thumb|Vista aérea de la Hacienda del muerto thumb|Hacienda del Muerto en ruinas thumb|Hacienda del muerto en 2015 thumb|Vista de la hacienda del muerto desde el aire La Hacienda de San Antonio de las Salinas; también conocida como Hacienda del Muerto y Hacienda de San Antonio de Arista, es una exhacienda en el municipio de Mina en el estado de Nuevo León, México. La hacienda, representativa del modelo agrícola decimonónico y de la arquitectura de Nuevo León en el , ha despertado interés en el , pese a su estado ruinoso y falta de protección.
El nombre “Hacienda del Muerto” se debe al Arroyo del muerto que pasa cerca de la hacienda, que a su vez toma su nombre de la Sierra del Muerto, debido a que la conformación montañosa parece una persona tendida. Ese nombre dio pie a varios mitos de dudosa procedencia sobre la hacienda.
Otras posibles explicaciones del origen del nombre del lugar, se vincula con la construcción de una capilla en memoria de un soldado caído, evocando la leyenda del ánima de la Anacahuita, del Municipio de García. Además, se relata la presencia de una mujer ataviada de blanco, una novia, aguardando en la capilla del barrio Los Guerra a su esposo difunto durante la Revolución Mexicana.
Debido a la presencia de diversos mitos y leyendas en la zona, la hacienda se ha convertido en un sitio turístico dentro de la región. Así mismo, la Hacienda del Muerto es considerada patrimonio del municipio debido a las restauraciones efectuadas en el 2007.
Orígenes
Bernabé de las Casas, llegó al Nuevo Reino de León en 1604, con el deseo de grandes extensiones de tierras para poder construir y pastorear, el residió recibió en el territorio de lo que ahora es Saltillo y Monterrey donde fundó la hacienda de San Francisco de Cañas en el actual terreno donde se encuentran los vestigios de la hacienda de San Francisco de Arista, donde realizaba actividades agrícolas y ganaderas.
En 1626 Bernabé de las Casas heredó la hacienda de San Francisco a su heredera María de las Casas, cuando María contrajo matrimonio la hacienda cambió de propietario y con ello se modificó el uso de la Hacienda a pasar de ser un lugar de agricultura y ganadería a transformarse en un lugar con un núcleo familiar.
El Archivo Histórico de Monterrey (1637):
Protocolos Ramo Civil. Doña María de las Casas, en virtud de licencia que el Capitán Juan Alonso Lobo Guerrero, su esposo, le tiene dada para la administración de sus haciendas, confiere poder a don Juan de Guzmán, residente en esta Villa, para cobro de pesos, y para que siga la causa sobre adherentes y de los indios Mariano, Agustinilla y el Mascarillo. Ante el gobernador don Martín de Zavala y Juan de Abrego, Secretario. Testigos el Capitán Pablo Sánchez y Gregorio Fernández, vecinos de este Reino.
Según el Archivo Histórico de Monterrey (1662):
Litigio entre doña María de las Casas y Betancourt viuda del capitán Juan Alonso Lobo Guerrero, "pobladora y conquistadora en este Nuevo Reino de León", vecina de esta ciudad, y el alférez Pedro de la Garza de esta vecindad sobre propiedad de tres rancherías de indios, una titulada aboyo-michiaba, en lengua alazapa; otra miliai, en lengua catuján, y otra llamada estequenepó. Ante Roque Virto de Buittrago. Teniente general de este reino y justicia mayor de esta ciudad.
Según el Archivo Histórico de Monterrey (1634):
Merced hecha por el gobernador Martín de Zavala a favor del capitán Juan Alonso Lobo Guerrero, de los indios que le pertenecen en la carta de dote otorgada a favor de doña María de las Casas, "que le dió y le señaló su padre el capitán Bernabé de las Casas, al tiempo de su casamiento, los indios caciques llamados camaguanes y cayuganes y toda la gente rayada que asistió cuando pobló la hacienda, que asimismo se le dió en dote y del indio Amole, llamado el Tlaxcalteco y sus hijos y mujeres, agregando a ellos los hijos del Mayula y Gabriel, Pedro Sebastián, Sacamecate y dos indios que crió la dicha su mujer llamada Agustinilla y la otra Luisa y dos muchachos huérfanos que ha criado, llamado uno Baltazar y el otro Juan Mascorro en parte del premio que se le debe como a tal poblador y pacificador del reino, donde es público que para su aumento entró más de diez mil pesos de avío de minas, ropas y otras cosas adherentes de sacar plata, sin los ganados mayores y menores, esclavos y otras cosas necesarias, por lo que se le debe a su servicios hechos en los cargos que de justicia ha tenido..."
El Archivo Histórico de Monterrey (1639):
Causa promovida contra Mateo Monzón, el capitán Juan Reynaldos (ya difunto), Pedro Maldonado (ausentes), el capitán Juan Alonso Lobo Guerrero, María de las Casas, Francisco Mendes, y Juan de Casares, acusados de haber dado muerte al alcalde de las Salinas Pedro de la Garza de un "arcabusaso (sic)". Se anexa al expediente el inventario de bienes del finado Pedro de la Garza por disposición del alcalde ordinario de la ciudad de Monterrey Alonso de Treviño. Se condena a Mateo Monzón a la pena de muerte, una vez que haya sido capturado, al capitán Juan Alonso Lobo Guerrero y María de las Casas al pago de mil ciento cuarenta y ocho pesos, y a Francisco Mendes la cantidad de cien pesos.
