thumb|Damián Forment, Nuestra Señora del Coro, hacia 1515. Alabastro policromado y dorado, procedente del Convento de «Las Fecetas», de Zaragoza.thumb|Sepulcro del Vicecanciller Antonio Agustín de Gil de Morlanes el Joven. Museo de Zaragoza. La escultura del Renacimiento en Aragón (España) presenta características propias que la pueden diferenciar del resto de España.En este artículo se tiene en cuenta Aragón como unidad geográfica de la Comunidad Autónoma del presente, no del Reino de Aragón existente en el siglo XVI. En la labra de los rostros, paños y actitudes, las formas son serenas y líricas, con un fondo goticista que se verá claramente en la obra de su mejor representante, el escultor valenciano Damián Forment. Esta etapa supone para la escultura aragonesa una época de gran esplendor y junto con la escuela castellana va a dar a España lo mejor de este arte. Carmen Morte García. Damián Forment y el Renacimiento en Aragón. Cuadernos de Arte Español. Historia 16. ISBN 84-7679-199-2.
A pesar de las buenas relaciones existentes entre el reino de Aragón e Italia no se dio el hecho (como en Castilla y Andalucía) de que trabajaran artistas llegados de Italia, con excepción del florentino Juan de Moreto, afincado en Aragón. La única pieza importada fue la del sepulcro de Bellpuig en la región catalana, realizado por el escultor renacentista italiano Giovanni da Nola.
Antecedentes thumb|Retablo mayor de la Seo de Zaragoza. Aragón contaba ya con una tradición excepcional en el arte de la escultura pues durante todo el se habían elaborado obras en estilo gótico, obras muy buenas y dignas de mención: decoración en piedra blanca de la capilla de los Corporales (basílica de Daroca); banco del retablo en alabastro para la capilla del palacio arzobispal de Zaragoza;Esta obra se halla en Los Claustros de Nueva York. y la obra cumbre, el monumental retablo mayor de la Seo de Zaragoza comenzado en 1434 por el escultor catalán Pere Johan, continuado por Francí Gomar y Hans Piet Dansó (o d'Ansó) y terminado en 1488 por Gil Morlanes el Viejo con la aportación del tabernáculo.
Los maestros y las obras. Generalidades thumb|Palacio de los Condes de Morata o palacio de los Luna. Una de las características de Aragón es que sus maestros trabajaron generalmente en equipo, incluso a veces se traspasaban las obras aun después de haber firmado los contratos.Camón Aznar, José. La escultura y la rejería españolas del siglo XVI. Summa Artis. Historia general del arte. Vol. XVIII. Espasa Calpe, Madrid 1961. Estos autores influyeron bastante en la escultura navarra y riojana anterior a Juan de Ancheta, en especial los escultores Forment y Gabriel Yoly. Otra característica es su expansión geográfica pues mientras la escuela castellana exportó sus escultores y su obra hacia Andalucía, los aragoneses se restringieron a Zaragoza y alrededores, dando una especial importancia a sus talleres donde colaboraban sin salir del lugar. Los talleres tuvieron una inmensa relevancia y bastantes veces se crearon consorcios entre ellos. Dentro del taller se tenía muy en cuenta la misión del maestro escultor director, atendiendo especialmente a su estilo y dibujos previos. El taller de Damián Forment fue un ejemplo de colaboración y calidad y fue afamado desde sus inicios.
Los clientes del Reino de Aragón, a partir del primer tercio se inclinaron por la demanda a lo romano y no a lo moderno, entendiendo por moderno el arte gótico, ya que el Renacimiento se remontaba a las obras clásicas (antiguas) de los romanos. La obra realizada con más frecuencia fue el retablo. En esta época se dio una masiva renovación de retablos en catedrales y monasterios. También hubo encargos de grandes sepulcros, la mayoría de ellos desaparecidos. En este género es de destacar el conjunto monumental de la capilla funeraria de Hernando de Aragón en la seo de Zaragoza, de 1550.
La escultura aragonesa está muy ligada a la arquitectura civil y puede verse en portadas de palacios (como ejemplo, el de los condes de Morata en Zaragoza llamado palacio de los Luna), patios y fachadas.
Los materiales empleados fueron la madera y el alabastro. La madera se empleó tanto en blanco para sillerías de coro, como policromada para retablos. El alabastro fue muy frecuente pues había muchas canteras de gran calidad en la región. El taller de Damián Forment alcanzó el máximo nivel con sus obras realizadas en este material.Carmen Morte García. Op. cit. thumb|Portada renacentista de Santa Engracia de Gil de Morlanes el Viejo.
En el primer tercio del destacó en Aragón la figura de Gil de Morlanes el Viejo, natural de Daroca, que había comenzado su carrera como escultor en pleno arte gótico llegando a tener desde 1493 el título de “Escultor de Fernando el Católico”. Este rey le encargó los sepulcros de Juan II y Juana Enríquez en el monasterio de Poblet (1496-1499). El maestro Morlanes, ya entrado el , supo adaptarse perfectamente a las nuevas formas del arte renacentista, siendo el verdadero introductor de este cambio en Aragón. Las esculturas del retablo del Juicio Final de la abadía de Montearagón son una buena muestra de su quehacer renacentista.Estas esculturas se encuentran actualmente en la parroquia del Salvador de la catedral de Huesca. Su última obra fue la portada principal del monasterio de Santa Engracia, de patrocinio real, en 1515. No llegó a terminarla, dado su avanzada edad, traspasando la obra a su hijo Gil de Morlanes el Joven.Esta portada sufrió grandes daños en la Guerra de la Independencia Española. Fue restaurada labrando de nuevo bastantes esculturas.
