pues Inés tuvo un papel importante en las decisiones de su hijo y en la vida política del reino.
Al asumir el gobierno, planeó invadir Egipto, pero la falta de apoyo de sus vasallos frustró la campaña. La lepra le impidió casarse y, en 1176, pensó en abdicar tras la boda de su hermana Sibila, condesa de Jaffa y Ascalón con Guillermo de Montferrato. Sin embargo, la muerte temprana de Guillermo en 1177 cambió sus planes. Ese mismo año, Saladino atacó el reino pero el rey, junto con Reinaldo de Châtillon, lo derrotó en Montgisard, y ganó buen prestigio. En 1180, para evitar un golpe de Estado de Raimundo III y Bohemundo III de Antioquía, dispuso el matrimonio de su hermana con Guido de Lusignan. La decisión provocó fuerte oposición entre la nobleza, y pronto Guido rompió su relación con el rey por su insubordinación. Aunque quería abdicar, las tensiones internas lo obligaron a seguir en el trono, pues solo su autoridad mantenía unida a la nobleza enfrentada.
En 1182, el monarca derrotó otra vez al sultán en la batalla de Le Forbelet, aunque al año siguiente la lepra lo dejó casi incapacitado. Tras el fracaso de Guido de Lusignan como comandante, el rey lo desheredó y nombró co-rey a su sobrino Balduino V, hijo de Sibila. Durante el asedio de Kerak por el ejército árabe, pese a su estado de salud, el rey se trasladó en litera para encabezar la expedición destinada a levantarlo. Sin embargo, la negativa de varios nobles a acudir a la corte le impidió anular el matrimonio de la condesa con Guido y quitarle el señorío de Ascalón. A comienzos de 1185, organizó que Raimundo III de Trípoli ejerciera la regencia en nombre de su sobrino. Poco después, murió de fiebre antes del 16 de mayo de ese año. Dos años más tarde, Saladino destruyó el reino en la batalla de Hattin.
Biografía Infancia thumb|left|Mientras sus compañeros lo pellizcaban, Balduino mostró los primeros signos de lepra que Guillermo de Tiro registró en la Estoire d'Eracles, manuscrito ilustrado en Francia hacia 1250. Balduino nació hacia mediados de 1161, probablemente en Ascalón, aunque no hay constancia oficial. Sus padres fueron Amalarico, entonces conde de Jaffa y Ascalón, e Inés de Courtenay, lo que lo convirtió en el primer príncipe cuyos progenitores habían nacido en los Estados cruzados. Su padrino fue su tío, el rey Balduino III, quien bromeó diciendo que su regalo de bautismo era el propio reino de Jerusalén. El reino y los demás principados cruzados, rodeados por estados musulmanes árabes, estaban gobernados por francos, católicos de lengua francesa llegados de Europa occidental que conservaron su cultura. Aunque parecía improbable que un sobrino heredara —Balduino III era joven y recién casado—, el monarca murió sin descendencia en 1163. Amalarico heredó el trono, pero la nobleza rechazó a su esposa Inés y temía su influencia. La Alta Corte obligó a Amalarico a anular el matrimonio por consanguinidad como condición para ser reconocido rey. Aun así, consiguió que sus hijos fueran declarados legítimos.
Tras la anulación del matrimonio, Inés se casó primero con Hugo de Ibelín y luego con Reinaldo de Sidón, por lo que el príncipe creció sin su madre,viéndola solo en actos públicos.También tuvo poco contacto con su hermana, criada en el convento de San Lázaro bajo la tutela de su tía abuela Ioveta.Cuando Balduino tenía seis años, Amalarico se casó con María Comnena, quien tampoco tuvo una relación cercana con él. Según el historiador Bernard Hamilton, la reina era ambiciosa y probablemente veía a su hijastro como un obstáculo para los intereses de sus propios hijos.
Para asegurar la buena formación de su heredero, el rey Amalarico envió a su heredero a vivir con Guillermo de Tiro, un clérigo culto y reconocido por su erudición. Guillermo notó que, a diferencia de otros niños nobles, no reaccionaba al dolor cuando lo pellizcaban. Tras observarlo, concluyó que no sentía su brazo derecho y comenzó a preocuparse por su salud.Amalarico recurrió al médico árabe Abu Sulayman Dawud y encargó a su pariente Abul'Khair enseñarle equitación, habilidad esencial para un noble franco. Con sensibilidad reducida en una mano, Balduino aprendió a controlar el caballo solo con las rodillas y llegó a dominar la monta pese a la limitación. Se sospechaba que padecía lepra, pero al no mostrar síntomas visibles los médicos evitaron diagnosticarlo, conscientes del estigma y las restricciones que implicaba. De haber sido confirmado en la infancia, la ley lo habría obligado a ingresar en la Orden de San Lázaro, integrada por caballeros y sargentos afectados por la enfermedad.
Guillermo de Tiro describió al príncipe como un adolescente precoz, firme y optimista frente a su enfermedad. De su padre heredó la buena apariencia, la complexión, y la forma de caminar y expresarse. Aprendía rápido, aunque sufría de tartamudez. Le gustaba escuchar relatos y lecciones de historia, y tenía buena memoria, capaz de recordar tanto los favores como las ofensas recibidas.
En 1169, Amalarico buscó un esposo mayor para Sibila, con el fin de asegurar un regente en caso de morir mientras Balduino aún fuese menor de edad. El conde Esteban I de Sancerre aceptó al principio la propuesta. Sin embargo, cuando aparecieron los síntomas de la enfermedad del joven, la sucesión se volvió incierta y la atención se centró en su hermana y Esteban, aunque el compromiso no prosperó. En junio de 1174, Amalarico contrajo disentería y murió el 11 de julio de ese año, y dejó como heredero a un hijo todavía menor de edad, tal como había temido.
