thumb|Joseph McCarthy y Roy Cohn durante las audiencias Army-McCarthy. (1954) El «pánico lavanda» (, «terror lavanda», en referencia al color lavanda), también denominado «terror lila», hace referencia a la persecución de homosexuales en la década de 1950 en Estados Unidos, similar a la sufrida por los comunistas, el llamado Red Scare, el «terror rojo». Hombres gays y mujeres lesbianas se consideraban como un riesgo para la seguridad nacional y simpatizantes del comunismo, lo que llevó a excluirles de cualquier agencia federal. Se creía que debido al estigma en torno a su orientación sexual, eran vulnerables al chantaje, lo que ponía en riesgo la seguridad nacional. Las lesbianas se consideraban de menor riesgo, pero también algunas de ellas fueron interrogadas o perdieron sus trabajos.
El pánico lavanda normalizó la persecución de homosexuales a través de la institucionalización burocrática de la homofobia. El senador de Estados Unidos Alan Simpson escribió: «El denominado Red Scare ha sido el centro de atención de muchos historiadores durante ese periodo. Un evento menos conocido pero que hizo daño a muchas más personas fue la caza de brujas que McCarthy y otros llevaron a cabo contra los homosexuales»
Etimología El nombre de la persecución fue popularizado por David K. Johnson en su ensayo de 2004 sobre la campaña contra los homosexuales, The Lavender Scare. El título del libro se inspiró en el término «lavender lads», usado repetidamente por el senador Everett Dirksen como sinónimo de los hombres homosexuales. En 1952, Dirksen dijo que una victoria del Partido Republicano en las elecciones de noviembre llevaría a eliminar a todos los «lavender lads» del Departamento de Estado.Stephen J. Whitfield, The Culture of the Cold War, 2ª ed. (Johns Hopkins University Press, 1996), p. 44Byron C. Hulsey, Everett Dirksen and His Presidents: How a Senate Giant Shaped American Politics (University Press of Kansas, 2000), p. 48-49 La expresión también fue utilizada por la revista Confidential, conocida por sus cotilleos sobre la sexualidad de los políticos y las estrellas de Hollywood.Samuel Bernstein, "Lavender lads, baritone babes", The Advocate, 29 de enero de 2007. Sobre la asociación de ciertos colores con la homosexualidad, ver Venetia Newall, "Folklore and Male Homosexuality", Folklore, vol. 97, no. 2, 1986, 126
Historia Antes de que comenzaran las investigaciones del congreso de 1950, las instituciones estadounidenses ya habían desarrollado un intrincado y efectivo sistema de reglas, tácticas y personal para descubrir homosexuales que se convertirían en mecanismos de ejecución durante el pánico lavanda.Johnson, David K. (2004). The Lavender Scare. Chicago: The University of Chicago Press. ISBN 9780226401904. OCLC 921180945. Naoko Shibusawa señala que el sistema estaba relacionado con la expansión de la burocracia durante finales del , con instituciones que sistemáticamente categorizaban a las personas como aptas o no aptas, incluyendo a los homosexuales en la categoría de no aptos junto a personas designadas como «criminalmente insanas» o «moralmente depravados», incluso aunque no siempre lo pusieran en práctica hasta más adelante. Margot Canaday y Michael S. Sherry señalan que la homofobia de la Guerra Fría (así como una moral y pánico sexual que datan de la Gran Depresión) tuvo lugar en un contexto de «cambios en la percepción de las relaciones entre géneros, razas, las dislocaciones en curso del capitalismo tardío, la urbanización sin fin, las crisis económicas y exteriores, el ajuste de posguerra y el afianzamiento de una sociedad y una cultura de consumo supuestamente dominadas por las mujeres». A pesar de ello, la exclusión de los gays del servicio civil, por otro lado, no se tomaba en consideración antes de la Guerra Fría. Frente a lo que ocurría en el ejército, al Departamento de Estado no le preocupaban los gays en la Guerra. Dicha cuestión tampoco estaba en el radar público, excepto en su caso en la percepción del cuerpo diplomático como un grupo de tipos afeminados y privilegiado.