Los tres grandes escultores fueron Damián Forment, Joly (españolizado Yoli) y Juan de Moreto. Con ellos y sus seguidores terminó la primera etapa de escultura aragonesa renacentista. El periodo siguiente no aportó grandes figuras. La mayoría de los discípulos de Forment trabajaron fuera de Aragón. El hijo de Moreto, Pedro de Moreto, continuó por un tiempo a la muerte de su padre en 1547, en el taller, acometiendo diversos encargos, como la ornamentación de la capilla funeraria de San Bernardo en la seo de Zaragoza, pero este escultor murió muy pronto. También trabajaron en varios encargos los escultores Bernardo Pérez y Juan de Liceire, que no aportaron grandes innovaciones.
Los tres grandes escultores: Damián Forment, Gabriel Yoly y Juan de Moreto thumb|Retablo del monasterio de Poblet, de Damián Forment.
Damián Forment fue el verdadero creador de una escuela renacentista en Aragón, autor de muchas obras de encargo y creador también de un taller donde trabajaban y aprendían un buen número de ayudantes y futuros artistas. Fue un gran maestro que formó escultores muy dignos que supieron seguir estrictamente sus enseñanzas. En su taller tenía colaboradores flamencos y franceses, además de los españoles. Un hecho muy importante para la vida y obra de Forment fue su amistad con el impresor Jorge Coci pues a través suyo tuvo conocimiento de la obra del pintor Durero que fue una gran fuente de inspiración para el escultor.
Su primera obra importante fue el retablo mayor del Pilar de Zaragoza en 1509, que había sido encargado anteriormente a Miguel Gilbert, que murió antes de poder comenzar la obra. Es un retablo con reminiscencias góticas pues todo el entablamento salvo el banco está realizado en este estilo. En esta parte baja del retablo se hallan los medallones esculpidos con los rostros de Damián Forment y su esposa, obra del propio Forment. thumb|Gabriel Yoly, Virgen con el Niño (1527), procedente de la Iglesia de Villafeliche (Zaragoza).
Su obra maestra final fue el retablo para el monasterio de Poblet, terminado en 1529, donde el escultor muestra ya un pleno Renacimiento y donde el gótico está totalmente ausente. Está organizado en banco, sotabanco y tres cuerpos con tres calles distribuidas en superposición de órdenes, con un nuevo lenguaje clásico y con temas decorativos de frutas y guirnaldas en los extremos que sustituyen las antiguas polseras góticas.Polsera, o guardapolvo. Es un aragonesismo. Esta obra supuso en el arte catalán la introducción de las formas renacentistas.Historia del Arte Espasa (2004) pág. 723.
Gabriel Yoly fue el segundo gran maestro de la escultura aragonesa, muy influenciado por la obra de Forment. Trabajó en Aragón y en Navarra. Tuvo una estrecha colaboración con el escultor Gil Morlanes el Joven hasta tal punto que desde 1520 y durante cuatro años hicieron a medias todos los contratos. En Teruel hizo retablos en distintas iglesias, obras éstas de gran inspiración y belleza. Destaca entre ellos uno de sus últimos trabajos, el retablo mayor de la Catedral de Teruel, tallado en madera sin policromar en 1536.
Juan de Moreto, escultor florentino que tuvo una enorme influencia en la consolidación de las nuevas formas renacentistas en Aragón. Sin tener una gran personalidad, su arte es correcto y bello. Su trabajo fue casi siempre en colaboración con otros maestros. Mucha de su producción está perdida pero queda como ejemplo de buen hacer toda la estructura del retablo del obispo Conchillos en la catedral de Tarazona (1535), cuya escultura se debe a Gabriel Yoly y la policromía y dorado a Antón de Plasencia y Francisco de la Puente. Su obra final fue la taracea de los respaldos de la sillería del coro de la basílica del Pilar donde trabajaron en colaboración los escultores-tallistas Nicolás Lobato y Esteban de Obray. El trabajo de Moreto está firmado con estas palabras:
El taller de Damián Forment Este taller fue el más representativo de la época. En él trabajaron un buen número de profesionales y aprendices, todos bajo la dirección del propio Forment y siguiendo sus trazas, modelos en barro y dibujos. El taller mantenía una gran actividad debido a la enorme demanda de obras. Forment lo dirigía y encauzaba la talla de la mayoría de las obras encargadas, aunque de su mano salían las principales esculturas. Se empezó a formar y creció sobremanera con el encargo del retablo mayor de la Basílica del Pilar. thumb|Retablo mayor de la catedral de Huesca. En el mes de septiembre de 1520 Forment firmó un contrato para realizar el retablo mayor de la catedral de Huesca. El trabajo presumía ser de tal envergadura que el escultor trasladó todo su taller y su propia familia a esta ciudad. Además incrementó el número de aprendices y colaboradores. Los documentos dan los nombres de Esteban de Solórzano, Diego García, Pedro Muñoz, Juan de Lorena, Sebastián Ximénez de Alfaro, Luis Muñoz, Andrés de Bles, Paulo de Huert, Guillaume Tomás, Guillén de Robays, Juan de Frías y Juan de Caranz. La obra duró hasta 1532 y con ese motivo la ciudad de Huesca se convirtió en un importante foco de actividad artística. El retablo de Huesca se considera hoy como la segunda gran obra de Forment, por su calidad y por su envergadura.Por entonces regía la diócesis de Huesca el prelado Juan de Aragón y de Navarra, miembro de la casa real, que fue el gran mecenas de este proyecto. En el contrato se especificaron claramente una serie de imposiciones, como la de seguir el modelo del retablo mayor de la Basílica del Pilar de Zaragoza, tanto en las trazas como en calidad, y seguir un programa iconográfico bien especificado (aunque sufrió algunos cambios según se iba ejecutando).