Harry Potter and the Goblet of Fire: Original Motion Picture Soundtrack es el álbum que contiene la música compuesta para la banda sonora de la cinta Harry Potter y el cáliz de fuego dirigida por Mike Newell. El compacto se editó el 15 de noviembre de 2005, mismo año en que se estrenó la película antes mencionada; la música original fue compuesta por el escocés Patrick Doyle mientras que una banda creada ad hoc, The Weird Sisters, compuso tres canciones para el largometraje.

En esta cuarta composición para la serie cinematográfica Doyle tomó el puesto que había dejado vacante el compositor estadounidense John Williams, quien había sido el responsable de la música original de las tres primeras cintas y había renunciado al proyecto a causa de su apretada agenda laboral. El nuevo compositor aportó temas y motivos propios conservando solamente una de las construcciones de Williams, el tema de Hedwig creado para Harry Potter y la piedra filosofal. Por lo demás, las nuevas composiciones del autor siguen su estilo distintivo y prestan mayor atención a las influencias sinfónicas de las islas británicas, como así también a sus conocimientos sobre el Clasicismo.

La interpretación de la música escrita por Doyle estuvo a cargo de la London Symphony Orchestra, conjunto experimentado en la ejecución de música para cine. El trabajo del compositor fue bien recibido por la crítica, que lo destacó entre las mejores obras del 2005, pese a la prescindencia de motivos acuñados por Williams que generaba una sensación de «falta de continuidad» en la serie. La parte más criticada del álbum han sido las canciones de The Weird Sisters, banda que además fue el epicentro de un conflicto legal que llegó a su fin recién en el año 2010.

Compositor

«[Patrick Doyle] tiene una habilidad asombrosa para ver la vida en un relato. Cuando echó un vistazo a Harry Potter y el cáliz de fuego se conectó de inmediato con la agitación y la locura que estaban presentes en el relato; concibió su trabajo desde la necesidad de sacar lo mejor de ese mundo escolar ruidoso, exóticamente coloreado y por sobre todo anárquico. […] Pat ha creado un caleidoscopio de colores, atmósferas y acción que le han conferido a la cinta más energía y variedad de la que podría haber pedido.» —Mike Newell.Harry Potter and the Goblet of Fire. Original Motion Picture Soundtrack (folleto). Warner Music. 2005. Con una larga trayectoria cinematográfica a cuestas, el compositor escocés Patrick Doyle asumió la tarea de crear la música original de Harry Potter y el cáliz de fuego. Doyle inició su carrera como compositor en producciones teatrales junto a Judi Dench y a su amigo, el actor y director Kenneth Branagh; este último lo convocó en 1989 para que musicalizara su opera prima como director, Enrique V. Ese fue el inicio de una larga serie de colaboraciones entre ambos artistas (Mary Shelley's Frankenstein, Mucho ruido y pocas nueces y Hamlet entre otras) así como con otros como el cineasta francés Régis Wargnier.

Aunque en forma indirecta, Doyle estuvo relacionado con Harry Potter desde mucho antes de su nombramiento. Ya había participado en varios proyectos con David Barron, uno de los productores de El cáliz de fuego y con Alfonso Cuarón, director de uno de los episodios de la serie cinematográfica. Lo mismo ocurría con el director inglés Mike Newell, a quien había acompañado en la cinta Ino the West y en el filme de gángsters Donnie Brasco.

La vinculación de Doyle a este proyecto supuso una oportunidad de redescubrir al compositor para algunos, ya que tras el diagnóstico de leucemia a fines de los años 90 Doyle había encontrado dificultades para reinsertarse en la industria y solo había conseguido participar en filmes menores. La envergadura comercial de Harry Potter le permitió, según aquellas opiniones, dar un giro en su carrera hacia proyectos de mayor impacto comercial.

Desarrollo de la música original Convocatoria del compositor thumb|180px|right|El ingreso de Patrick Doyle se produjo tras el alejamiento del compositor John Williams (foto). Luego de haber musicalizado las tres primeras adaptaciones cinematográficas de la serie, el compositor John Williams declinó la propuesta de musicalizar Harry Potter y el cáliz de fuego; la decisión estuvo motivada por su apretada agenda laboral que incluía otros proyectos cinematográficos para el mismo año (Memorias de una Geisha, La guerra de los mundos y Star Wars: Episode III - Revenge of the Sith) además de una serie de conciertos y otras actividades. Mientras la película se estaba rodando se esparcieron rumores acerca de la continuidad de Williams en la serie; en septiembre de 2004 Warner Bros. –productora de la película– confirmó al sitio fan de Williams su alejamiento. En ese mismo comunicado se mencionó la contratación del compositor escocés Patrick Doyle para suplantar a Williams.

A pesar de este comunicado siguió apareciendo información cruzada. A poco de aquel mensaje surgieron reportes de que la banda de rock Franz Ferdinand había sido contratada para componer la música de la película y participar en la misma; otras fuentes reportaron que Jarvis Cocker escribiría la música original por pedido del director Mike Newell, quien lo habría decidido para darle un aire más contemporáneo a la serie. Sin embargo, se reveló más tarde que Cocker solo había firmado un contrato para componer canciones originales y que la música instrumental de la película sería compuesta por Doyle.