En 1947, al inicio de la Guerra Fría y una preocupación en aumento por la seguridad nacional, el Departamento de Estado inició una campaña para limpiar el departamento de comunistas y homosexuales, y establecieron un conjunto de «principios de seguridad» que inspiraron la creación de un test dual de lealtad y seguridad que sirvió de modelo para otras agencias gubernamentales, y como base de un programa de seguridad aplicable a todo el gobierno bajo la administración del Presidente Dwight D. Eisenhower. Siguiendo estos principios, se consideraba personas «desleales» a los comunistas, sus socios y aquellos culpables de espionaje, así como personas conocidas por «alcoholismo habitual, perversión sexual, infamia moral, irresponsabilidad financiera o antecedentes penales», y no podían ser empleados por el gobierno. Con la inclusión de «perversión sexual» entre las características que hacían a una persona no apto para el trabajo en el gobierno, la discriminación contra los homosexuales fue tomando forma implícitamente en la política del Departamento de Estado, y se introdujo en los protocolos y procedimientos del gobierno federal. Entre 1947 y 1950, unos 1700 solicitantes de trabajo en el gobierno federal fueron rechazados por alegaciones de homosexualidad.
El lenguaje del pánico lavanda era conscientemente vago, ya que en lugar de referirse a ello directamente, a menudo los homosexuales y pervertidos eran denominados «débiles morales», «inadaptados sexuales», «riesgos morales», «inadaptados», «indeseables» o personas con «moral inusual». El término eufemístico «riesgo de seguridad» era utilizado por mucha gente en aquel momento, y muchos historiadores asumieron que se refería a una versión más suave de un Comunista —alguien con simpatías comunistas pero sin conexiones directas con el partido—. «Riesgo de lealtad» y «riesgo de seguridad» se consideraban expresiones similares o, de hecho, el mismo término para la misma cosa. Pero «al definir las diferencias entre un riesgo de lealtad y un riesgo de seguridad, los funcionarios a menudo explicaban que lealtad» señalaba un estado de ánimo, un deseo consciente de traicionar secretos, mientras que «seguridad» señalaba comportamientos o asociaciones que podrían llevar a que alguien sin quererlo o sin darse cuenta traicionara secretos en el futuro. De esta manera, tanto el gobierno como el departamento de estado se daban la posibilidad de expulsar a funcionarios sin pruebas de que fueran comunistas, sino por el simple riesgo de que de manera inadvertida de determinadas tendencias o posibilidades.
Incluso antes del establecimiento de los principios de seguridad del Departamento de Estado de 1947, el ejército de Estados Unidos había desarrollado políticas discriminatorias dirigidas a gays y lesbianas. En 1940, el presidente Roosevelt y sus asesores del Selective Service fueron convencidos por unos psiquiatras de la necesidad de llevar a cabo programas para determinar la salud mental de los potenciales soldados para reducir de esa manera el coste de la rehabilitación psiquiátrica de los veteranos que retornaban. Aunque el plan inicial de exámenes psiquiátricos a los reclutas del ejército no incluían referencias directas a la homosexualidad, en un año se añadieron tales referencias —este desarrollo en los procesos burocráticos del ejército contribuyó a la preocupación por la homosexualidad durante la Segunda Guerra Mundial—. Las nuevas directivas de exámenes psiquiátricos y procedimientos introdujeron en el ejército la idea de que los homosexuales no eran aptos para prestar servicios en el ejército porque no eran mentalmente estables: un cambio frente al enfoque tradicional de considerar la homosexualidad como un delito. Durante la Primera Guerra Mundial, la ley militar incluyó el castigo a los homosexuales, y durante la Segunda Guerra Mundial, se prohibió la homosexualidad en todas las ramas del ejército en 1943. A pesar de toda la legislación, la necesidad de tropas permitió que ingresaran algunos homosexuales para luchar en le guerra. En torno a 4,000-5,000 de los 18 millones de hombres que se tuvieron en consideración fueron rechazados. Los soldados tenían la obligación de denunciar actos homosexuales por parte de otros soldados. Entre dos mil y tres mil soldados fueron considerados sospechosos de ser homosexuales en el ejército, expulsando a más mujeres que hombres.
