thumb|Mapa ferroviario cubano. Entre otras ciudades, como si de una espina dorsal se tratase, enlaza La Habana (al oeste) y Santiago de Cuba (al este).

Cuba cuenta con una extensa red de ferrocarriles de propiedad estatal empleados para el transporte de pasajeros y de mercancías. Los Ferrocarriles de Cuba (FC), más formalmente la Unión de Ferrocarriles de Cuba (UFC), es la empresa estatal cubana dedicada al transporte ferroviario y por extensión, la red de ferrocarriles de uso público en Cuba.

La red

Los ferrocarriles de Cuba utilizan mayormente una trocha de 1435 mm (ancho estándar) que se extiende desde Guane (provincia de Pinar del Río), en la parte más occidental de la isla, hasta la bahía de Guantánamo en la parte oriental. thumb|Esquema de la red de ferrocarriles de Cuba para el transporte de pasajeros. thumb|Esquema de la red de ferrocarril suburbano de transporte público en La Habana.

La red ferroviaria nacional contaba en 2010 con 8193 km de vías, de ellos, corresponden al ferrocarril de uso público: 5064 km. El resto era de uso agroindustrial (transporte de caña de azúcar para los centrales azucareros) y en otras industrias y minas. La mayoría de los 5064 kilómetros de recorrido son cubiertos con locomotoras diésel, ya que sólo 124 km se encuentran electrificados (el llamado Tren de HersheyMorrison, Allen (2008). The Hershey Cuban Railway . Retrieved 2008-02-16.), y el 85.6 % soporta 100 o más lbs/yarda. La red conecta a todas las cabeceras provinciales del país y a los seis puertos de primer nivel (Mariel, La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Nuevitas y Santiago de Cuba). La densidad nacional de vías férreas es 7.31 km por cada 10 000 habitantes, y de 74.5 km por cada de superficie. El sistema transporta 8 millones anuales de pasajeros y 8.5 millones de toneladas de carga, de ellos, más de 4 millones de toneladas de cargas generales transportada por la UFC y más de 2 millones de toneladas de caña, azúcar y derivados.

El parque en explotación en 2010 era de alrededor de 700 locomotoras, de ellas 283 de la UFC y el resto de los ferrocarriles azucareros. En su mayor parte son diésel, desde 2004 no se emplean locomotoras de vapor (excepto en paseos turísticos), antes, muy comunes en los centrales azucareros. Se contaba con 40 000 carros, de ellos 7508 operados por la UFC y 160 coches-motores y 780 coches de pasajeros.ECURED Unión de Ferrocarriles de Cuba

En el servicio de pasajeros, el tren insignia ("No. 1"), realiza un viaje expreso entre La Habana y Santiago de Cuba por la línea central de 835 km de longitud. Otros servicios nacionales parten de La Habana hacia Pinar del Río, Cienfuegos, Sancti Spiritus, Holguín, Manzanillo y Guantánamo. La zona metropolitana de La Habana es servida por una red de trenes suburbanos.

En julio de 2019 se revitalizó el servicio de trenes nacionales de larga distancia con los siguientes itinerarios: +Tren NoOrigen/DestinoFrecuenciaParadas1-2Habana-Santiago2 díasJaruco, Matanzas, Santa Clara, Guayos, Ciego de Ávila, Camagüey, Las Tunas, Combinado San Luis3-4Habana-Guantánamo3 díasJaruco, Matanzas, Santa Clara, Guayos, Ciego de Ávila, Camagüey, Las Tunas, Cacocum, Combinado San Luis, Reynaldo Brooks (La Maya), Costa Rica5-6Habana-Holguín3 díasJaruco, Matanzas, Colón, Santa Clara, Guayos, Ciego de Ávila, Florida, Camagüey, Las Tunas, Mir, Cacocum 7-8Habana-Bayamo-Manzanillo3 díasJaruco, Matanzas, Jovellanos, Santa Clara, Guayos, Ciego de Ávila, Florida, Camagüey, Martí, Colombia, Jobabo, Guamo, Río Cauto, Bayamo, Mabay, Veguitas, Yara

