Las Relaciones Bolivia-Chile se refieren a las relaciones entre el Estado Plurinacional de Bolivia y la República de Chile. El 17 de marzo de 1978, Bolivia rompió relaciones diplomáticas con Chile y desde esa fecha hasta la actualidad, ambos países solamente mantienen relaciones a nivel consular (sin embajadas). La causa de que Bolivia haya roto las relaciones con Chile el año 1978, se debió al fracaso de las negociaciones territoriales que buscaban una solución a la mediterraneidad boliviana.

A lo largo de la historia, estos dos países de Sudamérica han tenido relaciones estiradas después de la independencia a principios del , debido a la disputa del Corredor de Atacama. Las relaciones se tornaron agrias después de que Bolivia perdió su costa a favor de Chile, a finales del , durante la Guerra del Pacífico, convirtiéndose en un país sin salida al mar. Sin embargo, Bolivia todavía reclama una salida soberana al Océano Pacífico. En la actualidad ambos países comparten una frontera de 942 kilómetros de extensión.

Con la asunción de Michelle Bachelet en Chile, las relaciones mejoraron; sin embargo, en 2012 la disputa territorial se tornó más grave y el entonces presidente boliviano Evo Morales demandó a Chile ante la Corte Internacional de Justicia en 2013, iniciando un nuevo proceso de tensión entre ambos países, y que en 2018 finalizó con un fallo desfavorable para Bolivia, desestimando cualquier obligación del Estado chileno a sentarse a una negociación.

Historia Dominio español Desde el , tanto los territorios bolivianos como chilenos formaron parte del Imperio español y fueron administrados de manera independiente. En un comienzo, al igual que la Capitanía General de Chile, la Provincia de Charcas formaba parte del Virreinato del Perú hasta que fue traspasada al Virreinato del Río de la Plata y posteriormente rebautizada como Alto Perú.

En el , una vez obtenidas sus respectivas independencias de España, las relaciones entre ambos países tuvieron como temas prioritarios definir la frontera común, reglamentar las relaciones entre los estados con la protección de sus ciudadanos y la política de bloques que llevaba a los países a unirse para defender sus intereses contra los de otros bloques o países. Para Bolivia eso significaba también obtener una solución para la anómala situación de su comercio exterior, porque aunque políticamente poseía una salida al mar por el Litoral o Antofagasta, esta era inutilizable por la distancia a sus centros poblados y por la falta de caminos expeditos. Existieron además intentos de volver a unir Perú con el Alto-Perú o más aún a Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia (con Panamá) y Venezuela. Esto provocaba temores en los países limítrofes Chile y Argentina, pero también en los Estados Unidos de América. Pero también entre Perú y Bolivia existían proyectos y desavenencias, de hecho Bolivia intentó varias veces obtener, de una u otra manera, la región de Tacna y Arica.

Chile, que era regido desde el año 1830 por gobiernos estables y elegidos, buscaba favorecer su comercio e industria en y con Bolivia y Perú, lo contradecía los afanes peruanos de promover el puerto del Callao como principal en la costa del Pacífico Sur, y a veces también los bolivianos.

A lo largo del siglo no se logró zanjar ningún acuerdo definitivo en esos temas. La definición conjunta de la frontera, tras el fracaso de los tratados de 1866 y 1874, solo ocurrió en 1904. Los bienes embargados a chilenos durante la Guerra eran aun un tema de discusión a finales de siglo y si una unión con Perú dejó de ser un objetivo boliviano, sucesivos acuerdos con Argentina aun levantan suspicacias en Chile.

Bolivia, que tenía disputas con cada uno de sus vecinos, se acercó a cada uno de ellos y se puede ver que Bolivia fortaleció a su temporal aliado, sea Perú, Chile o Argentina, pero a su vez, la volatilidad de su política exterior fue un problema no solo para sus aliados sino también para la consecución de sus propios fines bolivianos.

Se puede escoger la división que hace José Miguel Concha en su libro "Iniciativas chilenas para una alianza estratégica con Bolivia (1879-1899)" en su estudio de las relaciones bilaterales en el . El autor divide primero dos largas fases 1825-1836-1842 para luego ir directamente a la tercera fase 1879-1899 que a su vez divide en varias. Si agregamos la fase 1843-1878 queda la siguiente secuencia: 1 1825-1836 una etapa en que ambos gobiernos se ignoraron mutuamente a pesar de su vecindad (Capítulo I) 2 1836-1842, el periodo de la guerra contra la Confederación y los años inmediatamente posteriores (Capítulo I) 3 1842-1878 4 1879-1884, Domingo Santa María y la "política boliviana" (Capítulo II) 5 1884-1891, Bonanza de Chile y abandono de la política boliviana (Capítulo III) 6 1891-1896, Tensiones Argentina-Chile y resurgimiento de la política boliviana (Capítulo IV) 7 1895 Los fracasados tratados de 1895 (Capítulo V) 8 1896-1898 La Política peruana(Capítulo VI) 9 Distensión chileno-argentina

Relaciones 1825-1836 Durante la colonia todos los territorios de marras pertenecían al rey de España y no tenía mucho sentido fijar exhaustivamente límites interiores, menos aún en territorios despoblados y sin importancia económica. Esta desidia permaneció durante los primeros años republicanos de Chile y luego Bolivia. Tras su independencia, los países de América del Sur establecieron sus fronteras usando el principio del uti possidetis: te pertenece lo que te pertenecía. Solo cuando se incrementaron los medios de viajes y el interés económico por la región del desierto, los gobiernos se preocuparon de fijar sus fronteras.

En 1825, Bolivia fundó el puerto de Cobija para tener un puerto propio por donde comerciar, pero la pequeña caleta nunca prosperó y el comercio exterior a través del puerto peruano de Arica fue la norma del desarrollo.

