miniatura|Entorno del Monasterio de Santes Creus. El monasterio en España fue un elemento esencial en la conformación de las estructuras feudales miniatura|Entorno del castillo de Molina de Aragón. El señorío de Molina, incorporado a la Corona de Castilla, fue uno de los títulos de soberanía de la Monarquía Hispánica miniatura|Entorno de Ávila, uno de los concejos que extendían su "señorío colectivo" sobre un extenso alfoz rural. La condición de su clase dirigente se evidenciaba con uno de sus títulos honoríficos: "Ávila de los caballeros" miniatura|Ilustración del Privilegium Imperatoris, carta de donación de tierras al abad Willelmus (representado en el centro, con báculo, bendiciendo con la mano derecha y la cabeza inclinada). A la derecha, el rey Alfonso VII de León (con una rama en la mano, símbolo de la donación) y el conde Ponce (con espada y escudo, que actúa como testigo de la donación). A la izquierda, los hijos del rey (uno de ellos, con una rama en la mano).Pen and Parchment: Drawing in the Middle Ages, ficha del Metropolitan Museum of Art. miniatura|Alfonso VIII de Castilla y la reina Leonor entregan el castillo y villa de Uclés al maestre de la Orden de Santiago, en una ilustración del Tumbo Menor
El feudalismo en España,José Antonio Maravall, "El problema del feudalismo y el feudalismo en España", en Estudios de Historia del Pensamiento Español, Índice Histórico Español, n.° 78-477, 453-466 feudalismo español,Claudio Sánchez Albornoz, En torno a los orígenes del feudalismo español, Buenos Aires, 1972. feudalismo en la península ibéricaAbílio Barbero y Marcelo Vigil, La formación del feudalismo en la península ibérica, Barcelona, Crítica, 1978. Esteban Sarasa Sánchez, Eliseo Serrano Martín, Señorío y feudalismo en la península ibérica (SS. XII-XIX), Zaragoza, Institución "Fernando el Católico", 1993. o feudalismo ibérico,Julio Valdeón, «El feudalismo ibérico. Interpretaciones y métodos», en Estudios de Historia de España - Homenaje a Tuñón de Lara, Guadalajara, 1981, 1, págs. 79-96. son expresiones historiográficas de problemática definición. El uso del término "feudalismo" para describir las estructuras socioeconómicas y las instituciones españolas de la Edad Media y el Antiguo Régimen es objeto de debate historiográfico.
Contexto histórico
Orígenes Desde la crisis del , el Bajo Imperio romano, especialmente en Occidente, fue avanzando en la transición del esclavismo al feudalismo (en terminología del materialismo histórico). Las estructuras pre-feudales se encontraban establecidas con claridad en la Antigüedad Tardía y la Alta Edad Media, periodo que en la historia de España está cubierto por las invasiones germánicas, el reino visigodo y los primeros siglos de la presencia musulmana y los reinos hispanocristianos. La feudalización de los reinos cristianos occidentales tuvo una doble causa: la continuidad con el estatus visigodo, sobre todo en la cuenca del Duero, y la transformación de la organización indígena en las zonas de montaña, nunca dominadas por los visigodos. Se trató del paso de clan propietario de sus tierras con un jefe elegido a tierras de propiedad personal de ese jefe, convertido en "señor" hereditario. En los reinos cristianos orientales, especialmente en los condados catalanes, la organización territorial de origen carolingio era más inmediata y evidente.
Auge La Plena Edad Media presenció la conformación de monarquías feudales, que desde la crisis bajomedieval evolucionaron a monarquías autoritarias, mientras las estructuras se transformaban en la transición del feudalismo al capitalismo (nuevamente en terminología materialista) y se establecía el predominio social de un clero omnipresente y una poderosa aristocracia o alta nobleza de nuevo cuño (los "grandes"). Avanzada la Edad Moderna, España protagonizó una peculiar evolución que, en la coyuntura denominada crisis del , puede entenderse como un proceso de refeudalización, y que determinó su atraso secular respecto a la Europa noroccidental. Hasta bien entrada la Edad Contemporánea la revolución liberal no suprimió las instituciones "feudales" contra las que se definía a sí misma. A pesar de ello, no consiguió suprimir su impronta en las estructuras económicas y sociales, que no terminaron de "modernizarse" hasta la segunda mitad del .Ejemplos evidentes de esas pervivencias feudales son las ambientaciones de alguna de las novelas de Miguel Delibes, como Los santos inocentes.
Sobre el concepto Más que el término "feudo" se utiliza en España el de "señorío", conjunto de territorios vinculados a un señor, que ejercía su jurisdicción sobre sus habitantes y extraía sus rentas sobre su actividad económica (especialmente sobre la producción agropecuaria, dado el escaso nivel de desarrollo de otras actividades en este estadio preindustrial -a excepción de algunos núcleos comerciales y financieros-). La preferencia por el término "señorío" hace que buena parte de la bibliografía utilice las expresiones sistema o régimen señorial en vez de régimen o sistema feudal español.
