thumb|Retrato de Wolfgang Amadeus Mozart realizado por Dora Stock en 1789, 2 años antes de su muerte.

Wolfgang Amadeus Mozart falleció el 5 de diciembre de 1791 a las 00:55 a los 35 años de edad después de una breve pero severa enfermedad. Las circunstancias acerca del deceso se conocen a grandes rasgos, pero es posible que los detalles completos nunca puedan ser aclarados a causa de pruebas contradictorias y faltantes. No está claro cuál fue la enfermedad que causó la muerte del compositor y qué ocurrió antes de su fallecimiento.

Enfermedad y últimos días

Mozart tuvo problemas de salud a lo largo de su vida, sufriendo por épocas la viruela, amigdalitis, bronquitis, neumonía, fiebre tifoidea, reumatismo y periodontitis.Para una visión detallada del historial médico de Mozart, con el diagnóstico propuesto por un médico, ver Davies. Su enfermedad final comenzó durante una visita a Praga (partiendo de Viena el 25 de agosto de 1791) para supervisar la representación de su nueva ópera La clemenza di Tito. La visita fue francamente exitosa en términos profesionales,Para más detalles, ver Solomon, pp. 485–486 pero Mozart comenzó a sentirse seriamente enfermo. Uno de sus primeros biógrafos, Franz Niemetschek, escribió: «Estaba pálido y tenía una expresión de tristeza, aunque a menudo mostraba su buen humor con bromas a sus amigos».Citado en Solomon, p. 487

Después de su regreso a Viena (a mediados de septiembre de 1791), el estado de salud de Mozart empeoró gradualmente.Solomon, p. 586 cita un artículo en la revista musical berlinesa Musikalisches Wochenblatt, escrito poco después del fallecimiento del compositor. Por un tiempo, todavía pudo trabajar. En particular, terminó su Concierto para clarinete, trabajó para completar su Requiem, un encargo anónimo del Conde Walsegg, que quería hacerlo pasar como una composición propia, recibido por un mensajero misterioso cuyo nombre era al parecer Franz Anton Leitgeb,Solomon, pp. 482–485 y dirigió el estreno de la representación de La flauta mágica el 30 de septiembre. Pero estaba cada vez más alarmado y abatido por su estado de salud, probablemente incluso desilusionado. En la primera biografía de Niemetschek se relata una anécdota famosa de su mujer Constanze:

Constanze consultó con el médico de Mozart, el doctor Thomas Franz Closset, quien le aconsejó que le retirara el Requiem a su marido por una temporada. Así lo hizo Constanze y lo animó a que terminara una Pequeña cantata masónica, K. 623, compuesta para celebrar la inauguración de un nuevo templo masónico de la logia de Mozart.Solomon, p. 490 Esta estrategia funcionó realmente durante un tiempo: terminó la cantata y fue estrenada el 18 de noviembreDeutsch, p. 413 con gran éxito y se sentía "eufórico" (según Solomon). Le dijo a Constanze: «Sí, ya veo que estaba enfermo cuando tuve la idea absurda de haber sido envenenado, devuélveme el Requiem y lo terminaré».Las palabras fueron reproducidas por Constanze décadas después en una visita de la escritora inglesa Mary Novello a la viuda; citado en Solomon, p. 490.

Sin embargo, los peores síntomas de Mozart volvieron pronto, junto con el fuerte sentimiento de que seguía siendo envenenado. Cayó postrado en cama el 20 de noviembre, sufriendo hinchazón, dolores y vómitos.

Fallecimiento thumb|left|Mozarts letzte Tage ("Últimos días de Mozart") de Hermann von Kaulbach (1873).

Los síntomas de la enfermedad final de Mozart fueron descritos por uno de sus primeros biógrafos, Georg Nikolaus von Nissen (el segundo marido de Constanze), quien tomó muchos de los detalles de las explicaciones dadas por la hermana de Constanze, Sophie Weber. Nissen escribió: «[la enfermedad] comenzó con la hinchazón de las manos y los pies, que estaban casi inmovilizados Por completo, seguido de vómitos repentinos. ...Hasta dos horas antes de morir estuvo plenamente consciente».Citado en Solomon, p. 491 Su cuerpo se hinchó tanto que no podía levantarse de la cama o incluso moverse por sí mismo.