Sin embargo, no sería hasta la mitad del , cuando Antonio de la Garza Elizondo descendiente directo de Bernabé de las Casas por parte de María de las Casas, decide establecer en una de sus propiedades de tierra heredadas, la Hacienda de San Antonio de Arista como un centro productivo y de defensa en contra de los ataques de indios comanches provenientes de Texas. Iniciando la construcción de lo que sería de la Hacienda de San Antonio de Arista o Hacienda del muerto, en la actualidad solo queda la capilla y una parte de lo que realmente abarcaba territorialmente. El Archivo Histórico de Monterrey (1837): Ya tiene de manifestar a Vuestra Señoría en mi nota de 6 del corriente la imposibilidad en que me hallo para facilitar los 200 fusiles y cuatro cargas de parque que Vuestra Señoría se sirvió pedirme en su apreciable oficio de 30 del próximo pasado demandada de falta de facultad al efecto, y ahora lo repito en comunicación a su oficio de 2 del actual que he reforzado los destacamentos de Mier y Laredo con órdenes a sus comandantes de que recorran la frontera de este departamento, frecuentemente y al del último punto le remarco como para Vuestra Excelencía en la adjunta copia que haya reparar el río bravo a los indios Lispanes y Tancahuers, los obligan a no volverlo a pasar y a mantenerse en sus terrenos hacia su banda izuierda entre otro río y el de las nueces. Y de ordene de S:E. lo inserto a Vuestra Señoría para que lo ponga en conocimiento de los pueblos fronterizos del distrito de su cargo, a fin de que sepan que las medidas dictadas por el expresado Sr. General a petición de este Gobierno los pone a cubierto tanto de los robos de los Lipanes y Tancahuanes, como de las hostilidades de los comanches, con prevención al Juez de Paz de Vallecillo, de cuenta de si se verifica o no la retirada de los primeros para en caso contrario retener a otro Jefe sobre la comunicación de este objeto. Santiago Vidaurrí.
El Archivo Histórico de Monterrey (1837):
Luego que se impuso el gobernador del oficio del 31 de octubre próximo anterior en que con el 29 del último le dirijo el Superfecto del partido de Salinas Victoria intentando el parte que comunica el Juez de Paz de Sabinas Hidalgo, concluido a que los indios Sipanes y Taneahues que reunían en persecución de los comanches, situarse en los Agostaderos de la jurisdicción de Vallecillos, de lo que deben originarse cuantos perjuicios a aquellos vecindarios, se sirvió acordar se pusiere en conocimiento del Sr. Comandante principal de los de este departamento, a fuera de que se sirva facilitar la guerra armada que se pudiera patra que en visión de dicho vecindario sabrán y constaran los desórdenes y robos que las expresadas tribus pudieran cometer; más habiendo contestado este jefe no tienen tropa alguna disponible por hallarse la que está a sus órdenes pie a tierra, y se ha dirigido de nuevo al General jefe del Ejército del Norte, pidiendo las armas y municiones que basten para armas aquellos vecindarios y que están en actitud de acudir a su propia defensa. En consecuencia, me manda comunicar a Vuestra Señoría como efecto, la disposición expresada, como única como ha podido aprobar por a hora, a fin de que mande se haga entender así a los repartidos vecindarios, los que espera procuran entre tanto evitar en la parte que puedan los dueños que intentan hacer Tribu. Pedro del Valle.
El Archivo Histórico de Monterrey (1838):
Circular de la Secretaría de Gobierno del Departamento de Nuevo León. Comunico al Juez de Bustamante por orden del Gobernador, por una comunicación que dirigió el Comandante de Seguridad Pública de ese pueblo al Comandante Principal del Departamento, habiendo pedido auxilio de hombres el Capitán D. Ignacio Rodríguez para atacar a los comanches, reunió aquel quince hombres para marchar y estando ya montados les concedió fuerzas a redondearse y que en este intermedio se dispersaran y escondieran. Firma: Pedro del Valle, Srio. Dirigido al Sr. Prefecto de esta Capital.
El Archivo Histórico de Monterrey (1644):
Gabriel Aguado, vecino de esta ciudad, en nombre y con poder de Francisco de Solís y Antoña Pérez, hija legítima del Capitán Fernán Blas Pérez, vende al Capitán Gonzalo Fernández de Castro un sitio de ganado mayor, "a lindes de estancia de la Pesquería Chica, hacienda del dicho capitán Blas Pérez, para arriba, arrimado a la sierra de las Mitras, hacia el Saltillo, como consta de la merced que de él le hizo el capitán Diego Rodríguez, justicia mayor y capitán a guerra de este reino, por ante Rodrigo Flores, escribano público de esta ciudad, su fecha en ella en tres días del mes de julio de 1613 años. Y asimismo le vende un herido de ingenio, de sacar plata, son sitio de cuadrilla de indio y casas de morada, el cual en el el río de la Pesquería Chica, desde la estancia de San Antonio ... para sacar el agua;... y asimismo un monte de mezquital, que esta desde la vaquería antigua del capitán Jusepe de Treviño hacia arriba, por una y otra parte del dicho río, que llega hasta la dicha hacienda de San Antonio; con más un manantial al pie de la sierra de las Mitras, frontero al cerro del Topo, en un montecillo de encinas, según merced del mismo justicia mayor, hecha ante Pedro Velada el 4 de julio de 1619". En 200 pesos en plata. Ante Martín de Aldape, Justicia Mayor, y Juan de Abrego, Secretario. Testigo el Capitán Francisco Báez de Benavides, Bartolomé García y Simón de Olazarán.
El Archivo Histórico de Monterrey (1705):