thumb|300px| Bandera oficial de la República Federativa Socialista de Yugoslavia (1945-1992)

La disolución de Yugoslavia se refiere a los hechos ocurridos en la antigua Yugoslavia entre el 25 de junio de 1991 y el 27 de abril de 1992, que condujeron a esta disolución y a la formación de seis nuevas repúblicas soberanas (Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Macedonia del Norte y Serbia), y que para algunos expertos también incluye la independencia reconocida parcialmente a nivel internacional de la provincia serbia de Kosovo, ocurrida en 2008. La disolución de Yugoslavia se produjo como resultado de una serie de agitaciones políticas y conflictos durante la década de 1990. Las repúblicas constituyentes de la República Federativa Socialista de Yugoslavia se separaron, después de sufrir un periodo de crisis política en la década de 1980 tras la muerte de Tito, pero los problemas no resueltos causaron una serie de cruentos conflictos bélicos, conocidos como guerras yugoslavas, que afectaron principalmente a Croacia, Bosnia y Kosovo.

La RFSY, o Yugoslavia, era un país que ocupaba un territorio que abarcaba desde Europa Central hasta los Balcanes, con un conflicto étnico histórico. El país era una conglomeración de seis repúblicas regionales y dos provincias autónomas, que estaba dividido según las etnias y que en la década de 1990 se separó en varios países independientes. Estas ocho entidades federativas pasaron a ser seis repúblicas: Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Montenegro, Serbia, y dos provincias autónomas dentro de Serbia: Kosovo y Voivodina. Bosnia y Herzegovina no había existido como un estado mezclado étnicamente desde 1465, y además no tenía una mayoría étnica clara, con 44 % de musulmanes, 33 % de serbios, 18 % de croatas y otras minorías. La distribución geográfica de los grupos étnicos que componían Yugoslavia representaba el hecho de que cada nación tenía una población en cada una de las seis repúblicas. Yugoslavia pasó a ser un país con siete fronteras, seis repúblicas, cinco nacionalidades, cuatro idiomas, tres religiones, dos alfabetos y un líder.

La agitación nacionalista serbia iniciada por Milošević a finales de la década de 1980 se considera la clave del inicio de la disolución de este estado.. Hubo muchos detonantes, pero los principales fueron la abolición de la autonomía de Kosovo por Milosevic en 1990 y, sobre todo, que los serbios de la región croata de la Krajina declararan su separación de Croacia en marzo de 1991, lo que llevó a Croacia y Eslovenia a declarar unilateralmente su independencia el 25 de junio de 1991. Esto produjo un efecto de contagio en el resto de las repúblicas yugoslavas. Debido al choque entre el nacionalista serbio (Milošević), el croata (Tuđman) y el bosnio (Izetbegović), estalló una guerra muy violenta. Meses después, el 15 de enero de 1992, los países de la CE y la comunidad internacional reconocieron la independencia de Eslovenia y de Croacia, lo que provocó el fin de Yugoslavia. Bosnia declaró su independencia el 3 de marzo de 1992 después de un referendum. Las repúblicas de Serbia y Montenegro decidieron componer un Estado reducido, el cual seguiría usando la denominación del antiguo país hasta 2003. Este último país mantuvo el nombre de «Yugoslavia» como parte de la estrategia del gobierno de Milošević de adjudicarse a ese Estado como heredero único de la RFSY, hecho rechazado por la Comunidad Europea, Estados Unidos, las nuevas repúblicas exyugoslavas y por la ONU. Después de la caída de Milošević en la revolución de octubre de 2000 por fraude electoral, el nuevo gobierno de la RFY eliminó la adjudicación unilateral de herencia única de la antigua Yugoslavia y decidió someterse a la Comisión Badinter de Arbitraje

Debido a que la estructura demográfica de Bosnia comprendía una población de serbios y croatas cercana al 50 % y con ideas de independencia basadas en las etnias más que en la nación, el control del territorio volvió a abrirse a diferentes interpretaciones. Grandes zonas de Bosnia, Croacia y Serbia se denominaron como zonas en disputa. Los elementos más importantes que fomentaron la discordia fueron la formación del Reino de Yugoslavia, la guerra civil y el genocidio (véase campo de concentración de Jasenovac) llevada a cabo por el Estado Independiente de Croacia durante la Segunda Guerra Mundial, la idea de la «Gran Serbia» y las adaptaciones balcánicas del paneslavismo.