Mozart fue cuidado por los miembros de la familia de su esposa, con quienes tenía una estrecha relación, y por el doctor Thomas Franz Closset. Su suegra, Cëcilia Weber, y su cuñada, Sophie, le hicieron una chaqueta de noche «que se podía poner por encima, ya que, debido a su estado de hinchazón, no podía girarse en la cama».Carta de Sophie a Nissen, en 1825; citada en Solomon, p. 492

El domingo 4 de diciembre de 1791, aproximadamente a las diez y media de la noche, llegó el doctor Closset de la ópera y ordenó que se pusiesen compresas frías sobre la frente para bajarle la fiebre, a pesar de que Sophie se mostró reacia a hacerlo, puesto que pensaba que no sería bueno para el enfermo el cambio tan brusco de temperatura. Esto hizo tanto efecto en él que perdió el conocimiento, que no volvió a recuperar. Según Sophie, los últimos suspiros de Mozart fueron «como si hubiera querido, con la boca, imitar los timbales de su Requiem».

A la una menos cinco minutos de la madrugada del 5 de diciembre, Mozart falleció en Viena en su departamento de la Rauhensteigasse, siendo amortajado según el ritual masónico (manto negro con capucha).

Funeral y entierro

thumb|Monumento a Mozart situado en el lugar aproximado en el que fue enterrado en el cementerio de St. Marx (Viena).

Alrededor las dos y media de la tarde de ese mismo día, recogieron el cadáver del departamento y lo metieron en el coche fúnebre, que trasladaron a la Catedral de San Esteban, donde aguardaba el cortejo fúnebre. En el lado norte, en una capilla conocida como capilla del Crucifijo, al aire libre (debido al avanzado estado de putrefacción del cadáver) y frente a la casa del enterrador, colocaron el ataúd sobre un catafalco y ahí recibió la «bendición de la casa». Después, el cortejo entró en la catedral por la puerta del Sacristán, y allí tuvo lugar la «bendición eclesiástica». Acabada la ceremonia, la procesión salió de nuevo al lado norte de la catedral, púlpito de Capistranus, donde el coche fúnebre aguardaba para trasladar el féretro al cementerio de San Marx.

Los preparativos del funeral fueron llevados a cabo por el amigo y patrón de Mozart el barón Gottfried van Swieten. Aconsejada por sus asesores y debido a su precaria situación económica, Constanze aceptó un entierro de tercera categoría, con un coste de ocho florines con cincuenta y seis kreutzer (más un suplemento de tres florines para el coche fúnebre), lo usual para miembros de la burguesía media. Fue enterrado al anochecer, tras el traslado del féretro en un coche de caballos hasta el cementerio de St. Marx en Viena, en el que recibió sepultura en una tumba comunitaria simple (no en una fosa común). El tiempo que hacía aquella noche era suave y tranquilo, no tormentoso como se ha pensado erróneamente. El biógrafo Otto Jahn afirmó, en 1856, que al entierro asistieron Antonio Salieri, Franz Xaver Süssmayr, Gottfried van Swieten y otros dos músicos.New Grove Vol 12, p. 716

Al parecer, el día 10 de diciembre tuvo lugar una ceremonia en memoria de Mozart en la iglesia de San Miguel, sede de la Congregación de Santa Cecilia de los músicos de la corte, donde se interpretaron fragmentos del Requiem (concretamente, el Introitus y el Kyrie eleison).

Período posterior

La escasa afluencia de público al entierro de Mozart no reflejó su categoría como compositor, ya que los funerales y conciertos en Viena y Praga contaban con mucha afluencia. Constanze se recuperó pronto de su duelo y con energía se centró en la tarea de asegurar financieramente a su familia (los Mozart tenían dos hijos pequeños y Wolfgang había muerto con considerables deudas). Apeló exitosamente al Emperador el 11 de diciembre de 1791, para que le otorgaran una pensión de viudez, ya que Mozart había servido al Emperador a tiempo parcial como compositor de cámara, y organizó una serie de conciertos con su música, además de publicar muchas de las obras de su marido. Estos esfuerzos surtieron efecto y por un tiempo Constanze se aseguró financieramente, llegando incluso a tener bastante dinero.Solomon, p. 499

La tradición de la biografía de Mozart comenzó pronto después de la muerte del compositor. Friedrich Schlichtegroll escribió una de las primeras (basada en la información de Nannerl, hermana de Wolfgang), como hizo Franz Niemetschek (que trabajó con Constanze). Mucho después, en 1826, Constanze ayudó a su segundo marido, Georg Nikolaus von Nissen a elaborar una biografía más detallada.