Coronación thumb|Coronación de Balduino IV por el patriarca Amalrico, ilustrada en la Histoire d'Outre Mer hacia finales del . Tras la muerte de Amalarico, la Alta Corte se reunió para decidir la sucesión del reino. Aunque Balduino no había sido diagnosticado formalmente, el historiador Bernard Hamilton sostiene que los jueces conocían las sospechas de los médicos reales sobre su lepra. Sin embargo, no había otra opción viable: era el único hijo varón del rey, mientras que del segundo matrimonio de Amalarico solo sobrevivía una hija, Isabel, aún niña. Las leyes permitían la sucesión femenina, pero Sibila era una adolescente soltera e Isabel tenía apenas dos años. Los candidatos masculinos —los primos de Amalarico, Bohemundo III de Antioquía, Balduino de Antioquía y Raimundo III de Trípoli— resultaron políticamente inadecuados: Bohemundo estaba ocupado en Antioquía, Balduino servía al emperador bizantino Manuel I Comneno y Raimundo, tras nueve años de cautiverio musulmán, era casi un desconocido para los barones del reino.
Tras tres días de deliberaciones,la Alta Corte eligió al príncipe por unanimidad, con la expectativa de que se encontrara un esposo para su hermana que pudiera sucederlo si la enfermedad lo incapacitaba.El patriarca latino de Jerusalén, Amalarico de Nesle, coronó al joven rey en la iglesia del Santo Sepulcro. Aunque lo habitual era celebrar las coronaciones en domingo, se eligió el 15 de julio de 1174 por coincidir con el 75.º aniversario de la toma de Jerusalén por la Primera cruzada.
Regencia thumb|left|220px|Unción de Balduino IV, miniatura realizada por Jean Colombe en Passages d'outremer, hacia 1474. Hasta alcanzar la mayoría de edad —fijada en quince años en el reino de Jerusalén—, Balduino necesitaba un regente que gobernara en su nombre. El cargo lo asumió primero el senescal Miles de Plancy. Poco después, Raimundo III de Trípoli llegó a Jerusalén y reclamó la regencia como pariente más cercano del rey. En octubre de 1174, Miles fue asesinado mientras intentaba consolidar su poder. Tras dos días de debate, presididos por el propio monarca, Raimundo fue designado regente con el apoyo unánime de los obispos y de la mayoría de los nobles. Durante los dos años siguientes, el reino permaneció sin senescal, lo que obligó al joven rey a presidir las largas sesiones de la Alta Corte en ausencia de Raimundo, ocupado en campañas militares o en Trípoli.
La madre del joven rey, Inés de Courtenay, regresó a la corte cuando Raimundo asumió la regencia. Tradicionalmente, se le ha acusado de aprovechar la enfermedad de su hijo en beneficio propio. Bernard Hamilton señala, sin embargo, que las fuentes contemporáneas —incluido Guillermo de Tiro muestran un fuerte sesgo en su contra. Según Hamilton, el rey no tenía recuerdos de su madre, ya que había crecido sin ella desde muy pequeño, pero con el tiempo Inés se mostró afectuosa y desarrolló un gran apego hacia ella.
A comienzos de 1175, Saladino, fundador del sultanato ayubí, puso sitio a Alepo, entonces en manos de los zengíes, cuyos habitantes pidieron ayuda a los cruzados. Fue la primera vez que el rey pudo ejercer el mando en campaña. Al final de la primavera partió de Jerusalén y atravesó Samaria y Galilearumbo a Damasco, donde las tropas cruzadas saquearon e incendiaron los alrededores. La operación se repitió con éxito en agosto del año siguiente. Según el historiador Pierre Aubé, Balduino y Raimundo III de Trípoli derrotaron en Ain Anjar a un ejército damasceno dirigido por Turan Shah, hermano del sultán.
Durante la regencia de Raimundo se confirmó que el monarca padecía lepra, aunque se desconoce de quién la contrajo. El historiador médico Piers Mitchell sostiene que debió provenir de alguien con quien el niño pasaba mucho tiempo —un familiar, una nodriza o un sirviente— y que no mostraba síntomas evidentes.La pubertad pudo acelerar el desarrollo de la forma lepromatosa, que avanzó con rapidez. Las extremidades y el rostro fueron las zonas más afectadas, lo que generaba incomodidad entre quienes se acercaban a él. Sin embargo, para sorpresa de los observadores musulmanes y en contra de la práctica habitual, Balduino nunca fue apartado de la sociedad. Como leproso, no podía casarse ni tener descendencia,por lo que se volvió prioritario asegurar un matrimonio para su hermana y heredera presunta, Sibila. Raimundo eligió como candidato a Guillermo de Montferrato, primo del emperador del Sacro Imperio Federico Barbarroja y del rey Luis VII de Francia.
Reinado Batalla de Montgisard
El rey recibió la noticia de que Saladino, tras conocer las dificultades del reino y la presencia de Felipe más al norte, había cruzado la frontera egipcia el 18 de noviembre y avanzaba con su ejército hacia Ascalón. Para enfrentarlo, el rey reunió sus escasas fuerzas junto a los señores que lo acompañaban: Balian de Ibelin, Reinaldo de Châtillon, Balduino de Ibelin, Reinaldo Granier y Joscelino III de Edesa. También pidió refuerzos a los templarios de Gaza a través de su maestre, Eudes de Saint-Amand.