El director eligió al escocés por tres razones: su sentido del humor, sus capacidades dramáticas y su capacidad para reflejar la magia en su música, elementos necesarios para la película en la visión del cineasta; a todo esto le sumó las necesidades de la cinta como un exponente del género thriller, en el cual el Doyle contaba con antecedentes. Además, en sus dos colaboraciones previas Doyle había explorado los ingredientes luminosos y tenebrosos que requería este nuevo proyecto.

En un principio, Doyle se mostró dubitativo puesto que embarcarse en este proyecto implicaría recuperar algunas de las composiciones de John Williams para mantener al continuida musical; en las sucesivas reuniones se definió que solo sería necesario utilizar el tema central de la serie, que había aparecido en todas las producciones estrenadas hasta la fecha; en posteriores declaraciones comentó que había contado con plena libertad creativa más allá de utilizar el material de su predecesor. El compositor escocés se convenció de que aun reutilizando el tema de Hedwig podía imprimir su propia marca en la dirección musical de la franquicia dado que existe gran tradición en la música clásica según la cual un compositor utiliza material de otros artistas. Doyle reconoció además la gran influencia que tuvo Williams en la recuperación de la orquesta sinfónica para la música de cine y que se sentía honrado de ser convocado para seguir sus pasos en Harry Potter, con todo el desafío que ello suponía.

Composición thumb|190px|right|Una de las primeras composiciones el autor fue el vals para la secuencia del baile de Navidad. El proceso creativo de Harry Potter and the Goblet of Fire duró cerca de 14 meses, aunque la parte más ardua del trabajo compositivo tomó alrededor de 8 semanas. No deja de ser inusual el tiempo que se le otorgó a Doyle para concebir la música de la cinta, aun cuando El cáliz de fuego fuera un proyecto que insumió más tiempo de producción que en el caso de otros tanques cinematográficos.

Este largo período de tiempo le permitió al compositor involucrarse desde las primeras etapas del proyecto. Fue en parte una necesidad intrínseca de la cinta que Doyle trabajara desde el principio ya que se necesitaba música dietética para el rodaje de varias secuencias, por lo cual hubo varias pregrabaciones. El coreógrafo de la película, Wayne McGregor, tuvo que crear una secuencia de danza para las escenas del baile de gala en Hogwarts. Doyle, quien por aquel entonces visitaba el set de filmación asiduamente, trabajó en conjunto con el coreógrafo y los bailarines e improvisando en el plató dio forma al vals de gala. el compositor insistió en el carácter provisorio de esa pieza pero el coreógrafo insistió en que la mantuviera como núcleo de su música para la secuencia improvisó; esa melodía –que guarda similitudes con el vals compuesto para La princesita de Alfonso Cuarón– terminó formando parte del corte «Potter Waltz». Otro caso de música pregrabada fue la marcha del colegio para introducir la escena de la tercera prueba del Torneo de los Tres Magos. El compositor también comentó cuál fue su primer trabajo para la cinta:

«A mí me gusta asociar instrumentos a personajes. En el caso de Harry Potter, me encuentro a un adolescente, un chico todavía inmaduro con un don maravilloso, pero también con una gran tristeza interna, en el fondo se siente muy sólo. De este mondo pensé que qué mejor instrumento para reflejar la soledad que la trompeta. Aunque pudiera parecer un recurso ampuloso y heroico, también refleja soledad. Por otro lado esta Voldemort, que en realidad no es un ser real, así que lo asocie a dos instrumentos de viento, que también se identifican un poco con la serpiente. Para los “socios” de Voldemort, creía que la trompa captaría mejor que nada ese tic suyo con la lengua» —Patrick Doyle.

Lo anterior es solo un ejemplo del diálogo constante que hubo entre Doyle y los responsables de los diferentes apartados del filme durante la etapa de rodaje; Doyle también sugirió que la coreografía para la entrada de la escuela Durmstrang se basara los movimientos del grupo Stomp, el cual realizaba espectáculos de percusión y zapateo en Estados Unidos. A su vez, para completar su tarea, Patrick Doyle echó un vistazo a los diseños el arte conceptual, los decorados y el vestuario. En una entrevista de 2009 el compositor comentó que también había leído la novela de J. K. Rowling en que se basaba la adaptación cinematográfica así como otros dos libros de la serie.

Harry Potter and the Goblet of Fire, según otras declaraciones de Doyle, representó el corolario de un período prolífico en la carrera del compositor, ya que en 2005 se encargó de otras cinco películas (Jekyll + Hyde, Man To Man, Wah-Wah, Nanny McPhee, Eragon); Doyle atribuyó esta gran actividad a que se sentía mentalmente recuperado de la leucemia que había sufrido a fines de los ’90. «Harry Potter es un film que requiere muchísima música por su condición de gran espectáculo» comentó en ocasión del Taller de Sonido y Música para Cine organizado por la Fundación Autor en España; esta descripción de su labor como compositor puede relacionarse con lo que comentó al periódico The Times en ocasión de la edición de la banda sonora: Doyle dijo que sus habilidades como actor le habían servido para componer la música del filme, ya que su enfoque de la música cinematográfica está guiado por los leitmotivs, es decir, por composiciones que en general se interpretan para identificar a un personaje.

Análisis Estilo e influencias Distribución de temas y motivos La composición cuenta con una serie de temas principales recurrentes.