Historia

Surgimiento del ferrocarril y desarrollo en la etapa española. thumb|Estación de Ferrocarril de Bejucal, terminal del primer ferrocarril cubano en 1837 La historia ferroviaria de Cuba comenzó en 1830, siendo una capitanía general española, cuando el gobernador general de Cuba, Francisco Dionisio Vives crea la Junta de Caminos de Hierro para estudiar la construcción del Ferrocarril La Habana-Bejucal-Güines. En diciembre de ese año el proyecto se paraliza y es retomado en 1832 cuando el habanero Claudio Martínez de Pinillos, conde de Villanueva, es nombrado presidente de la Real Junta de Fomento de La Habana. El conde de Villanueva gestiona ante la Corona española y obtiene el 12 de octubre de 1834, la autorización de la reina de España Isabel II, para construir la primera línea de La Habana a Bejucal. La Real Junta de Fomento llevaría a cabo la construcción del ferrocarril consiguiendo un empréstito de 2 millones de pesos negociado en Inglaterra. La obra tuvo al norteamericano Alfred Kruger, como ingeniero principal. Claudio Martínez de Pinillos era representante de los círculos de hacendados criollos, ansiosos de encontrar una vía más rápida que la de carreras de bueyes y arrias de mulos para trasladar a los puertos sus producciones de azúcar. A la iniciativa de estos productores y exportadores criollos, se debió básicamente la introducción del ferrocarril en Cuba.

El primer tren que se deslizó por las paralelas de hierro salió del Taller de Ciénaga en La Habana, en un viaje de prueba, el 13 de noviembre de 1837. Arribó a Bejucal a las 10:18 a. m.. Esa prueba la publicó el Diario de la Marina, el 18 de noviembre de 1837. El 19 de noviembre de 1837, en homenaje al santo de la Reina Isabel II, se inauguró este primer tramo de 27,5 km, solemnemente por la Junta de Fomento. Ese día a las 8:00 a. m., salió el primer tren en dirección a Bejucal. Con su partida, la isla de Cuba se convertía en el séptimo lugar del mundo en disponer de esa vía de transporte, solo 12 años después del primer servicio de ferrocarril público inglés. La España peninsular contaría con este medio de transporte únicamente a partir de 1848. Sería el primer ferrocarril en la América Española y el segundo territorio en el continente americano, solo después de Estados Unidos. miniaturadeimagen|Red ferroviaria de Cuba hasta 1868, antes de la Guerra de los Diez Años. A fines de 1839, el ferrocarril habanero fue completado con otros 44,5 km, alcanzando su destino proyectado, la ciudad de Güines, entonces cabecera de una rica comarca agrícola y azucarera al sureste de La Habana.

El desarrollo de los ferrocarriles en Cuba tuvo como motor a la industria azucarera, la cual necesitaba un medio de transporte eficaz para el traslado del azúcar y las mieles hacia los puertos para su exportación. En consecuencia, primaron los intereses privados locales en su estadio inicial de desarrollo. Además de la red de La Habana, se desarrollaron impetuosamente redes ferroviarias locales partiendo de Matanzas, Cárdenas, Cienfuegos, Caibarién y Sagua La Grande, en el occidente y centro de la isla, o sea, donde se concentraba la producción azucarera.

Desarrollo de la red en el occidente miniaturadeimagen|Curva en el ferrocarril de Yaguajay (c. 1896) En 1842, la primera línea La Habana-Güines fue puesta en subasta pública y adjudicada a la Compañía Caminos de Hierro de La Habana. En diciembre de 1843 esta empresa puso en funcionamiento un ramal entre San Felipe y Batabanó, conectando así a La Habana con este puerto de la costa sur, empleado entonces para la comunicación marítima con el oriente y occidente de la isla. Posteriormente se fueron añadiendo nuevas extensiones. En un período de 15 años se construyeron unos 100 km de vías férreas. La red se extendió hasta San Antonio de los Baños (diciembre de 1844) y Guanajay (1849) hacia al oeste, y hasta Unión de Reyes en el este (1848), entroncando allí con el Ferrocarril de Matanzas, lo cual hizo posible por primera vez la comunicación ferroviaria entre ambas ciudades, aunque dando un largo rodeo por el sur. La conexión con Matanzas mejoraría años después con la construcción de un ramal directo entre Güines y esa ciudad en 1861.