La desintegración de Yugoslavia está claramente relacionada en el contexto del fin de la guerra fría y la disolución de otros países del bloque oriental como Checoslovaquia y la URSS.

Tras la caída del país se desarrolló rápidamente un sentimiento de «Yugonostalgia». En la actualidad, la mayoría de las personas que vivieron en el país sienten nostalgia por la estabilidad social, la posibilidad de viajar libremente, el nivel de educación y el sistema de bienestar social que existía en Yugoslavia.

Causas de la disolución Colapso económico y clima internacional

Yugoslavia fue una nación con un gran poder industrial y una economía próspera. Veinte años antes de 1980, el crecimiento del producto interior bruto (PIB) promediaba el 6,1 por ciento, la atención médica era gratuita, la alfabetización era del 91 por ciento y la expectativa de vida alcanzaba los 72 años. World Bank, World Development Report 1991, Statistical Annex, Tablas 1 y 2, 1991. Pero después de una década de mala administración económica y cinco años de desintegración, guerra y boicot, la economía yugoslavia colapsó.

Yugoslavia era un estado único que abarcaba tanto oriente como occidente. Además, su presidente, Josip Broz Tito, era uno de los principales miembros del «tercer mundo» o el «grupo de los siete», que era una alternativa ante los países más poderosos. Lo que es más importante: Yugoslavia actuó como un Estado colchón entre Occidente y la Unión Soviética y también evitó que la URSS tuviese una salida al mar Mediterráneo. La gente utilizaba una frase de uso común pero con un fuerte sentido filosófico y político, que era «Yugoslavia tenía siete fronteras, seis repúblicas, cinco nacionalidades, cuatro idiomas, tres religiones, dos alfabetos y un líder», con lo que se indicaba el fuerte control central al que debían estar sometidos sus habitantes en su existencia como nación.

Sin embargo, después de la muerte de Tito y con el ascenso de Gorbachov en la Unión Soviética, la promulgación de iure de la perestroika y el glásnost dentro de la Unión Soviética, Occidente se sintió tan seguro de conocer las intenciones de la URSS que Yugoslavia ya no significaba una central de importancia estratégica. Pese a que Belgrado no fomentó alianzas y pese a sus importantes relaciones con la Comunidad Europea y con Estados Unidos, la administración de Ronald Reagan específicamente apuntó a la economía yugoslava en una operación secreta en 1984 (NSDD 133), «La política estadounidense hacia Yugoslavia». En Europa Oriental se elaboró una versión censurada descartada en 1990 creada en 1982.«Yugoslavia» . Fas.org. Consultado el 30 de junio de 2009. El último abogó por «extender los esfuerzos para promover una "revolución callada" para derrocar a los gobiernos y partidos comunistas», mientras se volvían a integrar los países de Europa Oriental en una economía orientada al mercado. Gervasi, Sean. «Germany, the US, and the Yugorlav Crisis.» Covert Action, n. 43, Winter 1992-93, p. 42.

El estatus quo externo, del que dependía el Partido Comunista para ser viable, estaba comenzando a desaparecer. Además, la caída del socialismo en Europa Central y Occidental una vez más había causado conflictos, contradicciones y discordias etno-religiosas en Yugoslavia. Su estatus sin alianzas resultó en una serie de préstamos por parte de ambos bloques (el capitalista y el socialista). Este contacto con los Estados Unidos en Occidente abrió los mercados de Yugoslavia antes que en el resto del continente.