Si la llegada de gente a Washington D. C. durante el New Deal dio lugar a los ambientes urbanos y profesionales que permitieron florecer a la subcultura gay y lesbiana, la Segunda Guerra Mundial aceleró el proceso: para muchos gays y lesbianas, la guerra fue una experiencia nacional de salida del armario. La movilización para la Segunda Guerra Mundial y la experiencia de la guerra dio lugar a una nueva adición al paisaje social y urbano de Estados Unidos: la comunidad gay y lesbiana. Para muchos estadounidenses, esta visible cultura homosexual parecía ser la prueba de sus sospechas de que la guerra había acabado con los códigos morales puritanos, aligerado las costumbres sexuales y sin lugar a dudas representaba una amenaza viable a los ideales puritanos sobre los roles de género, la heterosexualidad y la familia nuclear. Tras la guerra, a medida que las familias se reunían y que Estados Unidos luchaba por retomar su vida, se propagó una narrativa nacional que idealizaba versiones de la familia nuclear, la heterosexualidad y los roles de género tradicionales en el hogar y en el puesto de trabajo.
En 1950, el mismo año que el senador Joseph McCarthy afirmó que había 205 comunistas escondidos en el Departamento de Estado de los Estados Unidos, John Puerifory, el subsecretario de estado, afirmó que existía un «movimiento clandestino homosexual» en el Departamento de Estado, y que habían permitido que 91 homosexuales dimitieran. Tan solo dos de ellos eran mujeres. A resultas de esto, la administración el presidente Harry Truman fue acusada de no haberse tomado la «amenaza» de la homosexualidad suficientemente en serio. En junio de 1950 se puso en marcha una investigación sobre el empleo por parte del gobierno de homosexuales. Los resultados no se conocieron hasta diciembre, pero entretanto aumentaron los despidos por alegaciones de homosexualidad, de una media de 5 a 60 al mes. El 19 de abril de 1959, el presidente de los republicanos Guy George Gabrielson dijo que «los pervertidos sexuales que se han infiltrado en nuestro gobierno en los últimos años «eran» tal vez tan peligrosos como los verdaderos comunistas». Debido a que la mayoría de los homosexuales en la década de 1950 «estaban en el armario» y algunos estaban casados, se asumía que serían más susceptibles de ceder al chantaje por lo que se les clasificó como riesgos para la seguridad del estado. Irónicamente (aunque no fue públicamente conocido hasta décadas más tarde), McCarthy contrató a un consejero jefe de su subcomité del Congreso que era homosexual, Roy Cohn, aunque en el armario. Juntos, McCarthy y Cohn - con el apoyo entusiasta del director del FBI, J. Edgar Hoover - fueron responsables de despedir a una multitud de hombres homosexuales y mujeres lesbianas que eran funcionarios, y de atenazar a muchos de sus opositores utilizando rumores sobre su homosexualidad. En 1953, durante el final de la administración Truman, el departamento de Estado informó de que había despedido a 425 empleados por alegaciones de homosexualidad.Berard, Lauren B., "Something Changed: The Social and Legal Status of Homosexuality in America as Reported by The New York Times" (2014). Honors Theses. Paper 357. Mientras que el Secretario de Estado Dean Acheson teóricamente defendió a los empleados del Departamento de Estado, llamando a las payasadas de McCarthy un «sucio negocio», el departamento en su conjunto respondió a las alegaciones contra él con redoblados esfuerzos de eliminar la homosexualidad de sus filas.