Como dice J. M Concha, ambos gobiernos se ignoraron durante esta fase.

Relaciones 1836-1842 El primerMatías Fontecilla Milán, El libro azul: la demanda marítima boiviana. Análisis crítico, 2006 acuerdo escrito entre ambos gobiernos fue el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Bolivia y Chile de 1833.

La siguiente fase fue determinada principalmente, no por problemas limítrofes, sino por el temor de Argentina y Chile a la Confederación Perú-Boliviana creada en 1836 por Andrés de Santa Cruz, una república que cambiaría el mapa del sur del continente. El nuevo estado fue percibido por el ministro chileno Diego Portales, así como el caudillo argentino Juan Manuel de Rosas como una amenaza para los intereses chilenos y argentinos y el equilibrio de fuerzas en la región y condujo a ambos países a la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana en 1836, en la que numerosos exiliados peruanos acompañaron al ejército chileno hacia el norte para expulsar lo que una parte de Perú consideraba una agresión boliviana. La confederación fue disuelta en 1839 y este fue el punto de inflexión en la historia boliviana para los siguientes casi 60 años, los golpes y las constituciones efímeras dominaron la política boliviana.

Relaciones 1842-1878 thumb|right|200px|La frontera (norte-sur) entre Bolivia y Chile como fue establecida en el tratado de 1866. El polígono verde es la zona de beneficios mutuos. Ni la frontera oriental de Chile ni las otras fronteras estaban definidas.

En esta fase se establecieron varios de los fundamentos de las relaciones futuras. El gobierno de Bolivia había intentado con la fundación del puerto de Cobija poblar y conectar su zonas centrales con el Litoral, tanto para asegurar su soberanía como para obtener recaudaciones fiscales de la explotación de las riquezas allí descubiertas, entre otras, guano, salitre y plata. Sin embargo sus esfuerzos fracasaron, los puertos de Cobija y Mejillones languidecían y no habían capitales ni trabajo boliviano en la zona. Solo cuando en 1866 la compañía chilena de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta (CSFA) comenzó a explotar y exportar el nitrato y el boráx, la zona del Litoral fue poblada, pero por chilenos. Por otro lado, el comercio exterior boliviano nunca salió por la costa de Antofagasta sino que transitaba por Arica con lo cual Perú tenía un modo directo de influir sobre Bolivia. Pero quizás más que eso, diría Roberto Querejazu Calvo, pesaba la "relación atávica" entre ambas provincias del Imperio incaicoQuerejazu, "Guano, Salitre y Sangre", versión pdf, pág. 439

Es decir, Bolivia se movía entre dos países que ofrecían y exigían ventajas (licencias de explotación del guano y el salitre, libre tránsito de mercaderías, construcción de caminos y ferrocarriles, salida al mar apropiada, protección de su integridad territorial), pero en vez de resolver las tensiones con acuerdos adecuados entre los países, las tensiones aumentaron hasta la guerra.

Un breve paréntesis significó la Guerra hispano-sudamericana, provocada por la presencia agresiva de una flota española en las costas del Pacífico Sur. Las repúblicas de Bolivia, Chile, Ecuador y Perú firmaron el Tratado de alianza defensiva y ofensiva de 1865 que unió a las repúblicas del Pacífico Sur contra la decadente potencia colonial. La guerra trajo la destrucción de Valparaíso, la consolidación de Perú como potencia naval sudamericana y a Chile el convencimiento de que debía poseer una armada con poder disuasivo. Quizás el más positivo de los efectos de la guerra fue el de empujar a Bolivia y a Chile a la fijación de su frontera común.

Bolivia consideraba el paralelo 27°S como la frontera de ambos países, en cambio Chile argumentaba que la frontera era el paralelo 23°S, disputa que fue llamada la Cuestión del Paposo por el nombre de un río que, según Bolivia, marcaba la frontera. Debido a esta indefinición se produjeron varios incidentes: en los años 1846 (Janequeo), 1847 (fragata Chile), 1857 (fragata Esmeralda).

Tras una fase álgida, ambos países, llevados por un espíritu panamericanista surgido de la guerra contra España, firmaron el 10 de agosto el Tratado de límites entre Bolivia y Chile de 1866 que fijó el paralelo 24°S por primera vez como la frontera común en el Desierto de Atacama. No quedó establecido el límite oriental de Chile, lo que llevaría posteriormente al Litigio de la Puna de Atacama. Pero la causa más inmediata de conflicto fue la mezcla en el tratado de temas económicos y de soberanía ya que entre los paralelos 23°S y 25°S se estableció una zona de beneficios mutuos que posteriormente fue vista en Bolivia como una transgresión a su soberanía sobre la región. En enero de 1871 fue derrocado Melgarejo y su sucesor, Morales, decretó nulos todos sus contratos y tratados. Esta medida afectó a Chile pero también a Argentina y Brasil. En Chile se veía con desencanto la sucesión de cambiantes gobiernos que no respetaban los tratados.

Por su parte, Perú, el otro potencial aliado de Bolivia, que a partir de la década de 1840s había gozado de la bonanza de la era del guano, comenzaba a sentir la baja de las recaudaciones fiscales provenientes de sus exportaciones de guano y se veía incapaz de pagar las deudas originadas por el despilfarro y las malas inversiones en el ferrocarril. En 1873 Perú creó el Monopolio peruano del salitre que debía entregar el control de las exportaciones del fertilizante al estado. Tras el fracaso, en 1875 se estatizaron las salitreras de la provincia peruana de Tarapacá y en 1876 se compraron por medio de un testaferro las licencias de explotación de salitre en la región boliviana de El Toco. La influencia del gobierno de Lima indujo a Bolivia a rechazar el acuerdo de Corral-Lindsay,: