thumb|right|Una grabación de Emilio Aguinaldo, primer presidente de Filipinas, haciendo un discurso en español
El español filipino (es-PH) o castellano filipino es la variedad del idioma español hablado en la República de Filipinas, y principalmente por los hispanofilipinos.
El español de Filipinas se distingue de otras variedades dialectales del español por unas características propias, parecidas a las del español de Hispanoamérica pero también con otras más cercanas a las del español peninsular. Ha influido también el léxico del dialecto por las interacciones de los hispanohablantes en Filipinas con las lenguas nativas del país, y los lingüistas han observado tendencias más conservadoras y uniformes en el uso del español en Filipinas en comparación con otras variantes del idioma.
El español filipino cuenta con casi un millón de hablantes sin tener en cuenta el nivel de dominio, incluidos 4.000 hablantes que lo consideran como lengua materna, aunque las cifras varían mucho dependiendo de la fuente. La Academia Filipina de la Lengua Española sirve como regulador del idioma español en el país.
Distribución y número de hablantes Los hablantes del español filipino se encuentran por toda Filipinas, aunque principalmente en las grandes ciudades como Manila. Existen comunidades hispanohablantes más reducidas en las regiones donde hay grandes haciendas, como la región azucarera de la isla de Negros alrededor de las ciudades de Bacólod y Dumaguete. También hay hispanohablantes en zonas de cultivo de frutas y hortalizas en Mindanao, cerca de las ciudades de Cagayán de Oro y Dávao. También se encuentran en ciudades importantes como Cebú, Iloílo y Zamboanga aunque en esta última predomina el uso del chabacano, una lengua criolla hispanofilipina. La mayoría de los hablantes nativos del español filipino pertenecen a las clases medias y altas del país.
Existe gran diversidad de opiniones sobre el número actual de hablantes de español en Filipinas, con cifras entre unos miles y unos millones de hablantes. El Instituto Cervantes estimó en 2014 que Filipinas tenía un millón de hispanohablantes sin importar el nivel de fluidez, mientras que María Luisa Young, profesora de español y jefa del Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad Ateneo de Manila, dio en 2023, sin confianza, una cifra de casi 500 000 personas en Filipinas que dominan el español o, al menos, saben hablarlo. Un informe del Instituto Cervantes del año 2022 cifró en unos 460 000 los hispanohablantes que viven en Filipinas, aunque contaba como hablantes nativos solo a los españoles que viven en el país, y considera a los hablantes de chabacano (de cualquier variante) como hispanohablantes parciales, mientras que ignora a los que estudiaron español cuando era obligatorio (antes de 1986). La Autoridad de Estadísticas de Filipinas registró en el censo de 2020 167 hogares en todo el país que usaban el español como lengua de casa, y una estimación del año 2020 contabilizaba unos 4000 hispanohablantes nativos en Filipinas.
Es difícil hacer una cuenta precisa de hispanohablantes filipinos porque el gobierno de Filipinas no mantiene estadísticas oficiales actualizadas. La última estimación supuestamente fiable era del año 2008, que contabiliza unos 6000 hispanohablantes nativos, 2 millones que hablan español como segunda o tercera lengua y 1,2 millones de chabacanohablantes. Esas cifras también pueden ser más altas debido al interés creciente entre los filipinos de aprender español por motivos profesionales.
Además de las cifras que estiman los actuales hablantes del español filipino, existe también un número desconocido pero considerable de semihablantes. Se trata de los filipinos que poseen un conocimiento de español no equivalente al nivel avanzado de los hispanohablantes nativos pero superior al conocimiento de los alumnos extranjeros.
Estado actual y futuro El español filipino se ha investigado menos que otros dialectos del español. Muchos informes e investigaciones contemporáneas que supuestamente explicaban el dialecto en realidad no lo hacían; en muchos casos eran investigaciones sobre los préstamos del español a las lenguas filipinas o, aún peor, debido a una interpretación errónea en realidad trataban sobre el chabacano, como si no existiera un dialecto propio del español en Filipinas.
El español filipino ha sido caracterizado como "lengua amenazada", a causa del dominio de sus hablantes del inglés y de las lenguas filipinas, como resultado de la ocupación estadounidense del país. La mayoría de sus hablantes tienen una edad media superior a 40 años y pocos de menor edad lo hablan como lengua nativa. Muchos de los que dominan el dialecto residen fuera de Filipinas. Con la imposición del inglés como lengua vehicular de educación y gobierno por iniciativa de las autoridades estadounidenses, y luego la formación de un movimiento para desarrollar una lengua nacional basada en el tagalo (posteriormente renombrada filipino), el español sufrió un desprestigio y declive en su uso a favor del inglés, particularmente en los años tras la Segunda Guerra Mundial. Por eso se limitaba el uso del español al hogar, y era más difícil usar el idioma en los espacios públicos por falta de hablantes y la actitud hispanófoba de los filipinos no hispanohablantes. Sin embargo, muchos filipinos educados en español cuando su enseñanza era obligatoria son capaces de sostener una conversación con un nivel razonable del idioma.