La crisis del petróleo de 1973 se sumó a las barreras del comercio con Occidente, entorpeciendo dramáticamente sus treinta años de crecimiento económico desmesurado. Para contrarrestar este efecto, Yugoslavia solicitó préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y posteriormente cayó en una deuda externa muy elevada. Como condición por recibir préstamos, el FMI demandó la liberación del mercado en el país. Hacia 1981, Yugoslavia tenía una deuda acumulada de 19,9 mil millones de dólares. Otra preocupación era la tasa de desempleo, de un millón hacia 1980. Este problema se agravó con la «improductividad general del sur», la cual no solo sumergió a Yugoslavia más en la catástrofe, sino que también irritó a Eslovenia y a Croacia. Una década de pobreza resultó en una frustración y resentimiento crecientes contra la «clase alta» serbia y hacia las minorías que se veían beneficiadas por la legislación gubernamental. Las verdaderas ganancias de Yugoslavia cayeron en un 25 % desde 1979 a 1985. Hacia 1988 la deuda llegó a los 4,5 billones USD y en 1989 alcanzó los 6,2 billones USD, un 19 % de la deuda total del mundo.Asch, Beth J. y Courtland Reichmann, Rand Corporation. Emigration and Its Effects on the Sending Country. Rand Corporation, 1994. (pág. 26).Massey, Douglas S. y J. Edward Taylor. International Migration: Prospects and Policies in a Global Market. Oxford University Press, 2004. (pág. 159).

Problemas estructurales

La Yugoslavia de Tito estuvo caracterizada por reformas constantes que no lograban resolver los problemas nacionales claves. Además, el sistema federal, debido a la creciente tirantez nacional y el deseo del Partido Comunista de «apoyar la autodeterminación nacional» comenzaron a salir de control. Esto resultó en la creación de Kosovo como región autónoma de Serbia, regida por la constitución de 1974. La constitución no reconoció el poder de la capital sobre las regiones autónomas creadas recientemente en Voivodina (un área de Yugoslavia con un gran número de minorías étnicas) y Kosovo (con una gran etnia de albaneses). Esto no solo agravó los temores de los serbios de «una Serbia débil para una Yugoslavia fuerte» sino que también golpeó la base de la identidad nacional de Serbia. La mayoría de los serbios ve a Kosovo como «la cuna de la nación» y no aceptan la posibilidad de perderla permitiendo que se poblara mayoritariamente de albaneses.

La importancia especial de Kosovo se debe a la derrota del duque Lazar Hrebeljanović. Se dijo que había sido traicionado en Kosovo Polje (batalla de Kosovo) contra los turcos otomanos. La devastadora derrota fue el final del reino serbio y el comienzo de casi quinientos años de subyugación ante los otomanos (1389-1868). Sin embargo, los primeros registros de la batalla no datan de hasta cien años después de la misma, en forma de poema. El giro romántico otorgado a este episodio de la historia contribuyó a la naturaleza sagrada y venerable de la región de Kosovo. La importancia de Kosovo en esta época tenía mucho peso en lo que respecta a Serbia.

Esta versión de la federación esencialmente convirtió a Yugoslavia en una confederación, cuestionando la legitimidad del régimen y engendrando resentimiento en las repúblicas más ricas. Eslovenia y Croacia, las repúblicas más desarrolladas, se sentían continuamente frustradas por su incapacidad de elevar su nivel de vida, ya que tenían que subsidiar el desarrollo de las repúblicas más pobres en lo que describían como «el agujero negro económico». Este resaltaba las vastas diferencias en la calidad de vida en las distintas repúblicas. La muerte de Tito trajo más problemas; en un esfuerzo por asegurar su legado, la constitución de Tito de 1974 estableció un sistema de presidencias de un año de duración con una base de los ocho líderes de las repúblicas. Estos mandatos tan cortos eran muy inefectivos. Esencialmente, dejaron un vacío en el poder que quedó abierto durante la mayor parte de la década de 1980 y solo Slobodan Milošević tomó las riendas en 1989.