Cárdenas fue la segunda ciudad que contó con ferrocarril después de La Habana, con la apertura de su primera línea que llegó en diciembre de 1840 hasta Jovellanos (entonces llamado Bemba). Esta red se fue extendiendo paulatinamente hacia el sur, alcanzando Navajas en 1849, y hacia el sureste, llegando a Colón en 1851 y a Los Arabos (Macagua) en 1852. El trazado entre Jovellanos y Los Arabos forma parte hoy del Ferrocarril Central de Cuba.

En 1842 se abre el primer tramo del Ferrocarril del Júcaro (un embarcadero situado en la misma bahía de Cárdenas, unos kilómetros al este de dicha ciudad, actualmente desaparecido), hasta Recreo (hoy Máximo Gómez). En 1843 se enlazan las redes de la compañía Ferrocarril de Cárdenas con la del Ferrocarril del Júcaro. Pocos años después (en 1853) se funden ambas compañías en el Ferrocarril de Cárdenas y Júcaro, cuya red conjunta se extendió hasta Itabo (Martí) en 1854, Calimete (1871), Macagua vía Banagüises (1884), Aguada de Pasajeros (1885) y Yaguaramas (1888), cubriendo la mitad oriental de la actual provincia de Matanzas y el suroeste de Las Villas.

Por otra parte, la red que partía del puerto de Matanzas se desarrolló primero hacia el sur (hacia la llamada llanura roja) y después también hacia el sureste, en estrecha competencia con su rival de Cárdenas. Su primera línea hasta Sabanilla (actual Juan Gualberto Gómez) se inauguró completamente en 1845 con un primer tramo hasta Guanábana en 1843. En 1848 se prolonga hasta Unión de Reyes donde enlazó con el ferrocarril de La Habana. Siguiendo hacia el este, llega a Navajas (Pedro Betancourt) en 1849 donde entronca con el Ferrocarril de Cárdenas, se unen así las tres redes primigenias. Continúa en esa dirección y alcanza Agramonte (en 1864), Guareiras (1870) y Colón (en 1872); aquí empalma nuevamente con el Ferrocarril de Cárdenas y Júcaro. Desde Guareiras se extendió un ramal hacia el sureste hasta cruzar el río Hanábana, hasta el poblado de Esles en las cercanías de Rodas en Las Villas (en 1886). Un ramal al sur, partiendo de Navajas alcanzó Jagüey Grande en 1878, el cual fue demolido en los años 1970. Otra línea partiendo de Guanábana es construida hasta Coliseo adonde arriba en 1848 (La compañía, independiente del Ferrocarril de Matanzas, es llamada Ferrocarril de Coliseo). La misma es prolongada hasta Jovellanos en 1859 donde empalma con el ferrocarril de Cárdenas.

thumb|Tranvía en La Habana en 1952 Paralelamente continuó la ampliación de la red habanera. La ciudad tuvo su primer tranvía (denominado Ferrocarril Urbano de La Habana con tracción a vapor), el 3 de febrero de 1858. La red de tranvías habanera es electrificada ya en 1901. En 1861 se inaugura el Ferrocarril del Oeste que tenía la intención de llegar hasta Pinar del Río. Su primer tramo alcanzó Calabazar y Santiago de las Vegas en 1861, Alquízar en 1863 y Artemisa en 1864. Sin embargo, tardaría varios años en avanzar más allá de Candelaria (1866) y San Cristóbal (1871), alcanzando su destino final, Pinar del Río, solo en 1894.

En 1863 se funda el ferrocarril de Marianao, de carácter más bien urbano y suburbano. Al inicio abarcaría una red de 12 km y tendría una influencia importante en la expansión del conglomerado urbano habanero hacia el oeste.