Dicho esto, hay tendencias recientes sobre el estado actual del español en Filipinas que pueden contrastar con lo antes presentado: por un lado la mayor aceptación del español entre los filipinos no hispanohablantes, y por otro el creciente prestigio del idioma en el mundo. En 2009 Filipinas reintrodujo el aprendizaje del español en la educación secundaria con el apoyo del gobierno español, lo que dio lugar al programa más extenso de aprendizaje de idiomas extranjeros en el sistema de educación pública, con más de 7000 alumnos en el año escolar 2021-2022. La industria de externalización de procesos de negocios (BPO) asimismo impulsó la popularidad contemporánea del español con una mayor potencia salarial para los bilingües hispanohablantes que los angloparlantes exclusivos. Fruto de lo cual cuenta con una nueva generación de hispanohablantes, la mayoría son hablantes que hablan el español como segunda lengua con un grupo más pequeño de hablantes nativos que aprenden el idioma de sus padres en casa.
Fonología Los lingüistas han descrito la fonología del español filipino como conservadora y aristocrática, reflejo de la posición socioeconómica de sus hablantes. Presenta características principalmente manifiestas en los dialectos castellanos septentrionales como se hablaban a finales del y principios del , sin matices de los dialectos castellanos más divergentes como el andaluz o canario ni los idiomas ibéricos como el catalán o gallego, aunque muchos de los españoles que venían a Filipinas eran originarios de esas regiones. A pesar de esto, el español filipino posee todavía algunas características fonológicas que le distinguen de otras variantes del español debido a su anterior contacto con los dialectos hispanoamericanos, la influencia de las lenguas prehispánicas de Filipinas y el desarrollo del chabacano.
La fonología del español filipino suena uniforme sin una matización regional entre los hablantes de diferentes partes de Filipinas, en contraste con el inglés del país.
Distinción entre 'll' e 'y' Existe en el español filipino la distinción fonológica entre los sonidos representados por las letras 'll' () e 'y' (), una distinción también presente en unas partes de España y las zonas bilingües de Bolivia, Paraguay y Perú. Por ejemplo, los filipinos pronuncian la palabra "silla" () como (en tagalo, silya) aunque a veces los hispanohablantes nativos más jóvenes pronuncian el fonema de una manera más cercana a . En la posición inicial, se somete una depalatalización ocasional a : se pronuncia, por ejemplo, la palabra "lluvia" () como .
Se considera muy raro e idiosincrásico el yeísmo en el español filipino. Sin embargo, es posible que las generaciones anteriores de hispanohablantes en Filipinas pudieran ser yeístas por causa de contacto con los dialectos andaluces y mexicanos durante los siglos y , cuando sus hablantes formaron la mayoría de la comunidad hispana del país. Sólo a finales del , en los últimos años de la colonización española, cambiaron los hablantes del español filipino la pronunciación para contrastar los dos sonidos.
Los que pertenecen a las generaciones más recientes de hispanohablantes han empezado adoptar unas características del español peninsular, incluso el yeísmo, debido a su formación en ese dialecto. Dicho esto, la mayoría de los que aprenden el español como lengua extranjera en Filipinas todavía distinguen entre ambos fonemas.
Seseo Se practica el seseo en el español filipino de igual manera que en los dialectos hispanoamericanos. Así lo demuestran particularmente los préstamos del español en las lenguas filipinas como la palabra "cerveza" (), que se deletrea serbesa en tagalo con la misma pronunciación. Aunque el seseo todavía predomina en el habla contemporánea de los hispanohablantes filipinos, hay hispanohablantes nativos que, a finales del , adoptaron la distinción fonológica del español peninsular entre los sonidos representados por las letras 'c' () y 's' () del mismo modo que la distinción entre 'll' e 'y', pero de forma inconsistente.
Similar a la adopción del yeísmo, los que pertenecen a las generaciones más recientes de hispanohablantes también han empezado asumir la distinción entre el 'c' y el 's' debido a su formación en el español peninsular. De los que aprenden el español como lengua extranjera en Filipinas, la mayoría practican la distinción, aunque hay una gran parte que mantiene el seseo. De los que practican la distinción, muchos la emplean de forma inconsistente.
Pronunciación de consonantes oclusivas Las consonantes , y se pronuncian uniformemente en el español filipino como oclusivas (duras), mientras que en otras variantes de español se pronuncian de forma más suave como aproximantes o fricativas. A menudo es posible oír aquellas pronunciaciones más suaves pero varían mucho entre hablantes, incluso los fonemas en la misma frase o palabra.
Es especialmente llamativa la pronunciación de la medial. Su pronunciación puede solaparse con la de y a veces los hablantes las confunden, reflejándose la influencia de las lenguas filipinas. Esto se ve reflejado en el chabacano y en el tratamiento de los préstamos del español en las lenguas filipinas (por ejemplo, la palabra "pared" se ha transformado a pader en tagalo).
Ocurre con regularidad la elisión de la medial, especialmente con las palabras terminando en el sufijo -ado.
Palatalización y africación Se someten a palatalización los fonemas y cuando se sitúan ante una vocal cerrada ( y ), lo cual los transforma a y respectivamente. A veces no se palatalizan sino se someten en cambio la africación, el proceso de transformarse a consonante africada, como los préstamos del español a las lenguas filipinas. Por ejemplo, se pronuncia "Dios" () como (en tagalo, Diyos), o se pronuncia "tiangue" () como (en tagalo, tiyangge).
En ocasiones también se palataliza de la misma manera el fonema a una fricativa postalveolar sorda (). Por ejemplo, se pronuncia "negocio" () como (en tagalo, negosyo).
Cambio de jota velar a La jota velar () está presente en el español filipino como el español peninsular, pero a veces se pronuncia de forma más similar a la glotal como el andaluz, canario, caribeño y colombiano.
Intercambio de vocales no abiertas y consonantes bilabiales