Inherente al feudalismo es la descentralización del poder hacia la base de la pirámide feudal, y tal proceso se evidencia en la necesidad que tuvieron los reyes de la reconquista de delegar sus competencias teóricas (junto con su capacidad fiscal) en miembros de la nobleza y el clero (los estamentos privilegiados), mediante todo tipo de figuras jurídicas, que fueron variando con los siglos en las sucesivas zonas sometidas al proceso de repoblación. La situación del común (tercer estado, estado llano o pueblo llano -los no privilegiados-) adquirió muy diferentes características en distintas zonas y épocas; entre la mitificada "libertad" de las presuras y concejos abiertos iniciales y la sumisión a duras condiciones serviles, y todo tipo de situaciones intermedias para los campesinos, mientras que las ciudades (de creciente importancia), regidas por un patriciado urbano, se convertían en "señoríos colectivos" sobre el campo circundante.
Debate historiográfico Los partidarios de una consideración más restrictiva del término "feudalismo" sostienen que, de haber rasgos feudales en el reino visigodo, desaparecieron con la conquista musulmana; mientras que únicamente en la Marca Hispánica, como parte del Imperio carolingio, pudieron desarrollarse como plenamente feudales. Para los reinos de Castilla, Navarra, Aragón y las taifas musulmanas solo consideran que hubo algunos elementos similares al feudalismo europeo, entre los que estarían instituciones como las Cortes.Sánchez Albornoz: op. cit., pág. 172. La guerra actuó como salvaguarda de la libertad jurídica,Feudalismo en España. y también como motivo de promoción por medio de instituciones como la behetría, la caballería villana y la presura.Barbero y Vigil: op. cit. La colonización de las tierras conquistadas se realizó inicialmente por hombres libres (presura en los núcleos occidentales, aprisio en los orientales).
Frente a ello, hay autores Medievalistas y Filósofos del derecho (críticos a la metodología marxista) que consideran inexacto la aplicación del término en la geografía española, con quizás la salvedad de Cataluña por su influencia carolingia, dado que no se presentaron las condiciones jurídicas para institucionalizar el feudum. Previamente el debate cuestionando la existencia del feudalismo en España a partir del por algunos ilustrados españoles como Francisco Martínez Marina, o los historiadores romanticistas como Alexandre Herculano; como también surgirían quienes si creían en su existencia, como Francisco de Cárdenas o Rafael García Ormaechea en el . El historiador Claudio Sánchez-Albornoz, también defensor de la ausencia de feudalismo español fuera de Cataluña, haría una distinción entre régimen feudal (relaciones feudovasalláticas, de carácter jurídico-político) y régimen señorial (relaciones de los propietarios de tierra con los campesinos, de carácter socioeconómico), mientras advertía que muchos autores solían confundirlos para defender la existencia de un feudalismo, cuando en España a lo mucho solo hubo elementos parciales de este Stricto sensu. La concepción del feudalismo español de Sánchez-Albornoz llegaría a imponerse tras el Revisionismo histórico en los estudios medievalistas posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Incluso los que son partidarios de utilizar el término, suelen indicar que el feudalismo en España no se caracteriza por relaciones feudo-vasalláticas "puras" (es decir, idénticas al modelo teórico definido por los historiadores institucionalistas a partir de textos de la época de descomposición del Imperio carolingio), sino que tiene características propias, como la especial configuración de tierras y lugares en realengo (con muy distintas categorías, como villas y ciudades, y las aldeas de sus alfoces -comunidades de villa y tierra-) y distintas clases de señorío (solariego, abadengo, behetría) y las encomiendas de las órdenes militares; resultado del particular proceso reconquistador y repoblador. En cuanto a la estructura territorial de al-Ándalus, incluso en los momentos de mayor poder central (Califato de Córdoba) incluyó una fuerte descentralización, especialmente en las marcas fronterizas; pero no se produjo la identificación de jurisdicción y posesión de la tierra que caracterizó al feudalismo carolingio, mientras que otras figuras jurídicas (iqtá, tasgil -equivalente al "señorío"-) sí son más similares. La determinación de si hubo o no "feudalismo" en Al-Ándalus, o la consideración como "feudales" o no de determinados rasgos de sus estructuras socioeconómicas o de sus instituciones dependen del punto de vista que adopte cada historiador o escuela historiográfica.Boutruche: op. cit., pág. 213.
Desde el punto de vista socioeconómico, la mayor parte de los historiadores admiten la existencia de feudalismo en la península ibérica: como en otras partes de Europa, se estableció el predominio de una aristocracia feudal con jurisdicción sobre distintos territorios, y relaciones de dependencia y jerarquizadas entre los grupos sociales, aunque sus instituciones no fueran idénticas. La sociedad era eminentemente rural, y la mayor parte del campesinado estaba en situación de dependencia respecto a los grandes propietarios territoriales en un régimen señorial que persistió durante todo el Antiguo Régimen, hasta la revolución liberal del . Los reyes procuraron incrementar su poder ante el "feudalismo nobiliario" reforzando a villas y ciudades "de realengo" (dependientes únicamente de la corona) con un "feudalismo comunal" expresado en los fueros.Escosura: op. cit., pág. 20.