La reputación musical de Mozart creció rápidamente después de su muerte; Solomon describe una «ola de entusiasmo sin precedentes» por su obra y muchos editores compitieron para publicar las ediciones completas de sus obras.

Recuerdos de los presentes

Las personas que estuvieron presentes en el momento de la muerte de Mozart finalmente escribieron sus recuerdos del acontecimiento, bien por sí mismos o a través de entrevistas con otros. Las historias que cuentan no son completamente compatibles entre sí, quizás debido en parte a que algunos de ellos lo hicieron en la década de 1820, cuando los recuerdos de los testigos podrían haberse distorsionado.

Benedikt Schack, un amigo íntimo de Mozart para quien escribió el personaje de Tamino en La flauta mágica, dijo a un entrevistador que en el último día de la vida de Mozart, participó en un ensayo del Réquiem que estaba componiendo:Deutsch, pp. 536–537. Esta historia aparece en el obituario para Schack, publicado en Allgemeine musikalische Zeitung, del 25 de julio de 1827 (

Parece difícil de conciliar esta historia con la descripción física de Mozart dada por otras fuentes; quizás Schack recordó mal el día. Niemetschek relata vagamente una historia similar pero no menciona el ensayo:

La afirmación ampliamente repetida de que Mozart dictó en su lecho de muerte pasajes del Réquiem a su pupilo Franz Xaver Süssmayr (un incidente que proporciona un modelo para explicaciones ficticias posteriores) es fuertemente discutida por Solomon, quien afirma que la primera referencia a esta afirmación data de 1856. Sin embargo, Sophie Weber afirmó que recordaba que Mozart dio instrucciones a Süssmayr.Solomon, p. 493

Una carta de 1840 del compositor Ignaz von Seyfried dice que en su última noche Mozart también estuvo mentalmente ocupado con su ópera La flauta mágica, que estaba siendo un continuo éxito desde su estreno el 30 de septiembre. Según se dice Mozart susurró lo siguiente a Constanze, mencionando a la hermana de esta Josepha Hofer, la soprano de coloratura que interpretó el papel de la Reina de la Noche el día del estreno de la ópera:

Mozart había escuchado la ópera varias vecesSolomon, pp. 487–488 y se ha sabido que en la época su cuñada estaba cantando.

Los recuerdos citados anteriormente, que pudieron ser idealizados, son comúnmente repetidos en discusiones sobre los últimos días de Mozart. Solomon afirma que los biógrafos a menudo excluían los recuerdos más crueles. Por ejemplo, relata la otra memoria de Constanze así:

El hijo mayor de Wolfgang, Karl que entonces tenía siete años, estuvo presente y escribió más tarde:

Diagnósticos póstumos e hipótesis sobre su muerte miniaturadeimagen|Detalle del retrato inacabado de Mozart al piano, obra de su cuñado Joseph Lange, realizado en 1781-82. La inesperada y misteriosa muerte de Mozart ha suscitado gran interés desde el principio. El hecho de que la medicina se encontrase en un estado primitivo en la época de Mozart hizo imposible determinar a ciencia cierta qué había originado la muerte del compositor. En el acta de defunción oficial constaba que el compositor austríaco había fallecido a causa de una «hitziges Frieselfieber» («fiebre miliar aguda», refiriéndose a una erupción cutánea parecida a semillas de mijo),Citado en Solomon, p. 494 una descripción que no basta para identificar la causa en la medicina moderna y que es demasiado amplia e inexacta, ya que no se llevó a cabo la autopsia debido al avanzado estado de descomposición en que se encontraba el cadáver.